Capítulo 15
Abe
echo un vistazo a uno de sus guardianes y le dio una cabezada rápida. El hombre
al instante se alejo.
"Esta
hecho, " dijo Abe.
"Solo
con esto?" pregunte con incredulidad.
Sus
labios se estiraron en una sonrisa. "Roland sabe quien soy. Sabe quien
trabaja para mí. Una vez que Pavel haga mi...ah, mis deseos, será
el final de esto."
Temblé,
sabiendo que Abe hablaba enserio. Teniendo en cuenta lo listillo que había
estado Abe todo este tiempo, lo que realmente era un milagro
era que no tuviera los pies en el suelo y me hubiera
lanzado al mar.
"Porque
no me has arrastrado a la fuerza fuera de aquí?"
"No
me gusta hacerle hacer a alguien algo que no quiere. Incluso a Rolan. Es mucho
mas fácil si la gente simplemente ve la razón y hace los
que les pido, sin tener que usar la fuerza."
"Y
por 'ver la razón' quieres decir 'chantajear'." dije, pensando en lo que
yo acababa de estar de acuerdo.
"Hicimos
un trato." dijo el. "Eso es todo. No olvides tu parte final del
negocio. Prometiste marcharte de aquí, y no
pareces el tipo de persona que incumple su palabra."
"No
lo hago."
"Rose!"
Viktoria
apareció de repente por la puerta. Wow, que rápido. Pavel la arrastraba con calma de su brazo. Su pelo estaba revuelto, y un
tirante del vestido caía por su brazo. Su cara era una
mezcla de incredulidad y cólera.
"Que
has hecho? Este tipo vino y le dijo a Rolan que saliera de aquí y no me
volviera a ver nunca!. Y luego... Rolan estuvo de acuerdo. El
simplemente se marcho."
Encontré
algo gracioso que Viktoria me culpara directamente a mí de esto. Es cierto, yo era responsable, pero Abe estaba allí de pie. No era
un secreto que eran sus empleados.
Sin
embargo, defendí mis acciones.
"Te
estaba usando" dije.
Había
lágrimas en los ojos de Viktoria. "El me ama."
"Si
el te ama, entonces porque el se echo encima mío en cuanto te diste la
vuelta?"
"El
no lo hizo!"
"El
es el que dejo a Sonya embarazada."
Incluso
con la iluminación débil del callejón, vi su cara palidecer. "Eso es
mentira."
Levante
mis manos. "Porque haría esto? El quería hacer planes conmigo para cuando
tu estuvieras fuera de la ciudad!"
"Si
lo hizo" dijo ella, con una sacudida de voz, "es porque tu le
engañaste."
Bostece.
Al mi lado, Abe escuchaba silenciosamente, con satisfacción en la cara. El era
tan ufano que probablemente pensó que estaba haciendo lo
correcto. Quise golpearle, pero Viktoria era mi
preocupación ahora. "Como puedes pensar eso? Soy tu amiga!" le dije.
"Si
tu fueras mi amiga, no hubieras actuado así. No tratarías de ponerte en mi
camino.
Actúas
como si hubieras amado a Dimitri, pero no hay modo de que tu lo hicieras - no
hay modo de que tu de verdad entiendas el amor!"
No
entender el amor? Estaba loca? Si solo supiera lo que habia sacrificado por
Dimitri, lo que yo había echo por estar donde estaba ahora... todo
por amor. Ella era la que no entendía. El amor no era
meterse en una habitación atrás en alguna parte. Era algo por lo que vivías y morías.
Mis
emociones se levantaron, esa oscuridad atrapada dentro de mi que me hacia
querer dar golpes a diestro y siniestro por su horrible
acusación, salio. Fue solo, a través del mas fuerte de los
esfuerzos, que me acorde de que ella estaba sufriendo, que se limitaba a decir las cosas que decía porque estaba confundida y
enfadada.
"Viktoria,
realmente te entiendo, y lo siento. Solo hago esto porque eres mi amiga. Me preocupo por ti."
"Tu
no eres mi amiga, " silbo ella. "Tú no eres parte de mi familia. Tu
no entiendes nada de como somos ni como vivimos! Desearía que nunca
hubiera venido aquí."
Se
dio la vuelta y se alejo, adentrándose en la larga fila de fiesteros. Mi
corazón dolía mientras la miraba.
Me
di la vuelta hacia Abe. "Ella va a intentar encontrarlo."
El
todavía llevaba la terrible expresión del saber. "No importa. El no va
tener nada más que ver con ella. No si el valor su bonita cara."
Estaba preocupada por Viktoria pero tenia la sensación de
que Abe estaba en lo cierto acerca de Rolan. Rolan no seria más un problema. Mientras que el siguiente chico de
Viktoria... bien, esto era una preocupación para otro día.
"Bien.
Entonces terminamos aquí. No me sigas mas." gruñí.
"Mantén
tu promesa de dejar Baia, y no lo haré mas."
Estreche
los ojos."Te dije: siempre cumplo mis promesas."
Y
mientras me apresuraba hacia la casa de los Belikovs, de repente pregunte si
era verdad. La ruptura con Abe y con Viktoria había sido
como un jarro de agua fría sobre mi cara. Que hacia
aquí? Hasta cierto punto, Abe tenia razón... me había estado engañando a mi misma, fingiendo que la familia de Dimitri era la
mía propia para calmar mi pena por el.
Pero
no lo eran. No era mi casa. La academia tampoco era mi casa, no ahora. La única cosa que había dejado, era mi promesa - mi promesa a
Dimitri. La promesa que de algún modo había perdido
de vista desde mi llegada a Baia. Parte de la familia Belikov estaba en la cama cuando llegue, pero los otros aun estaban en
la sala de estar. Me deslice a mi habitación,
esperando con inquietud que Viktoria volviera a casa. Media hora mas tarde, oí pasos en la escalera y el sonido de su puerta al
cerrarse. Llame con cuidado.
"Viktoria,"
dije con un susurro audible."Soy yo. Por favor háblame."
"No!"
llego la respuesta." No quiero volver ha hablar contigo nunca mas."
"Viktoria
-"
"Vete!"
"Solo
estoy preocupada por ti."
"Tú
no eres mi hermano! Tú no eres mi hermana tampoco. No tienes lugar aquí!".
Ouch.
Su voz fue amortiguada por la puerta, pero no quise arriesgarme a una pelea en
el pasillo y dejar que los demás se enteraran. Volviendo
a mi habitación, con el corazón roto, me pare enfrente
del espejo. Fue entonces que supe que ella tenía razón. Abe tenia razón.
Baia
no era mi lugar.
En
un momento, mis pobres pertenencias estuvieron embaladas, pero vacile antes de
irme hacia abajo. La puerta cerrada de Viktoria me miraba
fijamente, tuve que luchar con el impulso de llamar
de nuevo. Si lo hacia, solo provocaría otra lucha. O tal vez, aun peor, ella me perdonaría - y entonces querría quedarme para
siempre, perdida en la comodidad de la familia de
Dimitri y su vida simple. Suspirando, me dirigí abajo y salí por la puerta a la calle. Quise decirle a los demás adiós, pero estaba
preocupada de que ocurriera lo mismo, que mirara sus
caras y cambiarían mi determinación. Comprendí que tenía que irme. Estaba enfadada con Viktoria y con Abe. Sus
palabras me habían hecho daño, pero era la verdad.
Este no era mi mundo. Tenía otras cosas que hacer con mi vida. Y yo tenía muchas promesas que cumplir.
Cuando
estaba unos ocho bloques mas lejos, reduje la velocidad, no porque estuviera cansada, si no porque no estaba segura de adonde iba.
Salir de la casa había sido el paso más grande. Me
senté en el escalón mas bajo del patio delantero de un vecino. Quería llorar sin saber porque. Quería mi vieja vida. Quería
a Dimitri y a Lissa. Oh, Dios, los quería.
Pero
Dimitri se había ido, y el único modo de que lo viera era si realmente
intentaba matarlo. Mientras que Lissa... ella más o menos se
había ido también. Incluso si sobrevivía a esto, no pensaba
que ella pudiera perdonarme. Sentada allí, sintiéndome perdida y sola, trate de llegar a ella una vez más.
Yo
sabía que era una tontería, considerando lo que había visto anteriormente, pero
tenia que intentarlo de nuevo. Tenia que saber si realmente
podía volver a tener mi lugar allí. Entre en su mente
al instante, mis emociones hacían la entrada fácil. Ella estaba en un jet privado.
Si
Jill había estado sorprendida por reunirse con los estudiantes de primera del
St. Vladimir, ir de viaje la hacia estar en estado de coma
absoluto. Ella miraba todo fijamente con los ojos
abiertos como platos y apenas dijo una palabra durante todo el vuelo a la Corte real.
Cuando
Avery le ofreció una copa de Champagne, Jill apenas pudo tartamudear,
"N-no gracias." Despues de esto, los demás parecieron
olvidarla y se dejaron llevar por sus propias
conversaciones. Lissa noto la inquietud de Jill, pero no hizo mucho para remediarlo. Esto me chocaba. La Lissa que yo conocía
habría encontrado el modo de hacer que Jill se
sintiera cómoda y no apartada. Por suerte, la muchacha mas joven parecía perfectamente entretenida mirando las payasadas de los
otros. También tenia el confort de saber que Jill estaría
bien cuando ella se reuniera con Mia.
Lissa
había mandado decirle a Mia que viniera a recoger a Jill cuando ellos
aterrizaran, pues Lissa y los demás tenían que asistir a una de las
reuniones de Tatiana enseguida.
Mia
había dicho que acogería a Jill bajo su ala durante el fin de semana y le
mostraría alguna de las innovaciones que había aprendido a hacer
con su magia del elemento agua.
Lissa
se alegro de esto, feliz de no tener que cuidar niños estudiantes de primer año durante todo el fin de semana.
Incluso
si Jill estaba totalmente desconectada del radar de Lissa, de una persona no:
el hermano de Avery, Reed. Su padre había decidido que
era una buena idea que Reed fuera con ellos y viera
que el Sr.- perdóname -director Lazar había hecho un buen trabajo con Tatiana para arreglar este viaje. Avery hizo rodar sus
ojos y le hablo a Lissa acerca de ello.
"Todos
estamos montando su reputación." dijo Avery, "Parte de la razón de
que papa me dejara ir, fue porque tienes buenas relaciones con la
Reina, y quiere que esto mejore en mi. Espera que me
ponga de buenas con ella y luego que incluya a Reed y al resto de la familia"
Lissa
intento no pensar lo mas lógico demasiado tiempo. Sobre todo, ella estaba
molesta porque Reed Lazar todavía era tan desagradable como lo
había sido el primer día que se conocieron. El no era
realmente tacaño o algo así; es solo que se sentía incomoda a su alrededor. El era el polo opuesto a Avery. Mientras
que ella era animada y siempre empezaba la conversación,
el se mantenía hermético y solo hablaba cuando alguien le hablaba. Lissa no sabia si era por timidez o por
desden. Cuando Lissa le había preguntado si estaba
entusiasmado por acudir a la Corte, Reed simplemente se había encogido.
"Me da igual. No me preocupa." Su tono había sido
casi hostil, como si se resintiera por la petición de
charlar, por lo que ella dejo toda tentativa de conversar con el.
La
única persona, aparte de su hermano, con la que Lissa había visto hablar a Reed
era el guardián de Avery, Simon. El también iba. Cuando el
vuelo aterrizo, Mia estaba como había prometido. Ella
saludo con entusiasmo cuando Lissa se bajo del avión, sus rizos rubios se movieron con el viento. Lissa le sonrío
abiertamente, y se dieron un medio abrazo rápido,
algo que nunca dejaba de divertirme debido a su antigua enemistad. Lissa hizo las presentaciones necesarias, mientras una
escolta de Guardianes los llevaba de la pista de
aterrizaje hacia el interior de la corte. Mia le había dado una bienvenida tan calurosa que la joven muchacha se puso colorada, y el
entusiasmo brillo en sus verdes ojos. Sonriendo con
cariño, Mia echo un vistazo lejos de Jill, hacia Lissa.
"Donde
esta Rose?"
El
silencio cayó, seguido de miradas incomodas.
"Que?"
exigió Mia." Que dije?"
"Rose se ha ido," dijo Lissa."
Perdón... pensaba que lo sabias. Ello lo abandono y se marcho Despues del ataque porque había algunas
cosas... algunas cosas personales... que ella tenia que
hacer."
Lissa
temía que Mia preguntara por los asuntos personales. Solo algunas personas
sabían de mi búsqueda de Dimitri, y Lissa quería mantenerlo
así. Lo que mas se creía es que yo había desaparecido
por un trauma Posbatalla. La siguiente pregunta impresiono por completo a Lissa.
"Porque
no te fuiste con ella?"
"Que?"
Tartamudeo Lissa. "Porque haría yo eso? Rose se marcho. No hay forma de
que yo fuera."
"Si,
supongo." Mia se giro de forma especulativa. "Vosotras chicas,
estaban simplemente tan unidas sin necesidad
de obligación. Asumí que os seguiríais la una a la otra hasta los confines de la tierra, y pensaríais en los detalles
mas tarde."
La
propia vida de Mia había pasado por tanta agitación que ella se tomaba estas
cosas con calma. Aquel extraño flujo de cólera que yo había
estado siento aparecer en Lissa antes, apareció de nuevo,
Lissa alzo la cabeza y se volvió hacia Mia.
"Si,
bien, si nosotras estuviéramos tan unidas, ella no se habría marchado en
primero lugar. Ella es la egoísta, no yo."
Las
palabras me dolieron, y claramente impresionaron a Mia. Mia tenia mucho
carácter, pero ella simplemente se separo, levantando las manos
en son de paz. "Lo siento. No estaba intentando
acusarte de nada."
Lissa
no dijo nada más. Desde mi salida, se castigaba a si misma de muchas cosas.
Ella había pensado cosas que ella podría haber hecho por mí
antes o después del ataque, cosas que podrían haberme
hecho quedarme con ella. Pero nunca se le había ocurrido venir conmigo, y la revelación le golpeo como un
puñetazo en la cara. Las palabras de Mia la hicieron sentir
culpable y enfadada al mismo tiempo- y no estaba segura de quien estaba mas loca si yo o ella.
"Se
lo que estas pensando," dijo Adrian unos minutos después; una vez que Mia
se había llevado a Jill y había prometido reunirse mas tarde.
"Que,
lees mentes ahora?" pregunto Lissa.
"No
lo necesito. Esta escrito por todas partes en tu cara. Y Rose nunca te habría
dejado ir con ella, por lo que deja de preocuparte por
ello."
Entraron
en los alojamientos para invitados reales, que era tan lozano y opulento como
lo había sido cuando me había quedado allí.
"No
lo sabes. Podría haberle hablado de ello."
―No‖
dijo Adrián bruscamente. ―No pudiste hacerlo. Lo digo en serio –no te des a ti
misma una cosa más para estar deprimida‖
―¿Hey,
quien dijo que estaba deprimida? Como dije, ella me abandono a mí."
Adrián
estaba sorprendido. Desde mi partida, Lissa había estado más triste que nada.
Ella ocasionalmente había estado enojada por mi decisión,
pero ni Adrián o yo habíamos visto tal vehemencia de
ella. Oscuros sentimientos hervían dentro de su corazón.
―Pensé
que entendías‖ dijo Adrián, con una pequeña mirada con el seño confuso. ―Pensé
que
dijiste que tu…‖
Avery
de repente interrumpió, dándole a Adrián aguda mirada. ―Hey, hey. Déjala sola,
¿de
acuerdo?
Te veremos en la recepción‖
Estaban
en el punto donde los grupos tenían que separarse, las chicas tenían que ir a
una parte del alojamiento y lo chicos al otro. Adrián miro
como si quisiera decir más, él asintió con la cabeza y se
alejo con Reed y un par de guardianes. Avery puso un brazo gentil alrededor de Lissa mientras ella miraba enfurecida a
la figura en retirada de Adrián.
―¿Estas
bien?‖ el rostro normalmente alegre de Avery estaba lleno de preocupación.
Sorprendía
a Lissa en la misma manera en que los momentos de seriedad de Adrián siempre me sorprendían a mí.
―No
te culpes por lo que podrías haber o deberías haber echo. El pasado se ha ido.
Muévete
al futuro‖
El
corazón de Lissa seguía triste, su ánimo más negro de lo que había estado en un
buen tiempo. Ella logro una apretada sonrisa. ―Creo que esa
es la cosa más sabia que alguna vez has dicho‖
―¡Lo
se! ¿Puedes creerlo? ¿Crees que impresionara a Adrián?
Ellos
se disolvieron entre risas, sin embargo a pesar de su alegre exterior, Lissa
todavía estaba golpeada por los comentarios bruscos de Mia.
Ellos habían afectado a Lissa de una manera que ella no
creía posible. Lo que en realidad más le molestaba a ella no era el pensamiento de que si ella hubiera venido conmigo,
ella habría podido mantenerme fuera de los problemas.
No. La cuestión más grande era que ella no había pensado en venir conmigo en primer lugar. Yo era su mejor amiga. En lo
que respecta a ella, esa debería haber sido su
reacción inmediata a mi partida. No había sido, y ahora Lissa estaba atormentada con más culpa que de costumbre. La culpa
la absorbía todo el tiempo, y ella ocasionalmente la
transformaba en ira para aliviar el dolor. No ayudaba mucho.
Su
ánimo no mejoró mientras la noche progresaba, tampoco. No mucho después de que los grupos llegaron, la reina fue la anfitriona de una
pequeña recepción para los más importantes de todos los
visitantes que habían venido a la Corte. Lissa estaba rápidamente descubriendo que la reina siempre parecía ser la
anfitriona de una fiesta u otra. En un punto de su vida,
Lissa habría considerado eso divertido. Ella no lo hacia más, al menos no cuando venia a estas clases de fiestas.
Pero
manteniendo sus sentimientos oscuros encerrados, Lissa quedaba bien al
representar el rol de buena niña real. La reina parecía contenta
de que Lissa tuviera un ―apropiado amigo real y
estaba igualmente satisfecha cuando Lissa impresionaba a otros reales y dignatarios a los que ella era presentada. En un
punto, sin embargo, la resolución de Lissa casi vaciló.
―Antes
de que te vallas,‖ dijo Tatiana. ―tendríamos que ver acerca de tus guardianes
Ella
y Lissa estaban juntas con un grupo de admiradores y parásitos quienes estaban manteniendo una distancia respetable. Lissa había
estado mirando distraídamente a las burbujas de su
champagne sin tocar y miro hacia arriba con un respingo.
―¿Guardianes,
su majestad?‖
―Bueno,
no hay manera delicada de poner esto, pero ahora, para bien o para mal, estas sin ninguna protección‖ la reina pauso respetuosamente.
―Belikov era un buen hombre‖ Mi nombre naturalmente no
llego a sus labios. Podría si bien nunca haber existido. A ella yo no le agrade nunca, particularmente desde que ella
pensaba que yo me iba a escapar con Adrián. Como lo fue,
Lissa había notado a Tatiana observando con cierta consideración mientras Avery y Adrián coqueteaban. Era
difícil decir si la reina lo desaprobaba. Su parranda
de lado, Avery parecía ser una chica modelo –salvo que Tatiana hubiera querido que Lissa y Adrián eventualmente se juntaran.
―No
necesito ninguna protección por ahora‖ dijo Lissa cortésmente, su corazón apretándose.
―No,
pero saldrás de la escuela muy pronto. Nosotros creemos que hemos encontrado algunos excelentes candidatos para ti. Uno de ellos es
una mujer –un hallazgo afortunado.‖
―Janine
Hathaway se ofreció para ser mi guardián‖ dijo Lissa de repente. Yo no sabía
eso, pero mientras ella hablaba, leí la historia en su
mente. Mi madre se había acercado a ella no mucho después
de que yo me fui. Yo estaba un poco sorprendida. Mi madre era muy leal a su actual asignación. Esto habría sido una gran
movida para ella.
―¿Janine
Hathaway? Las cejas de Tatiana rozaron cerca de la línea del pelo. ―Estoy
segura de que ella tiene otros compromisos. No, tenemos una
opción mucho mejor. Esta joven mujer es solo unos años
mayor que tu‖
¿Una
mejor opción que Janine Hathaway? No es probable. Antes que Dimitri, mi madre había sido el estándar dorado por el cual yo media
todo lo temerario.
La
―joven mujer‖ de Tatiana era sin duda alguien bajo el control de la reina –y
más importante, no una Hathaway. La reina no le gustaba mi
madre más de lo que yo le gustaba a ella. Una vez,
cuando Tatiana me estaba molestando por algo, ella había hecho referencia hacia un hombre con quien mi madre había
estado involucrada –alguien quien yo sospechaba
podría ser mi padre, un sujeto llamado Ibrahim. La cosa graciosa fue, la reina había casi sonado como que ella una vez había
tenido interés por el sujeto también, y yo tengo que
preguntarme si eso es parte de su aversión por nuestra familia.
Lissa
puso una apretada, sonrisa cortes para la reina y le agradeció por la
consideración.
Ambas
Lissa y yo entendimos que estaba sucediendo. Este era el juego de Tatiana.
Todos eran parte de su plan, y no había manera de ir contra
ella. Por un breve momento, Lissa tuvo ese extraño
pensamiento de nuevo, de algo que Victor Dashkov le había dicho una vez a ella. Aparte de su loca matanza y confabulación
de secuestro, Victor también había querido comenzar
una revolución entre los Moroi. Él pensaba que la distribución de poder estaba mal –a veces Lissa ocasionalmente lo creía
también- y que era injustamente ejercido por aquellos con
demasiado control. El momento se fue casi tan pronto como llegó. Victor Dashkov era un loco villano cuyas ideas
no merecían reconocimiento.
Luego,
tan pronto como la cortesía lo permitió, Lissa se excuso de la reina y se
dirigió al otro lado de la sala, sintiéndose como que iba a
explotar de dolor e ira. Ella casi corrió hacia Avery como
ella lo hizo.
―Dios
dijo Avery. ―¿Crees que Reed podría avergonzarme más? Dos personas trataron de tener una conversación con él, y él continuaba
espantándolos. Él realmente solo le dijo a Robin Badica que
se callara. Es decir, si, ella seguía y seguía, pero aun así. Eso no esta bien. La expresión dramática de Avery se desvaneció
mientras ella asimilaba el rostro de Lissa. ¿Hey, que esta mal?
Lissa
dio una mirada a Tatiana y luego regreso a Avery, tomando consuelo en los ojos
azul grisáceo de su amiga. ―Necesito salir de aquí‖ Lissa
tomó una profunda, calmada respiración. ―¿Recuerdas
todas esa buenas cosas que tu dijiste que sabias acerca?
¿Cuándo
eso va a pasar?‖
Avery
sonrió. ―Tan pronto como tu quieras‖
Regrese
a mi misma, sentada ahí en el bordillo de la acera. Mis emociones aun estaban yendo como locas, y mis ojos estaban luchando contra
las lágrimas. Mis dudas anteriores estaban
confirmadas: Lissa no me necesitaba más… y sin embargo, yo todavía tengo ese sentimiento de que había algo raro sucediendo que no
lograba identificar. Suponía que su culpa por los
comentarios de Mia o los efectos secundarios del espíritu podrían estar afectándola, pero aun así… ella no era la misma Lissa.
Pasos
en el pavimento me hicieron mira hacia arriba. De todas las personas que
podrían haberme encontrado, yo habría esperado a Abe o tal vez
Viktoria. Pero no lo era.
Era
Yeva.
La
mujer vieja se quedo ahí de pie, un chal tendido sobre sus angostos hombros,
sus agudos, astutos ojos mirando hacia abajo hacia mi
desaprobadoramente. Suspire.
―¿Qué
sucedió? ¿Una casa se cayó sobre tu hermana?‖ pregunte. Tal vez había un beneficio en nuestra barrera del idioma. Ella frunció
los labios.
―Tu
no te puedes quedar aquí más tiempo‖ dijo
Mi
boca se abrió completamente.
―¿Tu…
tu hablas ingles?‖
Ella
resoplo. ―Por supuesto‖
Yo
dispare. ―¿Todo este tiempo has estado pretendiendo no hacerlo? ¿Tu has estado haciendo que Paul haga de traductor?‖
―Es
más fácil‖ dijo simplemente. ―Tu te evitas muchas molestas conversaciones
cuando no hablas el idioma. Y he descubierto que los americanos
hacen las más molestas conversaciones de todas.‖
Yo
seguía horrorizada. ―¡Tu ni siquiera me conoces! Pero desde el primer día, tú
has estado dándome un infierno. ¿Por qué? ¿Por qué me
odias?‖
―Yo
no te odio. Pero estoy decepcionada‖
―¿Decepcionada?
¿Cómo?‖
―Soñé
que tu podrías venir‖
―Escuche
eso. ¿Tu sueñas mucho?‖
―A
veces‖ dijo. La luz de la luna brillaba en sus ojos, resaltando su apariencia
de otro mundo. Un escalofrío bajo corriendo por mi espalda. ―A
veces mis sueños son verdad. A veces no. Soñé que Dimka
estaba muerto, pero no lo quería creer, no hasta que tuviera pruebas. Tu fuiste mi prueba.‖
―¿Y
por eso estas decepcionada?‖
Yeva
tiro del chal más ajustado alrededor de ella. ―No. En mis sueños, tú brillabas.
Tú ardías como una estrella, y te vi como una guerrera,
alguien que podría hacer grandes hazañas. ¿En vez?
Tú te has sentado alrededor y lamentarte. No has hecho nada. No has hecho lo que viniste a hacer‖
La
estudié, preguntándome si ella realmente sabia de lo que estaba hablando. ―¿Y
que es eso exactamente?‖
―Tu
sabes lo que es. Soñé eso, también‖
Espere
por más. Cuando no vino, me reí. ―Buena vaga respuesta. Tu eres tan mala como cualquier estafadora que predice el futuro‖
Incluso
en la oscuridad, pude ver la ira encenderse en sus ojos. ―Tú has venido a
buscar a Dimka. Para tratar de matarlo. Tu tienes que
encontrarlo.‖
―¿A
que te refieres con ‗tratar‘?‖ yo no quería creerle, no quería creer que ella
tal vez realmente conociera mi futuro. No obstante, me
encontré a mi misma siendo atrapada.
―¿Has
visto lo que pasa? ¿Lo mato?
―No
puedo verlo todo
―Oh.
Fantástico
―Yo
solo vi que tu debes encontrarlo
―¿Pero
eso es todo lo que tu tienes? ¡Yo ya se eso!
―Es
lo que vi‖
Gruñí.
―Maldita sea, no tengo tiempo para estas enigmáticas pistas. Si no puede ayudarme, entonces no diga nada
Ella
se quedo en silencio.
Colgué
mi bolsa sobre mis hombros. ―Bien. Me voy entonces Y así, supe a donde podría ir. ―Dile a los otros… bueno, diles gracias por todo.
Y que lo siento
―Estas
haciendo lo correcto‖ dijo. ―Aquí no es en donde deberías estar
―Eso
he escuchado‖ murmuré, alejándome caminando.
Me
preguntaba si ella diría algo más: regañarme, maldecirme, darme más misteriosas palabras de ―sabiduría‖. Pero ella permaneció en
silencio, y yo no mire hacia atrás.
Yo
no tenia casa, no aquí y no en América. Lo único que me quedaba para mi era
hacer lo que había venido a hacer. Le había dicho a Abe que
mantendría mi promesa. Lo haría.
Había
dejado Baia como le dije a él. Y había matado a Dimitri, como me había
prometido a mi misma que lo haría.
Sabía
a donde ir ahora. La dirección nunca había dejado mi mente: 83 Kasakova. No
sabía donde quedaba, pero una vez que llegué al centro del
pueblo, encontré a un sujeto caminando por la calle
quien me dio indicaciones. La dirección estaba cerca, apenas a una milla, me dirigí hacia ahí a buen ritmo.
Cuando
llegué a la casa, estaba contenta de que las luces siguieran encendidas.
Incluso tan enfadada y furiosa como estaba, no quería
despertar a nadie. Yo tampoco quería hablar con Nikolai
y estaba aliviada cuando Denis abrió la puerta.
Su
expresión fue todo asombro cuando me vio. A pesar de sus osadas palabras más temprano en la iglesia, no creo que él realmente
creyera que yo me habría unido a él y a los otros no
prometidos. Él estaba sin habla, así que yo me encargué de hablar.
―Cambié
de opinión. Voy a ir contigo‖ tome una profunda respiración, preparándome para lo que venia a continuación. Le había prometido a Abe
que dejaría Baia –pero no había prometido regresar a los
Estados Unidos. ―Llévame a Novosibirsk.
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