Capítulo 19
Odio la impotencia. Odio que me lleven sin
luchar. Lo que había ocurrido fuera, en el callejón, no había sido una
verdadera lucha. Si hubiera- si hubiera sido golpeada para que me rindiese...
así, sí. Talvez podría aceptarlo. Quizás. Pero no me habían capturado. Apenas
tenía mis manos sucias. En cambio, iba en silencio. Cuando ellos nos hicieron
sentar en el suelo de la camioneta, nos ataron las manos con esposas flexibles
- tiras de plástico que se conectan entre sí y son tan buenas como cualquier
cosa hecha de metal. Después de eso, estuvimos casi en silencio. Los hombres
murmuraban algo de vez en cuando entre ellos, hablando demasiado bajo como para
cualquiera les pudiese oír. Christian y Mia podrían haber sido capaces de comprender
las palabras, pero no estaban en condiciones de comunicarnos algo. Mia se veía
tan aterrorizada como cuando estaba en la calle, mientras que el temor de
Christian rápidamente dio paso a su típica rabia arrogante, pero aún así, se
atrevió a actuar con los guardias tan cerca. Estaba feliz por el auto-control
de Christian. No tenía ninguna duda de que estos hombres se le echarían encima
si se pasaba un pelo, y ni yo ni ninguno de los otros seríamos capaces de
defenderlo, pues no estábamos en condiciones de hacerlo. Eso era lo que
realmente me estaba enloqueciendo. El instinto de proteger a los Moroi estaba
tan profundamente arraigado en mí que no podía ni preocuparme por mi misma. Christian
y Mia eran el tema central. Eran los que tenía que sacar de este lío. Y como
había comenzado todo eso? ¿Quiénes eran estos tipos? Ese era el misterio. Eran
humanos, pero no creía ni por un momento que un grupo de Moroi y dhampirs
hubiesen sido víctimas ocasionales de un secuestro. sin vacilar, hasta una pequeña habitación con
el suelo de cemento y paredes sin pintar. El mobiliario del interior consistía
de algunas aparentemente incomodas sillas de madera con listones de madera en
la parte de atrás-lugar que resultó ser muy apropiado para atar nuestras manos
de nuevo. Los hombres nos sentaron de forma que Mia y Cristian estaban en un lado
de la sala, y nosotros, los dhampirs, del otro. Un hombre-el líder, al parecer,
observaba cuidadosamente como le colocaban a Eddie unas nuevas esposas
flexibles. "Esos son a los que tenéis que mantener un ojo", advirtió,
señalándonos. "Ellos lucharían a la menor posibilidad." Sus ojos se
centraron primero en la cara de Eddie, luego en la de Mason, y después en la mía.
El tipo y yo nos miramos fijamente durante unos segundos, y yo le hice una
mueca. Miró a su compañero. "Sobre todo a ella". Después de que nos
atasen, les dio algunas órdenes más y dejó la habitación, cerrando la puerta
ruidosamente. Sus pasos hicieron eco en la casa mientras subía al piso
superior. Momentos más tarde, reinó el silencio. Nos quedamos allí, mirándonos.
Después de varios minutos, Mia lloriqueó y comenzó a hablar. "¿Qué vais a
hacer-? "Cállate", murmuró uno de los hombres. Dio un paso de advertencia
hacia ella. Empalideciendo, ella se encogió, pero parecía que iba a decir algo
más. Capté su mirada y negué con la cabeza. Ella permaneció en silencio, con
los ojos bien abiertos y un pequeño temblor en sus labios. No hay nada peor que
esperar y no saber qué va a pasar contigo. Tu propia imaginación puede ser tan cruel
como cualquier captor. Desde que nuestros guardianes no hablarían con nosotros
o nos contarían una historia, me imaginaba todo tipo de horribles posibilidades.
Las armas eran la amenaza más evidente, y me encontré preguntando cómo se
sentiría una bala. Doloroso, claramente. A donde me apuntarían? Hacia el
corazón o la cabeza? Muerte rápida. Pero en algún otro lugar? Como el estómago?
Esto sería lento y doloroso. Me encogí de hombros ante el pensamiento de mi
vida sangrado fuera de mí. Pensar en toda esa sangre recordó lo sucedido en la
casa de los Badica y nos imaginé con las gargantas cortadas. Estos hombres
podrían tener cuchillos como tenían cuchillos. Por supuesto, pensé por qué
seguíamos vivos. Era evidente que querían algo de nosotros, pero ¿qué? No nos
habían pregunta do nada. Y eran humanos. ¿Qué podrían querer los humanos de
nosotros? Por lo general, lo que más temíamos de los humanos era tener que
correr de locos asesinos o los que querían hacer experimentos con nosotros.
Pero esto no era ninguno de los dos casos. Entonces que querían? ¿Por qué
estábamos aquí? En repetidas ocasiones, me imaginé más finales horribles y
repulsivos. Las miradas de mis amigos me revelaron que no era la única que se
estaba imaginando cosas horribles. El olor del sudor y el miedo llenó la
habitación. Perdí la noción del tiempo pero fue de repente sacudida de mi imaginación,
cuando sonaron unos pasos. El líder captor estaba en el pasillo. El resto de
los hombres se enderezaron, la tensión burbujeaba a su alrededor. ¡Oh, Dios.
Era esto, pensé. Esto era lo que estábamos esperando. "Sí Sr.,"
escuché al líder hablar. "Ellos están aquí, como usted quería." Por
último, lo percibí. La persona que estaba detrás de nuestro secuestro. Me entró
el pánico. Tenía que escapar. "Dejadnos salir!" grité, luchando con
las esposas. "Déjanos salir, hijo de-" Me detuve. Algo dentro de mí
se paralizó. Mi garganta estaba seca. Mi corazón quería parar. El tipo había
regresado con un hombre y una mujer que no reconocía. Sin embargo, reconocí lo
que eran... ...Strigoi. Reales, vivos- bueno, hablando figuradamente -Strigoi.
De repente todo se juntó. No sólo los informes de Spokane eran verdaderos. Lo
que habíamos temido - Strigoi trabajando con seres humanos – también era
verdad. Esto lo cambiaba todo. La luz del día no era segura. Ninguno de
nosotros estábamos seguros. Peor aún, me di cuenta de que debían ser los
Strigoi- los que atacaron a las dos familias Moroi con la ayuda de los seres
humanos. Otra vez, los horribles recuerdos salieron a la luz: los cuerpos y la
sangre por todos lados. La bilis subió por mi garganta y traté de cambiar mis
pensamientos del pasado por los del presente. Aunque no es que eso fuese tranquilizador.
Los Moroi tienen la piel pálida, el tipo de piel que se ruboriza y se quema fácilmente.
Pero estos vampiros... su piel era de color blanco. La pupila tenía un circulo
rojo a su alrededor mostrando los monstruos que eran. La mujer, de hecho, me
recordaba a Natalie - mi pobre amiga, cuyo padre la había convencido para que
se convirtiese en un Strigoi. Me llevó un momento darme cuenta de lo que tenían
en común era el hecho de no tener nada en común. Esta mujer era baja -
probablemente había sido humana antes de ser Strigoi – y tenía el pelo de color
marrón. Entonces entendí. Era una nueva Strigoi, así como lo había sido
Natalie. Se había vuelto evidente al compararla con el hombre Strigoi. El
rostro de la mujer todavía tenía un poco de vida. Pero el de él... su rostro
era el de la muerte. Su rostro estaba completamente desprovisto de cualquier
emoción o cualquier calor. Su expresión era fría y calculadora, llena de
entretenimiento maligno. Él era alto, tan alto como Dimitri, delgado y tenía un
aspecto que indicaba que había sido un Moroi antes de convertir se. Pelo negro
hasta la altura de los hombros que enmarca su rostro y sobre salía sobre su
brillante camisa roja. Sus ojos eran tan negros y marrones que si no llega a
ser por el círculo rojo, sería casi imposible saber donde comenzaba uno y
terminaba otro. Uno de los guardias me empujó con fuerza, incluso ahora que
estaba callada. Miró al hombre Strigoi. "¿Quiere que la amordace?" De
repente, me di cuenta que yo estaba golpeando el respaldo de mi silla, inconscientemente,
intentando mantenerme lo mas alejada posible de el. El también lo percibió, y
una pequeña sonrisa, que no mostró sus dientes, atravesó sus labios. "No",
dijo. Su voz era baja y sedosa. "Me gustaría escuchar lo que ella tiene
que decir." Levantó una ceja para mí. "Por favor. Continua.
"Tragué. "¿No? No tienes nada que añadir? Bueno. Siéntete libre de
hablar sobre cualquier cosa que se te venga a la mente". "Isaiah",
exclamó la mujer. "Porque los mantienes aquí? Por que simplemente no
llamaste a los otros? " "Elena, Elena", murmuró Isaiah para
ella. "Compórtate. No voy a dejar pasar la oportunidad de entretenerme con
dos Moroi y... "caminó detrás de mi silla y levantó mi pelo, haciéndome
estremecer. Um momento después, también observó los cuellos de Mason y Eddie.
"... tres dhampirs sin sangre en las manos." Dijo esto en un suspiro
casi feliz, entonces me di cuenta que estaba buscando los tatuajes de guardián.
Acercándose a Mia y a Christian, Isaiah puso las manos en las sillas, mientras
que los estudiaba. Mia lo miró a los ojos brevemente antes de apartarla mirada.
El temor de Christian era palpable, pero consiguió devolverle la mirada
examinadora al Strigoi. Eso me hizo sentir orgullosa. "Mira estos ojos,
Elena." Elena caminó hasta él y se detuvo junto a Isaiah mientras el
hablaba. "Este azul claro. Como el hielo. Como el agua – marina. Que casi
nunca se ven fuera de las casas reales. Badicas. Ozera. Algunos Zeklos".
“Ozera" dijo Christian, intentando sonar
sin miedo. Isaiah inclinó la cabeza. "¿De veras? por supuesto que no...
"él se acercó a Christian. "Pero la edad es correcta... y el
cabello..." Él sonrió. "El hijo de Lucas y Moira?" Christian no
dijo nada, pero la confirmación en su rostro era evidente.
"Conocí a tus padres. Buena gente.
Inigualables. Su muerte fue una vergüenza... pero, bueno... Me atrevo a decir
que ellos mismos se lo buscaron. Les dije que no deberían ir a buscarte. Sería
inútil despertarte tan joven. Dijeron que sólo te mantendrían cerca y que te
despertarían cuando fueses mayor. Les avise que sería un desastre,
pero..." Se encogió un poco de hombros. "Despertar" es el
término que los Strigoi utilizan entre ellos cuando se convierten. Suena como
una experiencia religiosa. "Ellos no quisieron escucharme, y el desastre
los encontró de una manera diferente. " Un odio, profundo y oscuro, hervía
detrás de los ojos de Christian. Isaiah sonrió otra vez. "Es conmovedor
que hayas llegado hasta mí después de todo este tiempo. Tal vez pueda hacer
realidad su sueño después de todo. " "Isaiah", dijo la mujer -
Elena - de nuevo. Cada palabra que salía de su boca se parecía a un gemido.
"Llama a los otros-" "Deja de darme órdenes!" Isaiah la
agarró por los hombros y la empujó lejos - excepto que hizo que recorriese todo
el recinto y que casi rompiese la pared. Ella casi no levantó su mano a tiempo
para evitar el impacto. Los Strigoi tienen mejores reflejos que los dhampirs o
incluso que los Moroi, su torpeza significaba que la había pillado con la
guardia baja. Y en realidad, apenas la había tocado. El empujón había sido
leve. Esto reforzó mi convicción de que él estaba en otra clase social. Su
fuerza superaba la de ella infinitamente. Ella era como una mosca que el podía aplastar.
El poder de los Strigoi aumenta con la edad -, también con el consumo de sangre
Moroi, y en menor medida, con la sangre de los dhampir. Me di cuenta, de que
este tipo no era solo viejo. Era un anciano. Y había bebido una gran cantidad
de sangre en los últimos años. El terror se apoderó de las facciones de Elena,
y yo entendía su miedo. Los Strigoi se peleaban entre ellos todo el tiempo.
Podría arrancarle la cabeza si quisiera. Ella se encogió de miedo, desviando la
mirada. "Yo. .. lo siento, Isaiah". Isaiah planchó su camisa - que no
es que estuviese arrugada. Su voz tomó un placer frió que había tenido antes.
"Es evidente que tienes tus opiniones Elena, y les doy la bienvenida a
ellas de una manera civilizada. ¿Qué crees que deberíamos hacer con esos
cachorros? "Debes - es decir, creo que debemos tomarlos ahora. Especialmente
a los Moroi." Estaba claramente trabajando duro para no llorar y
molestarlo de nuevo. "A menos que... no darás otra cena festiva, verdad?
Eso sería un completo desperdicio. Tendríamos que compartir, y sabes que los
demás no son agradecidos. Nunca lo son. " "No estoy planeando una
cena festiva con ellos", dijo con orgullo. Cena festiva? "Pero
tampoco los mataré ahora. Eres muy nueva, Elena. Solo piensas en la
satisfacción inmediata. Cuando seas tan mayor como yo, no serás tan... impaciente.
" Ella puso los ojos en blanco cuando él no estaba mirando. Girándose, el
nos miró a mi, a Eddie y a Mason. "Vosotros tres, me temo que tendréis que
morir. No hay manera de evitarlo. Diría que lo siento, pero, bueno, no lo
siento. Así es el mundo. Podéis elegir la forma de morir, pero esto será
dictado según vuestro comportamiento." Sus ojo s me miraron. Realmente no
entendí porque todo el mundo parecía escogerme c omo el alborotador, o talvez
lo era. "Algunos de ustedes morirán más dolorosamente que otros." No
tuve que mirar a Eddie y a Mason y saber que el temor de ellos se refleja en
mí. Y estaba segura de que había oído a Eddie hipar. Isaiah giró bruscamente
los talones, al estilo militar, hacia Mia y Christian. "Vosotros dos,
afortunadamente, tenéis opciones. Sólo uno morirá. El otro vivirá una gloriosa
inmortalidad. Tendré la amabilidad de ponerlo bajo mi tutela hasta que sea un
poco más mayor. Tal es mi caridad. " No pude hacer nada para evitarlo,
sonreí un poco. Isaiah se giró y me miró fijamente. Me quedé callada y esperé
que me lanzase por la habitación como lo había hecho con Elena, pero él no hizo
nada salvo encararme. Eso fue suficiente. Mi corazón se aceleró, y sentí que
las lágrimas llenaban mis ojos. Mi miedo me avergonzó. Quería ser como Dimitri.
Tal vez, incluso como mi madre. Tras unos largos y agonizantes segundos, Isaías
se giró de nuevo hacia los Moroi. "Ahora. Como decía, uno de los dos, se
despertará y vivirá para siempre. Pero no lo decidiré yo. Escogeréis ser
despertados por propia voluntad". "Probablemente no", dijo
Christian. Acumuló tanto desafío como le fue posible en esas dos palabras, pero
era evidente para todo el mundo que estaba en la habitación, que estaba muy
asustado. "¡Oh, cómo me encanta el espíritu Ozera," dijo Isaiah. Miró
a Mia, sus ojos rojos brillaban. Ella se encogió de miedo. "Pero no dejes
que eso te desilusione, querida. La sangre plebeya también tiene fuerza. Y aquí
la forma en como se decidirá". Dijo señalándonos a los dhampirs. Su mirada
me hizo congelar, y pensé que podía sentir el olor de la decadencia. "si
queréis vivir, todo lo que tenéis que hacer es matar a uno de esos tres." Se
giró de nuevo hacia los Moroi "Eso es todo. Nada tan desagradable. Tan
solo uno tiene que decirles a estos hombres lo quiere hacer. Ellos lo liberaran.
Entonces beberá de ellos y despertará como uno de nosotros. Quién será el
primero? El otro será mi cena y la de Elena ". El silencio reinó en la
sala. "No", dijo Christian. "No hay ninguna manera posible de
que mate a uno de mis amigos. Y no me importa lo que hagas. Moriré primero."
Isaiah hizo un gesto de desprecio con la mano. "Es fácil ser valiente
cuando no tienes hambre. Pasa algunos días sin ningún otro alimento... entonces
sí, esos tres comenzaran a parecerte muy buenos. Y lo son. Los dhampirs son deliciosos.
Algunos los prefieren por encima de los Moroi, y aunque nunca he compartido
esas creencias, sin duda puedo apreciar la variedad. Christian hizo una mueca. "No
me crees?" Preguntó Isaiah. "Entonces déjame probártelo". Caminó
hacia nuestro lado. Me di cuenta de lo iba a hacer y hablé sin pausa, sin
pensar en lo que quería decir. "Úsame a mi", le dije. "Bebe de
mí". El aspecto presumido de Isaiah dudó por un momento, y sus cejas se elevaron.
"Te estás presentando voluntaria?" "Lo hice antes. Quiero decir,
dejé que Morois se alimentasen de mí. No me importa. Me gusta. Deja a los otros
en paz". "Rose" exclamó Mason. Lo ignoré y miré a Isaiah. No quería
que el se alimentase de mí. El solo pensarlo me enfermaba. Pero ya había dado
sangre antes, y prefería que me lo hiciese a mí, antes que tocase a Eddie o a
Mason. No pude leer su expresión cuando me miró. Por medio segundo, pensé que
lo haría, pero negó con la cabeza. "No. Tu no. Todavía no. " Caminó
hasta donde estaba Eddie. Tiré de mis esposas flexibles tan fuerte que se
clavaron en mi piel dolorosamente. Ellos no. "¡No! Déjalos en paz! " "Tranquila",
me reprendió Isaiah, sin mirarme. Pasó una mano por la cara de Eddie. El se
estremeció y se puso muy blanco, pensé que se desmayaría. "Podemos hacerlo por la vía fácil, o
podemos hacerlo por la dolorosa. Tu silencio lo decidirá". Quería gritar,
llamar a Isaiah todo tipo de nombres y hacerle todo tipo de amenazas. Pero no
podía. Mis ojos estudiaron la habitación, buscando salidas, como lo había hecho
muchas veces antes. Pero no había ninguna. Sólo paredes desnudas. Ninguna
ventana. La valiosa y única puerta, estaba vigilada. Estaba desamparada, de la
misma forma en que lo estaba cuando nos metieron en el interior de la
camioneta. Tenía ganas de llorar, pero mas de frustración que de miedo. ¿Qué
tipo de guardián sería, si no podía proteger a mis amigos? Pero me mantuvo
callada, y una mirada de satisfacción pasó por el rostro de Isaiah. La lámpara
fluorescente le daba un color enfermizo, grisáceo, destacando los círculos
oscuros debajo de sus ojos. Quería perforarlo. "Bien." Le sonrió a
Eddie y le agarró la cara para que así se pudiesen mirar a los ojos.
"Ahora, no pelearás conmigo, ¿quieres?"
Como ya he mencionado, Lissa era buena con la
coacción. Pero ella no podría haber hecho eso. Eddie estaba sonriendo. "No.
No voy a pelear. " "Bien", dijo Isaiah. "Y me darás el
cuello libremente, si?" "Claro", respondió Eddie, inclinando su
cabeza hacia atrás. Isaiah inclinó la cabeza, y yo miré hacia otro lado ,
intentando concentrarme en la alfombra. No quería verlo. Oí a Eddie emitir un
gemido leve, feliz. El alimentación misma fue muy tranquila – ningún ruido de
masticación o algo así. "Eso." Me giré de nuevo a Isaiah al oírle
hablar. La sangre goteaba de sus labios, y el pasó su lengua por ellos. No pude
ver la herida en el cuello de Eddie, pero sospechaba que era sangrienta y
terrible. Mia y Christian lo miraban con ojos enormes, con temor y fascinación.
Eddie miraba a la nada feliz, drogado, tanto por las endorfinas como por la
coacción. Isaiah se enderezó y les sonrió a los Moroi, lamiendo los restos de
la sangre de sus labios. "lo han visto? ", les dijo, yendo hacia la
puerta. "Es muy fácil."
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