Capítulo 27
EN
UNO DE LOS OTROS. Parecía haber notado nuestra ausencia. Más guardianes, según
lo prometido, se habían presentado y ahora teníamos casi cincuenta. Esto era un
verdadero ejército y grande como el de los Strigoi, los números eran sin
precedente, aparte de las viejas leyendas europeas de grandes batallas espicas
entre nuestras razas. Teníamos mas guardianes en el campus, pero algunos tenían
que quedarse detrás para proteger la escuela. Muchos de mis compañeros de clase
se habían reclutado para ese deber, pero cerca de diez o más (incluso yo)
acompañaban los otros a la cueva.
Una
hora antes de la salida. Nos reunimos de nuevo para revisar el plan. Habia una
sala grande cerca del lado más alejada de la cueva, y era de gran sentido para
los Strigoi estar allí, así podrían escapar de inmediato una vez que la noche
llegara. Íbamos al ataque desde ambos extremos. Quince guardianes estarían en
cada lado, acompañado por tres Moroi cada uno. Diez guardianes permanecerían en
cada entrada para detener cualquier escapa Strigoi. Yo estaba asignada para
vigilar la entrada en el lado más lejano. Dimitri y mi madre eran parte de los
grupos que realmente iban a dentro. Deseaba desesperadamente que pudiera haber
estado con ellos, pero sabía que era afortunada por estar a lo largo de todo, y
en una misión como esta, cada trabajo era importante.
Nuestro
pequeño ejército partió, moviéndose aun paso rápido para cubrir las cinco
millas. Pensamos que tomaría un poco más de una hora, y habría todavía bastante
luz del día para la lucha y volver del viaje. Ningún Strigoi estaría
estacionado fuera del deber de guardia, así podríamos llegar a las cuevas sin
ser detectados. Una vez nuestra gente estaba dentro, sin embargo, era casi un
hecho que el oído superior de los Strigoi los alertaría inmediatamente para el
ataque.
Habia
una conversación pequeña cuando nos acercábamos. Nadie se sentía bien como para
charlar, y la mayoría de charla era de una naturaleza logística. Yo camine
junto con los novatos, pero de vez en cuando, echaba un vistazo por encima y
encontraba los ojos de Dimitri. Me sentía allí como si fuera invisible ahora
entre nosotros, tan espesa e intensa que era una maravilla que todo el mundo no
pudiera verla. Sus cara era fuerte – seria, pero vi la sonrisa en sus ojos.
Nuestro
grupo se dividió cuando llegamos a la entrada más cercana a la cueva. Dimitri y
mi madre fueron entrando aquí, y cuando di una última mirada, mis sentimientos
tenían un poco que hacer con mi interludio romántico anterior. Todo lo que
sentía era preocupación, preocupación por nunca volver a verlos de nuevo. Tuve
que recordarme que ellos eran fuertes – dos de los mejores guardianes sestaban
allí afuera. Si cualquiera pudiera salir de esto, esos eran ellos. Era yo la que necesitaba tener cuidado, y cuando
pasamos la media – milla alrededor de la base de la montaña. Puse mis emociones
cuidadosamente en un pequeño compartimiento en la parte de atrás de mi mente.
Tendrían que permanecer allí hasta que esto pasar. Estaba en un modo de lucha
ahora y no podría permitir a mis sentimientos distraerme.
Cuando
estábamos casi en nuestra entrada, me sorprendió un plateado flash fuera de la
esquina de mi ojo. Habia estado guardando las diversas imágenes fantasmales que
vivían afuera lejos de las salas, pero esto era lo único que quería ver.
Echando un vistazo por encima, vi a Manson, estaba allí parado, sin decir nada,
llevando su expresión perpetuamente triste. Todavía parecía usualmente pálido
para mí. Cuando nuestro grupo paso, sostuvo una mano, como una despedida o una
bendición, no sabía.
A
la entrada de la cueva, nuestro grupo se dividió. Alberta y Stan conducían el
grupo adentro. Estaban parados en la entrada, esperando el tiempo exacto que
habían convenido con el otro grupo. La señora Carmack, mi maestro de magia,
estaba entre el moroi que entraba con ellos.
Ella
parecía nerviosa pero determinada.
El
momento llego. Nuestro se dividió, y los adultos desaparecieron. El resto de
nosotros estábamos parados allí, alineando en un anillo alrededor de la cueva.
Las nubes grises colgadas en el cielo, el sol habia empezado su descenso, pero
todavía teníamos un rato.
“esto
va a ser fácil” Meredith murmuro, una de las otras tres chicas de la clase de
ultimo año. Ella hablo con incertidumbre, para mas para sí misma que para mí,
creo. “De un solo golpe, sacaran al el Strigoi antes de que cualquiera de ellos
lo note. No creo que tengamos que hacer algo”
Esperaba
que ella tuviera razón. Yo estaba lista para luchar, pero si tuviera que hacer
nada, significaría que todo habia ido según lo planeado.
Esperamos.
No habia nada para hacer. Cada minuto se sentía como una eternidad. Entonces
oímos: los sonidos de la lucha, gritos ahogados y gruñidos. Unos pocos gritos.
Todos nos tensamos, los cuerpos tan rígidos que casi se rompen. Emil era
nuestro líder en esto, y estaba parado lo más cerca posible para entrar, con
puños en las manos y el sudor formándose en su frente cuando se asomo en la
oscuridad, listo para cualquier señal de un Strigoi.
A
pocos minutos dentro, escuchamos pasos corriendo hacia nosotros. Nuestras
estacas estaban listas. Emil y otro guardián se acercaron más a la entrada,
listos para saltar y matar el Strigoi que estaba huyendo.
Pero
no era un Strigoi quien salió, esta era Abby Badica. Ella estaba raspada y
sucia, pero por otra parte, estaba viva. Su rostro estaba frenético y manchado
con lágrimas. Al principio, grito cuando nos vio a todos nosotros. Luego comprendió
quien éramos y se derrumbo en los brazos de la primera persona a la que podría
llegar – Meredith
Meredith
parecía sorprendida. Pero le dio un abrazo a Abby de resguardo. “Está bien”
Meredith dijo “Todo está bien, estas en el sol”
Suavemente,
Meredith desenvolvió a Abby y la llevo a un árbol cercano. Abby se sentó en la
base de esta, enterrando su rostro en sus manos.
Meredith
retorno a su poción. Quería confortar a Abby, creo que todos lo hacíamos, pero
tendría que esperar.
Un
minuto después, otro Moroi salió. Era el Sr. Ellsworth. El maestro que habia
tenido en quinto grado. También el parecía estropeado, y su cuello mostro las
marcas de la perforación. Los Strigoi lo habían usado para alimentarse pero aun
no lo habían matado. No obstante, a pesar de los horrores que el debió haber
enfrentado. El Sr, Ellsworth estaba calmado, sus ojos alerta y vigilando.
Reconoció la situación e inmediatamente salió de nuestro círculo.
“Que
está pasando allí?”. Emil pregunto. Sus ojos en la cueva. Algunos de los
guardianes tenían los auriculares, pero imagine que en medio de la batalla, era
difícil informar.
“es
un enredo” dijo el Sr. Ellsworth. “Pero estamos resistiendo de lejos – en ambas
direcciones. Es difícil decir quien está luchando contra quien, pero los
Strigoi están distraídos. Y alguien….” El frunció el ceño. “Vi a alguien usando
fuego en los Strigoi.”
Ninguno
de nosotros contesto. Esto era demasiado complejo para entrar en una discusión
ahora. El parecía comprender esto y se retiro para sentarse cerca hasta una –
Abby sollozando
Dos
más Moroi y un dhampir que no conocía pronto se unieron a Abby y Sr. Ellsworth.
Cada vez que alguien salió, rogué que este pudiera ser Eddie. Teníamos cinco
víctimas hasta ahora, y tenía que asumir que otros estaban escapando hacia la
entrada más cercana de la escuela.
Varios
minutos pasaron. Aunque, nadie más salió. Mi camisa estaba mojada, empapada
toda con sudor. Tenía que cambiar de puesto mi estaca de vez en cuando. Mi
agarre era tan firme que mis dedos estaban cerrados como una llave. De repente,
vi a Emil vacilando, comprendí que él estaba recibiendo un mensaje de su
auricular. Su cara mostraba una intensa consternación, y luego el murmuro algo
de nuevo. Mirando entre nosotros, el señalo a tres novatos.
“Tu
– tómalos a ellos y vuelve a la escuela” el gesticulo a los refugiados, y luego
giro hacia tres de los guardianes adultos. “Entren. La mayoría de los
prisioneros han sido liberados, pero nuestra gente está atrapada. Hay un punto
muerto.” Los guardianes se adentraron sin vacilación, y pocos minutos después, los
novatos y sus encargos se fueron.
Esto
dejo cuatro de nosotros, dos adultos – Emil y Stephen – y dos novatos, Shane y
yo. La tensión alrededor de nosotros era tan espesa que, apenas podríamos
respirar. Nadie más salía. Ningún otro informe fue hecho. Emil echo un vistazo
y parecía alarmado. Seguí su mirada, más tiempo habia pasado, comprendí. El sol
estaba significativamente más bajo. Emil vacilo de repente nuevamente cuando
otro mensaje fue recibido.
Miro
a todos nosotros. Su rostro consternado. “Necesitamos mas allí adentro, para
cubrir el entrada en el otro extremo. No suena como si hemos perdido muchos,
solo están teniendo problemas con la retirada.”
Muchos,
el habia dicho. No alguno. Eso significaba que habíamos perdido por lo menos a
una persona. Sentí frio por todas partes.
“Stephen,
entra” dijo Emil. Pero dudo, y podría leer su dilema como un libro. El quería entrar
también, pero como el líder de este lado, estaba suponiendo permanecer aquí
hasta el último posible momento. Estaba al borde de desobedecer esas órdenes,
comprendí. El estaba considerando entrar con Stephan y dejarnos a Shane y a mí
aquí. Todavía, el mismo tiempo, no podría arriesgarse así mismo a dejar solos a
dos novatos. Podría pasar algo inesperado. Emil exhalo y nos miro, “Rose, ve
con él.”
No
perdí un momento. Seguí a Stephen, me resbalé en la cueva, e inmediatamente,
esa sensación de nauseas rodo sobre mí. Habia estado haciendo frio afuera, pero
era aun más frio cuando fuimos más profundo. También era más oscuro. Nuestros
ojos podrían manejar una cantidad justa de esto, pero pronto se convirtió en
demasiado. Arrojo una pequeña luz atada a su chaqueta.
“desearía
poder decirte que hacer, pero no sé que es lo que encontraremos,” me dijo.
“estas lista para cualquier cosa”
La
oscuridad en frente de nosotros empezó a desaparecer. Los sonidos crecían
ruidosamente. Tomamos el ritmo, echando un vistazo en todas las direcciones.
Repentinamente, nos encontramos en el compartimiento grande que mostraba el
mapa. Un fuego que quemaba en una esquina – uno de los Strigoi lo habia hecho,
no cualquier cosa mágica – esto estaba proporcionando luz. Mirando alrededor,
inmediatamente vi lo que habia pasado.
Parte
de la pared se habia desplomado, creando un montón de piedras. Nadia habia sido
aplastado debajo de estas, pero tenía bloqueado casi completamente la apertura
al otro lado de la cueva. No sabía si la magia lo habia causado, o si la lucha
lo habia hecho. Quizás habia sido una coincidencia. Cual sea la razón, siete
guardianes – incluidos Dimitri y Alberta – estaban atrapados ahora por diez
Strigoi. Ningún Moroi usuario de fuego habia sido capturado en esta lado, pero
las destellos de luz venia a través de la apertura de la cueva – en donde me
mostro que ellos seguían luchando en el otro lado. Vi cuerpos tendidos sobre el
piso. Dos eran Strigoi, pero no podría distinguir los otros.
El
problema era obvio. Conseguir poder pasar a través de la abertura requería que
alguien se arrastrara prácticamente. Que pondría a la persona en una posición
vulnerable. Esto significaba que esos Strigoi necesitaban ser sacados antes de
que los guardianes pudieran hacer su escape. Stephen y yo íbamos a ayudar
incluso ante las probabilidades. Subimos desde detrás del Strigoi, pero tres de
ellos nos detectaron de alguna manera y dieron vuelta hacia nosotros. Dos
saltaron a Stephen y el otro vino hacia a mí.
Instantáneamente,
me dieron patadas en modo de batalla. Toda la rabia y la frustración vertieron
fuera a través de mí. La cueva hecha por cuartos para cerrar combates, pero
todavía era capaz de evadirlo. De hecho, el espacio cercano era a mi ventaja
porque el Strigoi con su gran tamaño, tenía problemas para agacharse y
arrastrarse. Yo permanecía fuera de su alcance casi siempre, aunque el agarro
sostenerme bastante tiempo para cerrarme de golpe contra la pared. Incluso ni
lo sentí, apenas me mantuve en movimiento, siguiendo la ofensiva. Eludí su
próximo ataque, recibió algunos golpes de la mía, y, con mi pequeño tamaño,
logre deslizarme y estacarlo antes de su próximo golpe. Saque la cuchilla en un
movimiento suave y fui a ayudar a Stephen. El habia derribado a uno de sus
atacantes, y entre los dos, terminamos con el ultimo.
Aquello
dejo a siete Strigoi ahora. No, seis. Los guardianes atraparon – a quien estaba
teniendo dificultad en su posición fijada – habían matado a otro. Stephen y yo
tiramos del Strigoi más cercano a nosotros fuera del círculo. El era un – muy
fuerte viejo, muy poderoso – e incluso con los dos nosotros, era fuerte de
tomar y derrumbarlo. Al fin, lo hicimos, con el número de Strigoi reducidos,
los otros guardianes tenían una forma fácil de llegar al resto. Empezaron
liberándose de su posición de atrapados y su número por si solo ara ahora una
ayuda.
Cuando
la cuenta de Strigoi estaba bajo dos. Alberta grito a nosotros para poder
escapar. Nuestra alineación en la habitación habia cambiado. Ahora éramos lo
únicos rodeando los últimos dos Strigoi. Esto dejo el camino claro para tres de
los guardianes a la vía de escape, de la manera en que yo habia entrado.
Stephen, entretanto, se arrastro a través el agujero del otro lado. Dimitri ataco
a uno de los dos Strigoi. Uno salió, Stephen ataco a su cabeza desde atrás y
grito algo a Alberta. Que no podría hacer bastante. Ella grito algo de nuevo
sin mirarlo. Ella, Dimitri y otros dos estaban rodeando al último Strigoi.
“Rose”
Stephen grito, llamando.
Cumplir
órdenes, eso es lo que nosotros hacíamos. Deje la riña, corriendo a través del
agujero con más facilidad de lo que el habia hecho. Gracias a mi tamaño
pequeño. Otro guardián siguió inmediatamente después de mí. Nadie estaba en
este lado de la cueva – dentro. La tenía a cualquiera acabado o vencido. Los
cuerpos mostraban que las cosas habían sido intensas, sin embargo. Vi más
Strigoi, así como una cara familiar: Yuri. Apresuradamente mire lejos hacia
Stephen, quien estaba ayudando tras otro guardián. Alberta vino después.
“están
muertos” dijo ella. “suena como si hubieran unos pocos mas bloqueando la
retirada aquí abajo. Terminemos esto antes de que el sol salga”
Dimitri
fue el último de todos a través del hueco. El y yo intercambiamos cortas, y
aliviadas miradas. Y luego estábamos en movimiento. Esta era la parte larga del
túnel, y apresurándonos hacia abajo, ansiosos para tener nuestras personas
restantes. Al principio, no encontramos nada, y luego los destellos de luz
indicaban una lucha adelante. La Sra. Carmack y mi madre estaban luchando con
tres Strigoi. Mi grupo los rodeo, y en segundos, los Strigoi fueron derrotados.
“Eso
es todo por este grupo” mi madre abrió la boca. Estaba agradecida de verla viva
también. “Pero creo que hay mas aquí de los que habíamos pensado. Creo que
dejaron algo atrás, cuando fueron atacar a la escuela. El resto de nuestra
gente – que sobrevivió – ya han hecho eso”
“hay
otras ramas en la cueva” dijo Alberta. “los Strigoi podrían estar escondiéndose
allí”
Mi
madre estuvo de acuerdo. “Podrían estarlo. Algunos saben que están abrumados y
solo van a esperarnos afuera y luego escapar. Otros pueden venir después de
nosotros.”
“Que
hacemos?” pregunto Stephen. “Acabarlos? O retinarnos?”
Dimos
vuelta a Alberta. Ella tomo una decisión rapida. “nos retiramos. Tenemos a
tantos como pudimos, y el sol está cayendo. Necesitamos volver por detrás de
las salas”
Nos
fuimos de allí. Tan cerca de la victoria. Impulsada por la luz desapareciendo.
Dimitri estaba a mi lado cuando nos movimos. “Eddie consiguió salir?” Yo no
habia visto su cuerpo. Pero no habia estado prestando mucha atención tampoco.
“Si”
dijo Dimitri. Respirando cortado. Solo dios sabia con cuantos Strigoi habia
luchado hoy. “tuvimos que forzarlo prácticamente para salir. El quería luchar”
eso sonaba como a Eddie.
“recuerdo
esta curva” dijo mi madre cuando rodeamos una esquina. “No es mucho más lejos.
Deberíamos ver la luz pronto”. Hasta el momento, solo estábamos guiándonos por
la luces de la chaqueta.
Santi
las nauseas solo a una fracción de segundo antes de que ellos atacaran. En una
intercesión T. siete Strigoi saltaron a nosotros. Ellos lograron escuchar –su
escape de la fiesta, pero solo habían estado acechando a la espera de nosotros.
Tres en un lado y cuatro en el otro. Un guardián. Alan, nunca lo vio venir, un
Strigoi lo agarro y quebró el cuello de Alan, así rápidamente que parecía sin
esfuerzo. Probablemente era, casi un espejo de lo que habia pasado a Manson que
casi llegue a estar paralizada. Instantáneamente, estuve alerta, lista para
entrar en la riña.
Pero
estábamos en la parte estrecha del túnel, y no todos nosotros podríamos
derrotar a los Strigoi. Yo estaba luchando en la parte de atrás. La Sra.
Carmack estaba a mi lado. Y tenía suficiente visibilidad para ocuparse de un
para de Strigoi, haciéndolo más fácil para esos guardines en la lucha para
estacarlos.
Alberta
consiguió vislumbre de mí y de otra pareja de guardianes. “Inicio de retirada”
ella grito.
Ninguno
de nosotros quiso salir, pero no habia mucho que pudiéramos hacer. Vi a un
guardián cayendo. Y mi corazón tambalearse. No lo habia conocido, pero eso no
importaba. En segundos mi madre estaba enfrente de un Strigoi atacando,
conduciendo su estaca a través de su corazón.
Luego
perdí la vista de la lucha cuando redondeé otra esquina con tres guardianes
conmigo. Más abajo en el corredor, vi la tenue luz purpura. La salida. Los
rostros de otros guardianes asomándose a nosotros. Lo habíamos logrado. Pero
donde estaban los otros?. Corrimos a la salida. Surgiendo en el aire. Mi grupo
apeñuscado por la salida. Ansiosos por ver lo que habia pasado.
El
sol. Me desanime al ver, casi se habia ido. Las nauseas no me dejaban, lo que
significaba que Strigoi todavía estaban vivos. Momentos después, mi madre llego
a la fiesta derribando el vestíbulo. Por los números, uno más habia sido
acabado. Pero ellos estaban tan cerca. Todos a mí alrededor nos tensamos. Tan
cerca. Así. Tan cerca.
Pero
no lo suficiente cerca. Tres Strigoi estaban a la espera en una de las alcobas.
Nosotros los habíamos pasados. Pero ellos no nos permitirían pasar. Todo paso
tan rápido; nadie podría reaccionar a tiempo. Uno de los Strigoi agarro a celeste.
Su boca y sus colmillos iban por su mejilla. Oí un grito estrangulado y vi
sangre por todas partes. Uno de los Strigoi fue por la Sra. Carmack, pero mi
madre la tiro lejos y la empujo delante hacia nosotros.
El
tercer Strigoi agarro a Dimitri. En todo el tiempo que lo habia conocido, nunca
habia visto a Dimitri vacilar. El siempre era más rápido, siempre más fuerte
que todos los demás. No esta vez. El Strigoi lo habia cogido por sorpresa, y
esa ligera ventaja habia tomado a todos. Mire fijamente. Este era un Strigoi
rubio. El único quien me habia hablado en la batalla.
El
agarro a Dimitri y lo tiro al suelo. Enfrentándose, fuerza contra fuerza, y
luego vi esos colmillos hundiéndose en el cuello de Dimitri. Los ojos rojos
parpadearon arriba y hicieron contacto con los míos Escuche otro grito – esta
vez. Era el mío.
Mi
madre comenzó a volver a tras hacia los caídos, pero entonces cinco Strigoi mas
aparecieron. Esto era un caos. Ahora no podría ver Dimitri más. No podría ver
lo que le habia sucedido. La indecisión se incendio sobre los rasgos de mi
madre, cuando intento decidir ente huir o luchar. Y entonces.
Un
dolor se postro sobre su cara. Ella se mantuvo corriendo hacia nosotros y la
salida. Entretanto. Yo estaba tratando de correr de nuevo hacia adentro. Pero
alguien estaba deteniéndome. Era Stan
“Que
estás haciendo, Rose? Mas están viniendo”
El
no entendía?. Dimitri estaba allí. Tenía que llegar a Dimitri.
Mi
madre y Alberta estallaron afuera. Arrastrando a la Sra. Carmack. Un grupo de
Strigoi vino después de ellos, deteniéndose a una parada justo en el borde de
la luz pálida. Yo todavía estaba luchando con Stan. El no necesito ayuda. Mi
madre agarro sostenerme y arrastrarme lejos.
“Rose,
tenemos que salir de aquí!”
“El
está ahí!” grite. Exclamando tan fuerte como pude. Como podía matar Strigoi y
no habia podido liberarme de estos dos?. “Dimitri esta allí. Tenemos que
regresar por él. No podemos dejarlo!”
Estaba
desenfrenada, histérica, gritándoles todo lo que teníamos que hacer para
rescatar a Dimitri. Mi madre me sacudió fuerte y se inclino cerca así que solo
había un par de pulgadas entre nosotras.
“El
está muerto, Rose! No podemos volver allí. El sol se ocultara en quince
minutos, y ellos están esperando por nosotros. Tenemos que alejarnos de estar
en la oscuridad antes de que podamos volver a las salas. Necesitamos cada
segundo que tenemos – esto todavía no puede ser suficiente”
Podría
ver al Strigoi recorriendo la entrada. Sus ojos rojos que brillaban con
anticipación. Ellos llenaron completamente la entrada. Diez creí. Quizás más.
Mi madre tenía razón. Con su velocidad, incluso nuestros quince – minutos de
primicia podrían no ser suficientes. Y sin embargo. No podía dar un paso. No
podría dejar de mirar la cueva. Atrás donde Dimitri estaba, atrás donde la
mitad de mi alma estaba. El no podría estar muerto. Si fuera él, entonces
seguramente yo estaría muerta también.
Mi
madre me abofeteo. El dolor rompiéndome afuera de mi aturdimiento.
“Corre”
ella me grito. “El está muerto!. No vas a ir a reunirte con él!”
Vi
el pánico en su propia cara. Pánico sobre mí – su hija – estando muerta.
Recordé
a Dimitri diciendo que habia preferido morir a verme muerta. Y si allí parada
estúpidamente, dejaría que los Strigoi me atraparan. Y les fallaría a ambos de
ellos
“Corre”.
Ella lloro de nuevo.
Las
lágrimas vertieron bajo mi cara. Yo corrí.
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