Capítulo 14
El
encuentro con Denis me dejó incluso más confundida que antes. Era un
espeluznante ejemplo de la advertencia de Mark, un presagio de lo
que yo también podría llegar a ser si no era prudente.
Yo
no soy realmente como Denis, ¿no? Yo no estaba tratando de buscar el peligro
sin ningún propósito. Estaba buscando el peligro… bueno,
por una razón. Tenía que cumplir la promesa que había
hecho de encontrar a Dimitri. Quizá fuera suicida y sólo me estaba engañando a mí misma al pensar que era noble.
Viktoria
me dio una pequeña oportunidad para cavilar. Más tarde en ese día, mientras la familia estaba sentada en la sala de estar después de
una pantagruélica comida, ella preguntó a Olena como si
tal cosa:
―¿Puedo
pasarme por casa de Marina? Ella da una fiesta antes de que volvamos a la escuela.‖
¡Vaya!
Parecía que Abe y los alquimistas no eran los únicos que guardaban secretos por aquí. Yo paseaba la mirada entre los rostros de Olena
y Viktoria, curiosa por saber cómo
terminaría
esto.
Olena
y Yeva estaban ambas haciendo punto, pero Yeva no subió la mirada. Viktoria
había hablado en inglés. La cara de Olena se tornó
pensativa.
―Tienes
que salir temprano mañana para volver a la escuela.‖
―Lo
sé. Pero puedo dormir en el autobús. Todos los demás estarán allí esta noche.‖
―`Todos
los demás no es un argumento convincente,‖ se burló Olena.
―Todos
ellos también estarán cansados mañana,‖ contestó Viktoria, sonriendo burlonamente.
―Te
perderás tu última noche con Rose.‖
―Pasaré
tiempo con ella después de que regrese.‖
―¡Estupendo!
Y quédate despierta hasta más tarde aún.‖
―No
será tan tarde. Volveré sobre las dos.‖
―En
absoluto. Volverás a medianoche.‖ Olena volvió a su labor de punto.
Pero
aquello había sido una autorización si yo había escuchado bien.
Viktoria
miró el reloj. Eran casi las ocho y media. Su rostro me decía que no le hacía
feliz el toque de queda, pero aparentemente había decidido
tomar lo que podía conseguir.
Karolina
nos dedicó una extraña mirada cuando dejamos la habitación, pero se mantuvo en silencio. Sonya y Paul, absortos en la televisión,
apenas notaron nuestra salida. Yo tenía que
averiguar qué estaba pasando.
―Está
bien,‖ dije una vez estábamos dirigiéndonos escaleras arriba, ―¿Qué pasa?
Pensaba que no ibas a ir a casa de Marina.‖
Viktoria
sonrió abiertamente y me hizo señas para que entrara en su habitación.
Recientemente
había sabido que su cuarto solía ser el de Dimitri, y cada vez que estaba allí tenía que resistir las ganas de ir a enterrarme
en la cama, incluso sabiendo que las sábanas habían
sido lavadas incontables veces desde aquellos días. De algún modo, podía imaginarlas oliendo como Dimitri y sintiéndolas
cálidas como si ambos estuviéramos yaciendo allí
juntos.
―No
voy.‖
Viktoria
comenzó a revolver por su armario y sacó un corto vestido rojo sin mangas, con encaje envolviendo las tirantas. La tela era
elástica…, del tipo que parecía que lo mostraría todo. Yo estaba
horrorizada cuando empezó a ponérselo. Era de bastante mala calidad.
―¿Esto
es una broma?‖
Nop.
Viktoria se quitó la camisa y los vaqueros y se puso el vestido. Ella no tenía
ningún problema con él, pero cada parte de éste era tan
ceñida como aparentaba. Ella no rellenaba la parte de
arriba como yo, pero en un vestido como ese no importaba.
―Okey,‖
dije, pillándolo al final. ―¿Cómo se llama?‖
―Rolan,‖
dijo ella. ―Oh, Rose. Él es increíble. Y esta es la última noche que consiga
verle antes del colegio.‖
Yo
no sabía si sentirme feliz por ella o triste por Nikolai. Este tipo, Rolan,
debía haber sido la razón por la que ella no podía hacerle caso a
Nikolai. Estaba completamente enamorada de otra persona.
Aun así, ese vestido…
―Te
debe gustar él de verdad,‖ observé yo secamente.
Sus
ojos se abrieron de par en par.
―¿Quieres
conocerle?‖
―Eh,
bueno, yo no quiero entrometerme en vuestra cita…‖
―No
lo harás. Sólo pásate y di hola, ¿vale?‖
Se
veía bastante intrusivo, aunque al mismo tiempo… Bueno, yo estaba algo curiosa
por el tío que podía hacerla dejar la casa con ese tipo de
conjunto, particularmente cuando ella comenzaba a
aplicarse un maquillaje realmente fuerte: eyeliner extra-negro y lápiz de labios rojo brillante. Así que estuve de acuerdo en
conocer a Rolan, y dejamos la casa tan discretamente como
pudimos. A pesar de llevar un abrigo sobre el vestido, Viktoria aun así no quería toparse con su madre.
Nos
dirigimos al centro, dando unas cuantas vueltas y giros hasta que terminamos
detrás de lo que parecía un almacén en una parte abandonada
de la ciudad. Todo estaba tranquilo, pero un
dhampir alto y de aspecto fuerte estaba en pie junto a la puerta que daba entrada al edificio, con los brazos cruzados
delante de él. Viktoria nos hizo pararnos cerca, diciendo
que teníamos que esperar allí. Un minuto más tarde, un grupo de hombres
Moroi
de diferentes edades salían, charlando y riéndose. El dhampir les echó una
ojeada y luego les abrió la puerta. Luz y música se derramó al
exterior hasta que la puerta se cerró y todo volvió al
silencio otra vez.
―Así
que esto es el secreto mundo dhampir de Baia,‖ murmuré.
Ella
no me oyó porque de repente su rostro se iluminó.
―¡Ahí
está él!‖
Ella
señaló a dos tipos que se aproximaban. Ambos eran Moroi. Vaya, ¿quién lo
hubiera dicho? El novio secreto de Viktoria no era un dhampir.
Supuse que no era demasiado escandaloso en realidad,
aunque la manera en la que se había vestido esta noche aún me preocupaba. Ella le dio un intenso abrazo y nos
presentó. El amigo de él se llamaba Sergey, y sonrió
cortésmente antes de apresurarse al interior donde aparentemente se reunía con una chica también.
Tenía
que dar crédito a Viktoria: Rolan era atractivo. Su cabello era castaño rojizo
oscuro, suave y ondulado. El verde de sus ojos me recordaba,
terriblemente, al de Adrian. Y cuando sonrió a Viktoria,
fue deslumbrante. El aspecto del rostro de ella era el mismo que el de Nikolai siempre que estaba alrededor de ella.
Rolan
tomó las manos de Viktoria y se las llevó a los labios, besando cada una. Esos
ojos verdes, verdes estaban mirando a los de ella
fijamente, y él le murmuró algo que no pude oír. Ella se
ruborizó y le contestó en ruso. No necesitaba ninguna traducción para saber que el contenido era sexy y en tono de flirteo. Aún
sonriendo, él me echó una ojeada, y aunque ella ya nos
había presentado, era como si él me estuviera notando por primera vez…, y estuviera interesado.
―Eres
nueva aquí, ¿verdad?‖ preguntó él.
Viktoria
lo envolvió con los brazos y descansó la cabeza sobre su pecho.
―Rose
está de visita. Ella es una amiga de la familia.‖
―Ah,‖
dijo él. ―Ahora recuerdo haber oído sobre ti. No tenía ni idea de que una fiera asesina de Strigois fuese tan guapa.‖
―Es
parte de los requisitos del trabajo,‖ dije secamente.
―¿Vas
a volver a la escuela con Viktoria?‖ preguntó.
―No.
No me quedaré aquí mucho más.‖ Aunque yo todavía no tenía la menor idea de si
`No
mucho más era una hora o un año.
―Umm,‖
dijo él con aire pensativo.
Volvió
a mirar a Viktoria y presionó un beso contra su cabello, recorriendo con los
dedos su garganta. Sus siguientes palabras fueron para ella.
―Me
alegra que hayas sido capaz de venir aquí antes de que te vayas. No sé cómo me
las arreglaré contigo tan lejos.‖
Ella
sonrió abiertamente.
―No
había manera de que pudiera irme sin verte una vez más…‖
Ella
se fue apagando, demasiado invadida por la emoción, y cuando él se inclinó, con
la mano aún sobre su cuello, pensé por un horrible
momento que iban a empezar a montárselo allí.
Afortunadamente,
la aparición de una chica dhampir aproximándose les interrumpió.
Viktoria
se desligó de Rolan y se abrazó a la otra chica. Por lo visto ellas no se
habían visto en mucho tiempo y conversaron rápidamente en ruso,
ignorándonos a Rolan y a mí. Libre de ella por un
momento, él se inclinó hacia a mí.
―Una
vez que Viktoria haya vuelto a la escuela, estarás completamente sola aquí.
¿Quizá podría enseñarte el lugar entonces?‖
―Gracias,
pero ya he visto todo.‖
Él
mantuvo esa gran sonrisa.
―Por
supuesto. Bien, entonces, ¿tal vez podríamos simplemente reunirnos y… hablar?‖
No
podía creerlo. Este tío había tenido las manos sobre Viktoria hacía treinta
segundos y ahora estaba intentando hacer planes conmigo para el
instante en el que ella dejara la ciudad. Yo estaba
asqueada y tenía que contenerme de hacer algo estúpido.
―Lo
siento, pero no creo que esté por aquí el tiempo suficiente.‖
Me
dio la impresión de que las mujeres no lo rechazaban muy a menudo. Él frunció
el entrecejo y comenzó a protestar, pero Viktoria regresó
y lo envolvió de nuevo. Él me estudió durante varios
segundos más de desconcierto y luego pasó su atención a ella, sonriendo y desplegando el encanto. Ella lo absorbía
por completo, y mientras los dos intentaban
incluirme en su conversación, era obvio que estaba absortos el uno en el otro.
Rolan
puede que estuviera interesado en mí, pero por ahora ella era un blanco más
fácil…, y uno que estaría disponible mucho más tiempo. Sentí
que la repugnancia volvía a crecer
en
mí. Cuanto más tiempo estábamos allí fuera, más me daba cuenta de lo que estaba pasando. Toda la gente entrando donde estaban los
tipos morois o las chicas dhampirs. Y todas ellas
estaban vestidas como Viktoria. Este era un antro de putas de sangre.
Repentinamente,
el mundo secreto de los dhampirs de Baia no ostentaba atractivo alguno.
Lo
odié. Y no quería sacar nada más de allí. No, espera. No quería sacar nada más
de allí excepto a Viktoria a rastras, incluso pataleando y
chillando. Rolan era sórdido, no cabía duda, y no la
quería a ella en ningún lugar cerca de él. Aún siendo pronto era claro que no iban a quedarse allí fuera en el callejón toda la
noche. Ellos querían entrar y hacer sólo Dios sabe qué.
―Viktoria,‖
dije, tratando de ser razonable, ―¿estás segura de que no quieres venir de regreso a casa y pasar tiempo juntas? Me refiero a que
mañana no podré verte.
Ella
vaciló, luego sacudió la cabeza.
―Tampoco
podré ver a Rolan. Pero te prometo que iré a verte tan pronto como llegue a casa más tarde. Nos quedaremos levantadas toda la
noche. A mamá no le importará.‖
No
sabía qué otras protestas hacer. La impaciencia de Rolan, ahora que yo le había rechazado, estaba empezando a ser manifiesta. Él
quería entrar. Me preguntaba qué había allí… ¿Una pista
de baile? ¿Dormitorios? Seguramente podía haber ido con ellos para verlo por mí misma, a pesar de estar vestida de forma
inadecuada…, o, bueno, de forma inadecuada respecto a la
cantidad de ropa que llevaba. Aun así no pude hacerlo. Toda mi vida, se me había enseñado acerca de las putas de
sangre y por qué su estilo de vida era equivocado. No
sabía si Viktoria estaba convirtiéndose en una, y esperaba que no fuese así, pero no había manera en la que yo pudiera poner
un pie allí. Era una cuestión de principios.
Les
contemplé marcharse con el corazón triste, sorprendiéndome de que simplemente hubiera dejado a mi amiga entrar. Viéndola con ese
vestido ultraceñido, estampada toda contra él, de
repente me hizo revalorar todo. ¿Cuánta de esta vida pacífica en Baia era una farsa? ¿No era Viktoria, la chica que me había
llamado hermana, realmente la persona que pensaba que
era?
Confundida,
me di la vuelta para dirigirme de regreso a casa… Y casi me choqué con Abe.
Otra
vez.
―¿Qué
demonios?‖ exclamé.
Él
llevaba un esmoquin esta noche, terminado con faldones y un pañuelo de seda plateada.
―¿Estás
acechándome?‖
Pregunta
estúpida. Por supuesto que él lo estaba. Tenía la esperanza de que su indumentaria formal significara que no iba a llevarme
a rastras esta noche. Sus guardianes estaban igual de
bien vestidos. Ociosamente, me preguntaba si un lugar como este tenía algo que ver con sus relaciones de negocios ilegales.
¿Estaba él traficando con las putas de sangre? ¿Como
una especie de proxeneta?
Poco
probable, viendo como la mayoría de estas chicas no necesitaban de mucha insistencia. Abe me dedicó esa molesta sonrisa suya.
―Veo
que tu amiga está pasando una noche interesante. No tenía ni idea de que
Viktoria tuviera unas piernas tan preciosas. Ahora todos lo
saben, gracias a ese vestido.‖
Apreté
mis puños y me incliné hacia él.
―No
te atrevas a hablar de ella así, viejo.‖
―No
estoy diciendo nada que no sea obvio para todo el mundo. Desde luego será obvio para el joven Rolan pronto.‖
―¡Tú
no sabes nada de ellos!‖ Aunque no creía mis propias palabras, no después de
verles marcharse juntos. Abe, podía verlo, sabía lo que yo
estaba pensando.
―Todas
estas chicas dicen que no les pasará. Pero siempre sucede. Es lo que te
ocurrirá a ti si te quedas.‖
―Oh,
aquí estamos,‖ dije burlonamente. ―Sabía que tenía que llegar una amenaza. La
parte donde me ordenas otra vez que abandone el país u otras
cosas malas me sucederán.‖
Él
hizo un gesto hacia la puerta, por donde más Morois y dhampirs estaban pasando.
―Ni
siquiera necesito hacer que nada malo suceda. Tú lo harás por ti misma al
quedarte aquí. Desperdiciarás tu vida, haciéndole los recados a
Olena Belikova. Las meriendas en el campo serán la
cosa más excitante de tu mundo.‖
―Son
buenas personas,‖ gruñí. ―No te burles de ellos.‖
―Oh,
no estoy negando eso.‖ Él se arreglaba el pañuelo de seda. ―Son buenas
personas.
Pero
no son tu gente. Esto es una fantasía. Te estás engañando a ti misma.‖
Él
era todo severidad ahora.
―Tu
dolor te ha enviado hasta aquí. Tu hombre fue arrancado de ti, y tú te has
arrancado a ti misma de tus viejos amigos. Estás tratando de
recuperarte de ello al convencerte de que esta es tu
familia, de que este es tu hogar. Ellos no lo son. Esto no lo es.‖
―Yo
podría hacer de esto mi hogar.‖ Todavía no estaba segura de eso, pero mi
rebeldía natural me hizo querer contradecirle.
―Tú
no estás destinada a Baia,‖ dijo él, con los oscuros ojos centelleando.
―Estás
destinada para cosas mejores. Necesitas volver a casa, volver a tu colegio y a
la
Princesa
Dragomir.
―¿Cómo
demonios sabes de ella? ¿Quién eres? ¿Cuándo vas a decirme para quién trabajas? ¿Qué quieres de mí?‖ Tenía la sensación de
que estaba al borde de la histeria.
Oírle
referirse a Lissa quebró algo en mi interior.
―Soy
simplemente un observador que puede decirte que estás perdiendo tu tiempo aquí.
Esta
no es vida para ti, Rose. Tu vida está de vuelta en los Estados Unidos. Se dice
que ibas por el camino de ser una gran guardiana. ¿Sabes
cuán honor es ser asignada a la última Dragomir? Podrías
pasar tu vida en la élite, en círculos poderosos. La reputación que ya te has ganado te elevará en estatus y respeto.
Tú tienes una carrera para dejar asmado por delante
de ti, y no es demasiado tarde para que regreses a ella. Aún no.
―¿Quién
eres tú para hablar sobre cómo debo vivir mi vida? He oído que tus manos están manchadas de sangre…, Zmey. No eres precisamente un
buen modelo de conducta. Y de todos modos, ¿en qué
estás implicado tú?‖
―En
mis asuntos propios. Y es exactamente por la vida que llevo que deberías
escucharme cuando te digo que abandones este senda y vuelvas a
casa.‖
Sus
palabras eran apremiantes y autoritarias, y no podía creer que él tuviera el atrevimiento de hablarme así.
―Esa
ya no es mi vida,‖ dije de forma glacial.
Él
profirió una risa violenta e hizo un gesto alrededor de nosotros una vez más.
―¿Qué,
y es esto? ¿Quieres echarte a perder y ser una puta de sangre como tu amiga ahí dentro?‖
―¡No
la llames eso!‖ le chillé. ―No me importa si tienes guardaespaldas o no. Te
heriré, viejo, si dices algo más de Viktoria.‖
Él
no se estremeció con mi explosión.
―Eso
fue duro, lo admito. Ella no es una puta de sangre. No aún. Pero está a un paso
de ello. Como dije, siempre sucede al final. Incluso
aunque no estés siendo utilizada por alguien como Rolan
Kislyak…, y créeme, él la utilizará, exactamente igual que hizo con su hermana… Aun así, acabarías sola con un bebé, eres
demasiado joven para eso.‖
―Su…
Espera.‖ Me congelé. ―¿Estás diciendo que él es el tipo que ha dejado embarazada
a Sonya? ¿Por qué se implicaría Viktoria con él después
de que hiciera eso y dejara a su hermana?
―Porque
ella no lo sabe. Sonya no habla de ello y el Sr. Kislyak piensa que es un
juego, llevarse a dos hermanas a la cama. Demasiado malo para
él que la inteligencia de Karolina sea mayor que la
de las otras, o podría haberlas tenido a todas ellas. ¿Quién sabe?‖ Él me dedicó una sonrisa sardónica. ―Tal vez te considere
parte de la familia lo bastante para que seas la
siguiente a la que perseguir.‖
―¡Sí,
claro! Yo nunca me involucraría con alguien así. No voy a involucrarme con
nadie nunca más. No después de Dimitri.‖
La
severidad de Abe dio paso a una diversión momentánea.
―Oh,
Rose. Eres joven. Apenas has vivido. Todo el mundo cree que su primer amor es
el único que tendrán jamás.‖
Este
tipo me estaba cabreando de verdad, pero conseguí el control suficiente para
decidir que no iba a pegarle. Al menos, eso creía. Retrocedí
un poco, hacia el edificio.
―No
voy a jugar a tu juego aquí. Y puedes decirle a quién sea que estás trabajando,
que yo no juegue al de ellos tampoco…, y que no voy a
volver.‖ De un modo u otro, si era para cazar a
Dimitri o vivir con su familia, yo me quedaba en Rusia. ―Vas a tener que meterme en una caja y mandarme para allá.‖
No
es que quisiera darle ninguna idea a Abe. Sospechaba que podía hacerlo si
quería.
¡Maldita
sea! ¿Quién estaba detrás de esto? ¿Quién quería encontrarme tan desesperadamente para enviar a este tío detrás de mí?
Más extraño aún, quién sea que fuere era alguien a quien
yo le importaba lo suficiente para atenerse a la razón. Si Abe hubiera querido secuestrarme realmente, ya lo habría
hecho. Él podría haberlo hecho la noche que me trajo
a Baia. Todo lo que habría tenido que hacer era seguir conduciendo hasta el aeropuerto más cercano. Finalmente,
necesitaba resolver esto, pero primero necesitaba
alejarme de Abe. Retrocedí más.
―Me
voy, y no puedes detenerme. Y ya no me espíes más. Esto termina ahora.‖
Abe
me estudió durante varios segundos, sus ojos oscuros se entrecerraron pensativamente. Prácticamente podía ver las ruedas de
los argumentos y la dominación del mundo girando en su
cabeza. Finalmente, dijo en una voz tan baja que apenas pude oírle:
―No
terminará para ellos, sin embargo.‖
―¿Para
quiénes?
Él
señaló a la puerta.
―Viktoria
y Rolan.‖
―¿Qué
estás insinuando?‖
―Sabes
lo que estoy insinuando. Ella cree que está enamorada de él. Él sabe que mañana ella regresará a la escuela. Esta noche es su última
oportunidad con ella, y él no la desperdiciará. Hay
muchos dormitorios ahí dentro. Seguramente estén en uno ahora mismo.‖
Traté
de controlar mi respiración.
―Entonces,
iré a decírselo a su madre.‖
―Será
demasiado tarde. Ella nunca les encontraría a tiempo, y mañana, Viktoria estará
de camino a la escuela…, y él ya no tendrá más interés.
¿Qué
puede hacer su madre después de los hechos? ¿Castigarla?‖
Me
estaba enfadando, en gran medida porque tenía la sensación de que él estaba en
lo
cierto.
―Está
bien. Entonces la sacaré arrastrando yo misma.‖
―Eso
nunca sucederá. Ella quiere hacer esto. Ella no se quedará contigo. E incluso
aunque lo hiciera, ella simplemente lo buscaría otra vez.‖
Le
miré.
―Es
suficiente. Está visto que quieres dar a entender algo, pues simplemente
suéltalo.‖
Él
sonrió, al parecer satisfecho por mi astucia… o tal vez por mi brusquedad.
―Si
quieres salvarla, tienes que ir a por él. A por Rolan.‖
Yo
me burlé.
―Seguro.
La única forma de que él la deje sola es que yo me ofrezca a ocupar su lugar.‖
Y, ¡oye, la amistad está por encima de todo!
―No
si yo hablo con él.
―¿Qué
vas a hacer, darle una charla sobre moralidad y convencerle con la razón?‖
―Oh,
yo le convenceré, no hay problema. Pero créeme, lo haré por una razón… Bien, al menos no del tipo que estás pensando. Si le digo que
la deje, él la dejará.
Definitivamente.‖
Di
un paso hacia atrás sin darme cuenta y golpeé contra la pared. El aspecto de
Abe ponía los pelos de punta como el del mismísimo demonio.
Zmey. No dudaba en absoluto de sus palabras. Él podía
conseguir que Rolan dejara a Viktoria. De hecho, incluso era probable que utilizara a sus dhampirs. Abe podía infundir
suficiente terror… y probablemente un buen puñetazo…
para hacer que eso pasara.
―¿Por
qué harías eso por mí?‖ le pregunté.
―Como
una señal de buena fe. Promete que dejarás Baia, y yo me ocuparé de él.‖
Sus
ojos destellaban. Ambos podíamos sentir la red cerrándose a mí alrededor.
―¿Esa
es tu táctica ahora? ¿Me estás ofreciendo un intercambio? Mi partida no merece
en realidad la pena de asustar a un Moroi gilipollas.‖
La
red se volvió más ceñida.
―¿No,
Rose?‖
Frenéticamente,
pensaba en qué hacer. Alguna parte de mí pensaba que Viktoria era libre de hacer sus propias elecciones, amar a quien ella
quisiese… pero sabía por un hecho que Rolan no la amaba.
Ella era una conquista para él, como demostraba su buena disposición para ir por mí… y por Sonya, por lo que se ve. ¿Qué le
sucedería a Viktoria? ¿Sería la próxima Belikov en tener
un bebé? Incluso aunque ella no tuviera intenciones de hacerse guardiana, esta no era la senda correcta para ella.
Karolina había rehusado unirse a los guardianes y ahora
vivía una vida respetable con sus hijos y un trabajo que, si no excitante, era seguro y le permitía mantener la
dignidad. Yo no podía dejar a Viktoria doblar una calle
que podría arruinar el resto de su vida. No podía dejar que le sucediera eso a la hermana de Dimitri.
Dimitri…
Yo
lo conocía. Conocí su naturaleza protectora. Él jamás dejaría que nada le
ocurriese a aquellos que le importaron. Yo detestaba la idea de
ese antro de putas de sangre, pero todavía habría
entrado corriendo a por ella… porque eso era lo que Dimitri habría hecho.
Pero
yo no sabía si la encontraría allí a tiempo. Sabía, sin embargo, que Abe sí
podía… y que podía mantener lejos a Rolan para siempre. Y así,
yo hablé sin comprender muy bien las consecuencias
de mis palabras.
―Dejaré
Baia.‖
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