lunes, 15 de diciembre de 2014

Capítulo 10 BLOOD PROMISE

Capítulo 10
Todos habían congeniado tan bien en el desayuno con Avery que el grupo se había reunido otra vez esa tarde, en la cual hubo una especie de ‗fuera de control‘. Lissa pensaba en eso mientras estaba sentada en su clase de ingles del primer periodo de la mañana siguiente. Se habían quedado hasta muy tarde la noche anterior, furtivamente, pasado el toque de queda. El recuerdo le trajo una sonrisa a la cara de lissa, incluso cuando lo ahogaba en un bostezo. No pude evitar sentir un poco de celos. Sabia que Avery era la responsable de toda la felicidad de Lissa, y eso me molestaba en un pequeño nivel. Aunque…la nueva amistad de Avery también me hacia sentir menos culpable por abandonar a Lissa.
Lissa volvió a bostezar. Era difícil concentrarse en La Letra Escarlata, mientras luchaba con una leve resaca. Avery parecía tener un suministro interminable de licor. Adrian se había adaptado rápidamente, pero lissa había sido un poco más vacilante. Ella había abandonado sus días de fiesta hace mucho tiempo, pero finalmente sucumbió anoche, bebiendo más vasos de vino de los que realmente debería. No era diferente a mi situación con el vodka, bastante irónico. Las dos nos excedimos, a pesar de estar a millas y millas alejadas.
De pronto, un agudo pitido atravesó el aire. La cabeza de Lissa se disparo, junto con todos los demás en la clase. En la esquina de la habitación, una pequeña alarma contra incendios chillaba su advertencia. Naturalmente, algunos estudiantes comenzaron a aclamar mientras algunos pretendían estar asustados. El resto solo se veían sorprendido y esperaban.
La instructora de Lissa también parecía un poco sorprendida, y después de una rápido examen, lissa decidió que esta alarma no era planeada. Los profesores por lo general estaban en alerta cuando había simulacros, y la Señora Malloy no llevaba la habitual expresión de los profesores, cuando trataban de calcular cuanto tiempo el simulacro acortaría sus lecciones.
―Levántense y síganme, dijo molesta la señora Malloy, agarrando su portapapeles.
―Ustedes saben a donde tienen que ir. El procedimiento del simulacro de incendios era bastante estándar.
Lissa siguió a los otros y uniéndose a los pasos con Christian. ―tu hiciste esto? bromeo.
―Nop. Desearía haberlo hecho, en todo caso. Esta clase esta matándome.
―A ti? Yo tengo el peor dolor de cabeza
El le dio una sonrisa de complicidad. ―Que sea una lección para ti, Pequeña Miss Encantadora Ebria.
Ella hizo una mueca de vuelta, golpeándolo con la mirada. Llegaron al punto de encuentro de la clase, fuera en el patio y se unieron a lo que parecía una línea, que los demás trataban de formar. La señora Malloy llego y chequeo a todos en su portapapeles, satisfecha de que nadie fuese dejado atrás.
―No creo que esto haya sido planeado, dijo Lissa.
―Estoy de acuerdo, dijo Christian. ―Lo que significa que aunque no hubiese fuego, esto
podría tomar un tiempo.
―Bien, entonces. Nos queda esperar por aquí, eh?
Christian y Lissa se dieron la vuelta sorprendidos de la voz detrás de ellos viendo a Avery.
Llevaba un sweater-vestido y zapatos negros que se veían completamente fuera de lugar sobre la hierba mojada.
―Que estas haciendo aquí? pregunto Lissa. ―Pensé que estarías en tu habitación.
―Lo que sea, es tan aburrido estar ahí. Tenía que venir a liberarlos chicos
―Tu hiciste esto? pregunto Christian, ligeramente impresionado.
Avery se encogió de hombros. ―Te lo dije, estaba aburrida, ahora, vámonos mientras esto aun sea un caos.
Christian y lissa intercambiaron miradas. ―Bueno, dijo Lissa lentamente, ―Supongo que ellos ya tomaron asistencia…
―Hurra! dijo Avery. Su entusiasmo era contagioso, y, sintiéndose audaz, Lissa se apresuró detrás de ella y Christian siendo arrastrado. Con todos los millones de estudiantes, nadie los noto cruzando el campus, hasta que alcanzaron el exterior del alojamiento de invitados. Simon estaba de pie apoyado contra la puerta, y Lissa se congelo. Ellos habían sido atrapados.
―Todo hecho? Avery le pregunto.
Simon, definitivamente era fuerte –y-del tipo silencioso, dio un rápido asentimiento, su única respuesta antes de enderezarse. Se metió las manos en los bolsillos y se marcho. Lissa miro fijamente con asombro.
―El solo… el solo nos dejara ir? Y el esta dentro de esto? Simon no estaba en el campus como un profesor, pero aun así… eso no significaba necesariamente que dejara a los estudiantes escapar de clases por un falso simulacro de incendios.
Avery sonrío maliciosamente, observándolo irse. ―Hemos estado juntos durante un tiempo.
El tiene mejores cosas que hacer que ser nuestra niñera.
Ella los llevo dentro, pero en vez de ir a su habitación, ellos fueron por una sección
diferente del edificio a un lugar que yo conocía bien: la habitación de adrian.
Avery golpeo la puerta. ―Hey, Ivashkov, abre Lissa puso una mano contra su boca para ahogar sus risas. ―Tanto por la cautela. Todo el mundo va a oírte
―Necesito que me escuche, discutió avery.
Ella siguió golpeando la puerta y gritando, hasta que finalmente, Adrian contesto. Su cabello sobresalía en diferentes ángulos, y tenia oscuros círculos bajo sus ojos.
Había bebido dos veces mas que Lissa, la noche anterior.
―Que..? el parpadeo. ―Chicos no deberían estar en clases? Oh dios, no habré dormido demasiado, lo hice?
―Déjanos entrar, dijo Avery, empujando hacia dentro. ―Tenemos que refugiarnos del fuego aquí Ella se lanzo sobre el sofá, sintiéndose como en casa mientras el seguía mirando. Lissa y Christian se le unieron.
―Avery activo la alarma contra incendios explico Lissa.
―Lindo trabajo, dijo Adrian, derrumbándose sobre un sillón mullido.
―Pero por que tuviste que venir aquí? Es este el único lugar que no se esta incendiando?
Avery bateo sus pestañas hacia el. ―No estas feliz de vernos?
El la miro especulativamente por un momento. ―Siempre estoy feliz de verte.
Lissa que era normalmente bastante mojigata acerca de este tipo de cosas, había algo acerca de esto que le divertía. Fue tan salvaje, tan tonto… era una ruptura con todas las recientes preocupaciones.
―No va a tomar mucho tiempo averiguarlo, lo sabes. Ellos podrían permitirles entrar justo ahora
―Ellos podrían, estuvo de acuerdo Avery, colocando sus pies sobre la mesa del café. ―Pero tengo de buena fuente que otra alarma se va activar en la escuela una vez que ellos abran las puertas
―Como demonios hiciste eso?‖ pregunto Christian.
―Top Secret‖
Adrian se restregó los ojos, claramente divertido por esto, a pesar del brusco despertar.
―No puedes activar alarmas todo el medio, Lazar
―De hecho, tengo de buena fuente que una vez activen la segunda alarma, una tercera se va a activar, Lissa se río a carcajadas, aunque debido más a las reacciones de los chicos que a las noticias de Avery.
Christian, en momentos de ataque antisociales, le había prendido fuego a la gente. Adrian pasaba la mayoría de sus días borrachos y como un fumador empedernido. Para ser una linda chica de sociedad, Avery los había impresionados, algo realmente memorable tenia que pasar. Avery se veía muy contenta por haberlos superado.
―Si el interrogatorio se ha acabado‖, dijo ella. ―No le vas a ofrecer a tus invitados algún refresco?
Adrian se levanto y bostezo. ―Bien, bien, niña insolente. Voy hacer café.
―Con una patada?‖ inclinando su cabeza hacia el gabinete de licor de adrian.
―Tu tienes que estar bromeando‖, dijo Christian. ―Dejaras si quiera vivir al hígado izquierdo?
Avery se acerco al armario y cogió una botella de algo. Entregándoselo a Lissa. ―Juegas?.
Incluso la rebeldía mañanera de Lissa tenia limites. El vino aun latía en su cabeza, ―Uf, no.
―Cobardes, dijo Avery
Ella se volteo hacia adrian. ―Entonces, señor Ivashkov, mejor pones la droga. Siempre me gusto un poco de café con mi brandy.
No mucho después de eso, desaparecí de la cabeza de Lissa de vuelta a la mía, regresando a la oscuridad del dormitorio y a mis ordinarios sueños. Fueron de muy corta duración, sin embargo, algo parecido a un fuerte golpeteo pronto me envío a la conciencia.
Mis ojos se abrieron, y un profundo dolor punzante se disparo por la parte trasera de mi cráneo-las consecuencias del toxico vodka, sin duda. La resaca de Lissa no era nada comparada con la mía. Comencé a cerrar los ojos, esperando hundirme en el sueño y dejar que el sueño sanara lo peor de mi dolor. Entonces, escuche los golpes de nuevo-y peor, mi cama se sacudió violentamente. Alguien estaba pateándola.
Abriendo mis ojos otra vez, me voltee y me encontré a mi misma mirando dentro de los oscuros y listos ojos de Yeva. Si Sydney se había reunido con muchos dhampirs como Yeva, podría entender porque pensaba que nuestra raza eran los siervos del infierno.
Frunciendo sus labios, Yeva patio otra vez la cama.
―Hey, lloré. ―Estoy despierta, esta bien?
Yeva murmuro algo en ruso, y Paul se asomo por detrás de ella, traduciendo. ―Ella dice que no estas despierta hasta que realmente sales de la cama y estas de pie.
Y sin ningún otro aviso, esa sádica y vieja mujer continuó pateando la cama. Me erguí, y el mundo giró a mí alrededor. Había dicho esto anteriormente, pero esta vez, realmente quería decir eso: nunca volveré a tomar otra vez. Nada bueno había venido de ello. Las cubiertas parecían terriblemente tentadoras para mi agonizante cuerpo, pero con unas pocas patadas más, de las botas puntiagudas de Yeva, me levanté de la cama.
―Esta bien, esta bien. Estas feliz ahora? estoy levantada
La expresión de Yeva no cambio, pero al menos dejo de patear. Me voltee hacia Paul.
―Que esta sucediendo?
―La abuela dice que debes ir con ella
―A donde?
―Ella dice que tu no lo necesitas saber
Comencé a decir que yo no seguiría a esa vieja loca a ninguna parte, pero después de una mirada a esa aterradora cara, lo pensé mejor. No pasaría de ella quien era capaz de convertir a la gente en sapos.
―Bien, dije. ―Estaré lista una vez que me duche y cambie.
Paul tradujo mis palabras, pero Yeva sacudió su cabeza y hablo otra vez. ―Ella dice que no hay tiempo‖, Explico el. ―Tenemos que irnos ahora‖.
―Puedo al menos cepillarme los dientes?
Ella permitió la pequeña concesión, pero un cambio de ropas estaba fuera de discusión.
Eso estaba igual de bien. Cada paso que tomaba me hacia sentir aturdida, y probablemente habría pasado con algo tan complicado como era vestirse y desvestirse. La ropa no olía a nada tampoco; ellas estaban simplemente arrugadas por haber caído dormida con ellas.
Cuando bajaba las escaleras, vi que nadie más estaba despierto a excepción de Olena. Ella estaba lavando los platos de la noche anterior y parecía sorprendida de verme levantada.
Ya éramos dos que lo estábamos.

―Es temprano para ti, no?‖ ella pregunto
Me voltee y vi el reloj de la cocina. Jadee. Eran solo 4 horas después de cuando me había ido a la cama. ―Buen dios. El sol ya esta arriba?
Increíblemente, lo estaba. Olena se ofreció a hacerme el desayuno, pero de nuevo, Yeva reiteró nuestra escasez de tiempo. Mi estomago parecía simultáneamente querer y detestar los alimentos, por lo que no podía decir si la abstención era una buena o mala idea.
―Lo que sea dije. ―Simplemente terminemos con esto
Yeva anduvo al interior de la sala de estar y regresó unos momentos más tarde con un gran bolso. Me lo dio con expectación. Me encogí de hombros y lo cogí, colgándolo por encima de un hombro. Claramente había cosas en él, pero no eran muy pesadas. Cuando regresó de la otra habitación, lo hizo con otra bolsa. Tomé esta y la colgué en el mismo hombro, balanceando las dos. Esta era pesada, pero mi espalda no se quejaba demasiado.
Cuando se fue por tercera vez y regreso con una caja gigante, comencé a enfurecerme.
"Que es?" pregunte, alcanzándola. Se sentía como si hubieran ladrillos en el interior.
"La abuela necesita que lleves algunas cosas", me dijo Paul.
"Si", dije a través de mis apretados dientes."En cierto modo imaginaba que eran como unas cincuenta libras"
Yeva me dio una caja más, colocándola encima de la otra. No era tan pesada, pero en este punto, honestamente no importaba. Olena me dio una mirada compasiva, y sacudiendo la cabeza, regresó silenciosamente a sus platos, aparentemente no discutiría con Yeva.
Yeva se encamino, después de esto, y la seguí obedientemente, tratando tanto de sostener las cajas como de no dejar caer las bolsas de mi hombro. Era una carga pesada, una que realmente mi resaca y cuerpo no querían, pero era lo suficiente fuerte para conseguir llegar al pueblo o donde sea que me llevara. Paul corrió a lo largo de mi lado, aparentemente así me permitiría conocer si Yeva encontraba algo a lo largo del camino que quisiera que yo llevara también.
Parecía que la primavera estaba sentándose sobre Siberia mucho más rápido que como lo hacía en Montana. El cielo estaba claro, y el sol de la mañana calentaba las cosas sorprendentemente rápido. Era difícilmente tiempo de verano, pero definitivamente era suficiente para notarlo. Esto hubiese sido un tiempo demasiado incomodo para caminar con un Moroi.
"Sabes hacia donde vamos?" le pregunte a Paul
"No", dijo el alegremente.
Para alguien tan vieja, Yeva podía avanzar a un muy buen ritmo, por lo que me encontré a mi misma teniendo que apresurarme para mantenerme con ella y con mi carga. En un punto, ella miro hacia atrás y dijo algo para que Paul tradujera, algo como, "Ella esta algo sorprendida porque no pueda moverte más rápido".
"Si, bueno, yo estoy algo sorprendida porque nadie mas pueda acarrear ninguna de estas cosas"
El tradujo nuevamente: "Ella dice que si realmente eres tan famosa por asesinar Strigoi, entonces esto no debería ser un problema"
Estaba llena de alivio cuando el centro de la ciudad entro en la visión... solo que nosotros seguimos caminando pasándola de largo.
"Oh, vamos" dije. "A donde diablos vamos?"
Sin mirar hacia atrás, Yeva recito algo.
"La abuela dice que el tío Dimka nunca se quejo tanto", dijo Paul.
Nada de esto era culpa de Paul; El era solo el mensajero. Aun así, cada vez que hablaba, sentía algo similar a querer patearlo. No obstante, continúe llevando mi carga y no dije nada más durante el resto del camino. Yeva tenía razón hasta cierto punto. Yo era una cazadora de Strigoi, y era verdad que Dimitri jamás se hubiera quejado de los caprichos de una vieja señora loca. El habría cumplido su deber pacientemente.
Trate de convocarlo en mi mente y visualizar su fuerza. Pensé otra vez acerca del tiempo pasado en la cabaña, pensé acerca de la manera en que sus labios se sentían sobre los míos y el maravilloso olor de su piel cuando me había acerca mas a el. Yo podía escuchar su voz una vez más, murmurando en mi oído que me amaba, que era hermosa, que yo era lo único... pensar en el no se llevo la incomodidad de mi viaje con Yeva, pero lo hizo un poco mas soportable.
Caminamos casi alrededor de una hora más antes de alcanzar una pequeña casa, y estaba lista para a caer de alivio, empapada en sudor. La casa era de un solo piso, simple, con los bordes cafés deteriorados. Las ventanas, sin embargo, estaban rodeadas por los tres lados, de contraventanas exquisitas, altamente estilizadas y pintadas de azul y un diseño blanco. Era del mismo tipo de colores vistosos que había visto en los edificios de Moscú y en San Petersburg. Yeva llamó a la puerta. Al principio había sólo silencio, y entré en pánico solo de pensar que tendríamos que dar la vuelta y regresar. 
Finalmente, una mujer contestó la puerta, una mujer Moroi. Tal vez tendría treinta años, muy bonita, con los pómulos altos y rosas, el pelo rubio. Ella exclamó ante la sorpresa de ver a Yeva, sonrió y la saludo en ruso. Miro por encima de ella, hacia Paul y hacia mí, la mujer rápidamente se movió a un lado y nos llamó con gestos para que entráramos.
Cambió al inglés tan pronto se percato que yo era americana. Todos eran bilingües y personas asombrosas. No era algo que se veía muy a menudo en EEUU. Ella señaló una mesa y me dijo que colocara todo allí, algo que hice con alivio.
―Mi nombre es Oksama‖, dijo, dándome la mano. ―Mi marido, Mark, está en el huerto y pronto debería de estar dentro.
―Soy Rose‖, le dije.
Oksana nos ofreció sillas. La mía era de madera y recta en la parte de atrás, pero en ese momento, la sentí como una mullida cama. Suspiré felizmente y limpie el sudor de mi frente. Entretanto, Oksana desempacó las cosas que había llevado. Las bolsas llenas de restos del funeral. La caja de arriba contenía algunos platos y cazuelas, que Paul aclaro diciendo que las había pedido prestadas de Oksana hace algún tiempo. Oksana finalmente alcanzó la caja de abajo, y tuve que ayudarla, estaba llena de ladrillos del huerto.
―Tienes que estar bromeando‖, le dije. Cruzando la sala, Yeva lució muy presumida. Oksana estaba cautivada por los regalos. ―Oh, Mark estará encantado de tener estos. Ella me sonrió. ―Es muy dulce de tu parte traer todo esto.
―Estoy feliz por ayudar‖, dije rígidamente.
La puerta trasera se abrió, y un hombre entro-Mark, probablemente. Él era alto y muy fuerte, su pelo estaba de color gris indicando tener más edad que Oksana. Él se lavó las manos en el fregadero y entonces se unió a nosotros. Casi me quedé sin aliento cuando vi su cara y descubrí algo mucho más extraño que la diferencia de edad. Él era un dhampir.
Por un momento, me pregunté si se trataba de alguien más y no su marido, Mark. Pero ese fue el nombre con el que Oksana lo presento, y la verdad me golpeo: Un Moroi y dhampir, una pareja de casados. Cierto, nuestras dos razas estaban unidas todo el tiempo.
¿Pero en matrimonio? Seria muy escandaloso para el mundo Moroi.
Intenté mantener la sorpresa fuera de mi cara y comportarme tan atentamente como podía. Oksana y Mark parecieron muy interesados en mí, aunque ella llevo la mayor parte de la conversación. Mark simplemente observaba, pero la curiosidad estaba en toda su cara. Mi pelo estaba suelto, así mis tatuajes no podían haber revelado mi estatus de no-prometida.
Tal vez él estaría preguntándose como una chica americana había encontrado su camino en medio de la nada. Tal vez él pensó que yo era una nueva recluta de las putas de sangre. Ya en mi tercer vaso de agua, empecé a sentirme mejor. Fue entonces cuando Oksana dijo que deberíamos comer, y para entonces, mi estómago estaba listo para eso.
Oksana y Mark prepararon la comida juntos, descartando algunas ofertas de ayuda.
Observarles trabajar juntos era fascinante. Nunca había visto a un equipo tan eficiente.
Nunca interfirieron en el camino uno del otro y no necesitaron hablar para saber que es lo que necesitaban después. Ellos simplemente lo sabían. A pesar de la lejana posición, el contenido de la cocina era moderno, y Oksana colocó una cacerola de cierto tipo de patatas en el horno microondas. Mark estaba de espaldas a ella mientras él hurgaba en el refrigerador, excepto que tan pronto como ella presiono ‗start‘, él dijo," No, no necesita tanto tiempo?"
Parpadeé por la sorpresa, recorrí con la mirada, de acá para allá entre ellos. Él aun no había visto el tiempo que ella había elegido. Entonces lo comprendí. ―Tu estas unida exclamé.
Ambos me miraron con idéntica sorpresa.
―Sí. ¿No te lo dijo Yeva? Oksana preguntó. Le di una mirada rápida a Yeva, quien otra vez tenía esa mirada de autosatisfacción en su cara.
―No. Yeva no ha sido muy sincera esta mañana.
―Más todo el mundo por aquí lo sabe‖, Oksana dijo, regresando a su trabajo.
―Entonces… eres una usuario del espíritu.
Ella hizo una pausa otra vez. Ella y Mark intercambiaron miradas sorprendidas. ―Eso, ella
dijo, ―no es algo que sea ampliamente conocido.
―La mayoría de la gente piensa que no te has especializado, ¿cierto?
―¿Cómo lo sabes?
Porque era exactamente cómo había sido para Lissa y para mí. Las historias de conexiones siempre habían existido en la cultura Moroi, pero cómo habían surgido las conexiones siempre era un misterio. Generalmente se creía que ellas ―simplemente ocurrían. Como Oksana, Lissa generalmente había sido considerada como un Moroi que no se había especializado y que no tenía ninguna habilidad especial con un elemento. Nos dimos cuenta ahora, por supuesto, que esa unión sólo ocurría con los usuarios del espíritu, cuando salvaban las vidas de otros.
Algo en la voz de Oksana me dijo que ella no estaba realmente asombrada de que yo lo supiera. No tenia claro, como es que me di cuenta, sin embargo, me quedé demasiado aturdida por mi descubrimiento para decir cualquier otra cosa. Lissa y yo nunca, nunca habíamos chocado con otro par con esa conexión. Sólo estábamos al corriente de los legendarios Anna y Vladimir. Y esas historias estaban cubiertas por una túnica de siglos de historia incompleta, dificultando saber los hechos desde la ficción.
Los únicos otros personajes que teníamos del mundo del espíritu eran Ms. Karp una antigua maestra que se volvió demente y Adrian. Hasta ahora, él había sido nuestro más grande descubrimiento, un usuario del espíritu que era más o menos estable-dependiendo de cómo lo vieras.
Cuando la comida estaba lista, el espíritu no volvió a surgir. Oksana condujo la conversación, limitándose a temas leves y saltando entre los lenguajes. Los estudié, a ella y Mark mientras comían, buscando cualquier señal de inestabilidad. No vi nada. Tenían la apariencia de personas perfectamente tranquilas, perfectamente ordinarias. Si yo no habría sabido lo que sucedía, no habría tenido razón para sospechar cualquier cosa.
Oksana no parecía deprimida o desequilibrada. Mark no había recibido la malvada oscuridad que algunas veces fluía en mí.
Mi estómago le dio la bienvenida a la comida, y lo último de mi dolor de cabeza se desvaneció. En un punto, sin embargo, una sensación extraña paso a través de mí. Un mareo, como un revoloteo en mi cabeza, y una oleada de calor y frío cruzo a través de mí. El sentimiento desapareció tan rápidamente como vino, y esperé que fuese lo último de los malos efectos de ese vodka del demonio.
Terminamos de comer, y di un salto para ayudar. Oksana negó con la cabeza. ―No, no hay necesidad. Tu deberías de ir con Mark.
―¿Huh?‖ Pregunté.
Él dio toques ligeros en su cara con una servilleta y entonces se puso de pie. ―Sí. Salgamos al huerto.‖
Y empecé a comprender, entonces me detuve y mire hacia atrás, hacia Yeva. Esperé que me llamara la atención por abandonar los platos. En lugar de eso, no encontré la apariencia presumida o desaprobadora. Su expresión era… pensativa. Casi expectante.
Algo acerca de eso envió un temblor que bajo por mi espalda, y recordé las palabras de Viktoria: Yeva había soñado con mi llegada.
Mark me guió por un huerto que era mucho más grande de lo que esperé, incluía una cerca gruesa y árboles frondosos. Las hojas nuevas pendían de ellos, bloqueando lo peor del calor. Montones de arbustos y flores que estaban floreciendo, y aquí y allá, los brotes óvenes estaban de camino a su edad adulta. Era hermoso, y me pregunté si Oksana había intervenido en esto. Lissa podía hacer que las plantas crecieran con el espíritu. Mark me llamó con gestos hacia un banco de piedra. Nos sentamos uno al lado del otro, y el silencio cayó.
―Entonces‖, él dijo. ―¿Qué te gustaría saber?
―Wow. Tu no pierdes el tiempo.
―No veo ningún punto en eso. Debes de tener muchas preguntas. Me esmeraré en contestarlas.
―¿Cómo lo sabias? Pregunté. ―Que también soy una shadow-kissed. Ya lo sabias,
¿verdad?
Él asintió. ―Yeva nos dijo.
Bueno, esa era una sorpresa. ―¿Yeva?
―Ella puede sentir cosas… cosas que el resto de nosotros no podemos. Sin embargo no siempre sabe lo que significa esa sensación. Sólo sabia que había algo extraño contigo, y sólo hubo una vez que ella había sentido eso alrededor de otra persona. Así es que ella te trajo a mí.
―Me da la impresión de que ella pudo haber hecho eso sin que yo hubiera tenido que cargar cosas de valor de una familia.Eso le hizo reír. ―No te des por aludida. Ella te estaba probando. Quiso ver si eras una contrincante digna de su nieto.
―¿Con qué fin? Él está muerto ahora.‖ Casi me atraganté con las palabras.
―Cierto, pero para ella, eso aun es importante. Y, a propósito, ella piensa que eres digna.‖
―Ella tiene una manera graciosa de demostrarlo. Digo, además de traerme aquí para conocerte, creo. Él se rió otra vez.
―Aun sin ella, Oksana habría sabido lo que eres tan pronto como te conoció. Ser una shadow-kissed te hace poseedora de un aura.
―Así es que ella también puede ver auras‖, murmure. ―¿Qué más puede hacer? Ella debe poder sanar, o tú no serias un shadow-kissed. ¿Ella tiene súper compulsión? ¿Puede caminar en los sueños?‖ Algo había captado su atención.
―Su compulsión es fuerte, sí… ¿pero qué quieres decir con caminar en los sueños?
―Algo como… ella entrando en la mente de alguien cuando está dormido. En cualquier mente-no simplemente en la tuya. Entonces podría tener conversaciones, como si estuviesen juntos. Mi amigo lo puede hacer. La expresión de Mark me indico que eso era algo nuevo para él.
―¿Tu amigo? ¿Tu conector Moroi dices? ¿Conector? Nunca había oído ese término. Sonaba extraño, pero tenia sentido.
―No… otro usuario del espíritu.
―¿Otro? ¿Cuántos conoces?
―Tres, técnicamente. Bueno, cuatro ahora, contando a Oksana.
Mark se giro, clavando distraídamente los ojos en un grupo de flores rosadas. ―Tantos… es increíble. Sólo he conocido a otro usuario del espíritu, y eso fue años atrás. Él también estaba conectado a su guardián. Ese guardián murió, y eso le desgarró. Aun así nos ayudó cuando Oksana y yo estábamos tratando de aclarar las cosas.
Me había preparado para afrontar mi muerte todo el tiempo, y temí por Lissa. Pero simplemente, nunca se me había ocurrido que esto sería con una conexión. ¿Cómo afectaría a la otra persona? ¿Sería como tener un hueco abierto, donde una vez tú habías estado íntimamente asociado a alguien más?
―Él nunca mencionó lo de caminar por los sueños de otros Mark continuó. Se rió ahogadamente de nuevo, acogedoras líneas se arrugaron alrededor de sus ojos azules.
―Pensé que iba a ayudarte, pero tal vez estés aquí para ayudarme.
―No sé, le dije dudando. ―Pienso que ustedes tienen más experiencia en esto que nosotros.
―¿Dónde está tu conector?
―Allá en U.S. No sabia que hacer, pero en cierta forma, necesitaba decirle toda la verdad.
―Yo… la dejé.
Él frunció el ceño. ―¿La dejaste… como si hubieras viajado simplemente? ¿O la dejaste como si la hubieras abandonado?‖ Abandonado. La palabra fue como una bofetada en la cara, y repentinamente, todo lo que podía visualizar era el último día que la había visto, cuando la había dejado llorando. ―Tenia cosas que hacer‖, dije evasivamente.
―Sí, Lo sé. Oksana me lo dijo.
―¿Decirte que?
Ahora él vaciló. ―Ella no lo debería de haberlo hecho… intenta no hacerlo ―¿Hacer qué?‖ Exclamé, inquieta por razones que no podía explicar.
―Ella, pues bien… ella reviso tu mente. Durante la comida.
Rememore y repentinamente recordé el cosquilleo en mi cabeza, el calor rodando sobre mí. ―¿Qué quiere decir eso exactamente?
―Un aura le puede decir a un usuario del espíritu sobre la personalidad de alguien. Pero Oksana también puede cavar más allá, adentrándose y en verdad leyendo más información específica acerca de una persona. Algunas veces puede vincular esa habilidad con la compulsión… pero los resultados son los mismos, muy poderoso. Y el daño. No es correcto hacer esto con alguien con quien no tienes una conexión.
Me tomó un momento procesar eso. Ni Lissa ni Adrian les podían adivinar los pensamientos a otros. Lo mas cerca que Adrian podía hacer de esto, era caminar en los sueños de alguien que el quisiera . Lissa no podía hacer eso, ni siquiera conmigo. Yo podía sentirle, pero no sucedía lo contrario. ―Oksana pudo sentir… oh, no sé cómo explicarte.
Hay una irreflexión en ti. Estas en algún tipo de búsqueda. Hay venganza escrita por toda tu alma. Él repentinamente se acerco y levantó mi pelo, mirando fijamente mi cuello. ―Tal como pensé. Eres una no-prometida.‖ Sacudí con fuerza mi cabeza hacia atrás.
―¿Por qué esto es un asunto tan importante? El pueblo entero allí atrás, esta lleno de dhampirs que no son guardianes. A pesar de eso pensaba que Mark era estupendo, pero ser sermoneada siempre me irritaba.
―Sí, pero han decidido instalarse aquí. Tu… les gustas a los demás…vas a convertirte en un guardián de calidad mediocre. Estas obsesionada con cazar Strigois por ti misma, con una personalidad dispuesta a enmendar los errores que la raza entera ha atraído sobre nosotros. Eso sólo puede inducir a problemas. Lo veo todo el tiempo.
―¿Todo el tiempo?‖ Pregunté, alarmada. ―¿Por qué crees que numeroso guardianes decaen?"
"Dejan de tener casas y familias. O resultan como tu, siguen peleando por su cuenta sin estar atados a nada. A menos que estén alquilados para ser guardaespaldas o cazadores Strigoi.
―Dhampirs de alquiler… Repentinamente comencé a entender como un miembro no-real como Abe tenia sus guardianes. El dinero podía lograrlo todo, supuse. ―Nunca he escuchado algo como eso.
―Claro que no. ¿Piensas que los Moroi y los otros guardianes quieren que esto se sepa ampliamente? ¿Quieren dejar esto frente a ti como una opción?
―No veo que esta mal con cazar Strigois. Nosotros siempre defendemos, no atacamos, en lo que se refiere a Strigois. Puede que si más dhampirs salieran en pos de ellos, no existiría tal problema.
―Quizá, pero hay formas diferentes de emprender esto, algunas mejor que otras. ¿Y cuándo sales -con un corazón lleno de pesar y venganza? Esa no es una de las mejores formas. Te hará negligente. Y el shadow-kissed sólo complicará las cosas.

Me crucé de brazos sobre mi pecho y me quedé con la mirada fija y fría hacia delante. ―Sí, bien, no es como si pudiera hacer mucho acerca de eso.‖ Él se volvió hacia mí, con la expresión asombrada de nuevo. ―¿Por qué no haces que tu conector sane la oscuridad por ti?

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