Sinopsis
La vida de Rose Hathaway nunca
será la misma.
El
reciente ataque a St Vladimir's devasto el mundo Moroi por completo. Muchos están muertos. Y , para las pocas victimas que se
llevaron los Strigoi, sus destinos son aún peores. Un
tatuaje extraño adorna el cuello de Rose, una señal que dice que ella ha matado a demasiados Strigoi para contarse.
Pero solo una víctima le preocupaba...Dimitri
Belikov. Rose ahora debe escoger uno de dos caminos muy diferentes: honrar la promesa de proteger la vida de
Lissa - su mejor amiga y la última superviviente de la casa Dragomir - o dejar
la Academia para emprender el camino sola y perseguir al hombre que ama. Ella
deberá ir a los confines de la tierra para encontrar a
Dimitri y mantener la promesa que le hizo a él. Pero la pregunta es, Cuando llegue el momento, querrá el ser
salvado?
Ahora,
con solo una estaca - y lejos del mundo de St Vladimir , podrá Rose encontrar
la fuerza necesaria para destruir a Dimitri? O se sacrificara a ella misma ante
la elección de un amor eterno?.
Prólogo
Una
vez cuando estaba en noveno grado, yo tuve que escribir un poema en un papel.
Una de las líneas era, "Si tus ojos no estuvieran
abiertos, no sabrías la diferencia entre estar soñando y estar
despierto". No había significado mucho para mí en aquel momento.
Después
de todo, había sido para un chico en la clase que me gustaba, así que ¿cómo podría esperarse que atendiera al análisis literario?
Ahora, tres años después, Comprendí el poema
perfectamente.
Porque
últimamente, mi vida realmente me parecía que estaba al borde de ser un sueño.
Había
días que pensaba que me despertaría y descubriría que acontecimientos recientes en mi vida no habían sucedido realmente. Seguramente
debo ser una princesa en un sueño encantado. Cualquier
día de éstos, este sueño -no, pesadilla- terminaría, y conseguiría a mi príncipe y mi final feliz.
Pero
no había final feliz para ser encontrado, por lo menos no en un futuro
inmediato. ¿Y mi príncipe? Bien, esa es una larga historia. Mi
príncipe había sido convertido en un vampiro -un
Strigoi, para ser específico. En mi mundo, hay dos clases de vampiros que existen en secreto de los humanos. Los Moroi son
vampiros vivos, vampiros buenos que usan la magia
elemental y no matan al buscar la sangre que ellos necesitan para sobrevivir. Strigoi son vampiros no muertos,
inmortales y retorcidos, que matan cuando se alimentan. Los
Moroi nacen. Los Strigoi se hacen -forzosamente o por elección- por medios malignos.
Y
Dimitri, el chico que amaba, había sido hecho un Strigoi contra su voluntad.
Había sido convertido durante una batalla, una misión épica de
rescate de la que había formado parte también. Los
Strigoi habían raptado Moroi y dhampirs de la escuela a la que asistía, y habíamos acudido con otros para salvarlos. Los
Dhampirs son medio-vampiros y medio-humanos -talentosos con fuerza y vigor
humanos, y con reflejos y sentidos de Moroi. Los Dhampirs eran
formados para llegar a ser guardianes, la élite de los guardaespaldas que protegen a los Moroi. Eso es lo que Dimitri había
sido.
Después
de su conversión, el resto del mundo Moroi lo había considerado muerto. Y hasta cierto punto, el lo estaba. Los que eran convertidos
en Strigoi perdían todo el sentido de calidad y todo lo
que tenían de antes. Incluso si ellos no lo habían elegido, eso no importaba. Ellos ser volverían malos y crueles, como
todos los Strigoi. La persona que ellos habían sido
se había ido, y francamente, era más fácil imaginárselos siguiendo hacia el cielo o a su siguiente vida que imaginarlos fuera
en el acecho de la noche y cobrándose victimas. Pero yo
no había sido capaz de olvidar a Dimitri, o aceptar que él estaba esencialmente muerto. Él era el hombre que amaba, el
hombre con quien estaba tan perfectamente en sintonía
que era difícil saber donde terminaba yo y empezaba el. Mi corazón rechazaba el dejarle ir - incluso si él era
técnicamente un monstruo, el estaba todavía ahí, en
algún sitio. Tampoco había olvidado una conversación que tuvimos el y yo una vez. Ambos dijimos que preferíamos estar muertos-
realmente muertos - que en el mundo de los Strigoi.
Una
vez transcurrido mi tiempo de luto por haberlo perdido, decidí que tenía que
honrar sus deseos. Incluso si el ya no creía en ellos. Tenía
que encontrarlo. Tenía que matarlo y liberar su alma de
aquel estado oscuro y poco natural. Yo sabía que era lo que al Dimitri que yo quise le hubiera gustado. Aunque matar a un
Strigoi no era fácil. Ellos eran insanamente
rápidos y fuertes. No tenían piedad alguna. Había matado a un buen número ya - bastante loco para alguien que recién había
cumplido dieciocho. Y sabia que coger a Dimitri seria la
mayor de mis batallas, tanto físicamente como emocionalmente.
De
hecho, las consecuencias emocionales habían sido pateadas en cuando hice mi decisión. Ir tras Dimitri quería decir hacer algunas
cosas que cambiarían mi vida (y sin contar el hecho de
que luchando con él era muy probable que causara la perdida de mi propia vida).
Yo
estaba todavía en el colegio, a solo un puñado de meses de graduarme y
convertirme en un guardián hecho y derecho. Cada día que me
quedaba en la Academia St. Vladimir -una remota, y protegida escuela para Moroi
y dhampirs - quería decir un día más que Dimitri estaba
allí fuera, viviendo de la forma que él nunca había querido. Lo amaba demasiado para permitir esto. Entonces tenía que dejar
el colegio pronto y salir entre los humanos, abandonar
el mundo en el que yo había vivido casi toda mi vida.
Salir
también quería decir abandonar otra cosa - o más bien una persona: mi mejor
amiga, Lissa, también conocida como Vasilisa Dragomir. Lissa
era Moroi, la ultima de su línea real.
Había
sido criticada por ser su guardiana cuando nos graduáramos y mi decisión de
cazar a Dimitri había destruido completamente aquel futuro
con ella.
Aparte
de nuestra amistad, Lissa y yo teníamos una conexión única. Cada Moroi se especializa en un tipo de elemento mágico - tierra,
aire, agua o fuego. Hasta hace poco pensábamos que
solo había esos cuatro elementos. Entonces nosotros descubrimos un quinto: espíritu.
Era
el elemento de Lissa, y con tan pocos usuarios del espíritu en el mundo, apenas sabíamos nada sobre el. Principalmente parecía estar
atado a poderes psíquicos. Lissa dominaba de forma
asombrosa la compulsión - la capacidad de ejercer su voluntad sobre alguien. También podía curar y ahí es donde las cosas
se volvieron un poco extrañas entre nosotras. Ya vez,
técnicamente morí en el accidente de coche en el que murió su familia.
Lissa
me había devuelto del mundo de los muertos sin saberlo, creando una conexión psíquica entre nosotras. Desde entonces, siempre fui
consciente de su presencia y sus pensamientos.
Podía decir lo que pensaba y sentir cuando estaba en problemas.
Recientemente
también habíamos descubierto que yo podía ver fantasmas y espíritus que aun no habían abandonado este mundo, algo que encontré
desconcertante y luche por obstruir. Llamaba a todo
este fenómeno ser shadow-kissed.
Nuestra
conexión shadow-kissed me convirtió en la opción ideal para proteger a Lissa,
ya que al instante sabría si ella estaba en problemas.
Prometí protegerla toda mi vida, pero entonces Dimitri -
alto, magnifico, feroz -lo había cambiado todo. Yo estaba cara a cara con esa horrible decisión: seguir protegiendo a Lissa
o liberar el alma de Dimitri. El tener que escoger entre
ellos había roto mi corazón, dejando un dolor en mi pecho horrible y lagrimas en los ojos. Habíamos sido mejores amigas
desde el jardín de infancia y mi salida era un shock para
las dos. Para ser justos, ella nunca lo vio venir. Yo había mantenido mi romance con Dimitri en secreto. El era mi instructor,
siete años más mayor que yo, y había sido asignado para
ser su Guardián también. Como tal, el y yo habíamos intentado luchar duro contra nuestra atracción, sabiendo que
teníamos que enfocarnos en Lissa mas que en nada y
además también tendríamos muchos problemas en la relación profesor-alumna.
Pero
mantenerme lejos de Dimitri - aun cuando yo estaba de acuerdo - había hecho que aumentara el resentimiento tácito hacia Lissa.
Probablemente debería haberle hablado de esto a ella y
explicarle mi frustración acerca de tener mi vida planeada al completo. No parecía justo, de ningún modo, que mientras Lissa era
libre de vivir y querer a quien ella quisiera, yo
siempre tendría que sacrificar mi propia felicidad para asegurarme de que estuviera bien protegida. Ella era mi mejor amiga, y
por eso no podía contarle mis pensamientos trastornados
a ella. Lissa era particularmente vulnerable porque al utilizar el espíritu tenía como efecto secundario repugnante de
dejarla a ella vulnerable. Entonces escondí mis
sentimientos hasta que finalmente explotaron y abandone la Academia – y ella- para bien de las dos.
Uno
de los fantasmas que yo había visto - Mason, un amigo que había sido asesinado
por un Strigoi - me había dicho que Dimitri había vuelto a
su patria: Siberia. El alma de Mason había encontrado
la paz y había abandonado este mundo muy poco después, sin darme oportunidad de darme cualquier otra pista de en que
parte de Siberia podría estar Dimitri.
Entonces
tuve que ir a ciegas, desafiando al mundo de los humanos y con una lengua que no sabia para cumplir la promesa que me había hecho a
mi misma.
Unas
semanas después, yo sola, había hecho el viaje a San Petesburgo. Aun estaba aturdida - pero determinada en encontrarlo aun cuando
yo lo temiera al mismo tiempo.
Porque
si realmente llevaba a cabo este plan loco, si en realidad lograba matar al
hombre que amaba, esto significaría que Dimitri realmente se
habría ido de este mundo. Y francamente, no estaba
segura de poder continuar en un mundo así.
Nada
de esto parecía verdad. Quien sabe? Quizás no lo era. Quizás esto le estaba
pasando a otra persona. Quizás es algo que me imagine. Quizás
pronto me despertaría y me encontraría todo igual
con Lissa y con Dimitri. Estaríamos todos juntos, y el estaría allí sonriéndome y esperanzador, diciéndome que todo iba a
ir bien. Tal vez todo esto realmente solo había sido
un sueño.
Pero
no lo creía.
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