Capítulo 21
No necesitaba saber eso ahora. Podría manejar cualquier
cosa que Adrian hiciese: que la golpeara, que la convirtiese en una fumadora,
daba igual. Peo eso no. que Lissa dejase las píldoras era exactamente lo que
quería evitar. de mala gana deje su cabeza y regrese a mi propia y sombría
situación. Me hubiera gustado ver que más sucediera entre Adrian y Lissa, pero
observarlos no me haría ningún bien. Bueno. Ahora realmente necesitábamos un
plan. Necesitábamos acción. Tenía que sacarnos de aquí. Pero, mirando
alrededor, me di cuenta que estaba tan cerca de escapar como antes, y pase las
siguientes horas pensando y especulando.
Hoy teníamos tres guardias. Parecían un poco
aburridos pero no lo suficiente como para ser negligentes. Cerca, Eddie parecía
estar inconsciente, y Mason miraba a la nada del suelo. Del otro lado,
Christian también miraba a la nada y creo que Mia estaba durmiendo.
Dolorosamente consciente de cuanto me dolía la garganta, casi me reí alrededor cuando
le había dicho a ella que los usuarios de agua eran inútiles. Ellos podrían no
ser buenos para una pelea, pero daría cualquier cosa para que ella invocase un
poco de – Magia. Porque no lo pensé antes? no estábamos indefensos. No
completamente. Un plan poco a poco se fue formando en mi mente – un plan que
probablemente fuese una locura, pero también era el mejor que teníamos. Mi corazón
latía rápidamente con anticipación, e inmediatamente calme mis facciones antes
de que los guardias notasen mi cambio de ánimo. del otro lado, Christian me
estaba mirando. el había visto el breve brillo de la anticipación y se dio
cuenta de que había pensado en algo. Me miraba con curiosidad, tan preparado
como yo para la acción.
Dios. ¿Cómo iba a hacerlo? Necesitaba su ayuda,
pero no había una forma posible de contarle lo que estaba pasando por mi
cabeza. En realidad, no estaba segura de que me pudiese ayudar - estaba
bastante débil. Mantuve su mirada, intentando hacerle entender que iba a
suceder algo. Su rostro estaba lleno de confusión, pero también de
determinación. Después de asegurarme de que ninguno de los guardianes me estaba
mirando, me giré lentamente, tirando un poco de mis manos atadas. Mire para
detrás de mi, y después me encontré con la mirada de Christian. El frunció el
ceño y yo repetí el gesto. "Ey", dije en voz alta. Mia y Mason dieron
un salto de sorpresa. "Vais a dejar que nos muramos de hambre? No podemos
por lo menos beber un poco de agua o algo? "
"Cállate", dijo uno de los guardias.
Esa era siempre respuesta que obteníamos cuando alguno de nosotros se
aventuraba a hablar. "Vamos." Usé mi voz más insultante. "Ni tan
siquiera un traguito? Mi garganta se está quemando. Está prácticamente en
llamas." Mis ojos se dirigieron a Christian mientras decía esas últimas palabras,
y luego me giré de nuevo hacia el guardia. Como era de esperar, él se levantó
de su silla y vi no hacia mí. "No me hagas repetirlo", gruñó. No
sabía si él haría algo violento, pero yo no tenía ningún interés en forzar nada
todavía. Por otra parte, conseguí mi objetivo. Si Christian no me había
entendido, no había nada más que pudiese hacer. Esperando verme con miedo, me
callé. El guardia volvió a su silla, y después de un rato, dejó de mirarme.
Miré a Christian y moví mis manos atadas de nuevo. Vamos, vamos, pensé.
Entiéndelo de una vez, Christian. El de repente levantó sus cejas, y me miró
sorprendido. Bien. Parecía haber entendido algo. Sólo esperaba que fuese lo que
yo quería. Su mirada se convirtió en duda, y me miraba como si me estuviese preguntando
si estaba hablando en serio. Asentí enfáticamente.
Frunció el ceño durante algunos segundos y, a
continuación, dio un gran y fuerte suspiro. "Muy bien", dijo. Todo el
mundo saltó de nuevo. "Cállate", dijo uno de los guardias automáticamente.
Sonaba cansado. "No," dijo Christian. "Estoy listo. Preparado
para beber". Todos en la sala se congelaron durante algunos segundos,
incluida yo. Eso no era exactamente la que tenía en mente. El líder de los
guardias se levantó. "No juegues con nosotros." "No lo
estoy", dijo Christian. Tenía una febril y desesperada mirada en su rostro
que no pensé que fuese totalmente falsa. "Estoy cansado de esto. Quiero salir
de aquí, y no quiero morir. Voy a beber - y la quiero a ella." Hizo un
gesto en mi dirección. Mia dio un grito alarmado. Mason le llamó a Christian
algo que en la Academia le habría costado la expulsión. Esto definitivamente no
era lo que tenía en mente. Los dos guardias miraron a su líder.
"Deberíamos llamar a Isaiah?" le preguntaron. "No creo que él
esté aquí", dijo el líder. Estudió a Christian durante algunos segundos y
después tomó una decisión. "No quiero molestarlo, si se trata de una
broma. Soltadlo y veremos". Uno de los hombres cogió unos alicates. Se fue
hasta Cristian y se agachó. Escuché como algo se rompía, mientras las esposas
se soltaban. Agarrando a Christian por los brazos lo trajeron hasta donde
estaba yo. "Christian", exclamó Mason, su voz llena de ira. Luchaba
por soltarse de las esposas, balanceando la silla mientras lo intentaba.
"Estás mal de la cabeza? No dejes que te hagan esto!" "Tienes
que morir, pero yo no", dijo Christian, apartando su pelo negro de delante
de sus ojos. "No tengo otra forma de hacerlo." No sabía lo que estaba
sucediendo ahora, pero estaba segura de que debería mostrar miedo si se suponía
que iba a morir. Dos guardias se situaron a los lados de Christian,
observándolo atentamente mientras se acercaba a mí.
"Christian", susurré, sorprendida de
ver lo fácil que me resultaba parecer asustada. "No lo hagas". Sus
labios se torcieron en una de esas sonrisas amargas que el hacia tanbien.
"Tú y yo nunca nos llevamos bien, Rose. Si tengo que matar a alguien, es mejor
que seas tu." Sus palabras eran frías, precisas. Creíbles. "Además,
pensé que lo querías". "Eso no. Por favor, no-" Uno de los
guardias empujó a Christian. "¡Apúrate o te volveré a atar en la silla".
Incluso con esa sonrisa negra, Christian se encogió de hombros. "Lo siento,
Rose. Vas a morir de todos modos. ¿Por qué no, por una buena causa?" Él
puso su cara cerca de mi cuello. "Probablemente te dolerá", añadió. Realmente
lo dudaba... si realmente lo fuese a hacer. Porque no iba... ¿verdad? Me puse
nerviosa. Por todos los medios, si te chupan la sangre, con la saliva te pasan
las endorfinas, las suficientes para que no sientas casi nada de dolor. Era
como irse a dormir. Aunque, naturalmente, todo esto era especulación. Las
personas asesinadas por las mordidas de los vampiros no regresan para contarnos
como era. La nariz de Christian tocó mi cuello, movió su cara hacia abajo para
que estuviese totalmente oculta. Sus labios rozaban mi piel, tan suavemente
como lo había sentido cuando el y Lissa se besaban. Un segundo después, sus colmillos
tocaron mi piel. Después sentí dolor. Mucho dolor. Pero no se debía al
mordisco. Sus dientes sólo estaban presionados contra mi piel; no la
perforaban. Su lengua se movía contra mi cuello, lamiendo, pero no había sangre
para chupar. En todo caso, se parecía más bien a un extraño y retorcido beso. No,
el dolor venía de mis muñecas. Un dolor que quemaba. Christian estaba
canalizando su magia para quemas las esposas, así como yo quería. Había
entendido el mensaje. El plástico estaba cada vez más caliente, mientras el
fingía que estaba bebiendo. Cualquier persona que mirase más de cerca sabría
que estaba fingiendo, pero mi pelo estaba bloqueando la vista de los guardines.
Sabía que era difícil derretir el plástico, ahora lo había entendido, había entendido
realmente lo que significaba. La temperatura necesaria para hacerle algún daño.
Era como poner mis manos en la lava. Las esposas quemaban mi piel, caliente y
horrible. Me torcí, con la esperanza de que eso pudiese aliviar el dolor. Pero
no funcionó. Me di cuenta, sin embargo, que las esposas habían cedido un poco
cuando me había movido. Estaban blandas. Vale. Eso ya era algo. Sólo tenía que
aguantar un poco más. Desesperadamente, intenté centrarme en la mordida de
Christian y así distraerme. Funcionó durante cinco segundos. El no me estaba
dando muchas endorfinas, no las suficientes como para combatir el horrible
dolor creciente. Lloriqueé, haciéndome parecer más convincente. "No lo
puedo creer", murmuró uno de los guardias. " Realmente lo está haciendo."
Por detrás de ellos, escuché a Mia llorar.
La quemadura aumentó. Nunca había sentido algo
tan doloroso en mi vida, y ya había pasado por muchas cosas. El desmayo pronto
se convirtió en una posibilidad. "Ey", uno de los guardias dijo
finalmente. "¿Qué esese olor?"
Ese olor era el plástico derretido. O quizás mi
piel derretida. Honestamente, no me importó, porque cuando moví mis muñecas,
pude romper las esposas. Tenía 10 segundos de sorpresa, y los aproveché. Me levanté,
empujando a Christian en el proceso. Tenía un guardia a cada lado, y uno de
ellos aún sujetaba los alicates. En un solo movimiento, le quité los alicates y
se los clavé en la mejilla. Él dio una especie de grito gorjeado, pero no
esperé para ver que pasaba. El efecto sorpresa se estaba acabando y no podía
perder tiempo. Tan pronto como solté los alicantes, le dí un puñetazo al otro.
Por regla general mis patadas eran más fuertes que mis puñetazos, pero lo golpeé
con la suficiente fuerza como para asustarlo y hacerlo tambalear. Pero entonces
el jefe de los guardias entró en acción. Y como me temía, que él aún tenía la
pistola, y él la estaba usando. "¡Alto!" Gritó, apuntándome.
Me congelé. El tipo al que había golpeado, se
acercó y me agarró del brazo. Cerca de allí, el que había apuñalado gemía en el
suelo. Aún con la pistola apuntándome, el líder comenzó decir algo y, a
continuación, gritó alarmado. El arma de repente se puso naranja y la dejó
caer. Donde el la había agarrado, la piel se le puso roja e irritada. Christian
había calentado el metal. Si. Definitivamente deberíamos haber utilizado magia
desde el principio. Si salíamos de esta, apoyaría la causa de Tasha. La
costumbre anti-magia de los Moroi, estaba tan gravada en nuestra mente que ni
tan siquiera habíamos pensado en usarla antes. Era una estupidez. Me giré hacia
el tipo que me estaba agarrando. Creo que él no espera que una chica de mi
tamaño fuese capaz de luchar, y además aún estaba medio aturdido con lo que le
había sucedido al tipo que había estado sujetando el arma. Conseguí espacio
suficiente para patearle en el estomago, una patada que me habría valido un
aprobado en la clase de combate. Gimió que con el impacto, le dí con tanta
fuerza que lo empujé contra la pared. En un segundo, estaba encima de él.
Agarrando un puñado de su pelo , le golpeé la cabeza contra el suelo lo
suficientemente fuerte como para hacerle perder el conocimiento. Inmediatamente,
me giré, sorprendida por el líder no hubiese venido por mí aún. No debería
haberle llevado tanto tiempo recuperarse de la conmoción de la pistola. Pero
cuando me giré, la habitación estaba tranquila. El líder estaba inconsciente en
el suelo - con un nervioso Mason encima de él. Cerca, Christian tenía los
alicates en una mano y en la otra la pistola. Todavía debería estar caliente,
pero sus poderes lo hacían inmune. Estaba mirando al hombre al que yo había
apuñalado. El tipo no estaba inconsciente, apenas sangraba, pero como yo había
hecho, se congeló cuando vio el arma.
"Mierda", murmuré, observando la
escena. Caminando hacia Christian, levanté la mano. "Dame eso antes de que
lastimes a alguien." Esperaba una mirada amarga, pero sólo me dio el arma
con sus manos temblorosas. La metí en mi cinturón. Mirándolo más de cerca, vi lo
pálido que estaba. Parecía que se iba a desmayar en cualquier momento.
Había hecho mucha magia para alguien que
llevaba dos días pasando hambre. "Mase, coge las esposas", dije. Sin
girarse, Mason dio unos pasos hacia atrás, hasta donde estaba la caja donde los
secuestradores tenían esposas nuevas. Había algunas tiras de plástico y otra cosa.
Con una mirada cuestionadora, cogió el rollo de cinta adhesiva. "Perfecto",
le dije. Prendimos a los secuestradores en las sillas. Uno estaba consciente,
pero le hicimos perder el conocimiento y les pusimos la cinta en la boca. Se despertarían
dentro de poco, y no queríamos que hiciesen ruido. Después de liberar a Mia y a
Eddie, los cinco nos reunimos y planeamos nuestro próximo movimiento. Christian
y Eddie apenas podían mantenerse de pie, pero al menos Christian sabía dond
estaba. El rostro de Mia estaba lleno de lágrimas, pero aun así sospechaba que
sería capaz de cumplir ordenes. Eso, nos dejaba a Mason y a mí, como los únicos
que podían hacer algo. "El reloj de aquel tipo indica que es de
mañana", dijo. "Lo que tenemos que hacer es ir al exterior, y no
podrán tocarnos. Si es que no hay mas humanos". "Dijeron que no
Isaiah no estaba", dijo Mia. "Deber íamos ser capaces de salir,
¿verdad?" "Estos hombres no se han movido de aquí en horas", le
dije. "Pueden estar equivocados. No podemos hacer algo estúpido. " Cuidadosamente,
Mason abrió la puerta de nuestra habitación y miró el corredor vacío.
"Crees que habrá alguna manera de salir aquí?" "Eso facilitaría nuestras vidas",
murmuré. Miré a los demás. "Quedaos aquí. Nosotros comprobar el resto del
sótano." "Y si viene alguien?" Exclamó Mia. "No
vendrán", le aseguré a ella. En realidad no estaba segura de que no hubiese
nadie más, tendrían que haber venido corriendo con todo el ruido que hicimos. Y
si alguien trataba de bajar las escaleras, nosotros los escucharíamos primero. Aun
así, Mason y yo nos movimos cuidadosamente mientras evaluábamos el sótano,
cubriéndonos mutuamente y mirando en todas las esquinas. Era un laberinto de
ratas como recordaba de cuando nos habían capturado. Muchos corredores y
habitaciones. Una por una, abrimos todas las puertas. Cada habitación estaba
vacía, salvo por alguna silla ocasional. Me estremecí, pensando que todas
aquellas habitaciones probablemente eran utilizadas con otros prisioneros. "No
hay una maldita ventana en todo el lugar", murmuré cuando acabamos la
exploración. "Tenemos que subir". Regresamos a nuestra habitación,
pero antes de que llegásemos, Mason agarró mi mano. "Rose..." Me
detuve y le miré. "Sí?"
Sus ojos azules, - eran más serios de lo que
jamás los habían estado – me miraban con arrepentimiento. “La he jodido.” Pensé
en todos los eventos que nos habían llevado a esta situación. "La hemos
jodido, Mason. " Estuvo de acuerdo. "Espero que... Espero que cuando todo
esto termine, todavía podemos sentarnos a hablar y arreglar las cosas. No
debería haberme enfadado contigo. " Quería decirle que eso no iba a
suceder, que cuando el desapareció, yo lo estaba buscando para decirle que las
cosas no se solucionarían entre nosotros. Como este no era el momento ni el
lugar para hablar de eso, le mentí. Le apreté la mano. "También lo
espero". Él sonrió y regresamos junto a los otros. "Muy bien",
les dije a ellos. "Esto es lo que haremos." Preparamos rápidamente un
plan y nos dirigimos a la s escaleras. Yo iba delante, seguida por Mia mientras
que ella intentaba servirle de apoyo a un renuente Christian. Mason estaba en
la retaguardia, arrastrando prácticamente a Eddie.
"Debería ir adelante", murmuró Mason
mientras estábamos en la parte superior de la escalera. "No", le
respondí, poniendo las manos sobre la manilla de la puerta. "Sí, pero si
algo pasa-", "Mason", le interrumpí. Lo miré, y de repente, tuve
un flash de mi madre de cuando el ataque a los Drozvov había sido descubierto.
Calmada y controlada, incluso el borde de algo horrible. Necesitaban un líder,
al igual que nosotros, e intenté canalizar al máximo el comportamiento de mi
madre. "Si algo sucede, los sacas de aquí. Corréis rápido y lejos. No
vuelvas sin una multitud de guardianes". "Te atacarán a ti primero!
¿Qué debería hacer?" silbó. "Dejarte? " "Si. Te olvidas de
mi y sales." "Rose, no voy-" "Mason." Pensé de nuevo
en mi madre otra vez, luchando por aquella fuerza y el poder para dirigir a los
demás. "Puedes hacerlo o no?" Nos miramos durante varios segundos,
mientras los demás retenían el aliento. "Puedo hacerlo", dijo con
dureza. Asentí y me giré. La puerta del sótano chirrió cuando la abrí, e hice una
mueca debido al ruido. Sin ni siquiera atreverme a respirar, estaba completamente
parada en la parte superior de las escaleras, esperando y escuchando.
Esta casa y su decoración parecían la misma a
la cual habíamos sido traídos. Cortinas oscuras tapaban las ventanas, pero en
los bordes, pude ver la luz del sol. El sol nunca me había parecido tan bueno
como me parecía en aquel momento. Alcanzarlo significaba la libertad. No había
sonidos o movimientos. Mirando alrededor, intenté recordar dónde estaba la
puerta. Al otro lado de la casa – realmente no era muy lejos, pero ahora parecía
haber un abismo de distancia. "Explora conmigo", le susurré a Mason,
con la esperanza de hacer que él se sienta mejor. Dejó que Eddie se apoyase en
Mia por un momento y fue conmigo a hacer una rápida exploración del área. Nada.
El camino está libre hasta la puerta frontal. Suspiré de alivio Mason, cogió a
Eddie de nuevo, y fuimos hacia adelante, todos tensos y nerviosos. Dios. Lo
lograremos, me di cuenta. Realmente íbamos a lograrlo. No podía creer en
nuestra suerte. Habíamos estado tan cerca del desastre – y apenas lo habíamos
conseguido. Era uno de esos momentos que te hacen apreciar la vida y querer
cambiar las cosas. Una segunda oportunidad que juras que no vas a desperdiciar.
La conciencia de que - Escuché el movimiento casi al mismo tiempo que los vi
delante nuestra. Era como si Isaiah y Elena hubiesen aparecido por arte de
magia. Pero sabía que no se trataba de magia. Los Strigoi podían ser muy
rápidos. Debían de haber estado del otro lado, el cual nosotros creíamos vacío
– no habíamos querido perder tiempo extra buscando. Me enfadé conmigo misma por
no haber comprobado que cada centímetro de todo el lugar. En algún lugar en el
fondo de mi memoria, me oí hablar con mi madre en la clase de Stan: "Creo
que metisteis la pata. ¿Por qué no buscaron por todo el lugar y si certificaron
de que no había Strigoi antes de empezar a hablar? Se habrían librado de mucho problemas".
El karma apesta. "Niños, niños" se burló Isaiah. "El juego no
funciona así. Estáis rompiendo las reglas." Una cruel sonrisa apareció en
sus labios. Nos encontraba divertidos y no una amenaza. Honestamente? Tenía
razón.
"Rápido y lejos, Mason," dije en voz
baja, sin apartar la mirada de los Strigoi. "Bueno, bueno... si las
miradas matasen..." Isaiah levantó las cejas cuando se le ocurrió algo.
"¿Crees que nos puedes derrotarnos tu sola?" Él se rió. Elena se rió.
Apreté los dientes. No, nunca había pensado que los pudiese derrotar. En
verdad, estaba segura de que iba a morir. Pero estaba segura de que podría
ofrecer una buena distracción. Di un paso hacia Isaiah, pero apunté con el arma
a Elena. Puedes pillar a los humanos desprevenidos -, pero no a un Strigoi. Ellos
habían visto mis intenciones incluso antes de que me empezase a mover. Sin
embargo no esperaban que tuviese un arma. Y mientras Isaiah bloqueaba mi ataque
sin apenas ningún esfuerzo, logré dispararle a Elena, antes de que el me
quitase el arma. El ruido del arma resonó en mis oídos, y ella gritó de dolor y
sorpresa. Había apuntado a su estomago, pero le había dado en una pierna. No es
que importase. No la habría matado, pero en el estómago hubiese sido
bastantemás doloroso. Isaías agarraba mi muñeca con tal fuerza que pensé que
podría romperme los huesos. Solté el arma. Esta chocó contra el suelo, rebotó y
se deslizó hacia la puerta. Elena gritó de ira y me arañó. Isaiah le dijo que
se controlase y me apartó de ella. Mientras tanto, me debatí todo lo posible,
pero no para escapar, si no para centrar su atención en mi. Y entonces el más
dulce sonido. La puerta abriéndose. Mason se había aprovechado de mi
distracción. Salió con Chritian y Mia, apartándose de mí y de los Strigoi y
yendo hacia la puerta. Isaiah se giró con aquella supervelocidad que tenía - y
gritó cuando la luz del sol lo tocó. Pero incluso con él sufriendo, sus
reflejos todavía eran rápidos. Se alejó de la luz, arrastrando Elena y a mí con
el- a ella por el brazo, y a mi por el cuello. "Sácalos de aquí!"
Grité.
"Isaiah", comenzó Elena, soltándose. Él
me empujó al suelo y miró a su alrededor, viendo que sus víctimas habían
escapado. Tomé aire, ahora que el agarre de mi garganta se había soltado y miré
a la puerta a través de mi cabello.
Vi a Mason arrastrar a Eddie a la calle, en la
seguridad de la luz. Mia y Christian ya habían salido. Casi lloré de alivio.
Isaiah se giró hacia mí con la furia de una tormenta, los ojos negros y terribles
mientras que se acercaba a mí con su gran altura. Su cara, que siempre había
dado miedo, se convirtió en algo casi más allá de la comprensión.
"Monstruoso" ni siquiera se le acercaba. Me levantó tirándome del
pelo. Lloré de dolor, y él bajó su rostro para que pudiésemos mirarnos a la
misma altura. "¿Quieres una mordida, niña?" Exigió. "¿Quieres
ser una ramera de sangre? Bueno, podemos hacer eso. En todo el sentido de la palabra.
Y no será dulce. Y no será indoloro. Será muy doloroso - la coacción funciona
de dos maneras, ya sabes, y me voy a asegurar de que sufras el peor dolor de tu
vida.
Y también me aseguraré de que tu muerte me
lleve mucho, mucho tiempo. Gritarás. Llorarás. Me suplicarás que acabe con tu sufrimiento
y te deje morir-" "Isaiah", exclamó Elena con exasperación.
"Simplemente mátala de una vez. Si lo hubieses hecho antes, como te había
dicho, nada de esto estaría pasando. " El continuó agarrándome, pero sus
ojos se giraron hacia ella. "No me interrumpas". "Estás siendo
melodramático," Continuó ella. Si, ella realmente era una reivindicadora.
Nunca pensé que un Strigoi pudiese serlo. Era casi cómico. "Y derrochador."
"Tampoco me contestes", dijo. "Tengo hambre. Estoy diciendo que
deberíamos-" "Déjala en paz, o te mato." Todos nos giramos hacia
la voz, una voz negra y llena de rabia. Mason estaba en la entrada, enmarcado
por la luz, sosteniendo el arma que yo había dejado caer. Isaiah lo estudió por
algunos segundos . "Claro", dice Isaiah. Parecía aburrido.
"Inténtalo" . Mason no dudó. Le disparó y continuó disparando hasta
que vacío el cartucho en el pecho de Isaiah. Cada bala hizo que el Strigoi se
encogiese un poco, pero fuera de eso, el seguía de pie, agarrándome. Eso es lo
que significa ser un antiguo y poderoso Strigoi, me dije. Una bala de esas
hubiese dañado a un Strigoi joven como Elena. Pero para Isaiah? Llevar varios
disparos en el pecho era simplemente divertido. Mason también lo notó, y sus
características se endurecieron cuando tiró el arma al suelo. "¡Vete!"
Le grité. Él todavía está en el sol, seguro. Pero él no me escuchó. Corrió
hacia nosotros, alejándose de la luz protectora. Redoble mi lucha, con la
esperanza de desviar la atención de Isaiah de Mason. No lo conseguí. Isaiah me
empujó hacia Elena antes de que Mason hubiese alcanzado la mitad del camino.
Rápidamente Isaiah bloqueó a Mason y lo agarró, tal y como lo había hecho antes
conmigo. Pero, con algunas diferencias, Isaiah no sujetó a Mason por los
brazos. No lo agarró por del pelo o lo amenazó con una larga y agonizante
muerte. Isaiah simplemente detuvo el ataque, sujetó la cabeza de Mason con
ambas manos y dio un rápido giro. Escuché el sonido de algo que se rompía. Los
ojos de Mason se desenfocaron y después se quedaron vacíos. Con una mirada
impaciente, Isaiah lanzó el cuerpo de Mason hacia donde estaba Elena
sujetándome. Cayó delante de nosotras. Mi visión se volvió
borrosa cuando las náuseas y los mareos me
inundaron. "Entonces", le dijo Isaiah a Elena. "Haber si eso
calma tu hambre. Y guarda algo para mí. "
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