Capítulo 1
Alguien
me estaba siguiendo.
Era
un poco irónico, considerando la forma en que yo había estado siguiendo a otros durante las semanas anteriores. Por lo menos no se
trataba de un Strigoi. Ya me habría dado cuenta. Un
efecto que había notado recientemente, de ser Shadow-kissed era la habilidad de sentir a los no muertos- me daban ataques
de nauseas, desafortunadamente.
Aun
así, apreciaba el sistema de advertencia de mi cuerpo y estaba complacida de
que mi seguidor nocturno noche no fuera un increíblemente
rápido y malvado vampiro. Ya había peleado con
demasiados de ellos últimamente y me gustaría tener una noche libre.
Suponía
que mi seguidor era un dhampir como yo, probablemente uno del club. De hecho, esta persona se movía menos discretamente de lo que
hubiera esperado de un dhampir.
Sus
pasos eran claramente audibles contra el suelo de las oscuras calles por las
que estaba caminando, y en una ocasión hasta llegue a ver
brevemente una figura entre las sombras. Aun así,
considerando mis acciones rápidas de esta noche, un dhampir era lo más probable.
Todo
empezó más pronto, en el Ruiseñor. Ese no era el verdadero nombre del club,
sólo una traducción. Su nombre real era algo en ruso que
estaba demasiado lejos de mis habilidades en pronunciar
el idioma. En Estados Unidos, El Ruiseñor era muy conocido entre los Morois millonarios que viajaban asiduamente,
y ahora podía entender por que.Sin importar que hora fuera, la gente en El
Ruiseñor se vestía como si fueran a asistir a un baile imperial. Y
además, todo el lugar parecía algo copiado de los antiguos días de la realeza Rusa, con paredes de mármol cubiertas con oro
y molduras. Me recordaba mucho el Palacio de invierno,
una residencia real que quedaba de los días en que Rusia aún era gobernada por zares. Estuve allí en un tour que hice
cuando llegue a San Petersburgo.
En
el Ruiseñor, elaborados candelabros llenos con velas reales brillaban en el
lugar, iluminando la decoración dorada para que incluso con
una luz tenue, todo el local brillara.Había un gran comedor lleno de mesas
cubiertas con terciopelo, también había un salón y un área de bar donde la
gente podía juntarse.
Por
la noche, una banda tocaba, y las parejas salían a la pista de baile.
No
me había interesado El Ruiseñor cuando llegue a la ciudad hace un par de
semanas.
Había
sido lo demasiado arrogante para pensar que podía encontrar Morois de inmediato
y que ellos me llevarían al pueblo natal de Dimitri en
Siberia. Sin ninguna otra pista acerca del paradero de
Dimitri en Siberia, el pueblo en el que el creció era mi mejor idea para conseguir acercarme más a el. El único problema es que
no sabia donde estaba, y esa es la razón por la que
estaba buscando algún Moroi que me ayudara. Había cierto numero depueblos
dhampir y comunas en Rusia, pero difícilmente había a lguna en Siberia, lo que me hacia pensar que los Moroi de la zona estarían
familiarizados con su lugar de nacimiento.
Desafortunadamente
parecía que los Moroi que Vivian en las ciudades humanas eran realmente buenos a la hora de mantenerse escondidos.
Ya había revisado lo que pensaba que parecían
lugares propios de los Moroi, pero los encontré vacíos. Y sin esos Moroi yo no iba a obtener respuestas.
Así
que comencé a investigar en El Ruiseñor, lo que no era nada fácil. Era difícil
para una chica de dieciocho años encajar con uno de los clubs
de más elite de la ciudad.
Rápidamente
descubrí que con ropa cara y grandes propinas podía servirme de ayuda para mezclarme en el lugar. El personal empezaba a
conocerme, y si pensaban que mi presencia era extraña
nunca lo dijeron y se mostraban más que felices cuando me daban la mesa de la esquina que siempre pedía. Creo que
pensaban que yo era la hija de algún magnate o
político. Sin importar mis orígenes, tenia el dinero necesario para estar aquí, que era todo lo que les importaba a ellos.
Aun
así, mis primeras noches aquí fueron desesperantes. El Ruiseñor había sido un
lugar de reunión para la élite Moroi, pero también era
frecuentado por humanos. Al principio, me pareció que
esos eran los únicos patrones del club. Cada vez había mas gente mientras la noche avanzaba, y observando entre las
mesas llenas y la gente del bar, no había visto un
solo Moroi. Lo mas destacable que había visto era una mujer con el pelo largo rubio platino caminando con un grupo de amigos.
Por un momento mi corazón se detuvo. La mujer me
estaba dando la espalda, pero ella se parecía tanto a Lissa que pensé que me habían encontrado. Lo extraño fue que no
sabia si sentirme emocionada u horrorizada. Echaba mucho
de menos a Lissa, muchísimo- y al mismo tiempo no quería que ella se involucrara con mi peligroso viaje.
Entonces la mujer se dio la vuelta. No era Lissa. Ni siquiera
era una Moroi, solo una humana. Lentamente, mi respiración volvió a la normalidad.
Finalmente
hace una semana hice mi primer descubrimiento. Un grupo de Morois había venido por un almuerzo por la tarde acompañados por
dos guardianes, un hombre y una mujer, quienes se
sentaron concentrados y silenciosos en la mesa mientras sus protegidos hablaban y se reían acompañados por una botella de
champagne.
Esquivar
a los guardianes había sido la parte más difícil. Para aquellos que sabían que debían buscar, los Moroi eran fáciles de reconocer:
mas altos que la mayoría de los humanos, pálidos y muy
delgados. Además tienen una forma graciosa de sonreír, apretando los labios para mantener sus colmillos
escondidos. Los Dhampirs, con nuestra sangre humana,
parecíamos... bien, humanos.
Así
era como yo me debía ver para el ojo humano sin entrenar. Media 1,65, y
mientras los Moroi tendían a tener irreales cuerpos de modelos de
pasarela, el mío era bastante atlético y curvado en el
pecho. Los genes de mi desconocido padre turco y demasiado tiempo al sol me habían dado un ligero bronceado que
combinaba con mi largo y casi negro pelo y ojos también
oscuros. Pero aquellos que habían sido criados en el mundo de los Moroi podían reconocerme como una Dhampirs si me
observaban atentamente. No estaba realmente segura
de porque -tal vez algún instinto que nos atraía a nuestra propia raza y reconocía la mezcla con sangre Moroi.
Aun
así, era necesario que esos guardianes pensaran que era humana, para no
levantar sospechas. Me senté al otro lado del salón, en mi
esquina, comiendo caviar y pretendiendo leer un
libro. Para que conste, pienso que el caviar es horrible, pero parecía estar por toda Rusia. Especialmente en los buenos
lugares. Eso y el "borscht" - algún tipo de sopa de remolacha. Casi nunca me acababa la comida
en EL Ruiseñor y me daba prisa, hambrienta, en llegar al
McDonald´s después, a pesar de que los restaurantes rusos de McDonald´s eran un poco diferentes de los que había en
Estados Unidos. Aun así, una chica tiene que comer.
Así
que esto se convirtió en una prueba de mis habilidades, estudiando a los Moroi
cuando sus guardianes no estaban mirando. De hecho, los
guardianes tenían poco que temer durante el día, ya
que no había Strigois debido al sol. Pero estaba en la naturaleza de un guardián observarlo todo, y sus ojos continuaban
examinando el salón todo el tiempo. Yo tenía el mismo
entrenamiento y conocía sus trucos, así que me las arregle para espiar sin ser detectada.
La
mujer, a menudo volvía al final de la tarde. San Vladimir funcionaba en horario nocturno, pero los Moroi y Dhampirs que Vivian entre
humanos funcionaban en horario de día .Durante un
tiempo, considere la idea de acercarme- o por lo menos a sus guardianes.
Algo
me detuvo. Si alguien sabia algo de un pueblo de Dhampirs, esos eran los
hombres Moroi. Muchos de ellos visitaban los pueblos Dhampirs
con la esperanza de acostarse con chicas Dhampirs
fáciles.
Así
que me prometí a mi misma esperar otra semana para ver si venia algún chico. Si
no ya vería que tipo de información podía conseguir de
las mujeres.
Al
final, hace un par de días, dos hombres Moroi se presentaron. Ellos tendían a
venir tarde por la noche, cuando los verdaderos fiesteros
llegaban. Los hombres eran al menos diez años mayores
que yo e increíblemente apuestos, que llevaban trajes de diseñador y corbatas de seda. Ellos se comportaban como si fueran
gente importante y poderosa, y apostaría mucho dinero a
que pertenecían a la realeza - especialmente porque cada uno tenía un guardián. Los guardianes siempre eran los
mismos; un hombre joven que usaba trajes para
mezclarse, pero que vigilaba la habitación con esa inteligente naturaleza de
los guardianes.
Y
con ellos había mujeres-siempre mujeres. Los dos Moroi eran increíblemente
coquetos, continuamente se reían y se le insinuaban a cualquier
mujer que vieran, incluso humanas.
Pero
nunca se llevaban a casa a ninguna humana. Era un tabú aun firmemente arraigado en nuestro mundo. Los Moroi se habían mantenido
separados de los humanos durante siglos, temiendo
que fueran detectados por una raza que había crecido tanto y que era tan poderosa.
Pero
eso no significaba que ellos se fueran solos a casa. En algún momento de la
noche, algunas mujeres Dhampirs se presentaban- diferentes
cada noche. Ellas llevaban vestidos de bajo corte y
mucho maquillaje, bebiendo y riéndose de todo lo que decían los chicos - que probablemente ni siquiera era gracioso. Las
mujeres siempre llevaban el pelo suelto, pero de vez en
cuando, movían las cabezas de forma que se veían sus cuellos, que estaban duramente dañados. Eran putas de sangre,
Dhampirs que dejaban que los Moroi bebieran su sangre
durante el sexo. Eso también era un tabú. Aun así pasaba en secreto.
Seguía
esperando que uno de los hombres Moroi se quedara solo, lejos de los cuidadosos ojos de sus guardianes para que pudiera interrogarlos.
Pero era imposible. Los guardianes nunca abandonaban
a sus Moroi. Incluso intente seguirlos, pero cada vez que el grupo dejaba el club, casi inmediatamente se subían a su
limusina- haciendo imposible que yo los siguiera
caminando. Era frustrante.
Finalmente
decidí que esta noche iba a acercarme al grupo completo y arriesgarme a ser detectada por los Dhampirs. Yo no sabia si alguien de
casa estaba buscándome, o si al grupo le iba a importar
quien era yo.
Tal
vez tenía una opinión demasiado inflada de mi misma. Era muy posible que nadie estuviera preocupado por una estudiante fugitiva. Pero
si alguien estaba buscándome, mi descripción habría
circulado sin duda entre los guardianes de todo el mundo. Y aunque ya tenia dieciocho, eso no detendría a algunas de las
personas que me conocían en Estados Unidos, y no había
ninguna forma de que regresara antes de encontrar a Dimitri.
Entonces,
justo cuando estaba considerando acercarme hasta el grupo de Morois, una de las mujeres Dhampirs dejo la mesa y se dirigió hacia
el bar. Los guardianes la protegían a
ella,
claro, pero parecían confiar en su seguridad y estaban más concentrados en el
Moroi.
Todo
este tiempo pensando que un hombre Moroi seria la mejor forma de obtener la información sobre un pueblo de Dhampirs y putas de
sangre- pero que mejor forma de encontrarlos que
preguntándole a alguien que era una puta de sangre de verdad.
Me
levante casualmente de mi mesa y me acerque al bar, como si fuera también a por una bebida. Me acerque mientras la mujer esperaba por
el camarero y la estudie con mi visión periférica. Ella
era rubia y usaba un vestido largo cubierto de lentejuelas plateadas.
No
podía decidir si hacia parecer a mi vestido de satén negro elegante o aburrido.
Todos
sus movimientos - incluso la forma en que se mantenía de pie - eran graciosos, como de bailarina. El camarero estaba atendiendo a
otros, y supe que era ahora o nunca. Me incline hacia
ella.
―Hablas
ingles?
Ella
salto sorprendida y me miro. Era mayor de lo que había esperado. Su edad estaba cubierta inteligentemente con maquillaje. Sus ojos
azules me examinaron rápidamente, reconociéndome
como una Dhampirs.
―Si‖
dijo ella de forma seca. Incluso esa simple palabra fue dicha con un acento
marcado.
―Estoy
buscando un pueblo... un pueblo donde viven muchos Dhampirs, en Siberia. Sabes de lo que estoy hablando? necesito encontrarlo
Otra
vez ella me estudió, y yo no pude leer su expresión. Ella también parecía haber
sido un guardián, su cara lo revelo. Tal vez ella se había
entrenado en otra época de su vida.
"No"
dijo ella sin rodeos. ―Déjame irme." Ella se dio la vuelta y se alejo, su
mirada estaba fija en el camarero cuando él preparaba para alguien
un cóctel azul adornado con cerezas.
Yo
agarre su brazo. "Tengo que encontrarlo. Hay un hombre..." Me ahogué
con las palabras. Tanto por mi interrogación como porque
solamente de pensar en Dimitri se sentía como una
astilla en mi corazón y un nudo en la garganta. Cómo podía explícaselo a esta mujer? era demasiado arriesgado. Que yo seguía
buscando una pista para encontrar, al hombre que yo
amaba más que a nadie en el mundo y que había sido convertido en un Strigoi al que ahora tenía que matar? Incluso ahora,
yo podía imaginar perfectamente la calidez de sus
ojos marrón oscuro y el modo en que sus manos solían tocarme. Cómo podría decirle que, yo había cruzado el océano para?
Céntrate,
Céntrate Rose.
La
mujer Dhampirs miró nuevamente "Él no vale la pena," dijo ella,
confundiendo el sentido de mis palabras. Supongo que ella pensaba que
yo era una chica enferma de amor, persiguiendo a un
novio "Tu eres... demasiado joven, no es tarde para ti puedes evitar todo esto". Su cara podría haber sido
tranquila, pero había tristeza en su voz. "Ve y haz algo más con tu vida. Aléjate de aquel
lugar."
"Tú
sabes en dónde es! "Exclamé, tratando de explicar que yo no iba para ser
una puta de sangre."Por favor tienes que decirme. Tengo que
llegar ahí!"
"Hay
algún problema? "
Tanto
ella como yo nos dimos vuelta y examinamos la cara feroz de uno de los guardianes. Maldición. La mujer dhampir no podría ser
su mayor prioridad, pero ellos habían notado a alguien
acosándola. El guardián era sólo un poco mayor que yo, y le dedique una dulce sonrisa. Yo no podía, con mi
vestido, ser como esta otra mujer, pero yo sabía que mi falda
corta hacia grandes cosas con mis piernas. Seguro que un guardián no era inmune a esto? Bien, al parecer él si lo era. Su
expresión dura mostró que mis encantos no funcionaron.
De todos modos pensé que también podría intentar suerte con él con la parte intelectual.
"Trato
de encontrar una ciudad en Siberia, una ciudad donde viven muchos Dhampirs. Lo conoces? "
Él
no parpadeó. "No".
Genial.
Ambos jugaban a hacerse los difíciles. "OK, tal vez tu jefe lo sabe?‖
Pregunté con cautela, esperando parecerme a una aspirante de puta
de sangre. Si el Dhampirs no hablaba, tal vez un Moroi
si. "Tal vez él quiera compañía o hablar con migo."
"Él
ya tiene compañía," contestó el guardián sin variar el tono de voz."
Él no necesita más."
Mantuve
la sonrisa. "Estás seguro?‖ Ronroneé. "Tal vez deberíamos
preguntarle."
"No,"
contestó el guardián. Con solo esa palabra, escuche el desafío. Él no vacilaría
en tomar a cualquiera que él pensara que era una amenaza
para su amo (aunque fuera una humilde muchacha
dhampir). Pensé en seguir con esto, pero rápidamente decidí seguir la advertencia y marcharme.
Me
encogí de hombros indiferente. "El se lo pierde."
Y
sin otras palabras, regrese a mi mesa, como si el rechazo no fuera nada.
Durante todo el tiempo aguante el aliento, esperando que el
guardián me arrastrara del pelo a través del club. Peor no
ocurrió, entonces me ate el abrigo y puse algo de dinero sobre la mesa, mientras me observaba, cauteloso y calculador.
Salí
del Ruiseñor con el mismo aire despreocupado. Era una noche de sábado, y había
un montón de otros clubes y restaurantes. Las calles
llenas de Fiestas, algunos vestidos lujosamente como
los clientes del Ruiseñor, otros eran de mi edad y iban vestidos con ropa casual. La gente salía en tropel de los clubs, la
música de baile era ruidosa y pesada.
Los
restaurantes mostraban a través del cristal personas elegantes y mesas puestas
de forma lujosa. Mientras caminaba entre la muchedumbre,
rodeada por conversaciones rusas, me resistí al
impulso de mirar hacia atrás. No quería levantar más sospechas acerca de lo que estaba haciendo una dhampir como yo.
Aunque
baje por una calle tranquila que era un acceso rápido a mi hotel por la parte
de atrás, pude oír los sonidos de unos pasos suaves. Al
parecer había levantado bastante alboroto ya que
aquel guardián había decidido seguirme. Bien, no había ninguna forma de que le dejara ponerme una mano encima. Podrá ser más
pequeña que él e ir vestida con un vestido y tacones,
pero había luchado con muchos hombres, incluyendo Strigois. Yo podría manejar a este hombre, sobre todo si usaba el
elemento sorpresa. Después de ver este barrio
durante tanto tiempo, lo conocía bien muy bien. Aumente mi ritmo y me mantuve cerca de las esquinas, una de las cuales me
llevo a un callejón oscuro, desierto.
Silenciosamente
me quite mis zapatos de tacón alto. Eran negros con bonitas correas de cuero, pero no muy cómodas para luchar, a no ser que
pensara clavarle a alguien un tacón en el ojo. En
realidad, no era mala idea. Pero no me sentía decepcionada al estar sin ellos, el suelo estaba frío bajo mis pies
desnudos. Había llovido el día antes.
No
tuve que esperar mucho tiempo. Unos segundos más tarde, escuche unos pasos y vi una sombra larga aparecer, la de mi perseguidor,
gracias a la luz que parpadeaba desde un farol de la
calle sobre la calle de al lado. Mi cazador paro, buscándome sin duda.
Realmente,
era un tipo muy descuidado. Ningún guardián que buscara algo habría sido tan obvio. Él debería haberse movido con más cautela y
no haberse mostrado tan fácilmente. Tal vez la
formación de un guardián aquí en Rusia no era tan buena como la que yo había recibido. No, no podía ser verdad. No con
la forma en que Dimitri había enviado a sus enemigos.
Ellos lo habían comparado a un dios en la Academia.
Mi
perseguidor tomó algunas medidas, y entonces lleve a cabo mi movimiento. Salté
hacia él, con los puños listos. ―OK,‖ exclamé. ―solo quería
hacer algunas preguntas, así que retrocede o- Me congelé. El guardián del club no era el que estaba
allí de pie. Era un humano.
Una
muchacha, no más vieja que yo. Era de mi estatura, con el pelo rubio oscuro y
un abrigo color azul marino que parecían muy caro. Debajo
de él, podía verse un agradable traje pantalón y botas de
cuero que parecían tener el mismo precio que el abrigo. Me asuste aun más cuando la reconocí. La había visto dos
veces en el Ruiseñor, hablando con hombres Moroi.
Había asumido que era otras de las mujeres que habían tenido el gusto de ligarse y a la habían despedido en su momento. Después
de todo, qué utilidad tenia un ser humano para mí? Su cara estaba cubierta en parte por una sombra, pero
incluso con la pobre iluminación, podía ver su
expresión molesta. Eso no era lo que había esperado. ―Es usted, verdad? ella
pregunto. Su inglés era tan americano como el mío propio. ―Tu eres la persona
que ha estado dejando cuerpos de Strigois por toda la ciudad.
Le vi en el club esta noche y supe que tenías que ser
tu.
―Yo..
Ninguna palabra más se formo en mis labios. No tenía ni idea cómo responder. Un ser humano que habla como si nada sobre Strigoi? Era
increíble. Era casi más asombroso que el hecho de
que hubiera un Strigoi corriendo hacia mí. Nunca había vivido algo similar en mi vida. No parecía darse cuenta del estado de
shock en que me había dejado.
―Mira,
no puede hacer eso, OK? tienes idea del problema que me ha traído a mí el
lidiar con esto? Este trabajo de interna ya es bastante malo
sin que tú lo líes. La policía ha encontrado el
cuerpo que tú dejaste en el parque, sabes. No puedes imaginarte cuántos movimientos tuve que hacer para encubrir esto.
―Quién…
quién eres tú?‖ Pregunte al final. Era verdad. Había dejado un cuerpo en el parque, pero entonces, qué tenía qué hacer
supuestamente? Arrastrarlo de vuelta a mi hotel y decirle al
botones que mi amigo había bebido demasiado?
―Sydney,
la muchacha dijo con fatiga. ―Mi nombre es Sydney. Soy la alquimista asignada aquí.
―Qué?
Ella
suspiró en voz alta, y estaba bastante segura que puso en blanco los ojos. ―Por supuesto. Eso explica todo.
―No,
no realmente,‖ dije, finalmente recuperando la calma. ―De hecho, creo que tu
eres la que tiene que darme muchas explicaciones.
―Y
mucho carácter también. Eres alguna clase de prueba que enviaron aquí para mí?
Oh, claro. Eso es.
Yo
estaba realmente enfadada ahora. No tengo por norma que me regañen. No tengo
por norma ser regañada por un ser humano que consiguió que
pareciera como si la matanza Strigoi fuera una mala
cosa.
―Mira,
no sé quién eres tú o como sabes algo de esto, pero no voy a quedarme aquí y-Las
náuseas vinieron a mí y me tense, mi mano se dirigió inmediatamente a la estaca
de plata que tenia en mi bolsillo de la capa. Sydney
todavía tenía esa expresión enfadada, pero ahora estaba
mezclada con la confusión ante el cambio precipitado de mi postura.
Ella
era observadora, yo daba crédito de eso.
―Qué
está mal? pregunto ella.
―Tú
vas a tener otro cuerpo con el que lidiar, le dije, justo antes de que el
Strigoi nos atacara.
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