Capítulo 25
Sus
ojos se ensancharon con el golpe, con los labios abiertos. Aunque yo supiera
que esto no era una estaca de plata, fue como si lo fuera. Para
meterla en su corazón había tenido que actuar con
decisión como si hubiera querido dar un golpe mortal. Finalmente había tenido que aceptar la muerte de mi Dimitri. Este, era
un Strigoi. No existía ningún futuro con el. No me uniría
a el. Esto no significaba que una parte de mi no quisiera parar y acostarse a su lado, o al menos ver que sucedía
después. Después de su sorpresa inicial, sus rasgos y su
respiración habían desaparecido, dándole la apariencia de estar muerto.
Pero
eso era todo - una ilusión. Lo había visto antes. Tenía no más de cinco minutos
antes de que se curara y se quitara la estaca. No tenia
tiempo para afligirme por lo que era y podría haber sido.
Tenia que actuar ya. Sin vacilación.
Lo
registre por si había algo que pudiera serme de uso. Encontré un juego de
llaves y empecé a apartar el dinero en efectivo, pero comprendí
que podría necesitarlo en caso de salir de este
lugar. Mi propio dinero me lo habían quitado al llegar aquí. También cogí un poco de la joyería de encima de la mesita. Encontrar
compradores para esa clase de cosas en ciudades
grandes de Rusia no era muy difícil. Si podía llamarle ciudades.
Me
levante de la cama y le di una ultima mirada afligida a Dimitri. Algunas de las
lágrimas que antes había ocultado aparecieron ahora en mi cara.
Era todo lo que podía permitirme.
Si
tenia un después, ya me afligiría entonces. Antes de salir mire fijamente la
estaca.
Quise
llevármela conmigo; era mi única arma. Pero arrancándosela el despertaría en menos de un minuto. Necesitaba más tiempo que eso. Con
un suspiro, le di la espalda esperando encontrar un
arma en otra parte.
Corrí
hacia la puerta de la suite y pulse el código de nuevo. Se abrió y di un paso
hacia el pasillo. Antes de reaccionar pensé que no sabia porque
había actuado así, para llegar a la suite había otra
puerta con teclado numérico.
Entrar
también requería un código. Entonces golpee y le di patadas al teclado numérico con todas mis fuerzas. Lo hice dos veces más, hasta
que el disco rojo diminuto se rompiera. Yo no sabia si
esto afectaría a la cerradura del interior de la suite, pero en las películas, romper la cerradura electrónica siempre
parecía funcionar.
Dándome
la vuelta hacia la próxima puerta, trate de recordar los números que Inna me había dicho. No estaban grabados en mi mente de forma
tan fuerte como los primeros.
Pulse
siete números. La luz se mantuvo roja. "Maldita sea."
Era
posible que me hubiera mentido sobre este código, pero de alguna manera
sospeche que mi memoria era la culpable aquí. Lo intente otra
vez, sabiendo que el reloj hacia Tic-tac en mi contra acerca del tiempo que
tenia antes de que Dimitri viniera a por mi. El disco rojo alumbro
de nuevo. Cuales eran los números? Trate de visualizar en mi cabeza y decidí que no estaba segura de los dos últimos.
Invertí el orden la siguiente vez que inserte el código.
La luz verde destello y la puerta se abrió.
Desde
luego, había un sistema de seguridad de otra clase fuera. Un Strigoi. Y no solo cualquier Strigoi: Era Marlen. El que había torturado
en el callejón. El que me odia porque lo había
deshonrado delante de Galina. Claramente estaba de guardia impuesta, como si hubiera esperado una noche aburrida. Yo saliendo por
la puerta fue un shock.
Esto
me daba, oh, aproximadamente un milisegundo de sorpresa. Mi primer pensamiento fue simplemente correr contra el lo mas fuerte que yo
pudiera. Yo sabia que el haría lo mismo. De
hecho...fue exactamente lo que hizo.
Me
quede donde estaba, de pie de forma que pudiera mantener la puerta abierta mas ampliamente. Ahora, yo no era ni suficientemente
experta, ni tan inepta para atraerle sin más. El se paro en
la entrada intentando agarrarme. Esto me dejaba la difícil tarea de cogerlo, pararlo y arrastrarlo hacia el pasillo de
detrás de la puerta. Me separe de la entrada, esperando
que el me siguiera. Todo el tiempo, tratando de mantener la puerta abierta. Todo era complicado y no tendría tiempo de
pulsar el código de nuevo.
Luchamos
en el espacio limitado. Lo mejor que pude tener es que Marlen era un Strigoi joven que estaba resentido. Galina querría tener a su
alrededor cómplices que ella pudiera controlar. Desde
luego, la fuerza y velocidad compensaba la carencia de la experiencia. El hecho de que el hubiera sido Moroi quería decir que
probablemente tenia poco entrenamiento. También
era algo bueno para mí. Dimitri era un Strigoi mortífero porque se había entrenado como un gran luchador antes. Este
tipo no. Marlen llego a golpearme dos veces, una
llego peligrosamente a mi ojo. La otra en el estomago, dejándome sin aire durante medio segundo. Pero la mayor parte del tiempo
fui capaz de esquivarle bastante bien. Esto parecía
enfurecerlo. El hecho de recibir una paliza de una chica adolescente realmente no era muy guay cuando eras un Strigoi. En
una ocasión, le engañe acerca de mi dirección y le
di una patada por sorpresa - que lo hecho hacia atrás unos pasos.
Apenas
logre mantener mi mano en la puerta cuando lo hice, pero era todo lo que necesitaba. Su tropezón me dio unos segundos para
meterlo por la puerta en el pasillo.
Lamentablemente,
cuando trate de cerrar, el ya trataba de llegar. Con mis manos, tire de a puerta dándole patadas a el hacia adentro. Luchamos
así un ratito y por una suerte que debí tener se
cerro lo suficiente para solo quedar su brazo. Cogiendo fuerza tire de la puerta hacia mí con un movimiento poderoso. Esta se
cerro de golpe en la muñeca de Marlen. Espere ver su
mano separándose con un fuerte crack, pero la había echado atrás justo a tiempo. Incluso los Strigoi tienen ciertos
instintos para evitar el dolor.
Jadeando
- mi fuerza física todavía no era todo lo que podía ser -me sostuve. Si el
conocía el código, esto no habría servido para nada. Poco
después, la manija de la puerta se sacudió pero no se
abrió. Oí un grito de rabia y luego sus puños golpeando la puerta.
Me
anote una. No, un punto para la suerte. Si el supiera el código, yo habría
estado muerta. Marlen aun golpeaba la puerta, y una
abolladura diminuta aparecer sobre la superficie
metálica.
"Oh,
mierda," Dije.
No
me quede para ver cuantos golpes necesitaba para partirla. Y comprendí también
que aunque hubiera incapacitado la primera cerradura,
Dimitri también seria capaz de partir la puerta. Dimitri...
No. Absolutamente no podía pensar en esto ahora.
Mientras
bajaba hacia el hall, que se dirige a las escaleras que Dimitri me llevo antes,
un recuerdo inesperado me hizo reventar la cabeza. Cuando
Dimitri amenazo a Nathan la ultima vez, había
mencionado que la estaca estaba en el desván. Que desván era ese?
Estaba
aquí en este sitio? Si es así, seguramente no tenia tiempo para mirar. Cuando
la opción es buscar un objeto en una casa llena de
vampiros o escapar hacia el campo antes de que te
encontraran.... bien, la opción estaba clara.
Estaba
en medio del proceso de pensar cuando entro corriendo un humano a la carrera por la escalera. Era mas viejo que Inna y llevaba un
montón de sabanas que dejo caer cuando chocamos. Sin
pausa alguna, le agarre y lo balancee contra la pared. No tenia ninguna arma para amenazarle y me pregunte como conseguiría
lo que quería esta vez.
En
cuanto lo tuve inmovilizado, el lanzo sus manos en un gesto defensivo y comenzó
a gimotear en ruso. No debía haber muchos ataques por
aquí. Desde luego ahora tenía el problema de
comunicarme.
Marlen
aun golpeaba la puerta y Dimitri se repondría en unos minutos. Mire airadamente al humano, esperando que mi mirada fuera aterradora.
De su expresión deduje que lo conseguí. Intente la
conversación de troglodita que tuve con Inna... solo que esta vez el mensaje era un poco mas difícil.
"El
palo" dije en ruso. Yo no tenia ni idea de cual era la palabra en ruso
para estaca.
Señale
el anillo de plata que llevaba puesto. "Palo, donde?"
El
me miro con una completa confusión y me pregunto, en un perfecto ingles.
"Porque hablas así?"
"Oh
por dios," exclame, "Donde esta el desván?"
"Desván?"
"El
lugar donde guardan las armas?"
El
siguió mirándome fijamente.
"Busco
una estaca de plata."
"Ah."
dijo el, "Esto." Inquietamente, señalo en dirección opuesta. Lo
empuje más fuerte contra la pared. Mi corazón parecía a punto de
estallar en mi pecho, pero trate de ocultarlo. Quería
que pensara que era invencible.
"No
le hagas caso a el. Llévame al desván. Ahora!"
Con
un aullido asustado, asintió con impaciencia y me llevo escaleras abajo.
Descendimos al segundo piso y dimos un giro pronunciado. Los
pasillos allí eran tortuosos, como el laberinto de setos
que Dimitri me había enseñado, todo decorado con el mismo estilo y las lámparas de araña, y me pregunte si yo seria capaz de
salir de la casa. Intentar esto era un riesgo, pero yo
no estaba segura de si podía salir sin ser seguida. Si me seguían, debería enfrentarme. Tendría que defenderme. El humano
me condujo por otro pasillo y luego otro. Finalmente,
alcanzamos una puerta que se parecía a cualquier otra. Se paro y me miro detenidamente con expectación.
"Ábrela,"
dije.
El
negó con la cabeza."No tengo la llave."
"Bien,
seguramente no - espere."
Metí
la mano en el bolsillo y saque las llaves que le había quitado a Dimitri. Había
cinco llaves. Lo intente una por una y a la tercera lo
conseguí. La puerta se abrió. Mientras tanto mi guía daba
largos vistazos detrás mío y viendo como podía largarse de ahí.
"Ni
lo pienses," le advertí. El palideció y se quedo en el sitio. La
habitación no era muy grande y su alfombra
plateada y blanca junto con las pinturas enmarcadas lo hacían parecer elegante, la habitación estaba... bien,
básicamente esto parecía algo raro. Cajas y objetos extraño -
artículos personales como relojes y anillos particularmente – estaban alrededor de forma ordenada. "Que es esto?"
"Magia,
" dijo el, obviamente todavía asustado. "Artículos mágicos que se
guardan aquí para ser destruidos o echados a perder."
Magia...ah.
Esto eran artículos encantados con magia Moroi. Los hechizos tenían una especie de efecto sobre los Strigoi, normalmente
desagradable - con estacas aun era peor, ya que en ellas
usaban los cuatro elementos físicos. Tenia sentido que los Strigoi quisieran aislar los objetos dañinos de ellos.
"Mi
estaca!"
Corrí
hacia delante y la recogí, casi dejándola caer porque mis manos estaban tan sudorosas. La estaca estaba en la parte superior de
una caja con un corte de tela y algunas piedras extrañas.
Estudiándola, me di cuenta de que no era realmente mi estaca -no que haga una
diferencia para matar Strigoi. Esta estaca era casi idéntica, salvo por un pequeño patrón geométrico corriendo alrededor de su
base. Era algo que los guardianes hacían de vez en
cuando si se sentían particularmente vinculados a su estaca: tener un diseño o las iniciales grabadas en ella. Sosteniendo
esta estaca, sentí una momentánea punzada de
tristeza. Esto había pertenecido a alguien que la había blandido con orgullo una vez, alguien que ahora muy probablemente estaba
muerto. Sólo Dios sabe cuántas otras decenas de estacas
estaban aquí, incautadas de otros desafortunados prisioneros, pero no tenia tiempo para buscar o llorar por los que
habían muerto.
"Muy
bien, ahora quiero que me lleves a..." dudé. Incluso con una estaca, sería
mucho mejor para mí si no enfrentaba a ningún otro Strigoi.
Tenia que asumir que todavía había un guardia en la
puerta principal. "... Alguna habitación de este piso con una ventana que se abra realmente. Y este lejos de la escalera.‖
El
hombre pensó por un momento y luego asintió rápido. "Por aquí".
Lo
seguí a través de otro laberinto de corredores torcidos. "¿Cuál es tu
nombre?"
"Oleg".
"Tu
sabe" le dije. "Yo me voy de aquí... si quieres... si quieres, te
puedo llevar conmigo."
Tener
a alguien más -un humano, en particular- definitivamente me retrasaría. Sin embargo, mi conciencia no me dejaba abandonar a nadie
atrás en este lugar.
Él
me dio una mirada incrédula. "¿Por qué querría hacer eso?" Sydney
había definitivamente tenido razón sobre los humanos
haciendo grandes sacrificios para la inmortalidad. Oleg
e Inna eran la prueba viviente.
Doblamos
una esquina y nos encontramos cara a cara con un elaborado conjunto de las puertas francesas. A través del cristal grabado, pude
ver estanterías cubiertas de libros, extendiéndose todo
el camino hasta arriba de las paredes. Una biblioteca -una enorme que se extendía más y más, fuera de mi vista. Mejor
aún, vi un gran ventanal frente a mí, enmarcada en
gruesas cortinas de seda del color de la sangre.
"Perfecto"
dije, abriendo las puertas.
Fue
entonces cuando las náuseas me golpearon. No estábamos solos en la habitación.
Galina
se levantó de una silla cerca de la chimenea en el lado opuesto de la habitación.
Un libro cayó de su regazo. Yo no tenía tiempo para
meditar en la rareza de un Strigoi teniendo una
lectura junto al fuego, porque ella venía directo hacia mí. Casi podría haber pensado que Oleg me había traicionado, pero él estaba
acurrucado en un rincón, su rostro reflejando la
conmoción que sentía. A pesar del tamaño enorme de la biblioteca, ella me alcanzo en segundos.
Esquivé
su ataque inicial -o lo intente, al menos. Ella era rápida. Aparte de Dimitri,
los otros Strigoi en esta casa eran claramente el equipo
B, y me había olvidado que tan buenos un verdadero hábil
Strigoi era. Ella me agarró por el brazo y me giró hacia ella, la boca abierta y los colmillos yendo directamente por mi
cuello. Tenía la estaca en mi mano y trate torpemente
al menos de arañarla con ella, pero ella me tenía sujeta con mucha fuerza. Por fin, logré agacharme un poco y mover la
garganta fuera de su alcance, pero todo esto hizo darle la oportunidad de que
agarrara mi cabello. Ella de un tirón me puso vertical, y grité
en dolor. Cómo se las arregló para sujetarme de mi cabello sin romperlo era notable. Todavía agarrándolo, ella me empujó
contra una pared.
Cuando
había peleado por primera vez con Dimitri a mi llegada, él había sido duro pero
no quería matarme. Galina si. Se había tomado a fe de
Dimitri que yo sería un activo, pero era evidente ahora
que yo era un verdadero dolor en el culo. Su amnistía había terminado, y ella estaba resuelta a matarme. Yo por lo menos
tenía la tranquilidad de saber que ella probablemente no me
convertiría en una Strigoi. Yo sería el almuerzo.
Un
grito repentinamente llamó mi atención a la puerta. Dimitri se quedó allí, la
cara ardiendo de cólera. Cualquier ilusión que albergaba
sobre él siendo su antiguo yo desapareció. Esa furia
irradiando a su alrededor, sus ojos entre cerrados y mostrando los colmillos. La palidez de la piel y los ojos rojos
contrastaba marcadamente unos contra otros. Él era como
un demonio enviado directamente del infierno para destruirme. Él se dirigió hacia nosotros, y el pensamiento inmediato en
mi cabeza fue:
Bueno,
al menos esto va a terminar las cosas mucho más rápido.
Excepto...
que no era a mi a quien atacó. Era a Galina.
No
estoy segura de cuál de las dos estaba más sorprendida, pero en ese momento, yo
estaba totalmente olvidada. Los Strigoi corrieron uno contra el otro, y me
quedé helada, aturdida por la terrible belleza de su lucha. Era casi
una elegancia la forma en que se movían, la forma
en que se atacaban y hábilmente evadían unos a otros. Me quedé un poco mirando y luego me golpeé mentalmente hacia la
acción. Esta era mi oportunidad de salir de aquí. Y
no podía distraerme.
Me
volví hacia el ventanal, buscando desesperadamente un medio para abrirla. No
había ninguna. "¡Hijo de puta!" Tal vez Oleg me
había traicionado después de todo. O tal vez había sólo algún
mecanismo que no era evidente para mí. A pesar de eso, me sentía muy segura de que había una manera de abrirla.
Corrí
al lado de la habitación donde se había sentado Galina y agarré una silla de
madera ornamentada. Era obvio que esta ventana no estaba
hecha del vidrio duro que había en mi habitación.
Este material era similar a las puertas francesas de la biblioteca, delicado y grabado con diseños de fantasía, a pesar de estar
tintado de un color oscuro. No se podría requerir que mucha
fuerza para romper. Después de todos los inútiles golpes en mi habitación, tomé una especie de satisfacción presumida
en golpear la silla contra ella con tanta fuerza como
era posible. El impacto hizo un agujero enorme en un lado de la ventana, vidrio esparcido por todas partes. Algunos
fragmentos golpearon mi cara, pero no era nada que me
preocupa ahora.
Detrás
de mí, los sonidos de la batalla continuaban con furia. Hubo gruñidos y gritos
de ahogado mientras luchaban, así como el sonido
ocasional de alguna pieza de mobiliario roto. Yo anhelaba
por dar la vuelta y ver lo que estaba pasando, pero no pude. Tomé la silla y golpeé de nuevo, rompiendo la otra mitad de la
ventana. Ahora había un enorme hueco, perfecto para mí
para salir.
"¡Rose!"
La
voz de Dimitri provocó una cierta respuesta instintiva en mí. Miré hacia atrás
y lo vi todavía luchando con Galina. Ambos estaban exhaustos,
pero estaba claro que él estaba recibiendo la peor parte.
Pero en su pelea, él siguió tratando de contenerla en una manera que exponía su pecho hacia mí. Sus ojos se encontraron
con los míos. Antes, cuando había sido un Dhampir,
rara vez habíamos necesitado palabras para expresar nuestros pensamientos. Este era uno de esos momentos. Yo sabía
lo que él quería que yo hiciera.
Él
quería que yo la estacara.
Sabía
que no debería. Necesitaba saltar por esa ventana ahora mismo. Necesitaba
dejarlos que siguieran luchando, aunque parecía obvio que
Galina estaba a punto de ganar. Y sin embargo… a pesar
de mis dudas, una fuerza que me atrajo a través de la habitación, la estaca preparada y lista. Tal vez fue porque nunca
perdería mi atracción a Dimitri, no importa en que
clase de monstruo se había convertido. Tal vez fue un sentimiento inconsciente de deber, ya que yo sabía que él acababa
de salvar mi vida. O tal vez era porque sabía que
un Strigoi iba a morir esta noche, y ella era la más peligrosa.
Pero
ella no era fácil de sujetar. Era rápida y fuerte, y él estaba teniendo un mal
rato con ella. Ella seguía retorciéndose, tratando de reanudar
su ataque. Todo lo que ella necesitaba hacer era
incapacitarlo a él como yo lo había hecho; entonces solo requería la decapitación o quemarlo para acabar con él. Yo no
tenía duda de que ella podría concertar alguna.
Él
se las arregló para girarla un poco, dándome la mejor vista de su pecho que
había tenido. Avancé -y luego Dimitri se estrelló contra mí.
Yo estuve aturdida por un momento, preguntándome
porque me había atacado después de haberme salvado, hasta que me di cuenta de que había sido empujado -por Nathan. Nathan
acababa de entrar en la biblioteca, junto con
Marlen. Distrajo a Dimitri pero no a mí. Yo todavía tenía la oportunidad que me había dado en Galina, y hundí la
estaca en su pecho. No entró tan profundamente como
me hubiera gustado, y ella aun así se las arregló para pelear conmigo, golpeando duro. Hice una mueca y empujé hacia
adelante, sabiendo que la plata tenía que afectarla. Un
momento después, vi el dolor torcer su rostro. Ella vaciló, y empujé mi ventaja, metiendo por completo la estaca.
Tomó varios segundos, pero ella finalmente dejó de
moverse, su cuerpo arrugando en el suelo.
Si
los otros Strigoi notaron su muerte, no le prestaron atención. Nathan y Marlen
estaban fijos en Dimitri. Otro Strigoi -una mujer que no
reconocí- pronto se unió a la cara a cara.
Saque
de un tirón la estaca de Galina y lentamente comencé a retroceder hacia la ventana, esperando no atraer mucha atención. Mi
corazón fue hacia Dimitri.
Lo
superaban en número. Yo podría dar mi fuerza y ayudarlo a combatir…
Por
supuesto, mi fuerza se desvanecía. Yo todavía estaba sufriendo de días de mordeduras de vampiro y pérdida de sangre. Yo había
luchado contra dos Strigoi esta noche y matado a uno
poderoso. Eso había sido mi buena acción, eliminarla a ella del mundo. El siguiente mejor cosa que podía hacer era
irme y dejar que estos Strigoi acabar con Dimitri. Los
sobrevivientes estarían sin líder y menos de una amenaza. Dimitri estaría libre de este estado maligno, su alma por fin capaz de
moverse a mejores lugares. Y yo iba a vivir (con suerte),
habiendo ayudado al mundo por matar a más Strigoi.
Me
choque contra el alfeizar y miré hacia afuera. Noche -no es bueno. La parte
escarpada de la casa no era la ideal para escalar, tampoco. Se
podría hacer, pero tomaría mucho tiempo. Yo no
tenía más tiempo. Directamente debajo de la ventana había un arbusto de hojas gruesas de algún tipo. No podía verlo claramente
y sólo esperaba que no fuera un rosal o algo igualmente
agudo. Una caída de un segundo piso no me iba a matar, sin embargo. Probablemente ni siquiera dolería mucho.
Me
subí encima del alfeizan, brevemente reuniendo la mirada de Dimitri mientras
los otros Strigoi se movía hacia él. Las palabras vinieron a mí
de nuevo: No dudes. La lección importante de Dimitri.
Pero no había sido su primera. Su primera había sido sobre qué hacer si yo era superada en número y sin opciones:
Correr.
Momento
para mí de correr.
Salté
por la ventana.
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