martes, 16 de diciembre de 2014

Capítulo 16 BLOOD PROMISE

Capítulo 16
Denis y su dos amigos no-prometidos, Artur y Lev, estaban eufóricos porque yo iba a ser parte de su fuerza armada. Pero si esperaban que yo compartiera su loco entusiasmo por cazar a un temerario Strigoi, estaban a punto de estar seriamente desilusionados. De hecho, no les llevo mucho tiempo después de que me uniera a ellos, para darse cuenta de que estaban cerca de una cacería muy diferente a la que estaban acostumbrados. El amigo de Denis, Lev, tenía un coche, e hicimos turnos para conducir hacia Novosibirsk. El paseo en coche duro alrededor de quince horas, aunque hicimos una escala en un hotel por la noche, aun así tuve una buena cantidad de tiempo para estar encerrada en un lugar estrecho con tres chicos que no podían dejar de hablar de todos los Strigoi que iban a matar.
Particularmente, continuaron intentando interrogarme. Quisieron saber cuántos Strigoi había matado violentamente. Quisieron saber como había sido la batalla en la Academia.
Quisieron saber mis métodos. En otros momentos, mi mente revolvería esos temas, sin embargo ahora, todo lo que podía pensar era en sangre y sufrimiento. No había nada de lo que yo quisiera alardear, y les llevo cerca de seis horas en las que finalmente sacaron en claro que no iban a conseguir mucha información de mí.
En lugar de eso, me entretuvieron con historias de sus propias aventuras. Para ser justos, habían matado a unos cuantos Strigoi- pero también habían perdido a algunos de sus amigos, todos jóvenes, como estos chicos. Mis experiencias no eran muy diferentes; yo también había perdido amigos. A pesar de todo, mis pérdidas fueron el resultado de ser superados en número. Las perdidas del grupo de Denis tenían que ver más con el hecho de atacar sin pensar. De hecho, su plan, una vez que llegáramos a Novosibirsk no era realmente sólido...Ellos reiteraban una y otra vez que a los Strigoi les gustaba cazar de noche y en lugares con muchas personas, como discotecas, o en lugares remotos como callejones, que les facilitaba las cosas. Nadie notaba si la gente desaparecía de ese tipo de lugares. Así que el plan de Denise, se trataba mayormente de buscar en esos sitios, con la esperanza de encontrarnos con un Strigoi.
Mi plan inicial había sido, deshacerme inmediatamente de este grupo y salir a cazar sola.
Después de todo mi meta principal era simplemente llegar a Novosibirsk.
Con todo lo que había aprendido hasta ahora, parecía lógico que la ciudad más grande de Siberia sea el primer lugar para empezar a buscarles. Entonces, entre más pensaba en ello, más me daba cuenta que salir de caza en territorio Strigoi sola, era tan estúpido como los planes de las pandillas de no-prometidos. Podía tenerlos de apoyo.
Además, realmente no tenia idea de donde podía estar Dimitri, y aun tenia que idear algún plan para obtener información. Necesitaba ayuda para eso.
Llegamos a Novosibirsk al final del segundo día de conducir. A pesar de haber oído sobre su tamaño, no me había imaginado que pudiera ser como Moscú o San Petersburgo. Y de verdad, no resulto ser tan grande como las anteriores, pero aun así era toda una ciudad completa con rascacielos, teatros, oficinas y la misma y hermosa arquitectura.
Nos quedamos con una amiga suya que tenía un apartamento en el centro, una Dhampir llamada Tamara. Su ingles no era muy bueno, pero por como el le hablaba, ella era otra no-prometida y simplemente estaba emocionada como todos los demás por librar al mundo de los Strigois. Ella era un poco mayor que el resto de nosotros, por lo que ya vivía sola, y era una linda morena con pecas. Sonaba como si hubiera esta esperando la llegada de los chicos del pueblo, para salir a cazar, lo que yo tome como una pequeña bendición.
Al menos ella no salía sola. Parecía particularmente emocionada de tener otra chica alrededor, pero al igual que los demás, rápidamente se dio cuenta de que yo no compartía su entusiasmo.
Cuando nuestra primera noche de cacería de Strigois llegó, finalmente tomé la posición de liderazgo. El brusco cambio en el comportamiento los sobresalto al principio, pero rápidamente me escucharon con atención, aun deslumbrados por mi reputación de superestrella.
"Ok" le dije, mirándoles cara a cara. Estábamos en la diminuta sala de Tamara, sentados en un círculo. "Así es como vamos a trabajar, vamos a entrar en las discotecas como un grupo, patrullaremos dentro y también detrás de los callejones para–"
"Espera", Denis interrumpió "Nosotros normalmente nos dividimos"
"Así resultaras muerto", susurre. "Iremos en grupo"
"¿Entonces, Tu no has matado Strigois sola?" pregunto Lev. El era el mas alto del grupo, con una larga y definida figura casi como la de un Moroi.
"Si, pero tuve suerte". Eso, y que acababa de pensar que yo era mejor combatiente que cualquiera de ellos. Llámenme arrogante, pero era una guardiana malditamente buena.
O casi guardiana. "Lo haremos mejor si vamos los cinco. Cuando encontremos un Strigoi, tendremos que asegurarnos de que nos encargaremos de ellos en un lugar aislado". No había olvidado las advertencias de Sidney. "Pero antes de que los matemos, necesito hablar con ellos. Su trabajo será mantenerlos calmados"
"¿Por que?" Pregunto Denis. "¿Que tienes que decirles a ellos?"
"De hecho, es lo que ellos tienen que decirme a mí. Mira, no tardare. Y tú podrás hacer tu matanza al final, así que no te preocupes por eso. Pero..."
La siguiente parte iba en contra de mis grandiosos planes, pero sabía que tenía que decirlo. No iba a permitir que los mataran por el bien de mi búsqueda. "Si nos metemos en una situación donde estés atrapado o en peligro inmediato, olvida la conversación y no te detengas. Mata. Sálvate".
Aparentemente, yo lucia muy mala-lista para patear traseros y ellos decidieron estar de acuerdo con cualquier cosa que yo dijera. Parte de nuestro plan incluía ir "encubiertos" por así decirlo. Cualquier Strigoi que se encontrara cerca o que nos viera inmediatamente nos reconocería como dhampirs. Era importante no llamar la atención. Necesitábamos que los Strigoi estuvieran buscando victimas y que pasaran directamente de nosotros.
Necesitábamos parecer humanos que iban a un club.
Así que nos vestimos para esa parte, y me sorprendí un poco al ver lo limpios que estaban los chicos. Denis, loco o no, lucia bastante bien, compartiendo el mismo pelo oscuro dorado y los ojos cafés que su hermano Nikolai tenia. Mis pocos cambios de ropa no estaban a la altura de los estándares fiesteros, así que Tamara exploro en su guardarropa por mí. Parecía que se divertía mucho buscando cosas para que yo las llevara puestas.
Éramos en verdad, del mismo tamaño, lo cual fue un poco asombroso. Con su alta constitución y esbelta delgadez, Lissa y yo nunca habíamos podido compartir ropa.
Tamara era de mi misma altura y tenia una constitución corporal igual a la mía.
Primero me ofreció un corto y apretado vestido, que era similar al que Viktoria había llevado puesto, así que solo negué con la mi cabeza y lo devolví. Los recuerdos de nuestra discusión, aun me dolían, y no quería volver a vivir aquella noche, o causar de alguna manera, una molestia al vestido de la puta de sangre. En vez de eso, Tamara se conformo con vestirme con unos vaqueros negros y un top de tiras oscuro. También, le permití que se encargara de mi pelo y el maquillarme, me estudie en el espejo, y tuve que admitir que había hecho un buen trabajo. De lo vanidosa que era, me gusta verme bien.
Especialmente me gustaba que los chicos me miraran con admiración y respeto como si fuera un trozo de carne. También, Tamara me ofreció joyas, pero lo único que llevaría puesto seria el Nazar alrededor de mi cuello. Mi estaca requería una chaqueta, pero ella encontró una chaqueta muy sexy de cuero que no le resto valor al resto de lo que llevaba puesto.
Encaminándonos alrededor de la media noche, no pude evitar sacudir mi cabeza. "Somos los más malditamente ardientes cazadores de vampiros de la historia" masculle.
Denis nos condujo a un club donde antes había encontrado un Strigoi. Era también aparentemente el lugar donde uno de sus amigos no-prometidos había muerto. Estaba ubicado en la peor parte de la ciudad, lo que imagino era una atracción para los Strigoi.
Una buena cantidad de las personas que estaban allí eran jóvenes de clase intermedia y superior, aparentemente atraídos por el aspecto "peligroso". Si ellos supieran lo peligroso que era.
Le había hecho muchas bromas a Dimitri acerca de Rusia y el este de Europa, ya que estaban diez años atrasados en su música, pero cuando entramos descubrí que la canción de tecno que aporreaba el lugar, era una que había escuchado en EEUU poco antes de salir.
El lugar estaba abarrotado y oscuro, con luces intermitentes que ciertamente eran bastante molestas para los ojos de un dhampir. Nuestra visión nocturna se adaptaba a la oscuridad y entonces era atacada cuando estallo una luz estroboscopia golpeándome. En este caso, no necesité mi vista. Mis sentidos de Shadow-kissed no sintieron a ningún Strigoi en el área.
"Venga" les dije a los demás. "Bailemos un rato y esperemos. No hay Strigois cerca".
"¿Como lo sabes?" pregunto Denis, mirándome fijamente con admiración.
"Solo lo se. Quédense juntos"
Nuestro pequeño círculo se movió a la pista de baile. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado, y estaba un poco sorprendida de lo rápidamente que me encontré compenetrándome con el ritmo. Una parte de mi me decía que debería de haber permanecido siempre vigilante, pero mi sistema de alarma Strigoi me haría saber si algún peligro se acercaba.
Esa nausea era un poco difícil de ignorar.
Pero luego de una hora de bailar, ningún Strigoi había aparecido. Dejamos la pista de baile y comenzamos a rodear los bordes del club. Entonces también nos movimos vigilando el área. Nada
―¿Hay algún otro club cerca?‖ Pregunte.
―Seguro‖ dijo Artur. El era robusto. Con el cabello muy corto y una sonrisa siempre lista.
―A un par de cuadras de aquí‖.
Lo seguimos y encontramos una escena similar: Otro club secreto escondido en un edificio desmedrado. Más luces intermitentes. Más personas. Más música ensordecedora.
Preocupantemente, lo que primero comenzó a molestarme fue el olor. Todas aquellas personas generaban una buena cantidad de sudor. No dude de que incluso los humanos la pudieran oler. Para nosotros, eso era insoportable. Tamara y yo intercambiamos miradas y arrugamos las narices, no necesitábamos palabras para demostrar nuestra repugnancia.
Nos acercamos a la pista de baile otra vez, y Lev se alejo para obtener una bebida. Lo golpee en el brazo. El exclamo algo en ruso que distinguí como una mala palabra. ―¿Por qué fue eso?‖ pregunto.
―¡Por ser estúpido! ¿Como esperas vencer algo que es doblemente mas rápido que tu mientras estas borracho?‖ El se encogió de hombros, despreocupado, y tuve que resistir el deseo de golpearle en la cara esta vez.
―Uno no hará daño. Además ni siquiera hemos encontrado uno
‖Guarda silencio‖
Avanzo a rastras dentro de mi, el extraño estremecimiento en mi estomago. Olvidando mi cubierta, deje de bailar, escaneando la multitud en busca de la fuente. Mientras confiaba en mis sentidos para sentir los Strigoi, distinguirlos de entre la multitud era un poco más difícil. Di unos pasos hacia la entrada, y mis nauseas disminuyeron.
Me moví hacia el bar, y el sentimiento aumento.
―Aqui les dije. ―Actúen como su siguieran concentrados en la música
Mi tensión fue contagiosa, y vi la anticipación atravesarles con un poco de miedo. Ok, tal vez tomarían esto en serio. Nos dirigimos en dirección del bar, trate de mantener mi lenguaje corporal orientado hacia allí, como si buscara una bebida. Todo el tiempo, mantuve mis ojos buscando entre la multitud. Allí. Lo tenía. Un Strigoi macho estaba parado en una esquina, su brazo alrededor de una chica que casi tenía mi edad.
Con la poca iluminación, el casi pareció atractivo.
Sabía que si le examinaba detalladamente revelaría la piel mortalmente pálida y los ojos rojos que todo Strigoi poseía. La chica no debió de haberlo visto debido al oscuro club o al Strigoi que pudo haber usado la compulsión en ella. Probablemente ambos, a juzgar por la sonrisa en su cara. Lissa podía. Mejor, incluso.
Ante nuestros ojos, vi al Strigoi conducir a la chica hacia un pequeño callejón en la parte de atrás, un lugar inadvertido.
Al final, yo solo podía ver el signo de salida encendido. Por lo menos supuse que esa era una señal de salida. Las letras eran cirílicas.
¿Alguna idea de a donde se dirige esta puerta? le pregunte a los demás.
Los chicos se encogieron de hombros, y Denis le repitió mi pregunta para Tamara. Ella respondió y el tradujo. ‖Hay un pequeño callejón atrás donde ellos tiran la basura. Esta en medio de este edificio y una fabrica. Usualmente no hay nadie allí
¿Podemos llegar bordeando el club?
Denis espero por la respuesta de Tamara. ‖Si. Esta abierto por ambos lados
Perfecto
Salimos corriendo del club por la puerta principal, y dividí nuestro grupo en dos. El plan era abalanzarse contra el Strigoi por ambos lados y atraparle de inmediato mientras el y su victima siguieran allí atrás. Era posible que el la hubiera conducido a otro lugar, pensé que lo mas probable era que el quisiera doblegarla y tomar su sangre ahí mismo, particularmente si estaba tan desierto como Tamara dijo que usualmente lo estaba.
Estaba en lo correcto. Una vez que mi grupo se había separado y yo había mirado con atención detrás del club, vi el Strigoi y la chica escondidos detrás de la sombra de un bote de basura. El se recostaba sobre ella, su boca cerca de su cuello y silenciosamente maldecí. Ellos no desperdiciaban el tiempo. Esperando que ella siguiera con vida, me acerque al callejón, Denis y Lev también llegaron corriendo. Tan pronto como el escucho los ruidos de los pasos, el Strigoi reacciono instantáneamente, sus asombrosos y rápidos reflejos entraron en acción. Él inmediatamente dejo caer a la chica, y en el espacio de un latido, lanzo a Denis y a Lev sobre Artur, Tamara y yo. No era una mala estrategia, realmente. Había solo dos de ellos.
Pero era muy rápido, probablemente esperaba incapacitarlos y entonces atacarnos antes de acorralarle.
Y casi surtió efecto.
Un poderoso golpe echó a volar a Lev. Para mi alivio, un par de cubos de basura le bloquearon su camino hacia la pared. Golpearlas no se sentiría bien, pero yo definitivamente prefería golpear los botes de metal que los sólidos ladrillos. El Strigoi después salto sobre Denis, pero Denis resulto ser notablemente rápido.
Injustamente, yo había asumido que ninguno de estos no-prometidos tendrían algunas habilidades reales para la pelea. Debería de haber tenido mejor criterio. Ellos se habían entrenado igual que yo, solo les faltaba disciplina. Denis esquivo el golpe y ataco un punto bajo, aspirando llegar a las piernas del Strigoi. El golpe aterrizo, pero no fue lo suficientemente fuerte para derrumbarle. Un destello plateado brillo en las manos de Denis, y el logro herir parcialmente la mejilla del Strigoi antes de que una cachetada de lado enviara el dhampir volando hacia mi.
Un corte como ese no seria letal para el Strigoi, pero la plata dolía, y lo escuche gruñir.
Sus colmillos brillaban con la saliva.
Me aparte del camino de Denis lo suficientemente rápido, como para que no me derrumbara. Tamara sujeto su brazo, sosteniéndolo a fin de que no cayese. Ella también era rápida, y apenas lo estabilizo dio un salto hacia el Strigoi. El la aparto sin lograr darle fuertemente, lo suficiente como para lanzarla lejos.
Artur y yo estábamos sobre el y lo golpeamos, nuestra fuerza combinada lo acorralo en la pared. De cualquier modo, el era mas fuerte que nosotros y el aprisionamiento fue breve antes de que se liberase.
Una voz respondió en mi cabeza -una voz que sonaba sorpresivamente parecida a la de Dimitri- me advirtió que esa era mi oportunidad para matarle.
Hubiera sido la cosa más inteligente y segura de hacer. Tenía la oportunidad y mi estaca en la mano. Si mi loco plan de interrogación fracasaba, la muerte de los demás estaría en mi conciencia.
Como si fuéramos uno, Artur y yo lo atacamos otra vez. Ayúdennos grite.
Tamara se lanzo sobre el Strigoi, dándole también una veloz patada en el estomago. Podía sentirle comenzando a sacudirse de nosotros, pero entonces Denis se unió también.
Entre los cuatro, derribamos al Strigoi para que aterrizara de espaldas al pavimento. Pero lo peor no había acabado. Mantenerle abajo no era fácil. El se agito con fuerza increíble, sus miembros retorciéndose por todas partes. Me levante con gran esfuerzo, tratando de presionar todo el peso de mi cuerpo sobre su torso mientras los demás sujetaban sus piernas. Otro par de manos se nos unió y mire a Lev prestándonos también su fuerza. Su labio sangraba, pero su cara se veía determinada.
El Strigoi no dejaba de moverse, pero me sentía satisfecha sabiendo que no podía escapar, no con nosotros cinco sujetándole. Alternando mi peso hacia adelante, coloque la punta de mi estaca en su cuello. Le di un momento, pero casi inmediatamente comenzó a luchar. Me acerque a su cara.
‖¿Conoces a Dimitri Belikov?‖ demande.
El grito algo incomprensible que no sonó muy amistoso. Presione la estaca más fuerte y gire la larga cuchilla contra su garganta. El grito de dolor, la malicia pura y demoníaca brillaba en sus ojos mientras continuaba maldiciendo en ruso.
 Traduce‖ exigí, sin importarme quien lo hiciera. ‖Lo que acabo de decir
Un momento después Denis dijo algo en Ruso, probablemente mi pregunta, dado que oí el nombre de Dimitri en medio.
El Strigoi respondió algo, y Denis negó con la cabeza. ‖ El dice que no va a jugar con nosotros
Tome la estaca y corte drásticamente la cara del Strigoi, ampliando la herida que Denis le había hecho antes. De nuevo, el Strigoi grito de dolor, y rece para que la seguridad del club no escuchara nada de esto. Le di una sonrisa llena de bastante malicia para corresponder a la suya.
―Dile que vamos a seguir jugando con el hasta que hable. De una u otra manera, el morirá esta noche. Es decisión de el si pasa lentamente o rápidamente.
Honestamente no podía creer que esas palabras hubieran salido de mi boca. Eran tan duras…tan, bueno, crueles. Nunca en toda mi vida me había imaginado torturando a alguien, ni siquiera un Strigoi.
El Strigoi le dio a la traducción de Denis otra respuesta desafiante, así es que seguí con la estaca, haciendo heridas y cortes que habrían matado a cualquier humano, Moroi o dhampir.
Finalmente, el soltó un montón de palabras que no sonaron como a sus usuales insultos.
Denis inmediatamente tradujo.
―Dice que nunca ha oído de nadie llamado así, y que si ese Dimitri es amigo tuyo, el se asegurara de matarlo lenta y dolorosamente‖
Casi sonreí debido al ultimo esfuerzo en el desafío del Strigoi. El problema con mi estrategia era que los Strigoi podían mentir. No tenía la manera de saber.
Algo en su respuesta me hizo pensar que el no lo hacia. El parecía pensar como si yo me estuviera refiriendo a un humano o un dhampir, no un Strigoi.
―Entonces es inútil‖ dije. Me incline y mire hacia Denis. ―Esto significa que debemos de seguir y matarle.‖
Eso era por lo que Denis estaba muriendo por hacer. No vacilo, su estaca golpeo con fuerza y rápidamente el corazón del Strigoi. La frenética pelea que se había llevado hace unos momentos se detuvo. La luz demoníaca desapareció de los ojos rojos. Nos pusimos de pie, y vi las caras de mis compañeros observándome con aprensión y miedo.
―Rose,‖ Denis pregunto por fin. ―¿Qué estas esperando para-?
―No te preocupes por eso‖, le interrumpí, moviéndome al lado de la inconsciente chica humana. Me arrodille, examinando su cuello. Le había mordió, pero no bebió mucha sangre. La herida era relativamente pequeña y sangraba un poco. Se movió ligeramente y gimió cuando la toque, lo cual tome como una buena señal. Cuidadosamente, la lleve lejos del cubo de basura hacia la luz donde podría ser vista. El Strigoi, sin embargo, lo jale a un lugar más oscuro, casi ocultándolo. Después de eso, le pedí prestado el móvil de Denis y marque el número que tenía arrugado en mi bolsillo, durante la última semana.
Tras un par de timbrados, Sydney contesto en ruso. Parecía dormida.
―¿Sydney? soy Rose.
Hubo una leve pausa. ―¿Rose? ¿Que pasa?
―¿Estas de regreso en San Petesburgo?
―Si… ¿Donde estas?
―Novosibirsk. ¿Tienes amigos agentes aquí?
―Por supuesto, dijo con cautela. ―¿Por que?
―Mmm…tengo un inocente presente para ti.
―Dios mío.
―Hey, por lo menos te llame. Y no es como si librar al mundo de los Strigoi fuera algo malo. Además, ¿no querías que te lo dijera?
―Si, si. ¿Donde estas?
Puse lo mas pronto posible a Denis al teléfono a fin de que el pudiese explicar nuestra localización exacta. Cuando termino me devolvió el teléfono y le conté a Sydney sobre la chica.
―¿Esta seriamente herida?
―No lo parece,‖ dije. ―¿Que hago?
―Déjela. El chico que va a llegar se asegurara que ella este bien y que no vaya contando historias. El te explicara cuando logre llegar allí.
―Whoa, ¡hey!. No voy a estar aquí cuando el llegue.
―Rose—
―Me voy, le dije. ―Y realmente apreciaría si no le dijeras a nadie que te llame, como, Abe.
―Rose—
―Por favor, Sydney. Simplemente no le digas. De lo contrario… vacile. ―Si lo haces, dejare de llamarte cuando esto vuelva a pasar. Vamos a atacar a unos cuantos mas.
Dios, ¿y ahora que? Primero torture, ahora amenazas. Peor, estaba amenazando a alguien que me gustaba. Por supuesta, estaba mintiendo. Comprendí lo que el grupo de Sydney hacían y que yo no debía de arriesgarlos a ser expuestos. Ella no sabia eso, sin embargo, rece para que pensara que estaba lo bastantemente loca como para arriesgarme a revelarnos al mundo.
―Rose— ella hizo otro intento. No le di la posibilidad.
―Gracias, Sydney. Estaremos en contacto. Colgué y le di a Denis el teléfono. ―Vamos chicos. Aun no hemos terminado por esta noche.
Estaba claro que ellos pensaban que estaba loca por interrogar a un Strigoi, pero considerando lo imprudente que son a veces, mi conducta no fue lo suficientemente rara como para que perdieran su fe en mi. Pronto estuvieron entusiastas otra vez, con la idea de nuestra primera matanza en este viaje. Mi extraña habilidad para detectar Strigoi hizo que me vieran con ojos fríos, y me dieron la suficiente confianza como para seguirme dondequiera.
Atrapamos a dos Strigoi mas esa noche y repetimos el procedimiento. Los resultados fueron los mismos. Muchos insultos en ruso. Ninguna información nueva. Una vez que me convencía de que un Strigoi no tenía nada que proponernos, les dejaba atacarle cumpliendo mi promesa de matanza. Lo amaron, pero tras el tercer, me encontré cansada física y mentalmente. Le dije al grupo que nos íbamos a casa—y en eso, al pasar detrás de una fabrica, detecte a un cuarto Strigoi.
Saltamos a él. Otra pelea se produjo, pero eventualmente logramos acorralarlo como a los demás. ―Adelante, le dije a Denis. ―¡Ya sabes que—!
―Voy a arrancar tu garganta! el Strigoi gruño.
Whoa. Este hablaba ingles. Denis abrió su boca para comenzar el interrogatorio, pero negué con la cabeza. ―Yo me encargare. Como el otro Strigoi, el maldijo y lucho, aun con la estaca en su cuello, haciéndolo hablar por la fuerza.
―Mira, dije volviéndome impaciente y cansado, ―solo dinos lo que necesitamos saber, buscamos a un dhampir, llamado Dimitri Belikov.
―Le conozco la voz del Strigoi era presumida. ―Y el no es un dhampir.
Sin darme cuenta había llamado a Dimitri un dhampir. Estaba cansada y había cometido un desliz. No era extraño que este Strigoi estuviera tan complacido al hablar. El asumió que no sabíamos que Dimitri se había convertido. Y como cualquier Strigoi arrogante, estaba feliz de decirnos más, claramente con la esperanza de provocarnos dolor.
―Tu amigo ha sido despertado. El ahora asecha en la noche con nosotros, bebe la sangre de chicas tontas como tu.
En una fracción de segundo, mil pensamientos se cruzaron a velocidad por mi cabeza.
Santa Mierda. Había venido a Rusia pensando que seria fácil encontrar a Dimitri. Había tenido falsas esperanzas de encontrarlo en su ciudad natal, y eso causo, que casi me rindiera, y había tomado otro camino, resignándome en la imposibilidad de mi tarea.
El pensamiento de que podría estar cerca se tambaleaba. ―Mientes,‖ dije. ―Nunca le has visto.
―Le veo todo el tiempo. He matado con él.‖
Mi estomago se revolvió, y no tenia nada que ver con la proximidad del Strigoi. Nunca pensé en las personas aniquiladas por Dimitri. No pienses en Dimitri matando personas.
Repetí las palabras muchas veces en mi cabeza, obligándome a permanecer calmada.
―Si eso es cierto, susurre de regreso, ―entonces tengo un mensaje que quiero que le des.
Dile que Rose Hathaway lo anda buscando.
―No soy tu mensajero, dijo, ceñudo.
Mi estaca estaba clavándose, sacando sangre, y el arrugo su cara por el dolor. Harás lo que yo quiero que hagas. Ahora ve y dile Dimitri lo que te dije. Rose Hathaway. Rose Hathaway lo anda buscando. Dígaselo. Presionando la punta en su cuello. ―Diga mi nombre así podrás recordarlo.
―Lo recordare así podré matarte.
La estaca se presiono más fuerte, desangrándolo.
―Rose Hathaway, dijo. Me escupió pero fallo.
Satisfecha, me recline. Denis me observo impacientemente, con la estaca recta y lista.
―¿Le matamos ahora?

Negué con la cabeza. ―Ahora le dejamos ir.

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