martes, 16 de diciembre de 2014

Capítulo 15 BLOOD PROMISE

Capítulo 15
Abe echo un vistazo a uno de sus guardianes y le dio una cabezada rápida. El hombre al instante se alejo.
"Esta hecho, " dijo Abe.
"Solo con esto?" pregunte con incredulidad.
Sus labios se estiraron en una sonrisa. "Roland sabe quien soy. Sabe quien trabaja para mí. Una vez que Pavel haga mi...ah, mis deseos, será el final de esto."
Temblé, sabiendo que Abe hablaba enserio. Teniendo en cuenta lo listillo que había estado Abe todo este tiempo, lo que realmente era un milagro era que no tuviera los pies en el suelo y me hubiera lanzado al mar.
"Porque no me has arrastrado a la fuerza fuera de aquí?"
"No me gusta hacerle hacer a alguien algo que no quiere. Incluso a Rolan. Es mucho mas fácil si la gente simplemente ve la razón y hace los que les pido, sin tener que usar la fuerza."
"Y por 'ver la razón' quieres decir 'chantajear'." dije, pensando en lo que yo acababa de estar de acuerdo.
"Hicimos un trato." dijo el. "Eso es todo. No olvides tu parte final del negocio. Prometiste marcharte de aquí, y no pareces el tipo de persona que incumple su palabra."
"No lo hago."
"Rose!"
Viktoria apareció de repente por la puerta. Wow, que rápido. Pavel la arrastraba con calma de su brazo. Su pelo estaba revuelto, y un tirante del vestido caía por su brazo. Su cara era una mezcla de incredulidad y cólera.
"Que has hecho? Este tipo vino y le dijo a Rolan que saliera de aquí y no me volviera a ver nunca!. Y luego... Rolan estuvo de acuerdo. El simplemente se marcho."
Encontré algo gracioso que Viktoria me culpara directamente a mí de esto. Es cierto, yo era responsable, pero Abe estaba allí de pie. No era un secreto que eran sus empleados.
Sin embargo, defendí mis acciones.
"Te estaba usando" dije.
Había lágrimas en los ojos de Viktoria. "El me ama."
"Si el te ama, entonces porque el se echo encima mío en cuanto te diste la vuelta?"
"El no lo hizo!"
"El es el que dejo a Sonya embarazada."
Incluso con la iluminación débil del callejón, vi su cara palidecer. "Eso es mentira."
Levante mis manos. "Porque haría esto? El quería hacer planes conmigo para cuando tu estuvieras fuera de la ciudad!"
"Si lo hizo" dijo ella, con una sacudida de voz, "es porque tu le engañaste."
Bostece. Al mi lado, Abe escuchaba silenciosamente, con satisfacción en la cara. El era tan ufano que probablemente pensó que estaba haciendo lo correcto. Quise golpearle, pero Viktoria era mi preocupación ahora. "Como puedes pensar eso? Soy tu amiga!" le dije.
"Si tu fueras mi amiga, no hubieras actuado así. No tratarías de ponerte en mi camino.
Actúas como si hubieras amado a Dimitri, pero no hay modo de que tu lo hicieras - no hay modo de que tu de verdad entiendas el amor!"
No entender el amor? Estaba loca? Si solo supiera lo que habia sacrificado por Dimitri, lo que yo había echo por estar donde estaba ahora... todo por amor. Ella era la que no entendía. El amor no era meterse en una habitación atrás en alguna parte. Era algo por lo que vivías y morías.
Mis emociones se levantaron, esa oscuridad atrapada dentro de mi que me hacia querer dar golpes a diestro y siniestro por su horrible acusación, salio. Fue solo, a través del mas fuerte de los esfuerzos, que me acorde de que ella estaba sufriendo, que se limitaba a decir las cosas que decía porque estaba confundida y enfadada.
"Viktoria, realmente te entiendo, y lo siento. Solo hago esto porque eres mi amiga. Me preocupo por ti."
"Tu no eres mi amiga, " silbo ella. "Tú no eres parte de mi familia. Tu no entiendes nada de como somos ni como vivimos! Desearía que nunca hubiera venido aquí."
Se dio la vuelta y se alejo, adentrándose en la larga fila de fiesteros. Mi corazón dolía mientras la miraba.
Me di la vuelta hacia Abe. "Ella va a intentar encontrarlo."
El todavía llevaba la terrible expresión del saber. "No importa. El no va tener nada más que ver con ella. No si el valor su bonita cara." Estaba preocupada por Viktoria pero tenia la sensación de que Abe estaba en lo cierto acerca de Rolan. Rolan no seria más un problema. Mientras que el siguiente chico de Viktoria... bien, esto era una preocupación para otro día.
"Bien. Entonces terminamos aquí. No me sigas mas." gruñí.
"Mantén tu promesa de dejar Baia, y no lo haré mas."
Estreche los ojos."Te dije: siempre cumplo mis promesas."
Y mientras me apresuraba hacia la casa de los Belikovs, de repente pregunte si era verdad. La ruptura con Abe y con Viktoria había sido como un jarro de agua fría sobre mi cara. Que hacia aquí? Hasta cierto punto, Abe tenia razón... me había estado engañando a mi misma, fingiendo que la familia de Dimitri era la mía propia para calmar mi pena por el.
Pero no lo eran. No era mi casa. La academia tampoco era mi casa, no ahora. La única cosa que había dejado, era mi promesa - mi promesa a Dimitri. La promesa que de algún modo había perdido de vista desde mi llegada a Baia. Parte de la familia Belikov estaba en la cama cuando llegue, pero los otros aun estaban en la sala de estar. Me deslice a mi habitación, esperando con inquietud que Viktoria volviera a casa. Media hora mas tarde, oí pasos en la escalera y el sonido de su puerta al cerrarse. Llame con cuidado.
"Viktoria," dije con un susurro audible."Soy yo. Por favor háblame."
"No!" llego la respuesta." No quiero volver ha hablar contigo nunca mas."
"Viktoria -"
"Vete!"
"Solo estoy preocupada por ti."
"Tú no eres mi hermano! Tú no eres mi hermana tampoco. No tienes lugar aquí!".
Ouch. Su voz fue amortiguada por la puerta, pero no quise arriesgarme a una pelea en el pasillo y dejar que los demás se enteraran. Volviendo a mi habitación, con el corazón roto, me pare enfrente del espejo. Fue entonces que supe que ella tenía razón. Abe tenia razón.
Baia no era mi lugar.
En un momento, mis pobres pertenencias estuvieron embaladas, pero vacile antes de irme hacia abajo. La puerta cerrada de Viktoria me miraba fijamente, tuve que luchar con el impulso de llamar de nuevo. Si lo hacia, solo provocaría otra lucha. O tal vez, aun peor, ella me perdonaría - y entonces querría quedarme para siempre, perdida en la comodidad de la familia de Dimitri y su vida simple. Suspirando, me dirigí abajo y salí por la puerta a la calle. Quise decirle a los demás adiós, pero estaba preocupada de que ocurriera lo mismo, que mirara sus caras y cambiarían mi determinación. Comprendí que tenía que irme. Estaba enfadada con Viktoria y con Abe. Sus palabras me habían hecho daño, pero era la verdad. Este no era mi mundo. Tenía otras cosas que hacer con mi vida. Y yo tenía muchas promesas que cumplir.
Cuando estaba unos ocho bloques mas lejos, reduje la velocidad, no porque estuviera cansada, si no porque no estaba segura de adonde iba. Salir de la casa había sido el paso más grande. Me senté en el escalón mas bajo del patio delantero de un vecino. Quería llorar sin saber porque. Quería mi vieja vida. Quería a Dimitri y a Lissa. Oh, Dios, los quería.
Pero Dimitri se había ido, y el único modo de que lo viera era si realmente intentaba matarlo. Mientras que Lissa... ella más o menos se había ido también. Incluso si sobrevivía a esto, no pensaba que ella pudiera perdonarme. Sentada allí, sintiéndome perdida y sola, trate de llegar a ella una vez más.
Yo sabía que era una tontería, considerando lo que había visto anteriormente, pero tenia que intentarlo de nuevo. Tenia que saber si realmente podía volver a tener mi lugar allí. Entre en su mente al instante, mis emociones hacían la entrada fácil. Ella estaba en un jet privado.
Si Jill había estado sorprendida por reunirse con los estudiantes de primera del St. Vladimir, ir de viaje la hacia estar en estado de coma absoluto. Ella miraba todo fijamente con los ojos abiertos como platos y apenas dijo una palabra durante todo el vuelo a la Corte real.
Cuando Avery le ofreció una copa de Champagne, Jill apenas pudo tartamudear, "N-no gracias." Despues de esto, los demás parecieron olvidarla y se dejaron llevar por sus propias conversaciones. Lissa noto la inquietud de Jill, pero no hizo mucho para remediarlo. Esto me chocaba. La Lissa que yo conocía habría encontrado el modo de hacer que Jill se sintiera cómoda y no apartada. Por suerte, la muchacha mas joven parecía perfectamente entretenida mirando las payasadas de los otros. También tenia el confort de saber que Jill estaría bien cuando ella se reuniera con Mia.
Lissa había mandado decirle a Mia que viniera a recoger a Jill cuando ellos aterrizaran, pues Lissa y los demás tenían que asistir a una de las reuniones de Tatiana enseguida.
Mia había dicho que acogería a Jill bajo su ala durante el fin de semana y le mostraría alguna de las innovaciones que había aprendido a hacer con su magia del elemento agua.
Lissa se alegro de esto, feliz de no tener que cuidar niños estudiantes de primer año durante todo el fin de semana.
Incluso si Jill estaba totalmente desconectada del radar de Lissa, de una persona no: el hermano de Avery, Reed. Su padre había decidido que era una buena idea que Reed fuera con ellos y viera que el Sr.- perdóname -director Lazar había hecho un buen trabajo con Tatiana para arreglar este viaje. Avery hizo rodar sus ojos y le hablo a Lissa acerca de ello.
"Todos estamos montando su reputación." dijo Avery, "Parte de la razón de que papa me dejara ir, fue porque tienes buenas relaciones con la Reina, y quiere que esto mejore en mi. Espera que me ponga de buenas con ella y luego que incluya a Reed y al resto de la familia"
Lissa intento no pensar lo mas lógico demasiado tiempo. Sobre todo, ella estaba molesta porque Reed Lazar todavía era tan desagradable como lo había sido el primer día que se conocieron. El no era realmente tacaño o algo así; es solo que se sentía incomoda a su alrededor. El era el polo opuesto a Avery. Mientras que ella era animada y siempre empezaba la conversación, el se mantenía hermético y solo hablaba cuando alguien le hablaba. Lissa no sabia si era por timidez o por desden. Cuando Lissa le había preguntado si estaba entusiasmado por acudir a la Corte, Reed simplemente se había encogido. "Me da igual. No me preocupa." Su tono había sido casi hostil, como si se resintiera por la petición de charlar, por lo que ella dejo toda tentativa de conversar con el.
La única persona, aparte de su hermano, con la que Lissa había visto hablar a Reed era el guardián de Avery, Simon. El también iba. Cuando el vuelo aterrizo, Mia estaba como había prometido. Ella saludo con entusiasmo cuando Lissa se bajo del avión, sus rizos rubios se movieron con el viento. Lissa le sonrío abiertamente, y se dieron un medio abrazo rápido, algo que nunca dejaba de divertirme debido a su antigua enemistad. Lissa hizo las presentaciones necesarias, mientras una escolta de Guardianes los llevaba de la pista de aterrizaje hacia el interior de la corte. Mia le había dado una bienvenida tan calurosa que la joven muchacha se puso colorada, y el entusiasmo brillo en sus verdes ojos. Sonriendo con cariño, Mia echo un vistazo lejos de Jill, hacia Lissa.
"Donde esta Rose?"
El silencio cayó, seguido de miradas incomodas.
"Que?" exigió Mia." Que dije?"
 "Rose se ha ido," dijo Lissa." Perdón... pensaba que lo sabias. Ello lo abandono y se marcho Despues del ataque porque había algunas cosas... algunas cosas personales... que ella tenia que hacer."
Lissa temía que Mia preguntara por los asuntos personales. Solo algunas personas sabían de mi búsqueda de Dimitri, y Lissa quería mantenerlo así. Lo que mas se creía es que yo había desaparecido por un trauma Posbatalla. La siguiente pregunta impresiono por completo a Lissa.
"Porque no te fuiste con ella?"
"Que?" Tartamudeo Lissa. "Porque haría yo eso? Rose se marcho. No hay forma de que yo fuera."
"Si, supongo." Mia se giro de forma especulativa. "Vosotras chicas, estaban simplemente tan unidas sin necesidad de obligación. Asumí que os seguiríais la una a la otra hasta los confines de la tierra, y pensaríais en los detalles mas tarde."
La propia vida de Mia había pasado por tanta agitación que ella se tomaba estas cosas con calma. Aquel extraño flujo de cólera que yo había estado siento aparecer en Lissa antes, apareció de nuevo, Lissa alzo la cabeza y se volvió hacia Mia.
"Si, bien, si nosotras estuviéramos tan unidas, ella no se habría marchado en primero lugar. Ella es la egoísta, no yo."
Las palabras me dolieron, y claramente impresionaron a Mia. Mia tenia mucho carácter, pero ella simplemente se separo, levantando las manos en son de paz. "Lo siento. No estaba intentando acusarte de nada."
Lissa no dijo nada más. Desde mi salida, se castigaba a si misma de muchas cosas. Ella había pensado cosas que ella podría haber hecho por mí antes o después del ataque, cosas que podrían haberme hecho quedarme con ella. Pero nunca se le había ocurrido venir conmigo, y la revelación le golpeo como un puñetazo en la cara. Las palabras de Mia la hicieron sentir culpable y enfadada al mismo tiempo- y no estaba segura de quien estaba mas loca si yo o ella.
"Se lo que estas pensando," dijo Adrian unos minutos después; una vez que Mia se había llevado a Jill y había prometido reunirse mas tarde.
"Que, lees mentes ahora?" pregunto Lissa.
"No lo necesito. Esta escrito por todas partes en tu cara. Y Rose nunca te habría dejado ir con ella, por lo que deja de preocuparte por ello."
Entraron en los alojamientos para invitados reales, que era tan lozano y opulento como lo había sido cuando me había quedado allí.
"No lo sabes. Podría haberle hablado de ello."
―No‖ dijo Adrián bruscamente. ―No pudiste hacerlo. Lo digo en serio –no te des a ti misma una cosa más para estar deprimida‖
―¿Hey, quien dijo que estaba deprimida? Como dije, ella me abandono a mí."
Adrián estaba sorprendido. Desde mi partida, Lissa había estado más triste que nada. Ella ocasionalmente había estado enojada por mi decisión, pero ni Adrián o yo habíamos visto tal vehemencia de ella. Oscuros sentimientos hervían dentro de su corazón.
―Pensé que entendías‖ dijo Adrián, con una pequeña mirada con el seño confuso. ―Pensé
que dijiste que tu…‖
Avery de repente interrumpió, dándole a Adrián aguda mirada. ―Hey, hey. Déjala sola, ¿de
acuerdo? Te veremos en la recepción‖
Estaban en el punto donde los grupos tenían que separarse, las chicas tenían que ir a una parte del alojamiento y lo chicos al otro. Adrián miro como si quisiera decir más, él asintió con la cabeza y se alejo con Reed y un par de guardianes. Avery puso un brazo gentil alrededor de Lissa mientras ella miraba enfurecida a la figura en retirada de Adrián.
―¿Estas bien?‖ el rostro normalmente alegre de Avery estaba lleno de preocupación.
Sorprendía a Lissa en la misma manera en que los momentos de seriedad de Adrián siempre me sorprendían a mí.
―No te culpes por lo que podrías haber o deberías haber echo. El pasado se ha ido.
Muévete al futuro‖
El corazón de Lissa seguía triste, su ánimo más negro de lo que había estado en un buen tiempo. Ella logro una apretada sonrisa. ―Creo que esa es la cosa más sabia que alguna vez has dicho‖
―¡Lo se! ¿Puedes creerlo? ¿Crees que impresionara a Adrián?
Ellos se disolvieron entre risas, sin embargo a pesar de su alegre exterior, Lissa todavía estaba golpeada por los comentarios bruscos de Mia. Ellos habían afectado a Lissa de una manera que ella no creía posible. Lo que en realidad más le molestaba a ella no era el pensamiento de que si ella hubiera venido conmigo, ella habría podido mantenerme fuera de los problemas. No. La cuestión más grande era que ella no había pensado en venir conmigo en primer lugar. Yo era su mejor amiga. En lo que respecta a ella, esa debería haber sido su reacción inmediata a mi partida. No había sido, y ahora Lissa estaba atormentada con más culpa que de costumbre. La culpa la absorbía todo el tiempo, y ella ocasionalmente la transformaba en ira para aliviar el dolor. No ayudaba mucho.
Su ánimo no mejoró mientras la noche progresaba, tampoco. No mucho después de que los grupos llegaron, la reina fue la anfitriona de una pequeña recepción para los más importantes de todos los visitantes que habían venido a la Corte. Lissa estaba rápidamente descubriendo que la reina siempre parecía ser la anfitriona de una fiesta u otra. En un punto de su vida, Lissa habría considerado eso divertido. Ella no lo hacia más, al menos no cuando venia a estas clases de fiestas.
Pero manteniendo sus sentimientos oscuros encerrados, Lissa quedaba bien al representar el rol de buena niña real. La reina parecía contenta de que Lissa tuviera un ―apropiado amigo real y estaba igualmente satisfecha cuando Lissa impresionaba a otros reales y dignatarios a los que ella era presentada. En un punto, sin embargo, la resolución de Lissa casi vaciló.
―Antes de que te vallas,‖ dijo Tatiana. ―tendríamos que ver acerca de tus guardianes
Ella y Lissa estaban juntas con un grupo de admiradores y parásitos quienes estaban manteniendo una distancia respetable. Lissa había estado mirando distraídamente a las burbujas de su champagne sin tocar y miro hacia arriba con un respingo.
―¿Guardianes, su majestad?‖
―Bueno, no hay manera delicada de poner esto, pero ahora, para bien o para mal, estas sin ninguna protección‖ la reina pauso respetuosamente. ―Belikov era un buen hombre‖ Mi nombre naturalmente no llego a sus labios. Podría si bien nunca haber existido. A ella yo no le agrade nunca, particularmente desde que ella pensaba que yo me iba a escapar con Adrián. Como lo fue, Lissa había notado a Tatiana observando con cierta consideración mientras Avery y Adrián coqueteaban. Era difícil decir si la reina lo desaprobaba. Su parranda de lado, Avery parecía ser una chica modelo –salvo que Tatiana hubiera querido que Lissa y Adrián eventualmente se juntaran.
―No necesito ninguna protección por ahora‖ dijo Lissa cortésmente, su corazón apretándose.
―No, pero saldrás de la escuela muy pronto. Nosotros creemos que hemos encontrado algunos excelentes candidatos para ti. Uno de ellos es una mujer –un hallazgo afortunado.‖
―Janine Hathaway se ofreció para ser mi guardián‖ dijo Lissa de repente. Yo no sabía eso, pero mientras ella hablaba, leí la historia en su mente. Mi madre se había acercado a ella no mucho después de que yo me fui. Yo estaba un poco sorprendida. Mi madre era muy leal a su actual asignación. Esto habría sido una gran movida para ella.
―¿Janine Hathaway? Las cejas de Tatiana rozaron cerca de la línea del pelo. ―Estoy segura de que ella tiene otros compromisos. No, tenemos una opción mucho mejor. Esta joven mujer es solo unos años mayor que tu‖
¿Una mejor opción que Janine Hathaway? No es probable. Antes que Dimitri, mi madre había sido el estándar dorado por el cual yo media todo lo temerario.
La ―joven mujer‖ de Tatiana era sin duda alguien bajo el control de la reina –y más importante, no una Hathaway. La reina no le gustaba mi madre más de lo que yo le gustaba a ella. Una vez, cuando Tatiana me estaba molestando por algo, ella había hecho referencia hacia un hombre con quien mi madre había estado involucrada –alguien quien yo sospechaba podría ser mi padre, un sujeto llamado Ibrahim. La cosa graciosa fue, la reina había casi sonado como que ella una vez había tenido interés por el sujeto también, y yo tengo que preguntarme si eso es parte de su aversión por nuestra familia.
Lissa puso una apretada, sonrisa cortes para la reina y le agradeció por la consideración.
Ambas Lissa y yo entendimos que estaba sucediendo. Este era el juego de Tatiana. Todos eran parte de su plan, y no había manera de ir contra ella. Por un breve momento, Lissa tuvo ese extraño pensamiento de nuevo, de algo que Victor Dashkov le había dicho una vez a ella. Aparte de su loca matanza y confabulación de secuestro, Victor también había querido comenzar una revolución entre los Moroi. Él pensaba que la distribución de poder estaba mal –a veces Lissa ocasionalmente lo creía también- y que era injustamente ejercido por aquellos con demasiado control. El momento se fue casi tan pronto como llegó. Victor Dashkov era un loco villano cuyas ideas no merecían reconocimiento.
Luego, tan pronto como la cortesía lo permitió, Lissa se excuso de la reina y se dirigió al otro lado de la sala, sintiéndose como que iba a explotar de dolor e ira. Ella casi corrió hacia Avery como ella lo hizo.
―Dios dijo Avery. ―¿Crees que Reed podría avergonzarme más? Dos personas trataron de tener una conversación con él, y él continuaba espantándolos. Él realmente solo le dijo a Robin Badica que se callara. Es decir, si, ella seguía y seguía, pero aun así. Eso no esta bien. La expresión dramática de Avery se desvaneció mientras ella asimilaba el rostro de Lissa.  ¿Hey, que esta mal?
Lissa dio una mirada a Tatiana y luego regreso a Avery, tomando consuelo en los ojos azul grisáceo de su amiga. ―Necesito salir de aquí‖ Lissa tomó una profunda, calmada respiración. ―¿Recuerdas todas esa buenas cosas que tu dijiste que sabias acerca?
¿Cuándo eso va a pasar?‖
Avery sonrió. ―Tan pronto como tu quieras‖
Regrese a mi misma, sentada ahí en el bordillo de la acera. Mis emociones aun estaban yendo como locas, y mis ojos estaban luchando contra las lágrimas. Mis dudas anteriores estaban confirmadas: Lissa no me necesitaba más… y sin embargo, yo todavía tengo ese sentimiento de que había algo raro sucediendo que no lograba identificar. Suponía que su culpa por los comentarios de Mia o los efectos secundarios del espíritu podrían estar afectándola, pero aun así… ella no era la misma Lissa.
Pasos en el pavimento me hicieron mira hacia arriba. De todas las personas que podrían haberme encontrado, yo habría esperado a Abe o tal vez Viktoria. Pero no lo era.
Era Yeva.
La mujer vieja se quedo ahí de pie, un chal tendido sobre sus angostos hombros, sus agudos, astutos ojos mirando hacia abajo hacia mi desaprobadoramente. Suspire.
―¿Qué sucedió? ¿Una casa se cayó sobre tu hermana?‖ pregunte. Tal vez había un beneficio en nuestra barrera del idioma. Ella frunció los labios.
―Tu no te puedes quedar aquí más tiempo‖ dijo
Mi boca se abrió completamente.
―¿Tu… tu hablas ingles?‖
Ella resoplo. ―Por supuesto‖
Yo dispare. ―¿Todo este tiempo has estado pretendiendo no hacerlo? ¿Tu has estado haciendo que Paul haga de traductor?‖
―Es más fácil‖ dijo simplemente. ―Tu te evitas muchas molestas conversaciones cuando no hablas el idioma. Y he descubierto que los americanos hacen las más molestas conversaciones de todas.‖
Yo seguía horrorizada. ―¡Tu ni siquiera me conoces! Pero desde el primer día, tú has estado dándome un infierno. ¿Por qué? ¿Por qué me odias?‖
―Yo no te odio. Pero estoy decepcionada‖
―¿Decepcionada? ¿Cómo?‖
―Soñé que tu podrías venir‖
―Escuche eso. ¿Tu sueñas mucho?‖
―A veces‖ dijo. La luz de la luna brillaba en sus ojos, resaltando su apariencia de otro mundo. Un escalofrío bajo corriendo por mi espalda. ―A veces mis sueños son verdad. A veces no. Soñé que Dimka estaba muerto, pero no lo quería creer, no hasta que tuviera pruebas. Tu fuiste mi prueba.‖
―¿Y por eso estas decepcionada?‖
Yeva tiro del chal más ajustado alrededor de ella. ―No. En mis sueños, tú brillabas. Tú ardías como una estrella, y te vi como una guerrera, alguien que podría hacer grandes hazañas. ¿En vez? Tú te has sentado alrededor y lamentarte. No has hecho nada. No has hecho lo que viniste a hacer‖
La estudié, preguntándome si ella realmente sabia de lo que estaba hablando. ―¿Y que es eso exactamente?‖
―Tu sabes lo que es. Soñé eso, también‖
Espere por más. Cuando no vino, me reí. ―Buena vaga respuesta. Tu eres tan mala como cualquier estafadora que predice el futuro‖
Incluso en la oscuridad, pude ver la ira encenderse en sus ojos. ―Tú has venido a buscar a Dimka. Para tratar de matarlo. Tu tienes que encontrarlo.‖
―¿A que te refieres con ‗tratar‘?‖ yo no quería creerle, no quería creer que ella tal vez realmente conociera mi futuro. No obstante, me encontré a mi misma siendo atrapada.
―¿Has visto lo que pasa? ¿Lo mato?
―No puedo verlo todo
―Oh. Fantástico
―Yo solo vi que tu debes encontrarlo
―¿Pero eso es todo lo que tu tienes? ¡Yo ya se eso!
―Es lo que vi‖
Gruñí. ―Maldita sea, no tengo tiempo para estas enigmáticas pistas. Si no puede ayudarme, entonces no diga nada
Ella se quedo en silencio.
Colgué mi bolsa sobre mis hombros. ―Bien. Me voy entonces Y así, supe a donde podría ir. ―Dile a los otros… bueno, diles gracias por todo. Y que lo siento
―Estas haciendo lo correcto‖ dijo. ―Aquí no es en donde deberías estar
―Eso he escuchado‖ murmuré, alejándome caminando.
Me preguntaba si ella diría algo más: regañarme, maldecirme, darme más misteriosas palabras de ―sabiduría‖. Pero ella permaneció en silencio, y yo no mire hacia atrás.
Yo no tenia casa, no aquí y no en América. Lo único que me quedaba para mi era hacer lo que había venido a hacer. Le había dicho a Abe que mantendría mi promesa. Lo haría.
Había dejado Baia como le dije a él. Y había matado a Dimitri, como me había prometido a mi misma que lo haría.
Sabía a donde ir ahora. La dirección nunca había dejado mi mente: 83 Kasakova. No sabía donde quedaba, pero una vez que llegué al centro del pueblo, encontré a un sujeto caminando por la calle quien me dio indicaciones. La dirección estaba cerca, apenas a una milla, me dirigí hacia ahí a buen ritmo.
Cuando llegué a la casa, estaba contenta de que las luces siguieran encendidas. Incluso tan enfadada y furiosa como estaba, no quería despertar a nadie. Yo tampoco quería hablar con Nikolai y estaba aliviada cuando Denis abrió la puerta.
Su expresión fue todo asombro cuando me vio. A pesar de sus osadas palabras más temprano en la iglesia, no creo que él realmente creyera que yo me habría unido a él y a los otros no prometidos. Él estaba sin habla, así que yo me encargué de hablar.

―Cambié de opinión. Voy a ir contigo‖ tome una profunda respiración, preparándome para lo que venia a continuación. Le había prometido a Abe que dejaría Baia –pero no había prometido regresar a los Estados Unidos. ―Llévame a Novosibirsk.

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