Capítulo
11
Estabamos en la cosra este
ahora, o bueno, cerca a ella. La corte de la reina estaba en Pennsilvaniua,
cerca a las montañas Pocono, un lugar del que yo apenas tenía una vaga idea. Yo
sabía que no estabamos cerca a ninguna gran ciudad, como omo Filadelfia io
Pitsburg, que eran las únicas que yo conocía en ese estado.
El camino en el que
aterrizamos era parte de la propiedad de la corte, asi que ya estabamos detrás
de sus rejas.
Era casi como la pequeña pista
de aterrizaje de la academia. De hecho, de muchas formas, la Corte real era
exactamente como nuestra escuela. Eso era lo que ellos le decian a los humanos
que era esta construccion. La corte era una colección de efificios, hermosos y
adornados, dispuestos alrededor del terreno entre arboles y flores. Por lo
menos la tierra se veria hermosa cuando llegara la primavera. Justo como en
Montana, la vegetación estaba muerta y sin hojas. Nosotros eramos un grupo de
cinco guardianes, todos vestidos con pantalones negros y abrigos a juego, con
camisas blancas por debajo.
No eran exactamente uniformes,
pero la costumbre dictaba que en ocasiones formales los guardianes usaran algún
tipo de ropa elegante. En comparación, en nuestros jeans y camisetas, nuestro
grupo parecía las malas relaciones de alguien. Aún asu, no pude evitar pensar
que lo que llevaba era mucho más comodo en caso de tener una pelea con un Strigoi.
Los guardianes conocian a
Alberta y a Dimitri - honestamente esos dos conocian a todo el mundo- y después
de algunas formalidades todos nos relajamos y fuimos amigables. Estabamos
ansiosos por salir del frio, y nuestros acompañantes nos guiaron hacia uno de
los edificios. Sabia lo suficiente sobre la corte para decir que el edificio
más grande y elaborado era el lugar donde se llevaban a cabo todos los asuntos
Moroi. Parecia algun tipo de palacio gótico desde afuera, pero por dentro, yo
sospechaba, que probablemente se veia como cualquier oficina de gobierno de las
que puedes encontrar en el mundo humano.
No nos llevaron alli, en
cualquier caso. Nos dirigieron hacia un edificio adyacente, igual de exquisito
desde afuera, pero de la mitad de su tamaño. Uno de los guardianes explico que
este era el lugar donde todos los invitados y dignatarios se quedaban cuando
visitaban la corte por largos periodos.
Para mi sorpresa, cada uno
obtuvo su propia habitación.
Eddie comenzo a protestar por
esto, argumentando que el necesitaba estarcerca de Lissa. Dimitri sonrio y le
dijo que no era necesario. En un lugar como este, los guardianes no necesitaban
estar tan cerca de sus Moroi. De hecho ellos a menudo se separaban para
encargarse de sus asuntos. La corte estaba tan bien resguardada como la
escuela. y realmente los visitantes Moroi de la academia raramente eran
vigilados tan de cerca por sus propios vigilantes.
Era
solo por obtener lo mejor de nuestra experiencia de campo que estabamos pasando
la noche con nuestros Moroi. Eddie estuvo de acuerdo con cierto desagrado, y de
nuevo, yo quede sorprendida con su dedicación.
Alberta hablo brevemente y
entonces se dirigio al resto de nosotros. “Descansen un rato del vuelo y esten
listos para cenar en cuatro horas. Lissa, la reina quiere verte en una hora”.
Una sacudida de sorpresa recorrio a Lissa, ella y yo intercambiamos una breve y
confundida mirada. La última vez que Lissa habia visto a la reina Tatiana, ella
la habia humillado y avergonzado en frente de toda la escuela por haber
escapado conmigo. Las dos nos preguntabamos para que querria ver a Lissa ahora.
“Seguro” dijo Lissa, “Rose y
yo estaremos listas”
Alberta sacudió su cabeza.
“Rose no esta invitada. La reina especificamente pregunto por ti. Sola”.
Claro que lo habia hecho. Que
interés podría tener la reina en la sombra de Vasilisia Dragomir? Una sucia voz
suzurró en mi cabeza, sustituible, sustituible...
El sentimiento oscuro me
sacudió, pero yo lo hice a un lado. Fui hacia mi habitación, aliviada por ver
que tenía un televisor. La idea de no hacer nada por las próximas cuatro horas
sonaba fantástica. El resto de la habitación era bastante elegante, con mesas
negras y mobiliario de cuero blanco. Estaba casi asustada de sentarme en ellas.
Ironicamente, a pesar de lo bonito que era, el lugar no estaba tan bien como el
resort de Ski en el que nos quedamos durante las vacaciones. Me imagino que
cuando vienes a la Corte real, vienes por negocios, no a descansar.
Apenas me habia acomodado en
el sillón de cuero y encendido la televisión cuando sentí a Lissa en mi mente.
Ven a hablar, dijo ella. Yo me senté, sorprendida por el mensaje y su
contenido. Usualmente nuestro vinculo era sobre sentimientos y emociones.
Requerimientos especificos como este eran muy raros. Me pare y deje la
habitación, dirigiendome a la habitación de al lado. “Que, no podias ir a
buscarme?” Pregunte yo. “Lo siento” dijo ella, viendose como si de verdad lo
sintiera. Era dificil ser duro con alguien tan delicado. “Yo solo... no tenía
tiempo. Estoy tratando de decidir que ponerme”. Su maleta ya estaba abierta
sobre la cama, con cosas colgadas en el closet. Diferente de mi, ella habia
venido preparada para cada ocasión, tanto casual como formal. Yo me acosté en
el sofá. El de ella era de terciopelo, no de cuero. “Usa la camisa estampada
con los pantalones negros” Le dije.
“No un vestido.” “Porque no un
vestido?”
“Porqie no quieres verte como
si estuvieras arrastrandote.” “Si tu lo dices”.
Pero Lissa usó el atuendo que
yo le sugerí. Ella me hablaba mientras terminaba de alistarse, y yo la mire con
envidia mientras ella se maquillaba. Cuando ella y yo habiamos vivido entre
humanos, habia sido muy diligente para arreglarme todos los días. Ahora nunca
parecía haber suficiente tiempo-ni razones- para hacerlo. Yo siempre estaba en
algún tipo de actividad que hacia al maquillaje no tener sentido o arruinado de
cualquier forma. Lo mejor que podía hacer era darme un masaje con crema
humectante. Parecía excesivo en las mañanas - Como si estuviera usando una
máscara- pero para la hora en que me enfrentaba al clima helado entre otras
duras condiciones, siempre quedaba sorprendida al notar que mi piel habia
absorvido todo la crema humectante. Un pequeño dolor punzó mi cuerpo cuando me
di cuenta de que raramente tendría la oportunidad de hacer esto durante el
resto de mi vida. Lissa pasaría la mayoría de sus días vistiendose elegante,
preparandose para fuciones reales. Nadie me notaria a mi nunca. Era raro,
considerando que hasta el año pasado yo siempre habia sido la que obtenia toda
la atención.
“Por que crees que ella quiere
verme?” Pregunto Lissa. “Tal vez para explicarnos que estamos haciendo aqui”.
“Tal vez”.
LA incomodidad lleno a Lissa,
a pesar de su calma exterior. Ella aún no se habia recuperado completamente de
la humillación brutal de la reina en el otoño pasado. Mi propio ataque de celos
parecia ahora estupido comparado con lo que ella tenia que pasar. Me abofetee
mentalmente, recordandome que yo no era tan solo su guardián invisible. Yo
también era su mejor amiga, y nosotras no habiamos hablado mucho ultimamente.
“No tienes nada por que
asustarte, Liss. Tu no has hecho nada malo. Y realmente, tu has estado
haciendolo todo bien. Tus calificaciones son perfectas. Tu comportamiento es
perfecto. Recuerdas todas esas personas que impresionaste durante el viaje de
ski? Esa perra no tiene nada con que atacarte.”
“No deberias decir eso” dijo
Lissa automaticamente. Ella se aplico mascara en sus pestañas, las examinó, y
entonces se aplicó otra capa.
“Sólo lo digo como lo veo. Si
ella te hace sentir mal por algo, entonces definitivamente ella es la que te
tiene miedo”.
Lissa se rio. “Porque me
tendria miedo a mi?”
“Por que la gente se siente
atraida a ti, y las personas como ella no soportan que otro les robe la
atención.” Estaba un poco sorprendida por lo sabia que habia sonado. “Además,
tu eres la última Dragomir. Quien es ella? Sólo otra Ivashkov. Hay como una
tonelada de ellos. Probablemente porque todos los chicos como Adrian tienen
toda clase de hijos ilegítimos.”
“Adrian no tiene ningún hijo.”
“Del que sepamos” dije yo,
misteriosamente.
Ella se paro y se alejo del
espejo, satisfecha con su cara. “Ahora estás defendiendo a Adrian?” Que paso
con tus advertencias para que me mantuviera alejada de el? Tu practicamente me
arrancaste la cabeza la primera vez que me viste con el - y esa ni siquiera fue
una desición mia.”
Ella tomo una delgada cadena
de oro de su maleta e intentó abrocharlo al rededor de su cuello. “Bien, si...
realmente no lo conocía entonces. El no es tan malo. Y es verdad, quiero decir,
el no es un grandioso modelo a seguir, pero tambien pienso que algunas de las
historias que cuentan sobre el con otras chicas son exageradas.”
“Yo no lo creo” dije,
saltando. Ella aún no habia podido abrocharse la cadena, asi que yo la tome y
puse las piezas juntas por ella. “Gracias” dijo ella, pasando sus manos por la
gargantilla. “Creo que de verdad le gustas a Adrian. Le gustas. En la forma
quiero-ser-serio-contigo”
Sacudí mi cabeza y retrocedí.
“Nop. Yo le gusto en la forma quitale toda la ropa como sea a la linda chica
dhampir” “Yo no creo eso.”
“Esos es porque tu crees lo
mejor de todas las personas”.
Ella se veia exceptica
mientras comenzaba a cepillarse su cabello sobre sus hombros. “No se que pensar
de eso tampoco. PEro se que el no es tan malo como tu crees. Se que no ha
pasado mucho tiempo desde MAson, pero deberias pensar en salir con alguien
más...”
“Recoge tu cabello” Alcance
una pinza desde su maleta para ella. “Mason y yo nunca salimos de verdad. Tu sabes
eso”
“Si. Bien, supongo que es otra
razón para comenzar a considerar a alguien más para salir. LA secundaria no se
ha acabado todavia. Parece que deberias estar haciendo algo divertido.”
Divertido. Era irónico. Meses
atrás habia discutido con Dimitri sobre lo injusto que era que como un guardian
en entrenamiento, tenía que cuidar mi reputación y no hacer demasiadas locuras.
El estuv de acuerdo en que no era justo que yo no pudiera hacer las cosas que
las otras chicas de mi edad podían, pero ese era el precio que yo tenia que
pagar por mi futuro. Yo habia estado enojada, pero después del problema con
Victor, comence a ver el punto de vista de Dimitri- a tal nivel que el mismo me
había dicho que no debia limitarme tanto. Ahora, depués de Spokane, me sentía
una chica totalmente diferente de la que habló con Dimitri el otoño pasado a
cerca de la diversión. Estaba a un par de meses de la graduación. Las cosas de
la secundaria... bailes... novios...
que importaba todo eso en la
gran escala de las cosas? Todo en la academia parecia tan trivial- excepto lo
que me podía convertir en una mejor guardiana. “Realmente no creo que necesite
un novio para completar mi experiencia de la secundaria” Le dije a ella.
“Yo tampoco lo creo” dijo
ella. Enderezando su cola de caballo.
“Pero tu solías tener citas y
coquetear. Yo siento que seria bueno para ti hacer esas cosas de nuevo. No es
como si tuvieras que tener algo serio con Adrian”. “Bien, no escucharás quejas
de el sobre eso. Pienso que lo último que el quiere es algo serio, ese es el
problema”.
“Bueno. De acuerdo con algunas
de las historas, el está muy serio. El otro día escuché que ustedes estaban
comprometidos. Alguien dijo que habia sido desheredado porque le dijo a su papá
que nunca amaría a nadie más.” “Ahhhhh” De verdad no habia ningina otra
respuesta adecuada para esos rumores. “Lo espantoso es que esas historias
llegaron hasta el campus de primaria”. Mire hacia el techo. “Porque me siguen
pasando esas cosas a mi?” Ella camino hacia el sofa y me miro.
“Por que tu eres grandiosa, y
todos te aman.” “Nah, tu eres a la que todos aman”.
“Bien entonces, supongo que
las dos somos increibles y adorables. Y uno de estos días-” Una chispa traviesa
brillo en sus ojos- “Encontraremos un chico al que tu tambien ames”
“No contengas tu respiración.
Nada de eso importa. No ahora. Tu eres la única persona por la que me debo
preocupar. Vamos a graduarnos, y tu comenzarás la universidad, y será
grandioso. No más reglas, solo nosotras dos”.
“Es un poco asustador” murmuro
ella. “Pensar en estar por mi propia cuenta.
Pero tu estarás conmigo. Y
Dimitri también” ella suspiró. “No puedo imaginarme la vida sin ti. Ni siquiera
recuerdo el tiempo cuando tu no estabas conmigo”. Yo me pare y le di un pequeño
golpe en su brazo. “Hey, ten cuidado. Vas a poner celoso a Christian. Oh
mierda. Supongo que el va a estar cerca también, huh? Sin importar a donde
vayamos?”
“Probablemente. Tu, yo, el,
Dimitri, y los guardianes que le asignen a Christian. Una gran familia feliz”.
Yo bostecé. Pero dentro de mi,
un calido y suave sentimiento crecía. Las cosas estaban locas en nuestro mundo,
pero yo tenía todas estas personas grandiosas en mi vida. Siempre que nosotros
estuvieramos juntos, todo estaría bien.
Ella miró su reloj, y el miedo
regreso. “Tengo que irme ahora. Podrias... podrias ir conmigo?”
“Tu sabes que no puedo”
“Yo lo se... no en cuerpo...
pero osea, podrías hacer esa cosa? Cuando tu estas mirando desde mi cabeza? Me
ayudaría sentir que no estoy sola”
Era la primera vez que Lissa
me pedía hacer eso a propósito. Normalmente, ella odiaba el hecho de que yo
pudiera ver a travéz de sus ojos, Era una señal de que tan nerviosa estaba ella
realmente.
“Seguro” dije yo. “Es
probablemente mejor que cualquier programa de televisión en todo caso”.
Regrese a mi habitación,
tomando una posición identica en el sofá. Despejando mis pensamientos, me abrí
a la mente de Lissa, llendo más allá de sus sentimientos. Era algo que el
vinculo shadow-kissed me permitia hacer y era la parte más intensa de nuestra
conexión. No era sólo sentir sus pensamientos-Era estar de verdad dentro de
ella, viendo a travéz de sus ojos y compartiendo sus experiencias. Habia
aprendido a controlarlo recientemente. Yo solia deslizarme en ella sin querer
hacerlo, y muchas veces no podía mantener sus sentimientos alejados. Yo podía
controlar mi experiencia extracorporal ahora e incluso convocar el evento- como
estaba a punto de hacer.
Lissa apenas habia entrado al
salón en que la reina lo estaba esperando. Los Moroi podían usar terminos como
“realeza” e incluso se arrodillaban a veces, pero no habian tronos ni nada de
eso aqui. Tatiana se sentó en una silla oridinaria, vestida con una chaqueta y
un blazer azúl naval, viendose más como una mujer ejecutiva que como cualquier
tipo de monarca. Ella no estaba sola, tampoco. Una alta y elegante Moroi, cuyo
cabello rubio comenzaba a mostrar algunas canas plateadas se sentó cerca a
ella. Yo la reconocí: Priscila Voda, la amiga y consejera de la reina. Nosotros
la conocimos en el viaje de ski, y ella quedó impresionada con Lissa. Tome su
presencia como una buena señal. Guardianes silenciosos vestidos de blanco y
negro, se ubicaron por toda la pared. Para mi sorpresa, Adrian también estaba
allí. El se apoyo en una pequeña silla, pareciendo completamente indiferente al
hecho de que estaba junto a la más importante líder Moroi. El guardian con
Lissa la anunció. “Princesa Vasilisia Dragomir”
Tatiana movio su cabeza
reconociendola. “Bienvenida Vasilisia. Por favor sientate”
Lissa se sento cerca a Adrian,
su miendo creciendo a cada segundo. Un sirviente Morio entro y le ofrecio te o
cafe, pero Lissa los rechazó. Tatiana mientras tanto bebio de una taza de te y
observo a Lissa de pies a cabeza. Priscila Voda rompió el silencio incomodo.
“Recuerdas lo que dije sobre
ella?” Priscila preguntó animadamente. “Ella estuvo impresionante en nuestra
cena de estado en Idaho. Calmo una fuerte discusión a cerca de los Moroi
peleando con los guardianes. Ella logro calmar hasta al padre de Adrian”
Un sonrisa helada cruzo el
rostro de Tatiana. “Eso es impresionante. La mitad del tiempo, siento que
Nathan aún tiene doce años”
“Yo tambien” dijo Adrian,
bebiendo una copa de vino. Tatiana lo ignoro y se concentro de nuevo en Lissa.
“Todos parecen estar
impresionados contigo, de verdad. No escucho más que cosas buenas de ti, a
pesar de tus pasadas transgresiones...las que estoy empezando a entender, no
estaban completamente fuera de tu buen juicio” La mirada atonita de Lissa logró
hacer a la reina reir. No habia mucho calor o humor en la risa, a pesar de
todo. “Si, si... yo se todo sobre tus poderes, y por supuesto, tambien se lo
que paso con Victor. Adrian ha estado contandome
sobre el uso del espiritu
también. Es tan extraño. Dime... tu puedes...” Ella miro una mesa cercana. Un
florero estaba en el, con puntos verdes oscureciendo las flores. Era algun tipo
de planta que alguien habia plantado. Como sus compañeras del patio, estaba
esperando la primavera para florecer.
Lissa dudo. Usar sus poderes
en frente de otros era algo extraño para ella. Pero Tatiana la miraba
expectante.
Despues de unos momentos,
Lissa se inclino y toco las hojas. Los capullos salieron de la tierra,
creciendo casi un pie de alto. Gigantes ramaas se formaron alrededor, floreciendo
con hermosas flores blancas. Lilas de pascua.
Lissa separo su mano.
Tatiana se veia maravillada, y
ella dijo algo en un lenguaje que no pude comprender. Ella no habia nacido en
los Estados Unidos pero habia elegido mantener su corte aqui. Ella hablaba sin
acento, pero, como con Dimitri, los momentos de sorpresa aparentemente la
hacian hablar en su lengua nativa. Despues de unos segundos, ella puso su
máscara de indiferencia de nuevo. “Hmmm. Interesante”
Hablando de minimizar algo
grande.
“Podria ser muy útil” dijo
Priscila, “Vasilisia y Adrian no pueden ser los unicos que lo tienen. Si
pudieramos encontrar otros usuarios del espíritu podríamos aprender mucho. La
sanación por si misma es un regalo, eso sin hablar de todo lo demas que pueden
conjurar. Sólo imaginen lo que podemos hacer con eso” Lissa se sintio
optimista. Durante un tiempo, ella se esforzo como nadie para encontrar a otros
de su tipo. y habia sido dificil tener suerte. Si la reina y el concejo moroi
ponian sus recursos en ello, ni se imaginaba lo que podían encontrar. Aún asi,
algo a cerca de las palabras de Priscila molestó a Lissa. “Disculpeme, princesa
Voda... no estoy segura de querer usar mis otros poderes sanadores tanto como a
usted le gustaría”
“Por que no?” pregunto
Tatiana, “Por lo que entiendo, puedes sanar casi cualquier cosa”.
“Yo puedo...” dijo Lissa
lentamente. “Y quiero hacerlo. Yo desearía ayudar a todo el mundo, pero no
puedo. Quiero decir, no me malinterpreten, definitivamente ayudaría a algunas
personas. Pero también me he encontrado con otras personas como Victor, que
quería abusar de mis poderes. Después de un tiempo... quiero decir, como podría
escoger? Quien tiene derecho a vivir? Eso hace parte de la vida... bien,
algunas personas tienen que morir. Mis poderes no son una receta médica que
puede ser renovada según la necesidad, y honestamente, me asusta pensar que
sólo sería usado para, uh, cierto topo de personas. Tal y como lo hacen con los
guardianes”
Una ligera tensión creció en
la habitación. Lo que Lissa habia insinuado era raramente mensionado en
publico.
“De que están hablando?”
pregunto Tatiana entrecerrando sus ojos. Por su cara se notaba que ya lo sabia.
Lissa estaba asustada por sus
próximas palabras, pero ella lo hizo de todas formas. “Todos saben que hay un
cierto, um... método para distribuir los guardianes. Sólo la élite los
consigue. La realeza. La gente rica. Personas con poder.”
Un frío recorrio la
habitación. La boca de Tatiana se convirtio en una línea recta. Ella se quedo
en silencio durante un momento, y tenia el presentimiento de que los demás
estaban conteniendo su respiración. Yo lo estaba haciendo. “De verdad no crees
que la realeza necesita protección especial?” Pregunto ella finalmente. “No
crees que tu lo necesitas-la última de los Dragomir?”
“Sigo pensando que mantener
seguros a nuestros líderes es importante, claro. Pero tambien creo que
necesitamos detenernos y analizar lo que estamos haciendo. Podría ser hora de
reconsiderar la forma en la que siempre hemos hecho las cosas”.
Lissa sonó tan sabia y tan
segura de sí misma. Yo estaba orgullosa de ella. Viendo a Priscila Voda, se
podría decir que ella también lo estaba. A ella le habia gustado Lissa desde el
comienzo. Pero tambien se notaba que Priscilla estaba nerviosa. Ella le
respondió a la reina y supo que Lissa estaba navegando en aguas peligrosas.
Tatiana sorbió su te. Creo que
era una excusa para organizar sus pensamientos. “Tengo entendido” dijo ella,
“que también estás a favor de que los Morio luchen con los guardianes contra
los Strigoi?”
Otro tema peligroso, uno en el
que Lissa estaba muy interesada.
“Creo que si hay Morois que lo
quieren hacer, no deberíamos negarles la oportunidad.” De repente recordé a
Jill.
“La vida de los Moroi es
preciosa.” dijo la reina. “Ellos no deberían arriesgarse” “Las vidas de los
Dhampirs son igual de valiosas” Lissa respondió. “Si ellos pelean junto a los
Moroi, podrían salvarnos a todos. Y de nuevo, si los Moroi están dispuestos a
hacerlo, por que negarselos? Ellos merecen aprender a defenderse. Y personas
como Tasha Ozera han desarrollado métodos para pelear con magia”
La mención de la tía de
Christian hizo que apareciera una arruga en la frente de la reina. Tasha había
sido atacada por un Strigoi cuando era más joven y habia dedicado el resto de
su vida aprendiendo a defenderse.
“Tasha Ozera... ella sólo trae
problemas. Ella está logrando reunir un buen número de personas problematicas”
“Ella está tratando de introducir nuevas
ideas” Entonces noté que Lissa ya no estaba asustada. Ella estaba confiada en
sus creencias y necesitaba expresarlas. “A través de la historia, la gente con
ideas nuevas-quienes pensaban diferente y trataron de cambiar las cosas-siempre
han sido tachados de problematicos. Pero la verdad? Quiere la verdad?
Una mirada curiosa lleno la
cara de Tatiana, casi una sonrisa. ”Siempre”
“Necesitamos ese cambio.
Quiero decir, nuestras tradiciones son importantes. No deberiamos alejarnos de
ellas. Pero algunas veces, pienso que estamos equivocados”
“Equivocados?”
“Mientras el tiempo avanza,
nosotros nos acostumbramos a los cambios. Evolucionamos. Computadoras,
electricidad, la tecnología en general. Todos estamos de acuerdo en que esas
cosas hacen que nuestra vida sea mejor. Por qué no puede ser de la misma forma
respecto a nuestro comportamiento? Por qué seguimos aferrandonos al pasado
cuando hay mejores formas de hacer las cosas?”
Lissa estaba sin aliento,
emocionada. Sus mejillas se sentían cálidas, y su corazón acelerado. Todos los
demás estabamos mirando a Tatiana, buscando alguna pista en esa cara de piedra.
“Es muy interesante hablar
contigo” dijo ella, finalmente. Ella hizo que interesante sonara como una mala
palabra. “Pero tengo cosas urgentes que hacer ahora” Ella se paro, y todos la
siguieron apresurados, incluso Adrian. “No me uniré a ustedes durante la cena,
pero tu y tus acompañantes tendrán todo lo que necesiten. Te vere mañana en el
juicio. Sin importar lo radicalmente ingenuas e idealistas que resulten tus
ideas, me alegra que estés pesente para completar la sentencia. Su
encarcelamiento, por lo menos, es algo en lo que estamos de acuerdo.”
Adriana salió, sus guardianes
inmediatamente la siguieron. Priscilla la siguió también, dejando solos a Lissa
y a Adrian.
“Bien hecho, prima. No hay
muchas personas que puedan dejar a la señora fuera de balance como lo hiciste”
“Ella no parecia fuera de
balance”
“Oh, lo estaba. Creeme. La
mayoría de las personas con las que habla a diario no se atreven a hacerlo de
la forma en que tu lo hiciste, ni hablar de alguien de tu edad” El se puso de
pie y le extendio una mano a Lissa. “Vamos. Te mostraré el lugar. Te ayudará a
despejar tu mente”. “Yo he estado aqui” dijo ella. “Cuando era más pequeña”
“Si, bien, las cosas que
llegamos a ver cuando somos niños son diferentes a las que podemos ver cuando
somos adultos. Sabias que aqui hay un bar habierto las veinticuatro horas?
Tenemos que conseguirte algo para tomar”
“No quiero tomar nada”
“Lo querrás antes de que
termine este viaje”
Dejé la cabeza de Lissa y
regresé a mi habitación. La reunión con la reina habia terminado y Lissa no
necesitaba mi apoyo invisible.
Además, de verdad no queria
estar con Christian justo ahora. Sentandome, descubrí que me sentía
sorpresivamente alerta. Estar en su cabeza habia sido casi como tomar una
siesta.
Decidí explorar un poco por mi
propia cuenta. Nunca habia estado en la corte real. De verdad era como un mini
pueblo, y me preguntaba que otras cosas habrían para ver, además del bar en el
que Adrian probablemente vivía, durante sus visitas.
Me dirigí hacia abajo,
adivinando que tendría que salir. Hasta donde sabía, este edificio sólo tenia
habitaciones. Era casi como el hotel del Palacio. Cuando llegué a la entrada,
vi a Christian y a Eddie caminando y hablando con alguien a quien no lograba
ver. Eddie, siempre vigilante, me vio y me llamo.
“Heu, Rose. Mira a quien
encontramos”
Mientras me acercaba,
Christian se hizo a un lado, revelando la persona misteriosa. La mire
sorprendida y ella me saludó.
“Hola Rose”
Un momento despues, sentí una
sonrisa dibujandose en mi cara. “Hola, Mia”
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