Capítulo 19
Para
alguien que había predicado a Denis sobre el control de los impulsos, no estaba dando un muy buen ejemplo. Una vez solos en la suite,
hice todo lo posible para tratar de salir – poniendo
énfasis en la parte de ―tratar‖.
Nathan
había actuado como si el hecho de mantener a alguien prisionero fuera algo
raro, pero en mi opinión, podía decirse que este lugar había
sido construido para mantener a la gente adentro. La
puerta y las ventanas permanecían impasibles, sin importar lo mucho que las golpeara o tirara objetos contra ellas. No me
molesté con la silla esta vez y en su lugar utilice una
de las tablas del extremo del salón, esperando que pudiera ser de más ayuda. No lo fue. Cuando eso no funcionó, trate de
ingresar al azar códigos en el teclado de la puerta.
También inútil.
Finalmente,
agotada, me derrumbé en el sofá de cuero y trate de evaluar mis opciones. El proceso no tomo mucho tiempo. Estaba atrapada en una
casa llena de Strigois. Bueno, no sabía a ciencia
cierta cuantos, pero sabía que había por lo menos tres aquí, lo cual estaba demasiado lejos para mí. Dimitri se ha referido a este
lugar como una ―hacienda‖, cosa que no encontraba
reconfortante. Las Haciendas eran grandes. El hecho de que parecía estar en el cuarto piso era una prueba de ello. Un
gran lugar significaba que podía haber mucho espacio para
un montón de vampiros.
El
único consuelo que tenía era que los Strigoi no cooperaban muy bien. Encontrar grandes grupos de ellos trabajando juntos era raro. Lo
había visto un par de veces – el ataque a la
Academia fue una de esas ocasiones. Pudieron entrar, porque las salas de la escuela habían disminuido, y ese había sido un
incentivo suficiente para que los Strigoi se unieran. Incluso
cuando trataban de trabajar en conjunto, las uniones eran generalmente de corta duración. La fricción que había observado
entre Dimitri y Nathan era prueba de ello.
Dimitri.
Cerré
mis ojos. Dimitri era la razón por la que yo estaba aquí. Había venido a
liberarlo de este estado de vida como no-muerto y rápidamente había
fallado, tal como el había dicho.
Ahora,
al parecer podría estar a punto de unirme a él. Sí, buen trabajo, Rose. Me estremecí, tratando de imaginarme a mí misma como una
de ellos. Anillos rojos alrededor de mis pupilas. Mi
bronceada piel vuelta pálida. No podía imaginármelo, y se supone que nunca tendría realmente que verme a mí misma si eso sucediera.
Los Strigoi no tenían reflejo. Peinarme sería
un verdadero dolor en el trasero.
El
cambio más espantoso de todos sería el interior, la pérdida de relación con mi
alma.
Tanto
Dimitri y Nathan eran crueles y antagónicos. Incluso si yo no hubiera estado alrededor para iniciar la pelea, probablemente no
habría tomado mucho tiempo para que pudiesen encontrar
alguna otra razón para pelearse. Yo era combativa, pero siempre fui impulsada por una pasión por los demás. Los Strigoi
luchaban porque disfrutaban del derramamiento de sangre.
Yo no quería ser así, buscando sangre y
violencia, porque lo disfrutaba.
Yo
no quería creer eso de Dimitri tampoco, pero sus acciones ya lo habían
calificado como un Strigoi. También sabía lo que tenía que haber
estado comiendo todo este tiempo para sobrevivir. Los
Strigoi podían estar más tiempo sin sangre que los Moroi, pero ya hacia más de un mes desde que él se convirtió. No tenia
dudas de que el se había alimentado, casi siempre los
Strigoi mataban a sus víctimas para comer. Yo no podía imaginar a Dimitri haciendo eso... no al hombre que había conocido.
Abrí
los ojos. El tema de la alimentación había traído el almuerzo a mi mente. Pizza
y brownies. Dos de los alimentos más perfectos del
planeta. La pizza se había enfriado hacia tiempo durante mis
esfuerzos por escapar, pero mientras miraba el plato, tanto ella como el brownie parecían deliciosos. Si la luz de afuera
era alguna indicación, no habían pasado veinticuatro horas
desde que Dimitri me había atrapado, pero estaba muy cerca. Eso había sido mucho tiempo para soportar sin alimento, y yo
quería comer pizza, fría o no.
Realmente
no quería morirme de hambre.
Por
supuesto, no quería convertirme en Strigoi tampoco, pero esta situación se
estaba alejando rápidamente de lo que yo quería. La inanición
llevaba mucho tiempo, y sospechaba que Dimitri
tenía razón: llevaría mucho tiempo antes de que tuviera la oportunidad de realmente morir de hambre. Tengo que
encontrar otra manera de morir -Dios, no es que yo verdaderamente quisiera
morir - mientras tanto, decidí que bien podría mantener mis
fuerzas ante cualquier posibilidad de ser capaz de escapar.
Una
vez tomada la decisión, trague la comida en unos tres minutos.
No
tenía idea de cual Strigoi seria el encargado de hacer la comida - diablos, los
Strigoi no podían ni siquiera comer comida regular, a diferencia
de los Moroi - pero estaba fantástica. Una parte de
mí irónica señaló que me habían dado alimentos que no requerían cubiertos.
Ellos
realmente habían pensado en todos los medios posibles para evitar poner en mis manos un arma. Tenía la boca llena de mi último
gigante trozo de brownie cuando la puerta se abrió de
repente. Inna se deslizó hábilmente en el interior, la puerta se cerró casi inmediatamente.
-"Hija
de puta!" O por lo menos traté de decirlo a través de mi boca llena de
comida.
Si
bien había estado debatiéndome entre si comer o no, debería haberme quedado apostada contra la puerta. Dimitri había dicho que
Inna me vigilaría. Yo la había estado esperando para
dominarla. En su lugar, ella había conseguido entrar justo cuando yo no estaba prestando atención. Una vez más, actúe
torpemente.
Al
igual que cuando estaba alrededor de Dimitri y Nathan, Inna hizo muy poco
contacto visual. Llevaba un montón de ropa en sus brazos y se
detuvo delante de mí, sosteniéndola. Insegura,
tomé la ropa y la puse a mi lado en el sofá.
-"Um,
gracias‖ dije.
Apuntando
a la bandeja vacía, ella realmente me miró con timidez, con una pregunta en sus ojos marrones. Al verla de frente, me sorprendió
lo bonita que era. Incluso podría haber sido más
joven que yo, y me preguntaba cómo es que había terminado siendo obligada a trabajar aquí. Comprendiendo su consulta,
asentí.
"Gracias".
Cogió
la bandeja y esperó un momento. No estaba segura de por qué, entonces, se me ocurrió que podía estar esperando ver si yo quería
otra cosa. Estaba bastante segura de que "la
combinación de la cerradura" no seria algo que pudiera traducir muy bien.
Me encogí de hombros y ella comenzó a dirigirse hacia
afuera, mi mente volaba mientras la veía girar su
enfoque hacia la puerta. Debo esperar a que abra la puerta y luego ir tras ella, pensé.
Inmediatamente,
una reacción visceral surgió en mí, la vacilación por dañar a un inocente.
Otro
pensamiento aplasto al primero: Soy yo o ella. Me tense.
Inna
se presionó cerca de la puerta mientras introducía la combinación, bloqueando efectivamente mi punto de vista. A juzgar por cuánto
tiempo estuvo tecleando números, el código parecía ser
bastante largo. La puerta se abrió, y yo me preparé para actuar.
Entonces
- decidí no hacerlo en el último momento.
Por
todo lo que sabía, podría haber un ejército de Strigoi allí. Si iba a usar a
Inna para escapar, probablemente sólo tendría una oportunidad.
Necesitaba planearlo bien. Así, que en lugar de
saltar, me moví un poco para poder ver más allá de ella. Ella fue tan rápida como antes, saliendo tan pronto como la puerta se
abrió. Pero en ese momento, alcance a ver un corto
pasillo y lo que parecía otra pesada puerta.
Interesante.
Dobles puertas para mi prisión. Si yo la siguiera, eso me impediría hacer un escape inmediato. Ella simplemente podría esperar en
la otra puerta cerrada, hasta que apareciera un
Strigoi de seguridad. Eso hacia las cosas más difíciles, pero comprender la configuración, al menos, me dio una chispa de
esperanza. Sólo necesitaba averiguar qué hacer con esta
información, gracias a que yo no me había jodido a mí misma por actuar ahora. Por todo lo que sabía, Dimitri estaba a punto
de entrar y convertirme en una Strigoi.
Suspiré.
Dimitri, Dimitri, Dimitri.
Mirando
hacia abajo, me tomé el tiempo para ver realmente lo que me había traído. Mi vestimenta actual no me molestaba, pero si me iba a
quedar aquí mucho más tiempo, mis pantalones
vaqueros y camiseta se iban a poner bastante feos.
Al
igual que Tamara, alguien quería vestirme.
En
La ropa que había traído Inna había vestidos, todos los de mi talla. Uno de
seda roja.
Uno
de manga larga y satén. Y Un vestido de gasa largo hasta los tobillos con corte
a la cintura.
-"OH,
genial. Soy una muñeca. "Indagando más a fondo en la pila, descubrí que
había unas pocas camisas y camisones metidos allí dentro,
así como algo de bragas y sostenes.
Todos
eran de satén y seda. El elemento más casual en todo el lote era un sweater
verde, pero aún así era más suave que la cachemira.
Me
levante, tratando de imaginarme a mí misma haciendo una audaz fuga en él. Nop.
Con un movimiento de mi cabeza, tire sin reparos toda la
ropa al suelo. Parecía que estaría usando ropa sucia
por un tiempo.
Paseaba
después de eso, repasando los planes de escape inútiles que habían estado dando vueltas por mi cabeza un millón de veces. Al
caminar, me di cuenta de lo cansada que estaba. Aparte
aquel desmayo que tuve cuando Dimitri me golpeo, no había dormido en más de un día. Decidir cómo manejar esto era como
decidir qué hacer con la comida.
Bajar
la guardia o no? necesitaba la fuerza, pero cada concesión que hacia me ponía
más en riesgo.
Por
fin, me rendí, y me acosté en la enorme cama, una idea de repente se me
ocurrió. No estaba totalmente sin ayuda. Si Adrián venia a
visitarme en mi sueños, le diría lo que había sucedido.
Cierto, le había dicho que se quede fuera de mis sueños la última vez, pero nunca antes me había escuchado. ¿Por qué esta vez
seria diferente? Me concentré en él tan fuerte como
pude mientras esperaba que el sueño viniera, como si mi pensamiento pudiera actuar como una especie de señal y lo llamara.
No
funcionó. No hubo ninguna visita en mis sueños, y cuando me desperté, estaba sorprendida de lo mucho que me dolió. A pesar del
enamoramiento de Adrián con Avery, no podía dejar de
recordar lo amable que había sido con Jill la última vez que los vi.
Estaba
preocupado por Lissa, también, y se había mostrado valiente sin sus preocupaciones habituales. Había sido serio y... bien,
dulce. Un nudo se formó en mi garganta. Incluso si yo
no tenía ningún interés romántico en él, lo había tratado mal.
Había
perdido nuestra amistad y toda posibilidad de pedir ayuda a través de él.
El
suave susurro del papel me despertó de mis reflexiones y me tiró en posición
vertical.
Alguien
estaba en la sala, de espaldas a mí, sentado en el sofá, y me tomó sólo un momento reconocerlo. Dimitri.
-"¿Qué
estás haciendo aquí?" Le pregunté, saliendo de la cama. En mi estado
mareado, ni siquiera había registrado las náuseas.
-"Esperando
a que te despertaras", dijo, sin molestarse en darse la vuelta. Estaba demasiado confiado en mi incapacidad para infligir
daño.
-"Suena
un poco aburrido".
Entré
en la sala de estar, moviéndome lejos de el y apoyándome en la pared. Crucé los brazos sobre el pecho, tomando de nuevo comodidad en
esa postura de protección.
-"No
es tan aburrido. Tengo compañía."
Él
me miró y levantó un libro. Una historia de vaqueros. Creo que me impactó casi
tanto como su apariencia alterada. Había algo... normal,
sobre todo eso. Él había amado las novelas del oeste,
cuando era dhampir, y muchas veces me había burlado de él queriendo ser un vaquero. De alguna manera, me había imaginado
que la afición se fue cuando se convirtió.
Con
Irracional esperanza, estudie su cara como si pudiera ver un cambio radical,
como si tal vez hubiera vuelto a la forma en que había sido
mientras yo dormía. Tal vez el último mes y medio había
sido un sueño.
Nop.
Los ojos rojos y una expresión dura me miraron. Mis esperanzas se destrozaron.
-"Has
dormido durante mucho tiempo", agregó. Me atreví a un rápido vistazo a la ventana.
Totalmente
negro. Era de noche. Diablos. Yo sólo quería una siesta de dos horas.
-"Y
comiste."
La
diversión en su voz me llego.
-"Sí,
bueno, yo soy fanática del pepperoni.‖ ―¿Qué Quieres?
Puso
un marcador en el libro y lo coloco sobre la mesa.
-"Verte."
-"¿De
veras? Pensé que tu único objetivo era hacerme una muerta viviente.
El
no reconoció eso, lo cual era un poco frustrante. Odiaba sentir que lo que
tenía para decir estaba siendo ignorado.
En
cambio, me invito a sentarme.
-―¿No
estás cansada de estar siempre de pie?‖
-"Me
desperté. Además, si puedo pasar una hora corriendo los muebles de lugar, una
hora de pie no es mal trato.‖
No
sabia por qué estaba diciendo mis habituales e ingeniosas bromas. Sinceramente, teniendo en cuenta la situación, debería sólo haberlo
ignorado. Debería haber permanecido en silencio
en vez de jugar a este juego. Supongo que algún tipo de esperanza me hacía hacer las bromas que solía hacer,
me gustaría obtener algún tipo de respuesta del
viejo Dimitri. Reprimí un suspiro. Allí estaba yo de nuevo, olvidando las lecciones del propio Dimitri. Los Strigoi no eran los
que solían ser.
-"Estar
sentado no es gran cosa tampoco‖, respondió. "Te lo dije antes, no voy a
hacerte daño.‖
-"'Daño'
es un término subjetivo.‖ Entonces, en una decisión repentina de no demostrar miedo, me acerque y me senté en el sillón frente a él.
-"Feliz
ahora?‖
Él
inclinó la cabeza, y unos pedazos de cabello castaño escaparon de donde los
había atado en una pequeña cola de caballo.
-"Aún
eres hermosa, incluso después de dormir o luchar.‖ Sus ojos descendieron hasta
la ropa que había arrojado en el suelo.
-"No
te gusto ninguno de ellos?‖
"No
estoy aquí para jugar a disfrazarme contigo. La ropa de diseño no me va mucho
si es para entrar en un club Strigoi."
Me
dio una larga y penetrante mirada. "Porque no confías en mi?"
Le
mire fijamente, solo que mi mirada fija fue mas bien de incredulidad. “Como
puedes preguntar eso? Me has secuestrado. Matas a gente
inocente para sobrevivir. No eres el mismo."
"Soy
mejor te he dicho. Mientras que los inocentes..." se encogió. "Nadie
realmente es inocente. Además, el mundo esta compuesto por depredadores y sus
presas. Los que son fuertes conquistan a los
que son débiles. Es parte del orden natural. Solías usar esto si no recuerdo mal."
Mire
lejos. En la academia, mi clase favorita, exceptuando las de guardián, había
sido la de biología. Me había gustado leer acerca del
comportamiento animal, acerca de la supervivencia del
más apto. Dimitri había sido mi macho alfa, el más fuerte de todos los otros competidores.
"Es
diferente" dije.
"Pero
no de la forma en que lo piensas. Porque debería ser beber sangre tan extraño
para ti? Has visto a los Moroi hacerlo. Has dejado a los
Moroi hacerlo."
Me
estremecí, sin querer hablar extensamente de como solía dejar que Lissa bebiera
de mi mientras vivamos entre los humanos. Seguramente no
quería pensar en las endorfinas que venían con ella y
como casi me había convertido en adicta.
"Ellos
no matan."
"Ellos
la pierden. Es increíble." susurro el. Cerró los ojos durante un momento y
luego los abrió. "Beber la sangre de otro... ver la vida
que se decolora en ellos y sentir como se vierte en ti... es
la mejor experiencia del mundo."
Escucharle
hablar acerca de matar a otros aumento mis nauseas. "Es enfermo e incorrecto."
Ocurrió
tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar. Dimitri salto y me agarro,
tirándome y extendiéndome sobre el canapé. Con su brazo todavía
alrededor de mi, se coloco de forma que la mitad de el
estuviera encima mío y la otra mitad a mi lado. Estaba demasiado atontada para moverme.
"No,
no lo es. Y aquí es donde tienes que confiar en mí. Te gustaría. Quiero estar
contigo, Rose. Realmente estar contigo. Estaremos sin las
reglas que los demás nos ponen.
Podemos
estar juntos ahora - los mas fuertes entre los fuertes, cogiendo todo lo que queramos. Antes o después podemos ser más fuertes que
Galina. Podríamos tener un lugar como este, todo
nuestro." Mientras su piel desnuda todavía estaba fría, el resto del cuerpo apretado contra el mío se sentía caliente. El
rojo de sus ojos prácticamente brillaba y mientras el
hablaba vi los colmillos en su boca. Estaba acostumbrada a ver los colmillos en los Moroi, pero sobre el... esto me ponía enferma.
"No
quiero nada de esto." dije.
"No
me quieres?" pregunto con una sonrisa picarona. "Me quisiste en su
momento."
"No"
dije, sabiendo que mentía.
"Que
quieres entonces? Volver a la Academia? Servir a un Moroi que te lanzara ante
el peligro sin pensarlo ni un segundo? Si tu quieres este
tipo de vida, porque estas aquí?"
"Vine
para liberarte."
"Soy
libre." respondió él. "Y si realmente tenias la intención de matarme,
lo habrías hecho." El cambio ligeramente de posición,
descansando su cara cerca de mi cuelo. "No podrías."
"Lo
estropee. No ocurrirá de nuevo."
"Suponiendo
que es verdad. Suponiendo que eres capaz de matarme ahora. Suponiendo que además serás capaz de escapar. Que entonces?
Volverás a casa? Volverás a Lissa y dejaras que siga
introduciendo la oscuridad del espíritu en ti?"
"No
lo se," conteste rígidamente. Esto era verdad. Mis planes no pasaban de
encontrarlo a el.
"Esto
te consumirá, lo sabes. Mientras siga usando su magia, no importa lo lejos que vayas, siempre sentirás los efectos secundarios. Al
menos mientras ella viva."
Me
puse rígida en sus brazos y aleje mi cara. "Que significa esto? Vas a
unirte a Nathan y perseguirla?"
"Lo
que le ocurra a ella no me concierne," dijo el "Tu si. Si tú fueras
despertada, Lissa ya no seria una amenaza para
ti. Serias libre. La conexión se rompería."
"Y
que le ocurriría a ella? Ella estaría sola."
"Como
ya he dicho, esto no me concierne a mí. Tu lo eres para mi."
"Si?
Bien, yo no quiero estar contigo." El giro mi cara de modo que quedamos
mirándonos el uno al otro de nuevo.
Una
vez más, tuve el extraño sentimiento de estar con Dimitri y no estar con
Dimitri. Amor y miedo.
El
estrecho los ojos. "No te creo."
"Cree
lo que quieras. Ya no te quiero."
Sus
labios se abrieron en una de esas asustadizas sonrisas de satisfacción.
"Estas mintiendo. Puedo verlo. Siempre he podido."
"Es
la verdad. Te quise antes. No te quiero ahora." Si seguía diciéndolo
podría ser verdad.
El
se acerco a mí, y me congele. Si se movía apenas media pulgada, nuestros labios
se tocarían. "Mi exterior... mi poder, si, esto es
diferente. Mejor. Pero por otro lado, soy el mismo, Roza. Mi
esencia no ha cambiado. La conexión entre nosotros no ha cambiado.
Solo
no puedes verlo aun."
"Todo
ha cambiado." con sus labios tan cerca, todo lo que podía pensar era el
breve beso, apasionado que me había dado la vez anterior que
estuvo en la habitación. No, no, no. No pienses en esto.
"Si
soy tan diferente, entonces porque no te he forzado a despertar? Porque te doy
la elección?" Una replica rápida apareció en mis
labios, pero ahí murió. Era una buena pregunta. Porque
me daba la elección? Los Strigoi no dejaban elegir a sus victimas. Mataban despiadadamente, y cogian lo que querían. Si
Dimitri realmente quisiera que yo me uniera a el,
debería haberme convertido en cuanto me tuvo. Mas de un día había pasado, y el me había cuidado con lujo.
Porque?
Si el me convirtiera, no hay duda que llegaría a ser tan retorcida como el.
Seria
todo mucho más simple.
El
continúo cuando me mantuve en silencio. "Y si soy tan diferente, entonces
porque me has besado antes?"
Todavía
no sabía que decir, y su sonrisa creció. "No contestes. Sabes que tengo
razón."
Sus
labios, de pronto, se encontraron con los míos de nuevo. Hice un pequeño sonido
de protesta y trate en vano de evitar su abrazo. El era
demasiado fuerte, y por otro lado, no quería escaparme.
Aquella misma sensación que antes me invadió. Sus labios eran fríos, pero el beso quemaba entre nosotros. Fuego y hielo. El
tenia razón - antes le bese.
Desesperadamente,
la parte racional que había en mi, me gritaba que esto estaba mal. La vez anterior el había roto el beso antes de que
pudiera ocurrir demasiado. Esta vez no. Y mientras seguíamos
besándonos, esa voz racional en mi se volvió mas y mas pequeña la parte de mi que siempre querría a Dimitri asumió el
control, exultante por la forma en que su cuerpo estaba
contra el mío, de forma que la herida en mi cabeza bajo sus manos, dejando que los dedos se enredaran en mi pelo. Su otra
mano deslizándose por mi espalda sobre mi
camiseta, frío contra mi piel caliente. Me presione mas cerca de el y sentí la presión del aumento de su beso con nuestro
deseo reprimido.
Entonces,
en medio de todo esto, mi lengua cepillo ligeramente con la punta afilada de sus colmillos. Fue como un cubo de agua fría sobre mí.
Con toda la fuerza que pude reunir, pare el beso. Yo
solo podía pensar que su guardia había estado momentáneamente baja, permitiéndome la pequeña fuga. Mi respiración
era pesada, y mi cuerpo aun le quería. Mi mente, sin
embargo, era la parte de mí que me controlaba ahora. Dios que había estado haciendo? No es el Dimitri que conocías.
No es el. Había estado besando a un monstruo. Pero
mi cuerpo no estaba tan seguro.
"No,"
murmure, sorprendida de lo patética y suplicante que soné. "No podemos
hacer esto."
"Estas
segura?" pregunto. Su mano todavía en mi pelo, y enérgicamente giro mi
cabeza para dejarme de nuevo cara a cara. "No parecía
importarte. Todo puede ser como era antes... cuando,
cuando estábamos en la cabaña... seguramente lo quisiste entonces."
La
cabaña...
"No,"
repetí. "No quiero esto."
El
presiono los labios sobre mi mejilla y luego me dio sorprendentemente, un
seguido de besitos en el cuello. De nuevo, sentí anhelo en mi
cuerpo, y me odie por mi debilidad. "Y esto que?"
pregunto el, con su voz apenas en un susurro. "Quieres esto?"
"Qu-"
lo sentí. La aguda mordedura de los dientes en mi piel cuando cerró su boca
sobre mi cuello. Durante un instante, fue agonizante.
Doloroso y horrible. Y luego, justo igual, el dolor desapareció.
Un torrente de dicha y alegría fue vertido en mí. Era tan dulce. Nunca me había sentido tan maravillosamente en mi vida.
Esto
me recordó un poco a como había sido cuando Lissa había bebido de mi. Había
sido asombroso, pero esto... esto era diez veces mejor.
Cien veces mejor. La sensación de una mordedura de un
Strigoi era mayor que la de un Moroi. Era como estar enamorada por primera vez, lleno de ese sentimiento alegre.
Cuando
el se aparto, pareció como si toda la felicidad y la maravilla en el mundo
hubiera desaparecido. El puso su mano sobre su boca y le mire
fijamente, aturdida. Mi instinto inicial debería
preguntar porque el se había detenido, pero entonces, despacio, luche ante el aturdimiento dichoso en el que la mordedura me
había dejado. "Porque... que..." mis palabras un poco
mal pronunciadas. "Dijiste que seria mi elección..."
"Todavía
lo es, " dijo. Sus propios ojos estaban muy abiertos, respirando
pesadamente también. El se veía tan afectado como yo. "No
hago esto para despertarte, Roza. Una mordedura como
esta no te convertirá. Esto... bien, esto es solo para divertirnos..."
Entonces,
su boca se movió de nuevo hacia mi cuello para beber de nuevo, y perdí la noción del mundo.
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