domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 9 BLOOD PROMISE

Capítulo 9
―Pensé que eras un sueño dije.
Todos permanecieron de pie, los Dhampir extendidos alrededor de los Moroi en una especie de formación protectora. Abe era la extraña cara que había visto mientras entraba y salía de conciencia después de la pelea en el granero. Él era mayor que yo, cerca de la edad de Olena. Tenía el pelo negro, una barba de candado, y era de piel tan bronceado como un Moroi alguna vez podía haber sido. Si alguna vez has visto personas bronceados o de piel oscura que están enfermas o pálidas, era muy parecido a eso. Había un poco de pigmentación en su piel, pero era resaltada por una intensa palidez. Lo más asombroso de todo era su ropa. Él usaba un abrigo largo oscuro que gritaba dinero, a conjunto con una bufanda carmesí de cachemir. Debajo de eso, podía ver un poco de oro, una cadena para hacer juego con el arete que él usaba en una de sus orejas. Mí impresión inicial de ese tipo extravagante, habría sido pirata o chulo. Un momento después, cambie de opinión.
Algo en él decía que él era el tipo de sujeto que rompía rodillas para salirse con la suya.
―¿Sueño, eh? Eso‖ dijo el Moroi, con el más sutil indicio de una sonrisa, ―no es algo que escuche muy a menudo. Bueno, no‖ él reconsidero. ―Ocasionalmente me aparezco en las pesadillas de las personas‖. No era ni americano ni ruso; no podía identificar el acento.
¿Intentaba impresionarme o intimidarme con su gran mala reputación? Sydney no había tenido miedo de él, exactamente, pero ella ciertamente estaba poseída por una buena cantidad de cautela.
―Bueno, asumo que usted ya sabe quien soy‖ dije. ―Por lo tanto, la pregunta ahora es,
¿qué esta haciendo aquí?
―No‖ él dijo, la sonrisa se hizo más dura. ―La pregunta es, ¿qué esta usted haciendo aquí?
Hice un gesto hacia la casa, tratando de actuar tranquila. ―Estoy yendo a un funeral
―Eso no es por lo que ha venido a Rusia‖
―Vine a Rusia para decirles a los Belikovs que Dimitri esta muerto, viendo que nadie más se molesto. Eso fue entrar en una práctica explicación de mi estancia aquí, pero mientras
Abe me estudiaba, un escalofrío corrió por mi columna, parecido a cuando Yeva me miraba. Como esa loca mujer vieja, él no me creyó, y de nuevo sentí el peligroso filo de su por lo demás jovial personalidad.
Abe sacudió su cabeza, y ahora su sonrisa se había ido del todo. ―Esa no es la razón tampoco. No me mientas, niñita.
Sentí mí furia elevarse. ―Y no me interrogues, viejo. No a menos que estés listo para decirme porque tu y tus compañeros se arriesgaron a conducir ese camino para recogernos a Sydney y a mi‖ Los Dhampir de Abe se pusieron tensos a la palabra viejo, pero para mi sorpresa, él en realidad sonrió de nuevo –aunque la sonrisa no llegó a sus ojos.
―Tal vez estaba simplemente ayudando
―No, por lo que escuche. Usted es el que hizo que los Alquimistas enviaran a Sydney conmigo aquí
―¿Oh?‖ él arqueo una ceja. ―¿Ella te dijo eso? Mmm… eso fue un mal comportamiento por su parte. A sus superiores no les va a gustar eso. Nada en absoluto
Oh, demonios. Había hablado sin pensar. No quería que Sydney se metiera en problemas.
Si Abe era realmente algún estilo de Padrino Moroi -¿Cómo lo había llamado? ¿Zmey? ¿La serpiente?- no dudaba de que pudiera hablar con los otros alquimistas para hacerle su vida aun más miserable.
―Se lo saque a la fuerza‖ mentí. ―Yo… yo la amenacé en el tren. No fue difícil. Ella ya esta aterrada de muerte de mi
―No dudo que ella lo esté. Todos ellos están asustados de nosotros, atados por siglos de tradiciones y escondidos detrás de sus cruces para protegerse –a pesar de los dones que ellos obtienen de sus tatuajes. En muchas formas, ellos obtienen los mismos rasgos que tu Dhampir –solo que sin problemas reproductivos.‖ Él miro hacia la escalera mientras hablaba, como algún tipo de filósofo meditando en los misterios del universo. De alguna forma, eso me enfadó aun más. Él estaba tratando esto como una broma, cuando claramente tenía una agenda respecto a mí. No me gustaba ser parte del plan de nadie – particularmente cuando no sabía cual era el plan.
―Si, si, estoy segura que podríamos hablar acerca de los Alquimistas y como los controlas toda la noche‖ dije bruscamente. ―Pero yo todavía quiero saber que quiere de mi.
―Nada‖ él dijo simplemente.
―¿Nada? Usted paso por muchos problemas para juntarme con Sydney y seguirme aquí
 Bajó la mirada del cielo, había un peligroso destello en sus ojos. ―Tu no eres de interés para mi. Tengo mis propios negocios que dirigir. Vengo en nombre de otros que tienen interés en ti
Me puse tensa, y al final, verdadero miedo corrió a través de mí. Mierda. Había una persecución por mí. ¿Pero quien? ¿Lissa? ¿Adrián? ¿Tatiana? De nuevo esa última me puso nerviosa. Los otros podían buscarme por que les importaba. Pero Tatiana… Tatiana temía que yo me pudiera fugar con Adrián. Una vez más pensé que si ella quería encontrarme, podría ser porque quería asegurarse de que no regresara. Abe me pareció el tipo de persona que podía hacer desaparecer personas.
―¿Y que quieren los otros? ¿Me quieren en casa?‖ Pregunte, tratando de no parecer con miedo. ―¿Pensó que solamente podía aparecer aquí y arrastrarme de regreso a los Estados Unidos?
Esa reservada sonrisa de Abe regresó. ―¿Piensas que yo podría solamente arrastrarte de regreso?
―Bueno me burle, de nuevo sin pensar. ―Usted no podría. Sus hombres aquí podrían.
Bueno, quizás. Podría ser capaz de vencerlos
Abe se rió fuerte por primera ves, un sonoro, profundo sonido lleno con sincera diversión.
―Estás a la altura de tu descarada reputación. Encantador.‖ Genial. Probablemente Abe tiene todo un archivo de mi en algún lado. Probablemente sabe que me gusta para desayunar. ―Haré un intercambio contigo. Dime porque estas aquí, y yo te diré porque estoy aquí
―Yo ya le dije
En un santiamén, la risa se fue. Él dio un paso más cerca de donde me sentaba, y vi a sus guardias ponerse tensos. ―Te dije que no me mintieras. Tú tienes una razón para estar aquí. Necesito saber cual es
―¿Rose? ¿Puedes venir aquí?
Hacia la casa Belikov, la voz clara de Viktoria resonó en la noche. Inclinada detrás de mí, la vi a ella de pie en el marco de la puerta. De repente, quería alejarme de Abe. Había algo letal debajo de esa llamativa y jovial fachada, y no quería pasar otro minuto más con él. Saltando, empecé a regresar a la casa, medio esperando a que sus guardianes vinieran a secuestrarme, a pesar de sus palabras. Los dos hombres se quedaron donde estaban, pero sus ojos me observaban cuidadosamente. La sonrisa estrafalaria de Abe regreso a su rostro.
―Perdón no puedo quedarme y charlar‖ dije.
―Eso esta bien dijo majestuosamente. ―Encontraremos tiempo mas tarde
―Poco probable‖ dije. Él se rió, y yo apresuradamente seguí a Viktoria dentro de la casa, no sintiéndome segura hasta que cerré la puerta. ―No me gusta ese hombre
―¿Abe? Ella pregunto. ―Pensé que él era tu amigo
―Difícilmente. Él es una especie de gángster, ¿verdad?
―Supongo‖ Ella dijo, como si no fuera tanta cosa. ―Pero él es la razón de que estés aquí
―Si, se de él viniendo por nosotras
Viktoria negó con la cabeza. ―No, me refiero a aquí. Creo que mientras estaba en el auto, tu continuabas diciendo, ‗Belikov, Belikov‘. Abe se figuro que nos conocías. Por eso él te trajo a nuestra casa‖
Eso me alarmó. Había estado soñando con Dimitri, así que por supuesto habría dicho su apellido. Pero no tenia ni idea de cómo había terminado aquí. Me había figurado que era por que Olena tenía entrenamiento médico.
Luego Viktoria agrego la cosa más asombrosa de todas. ―Cuando él se dio cuenta de que no te conocíamos, te iba a llevar a otro lado –pero la abuela dijo que teníamos que mantenerte. Supongo que ella tuvo un sueño que tu venias a nosotros
―¿Qué?‖ ¿La loca y espeluznante Yeva que me odia? ―¿Yeva soñó acerca de mi?
Viktoria asintió. ―Es este don que ella tiene. ¿Estas segura de que no conoces a Abe? Él es muy importante para estar aquí sin una razón Olena se apresuro hacia nosotros antes de que pudiera responder. Ella asió mi brazo. ―Te hemos estado buscando. ¿Por qué tardaste tanto? la pregunta fue dirigida a Viktoria.
―Abe estaba…
Olena negó con la cabeza. ―No importa. Entra. Todos están esperando
―¿Para que?‖ pregunte, dejando que ella me arrastrara a través de la casa hacia el patio trasero.
―Se suponía que tenia que decírtelo‖ explicó Viktoria, apresurándose al lado. ―Esta es la parte donde todos se sientan y recuerdan a Dimitri contando historias
―Nadie lo ha visto en mucho tiempo; no sabemos que ha pasado con el recientementedijo Olena. ―Necesitamos que tu nos lo digas
Me acobarde. ¿Yo? Me rehusé a eso, particularmente cuando emergimos afuera y vi todosesos rostros alrededor de la fogata. No conocía a ninguno de ellos. ¿Cómo podía hablar de Dimitri? ¿Cómo podía revelar lo que estaba más cerca de mi corazón? Todos parecían
difuminarse juntos, y pensé que podría desmayarme. Por el momento, ninguno de ellos pareció notarme. Karolina estaba hablando, con su bebe en sus brazos. De vez en cuando ella se paraba, y los otros se reían. Viktoria se sentó en un lugar en un suelo sobre una colcha y me tiro abajo a su lado. Sydney se nos unió a nosotros un poco después.
―¿Qué esta diciendo?‖ susurre.
Viktoria escucho a su hermana por unos momentos y luego se inclino más cerca de mí.
―Ella esta hablando de cuando Dimitri era muy joven, como solía rogarle a ella y a sus amigos que lo dejaran jugar con ellos. Tenía unos seis y ellos tenían ocho y no lo quería cerca.‖ Viktoria se detuvo de nuevo para comprender la siguiente parte de la historia.
―Finalmente, Karolina le dijo que podía si él aceptaba casarse con sus muñecas. Entonces Karolina y sus amigas lo vistieron a él y a sus muñecas una y otra ves y continuaron teniendo bodas. Dimitri se casó al menos diez veces.
No pude evitar reírme mientras intentaba imaginarme el duro, sexy Dimitri dejar que su hermana mayor lo vistiera. Él probablemente habría tratado sus ceremonias de matrimonio con muñecas tan seriamente y de forma estoica como lo hacia con sus  deberes de guardián.
Otra persona hablo, y trate de mantenerme con las traducciones. Todas las historias eran acerca de la amabilidad de Dimitri y su fuerza de carácter. Incluso cuando no salía a combatir los no-muerto, Dimitri siempre había estado ahí para ayudar a aquellos que lo necesitaban. Casi todos podían recordar alguna vez que Dimitri se había acercado para ayudar a otros, apartarse de su camino para hacer lo que era correcto, incluso en situaciones que podían ponerlo en riesgo. Eso no era una sorpresa para mí. Dimitri siempre hacia lo correcto.
Y fue esa actitud que me había hecho amarlo tanto. Yo tengo una naturaleza similar. Soy muy acelerada cuando otros me necesitan, a veces cuando no debería hacerlo. Otros me llaman loca por eso, pero Dimitri me había entendido. Él siempre me había entendido, y parte en lo que habíamos trabajado era como atenuar esa impulsiva necesidad de correr hacia el peligro con razón y cálculo. Tengo una sensación que nadie mas en este mundo llegaría a entenderme como él lo hacia.
No note cuan fuerte corrían las lagrimas por mis mejillas hasta que vi a todos mirándome a mí. Al principio, pensé que ellos me consideraban loca por llorar, pero luego me di cuenta de que alguien me había hecho una pregunta.
―Quieren que tu hables de los últimos días de Dimitri dijo Viktoria. ―Dinos algo. Que hizo.
Como era él.
Use mi manga para limpiar mi rostro y mire hacia otro lado, enfocándome en la fogata.
Había hablado frente a otros antes, sin vacilación, pero esto era diferente. ―Yo… yo no puedo le dije a Viktoria, mi vos forzada y suave. ―No puedo hablar de él Ella apretó mi mano. ―Por favor. Ellos necesitan escuchar de él. Necesitan saber. Sólo dinos algo. ¿Cómo era él?
―Él… él era tu hermano. Tú sabes
―Si ella dijo gentilmente. ―Pero queremos saber como piensas que él era
Mis ojos todavía estaban en el fuego, mirando la forma en que las llamas bailaban y cambiaban del naranja a azul. ―Él… él era el mejor hombre que alguna vez haya conocido. Me detuve para sostenerme y Viktoria uso la oportunidad para traducir mis palabras al ruso. ―Era uno de los mejores guardianes. Quiero decir, él era joven comparado con muchos de ellos, pero todos sabían quien era él. Todos conocían su reputación, y muchas personas contaban con él para consejos. Le decían el Dios. Y cuando había una pelea… o peligro… él siempre era el primero en ponerse ahí. Él nunca titubeo. Y un par de meses atrás, cuando nuestra escuela fue atacada…
Me atragante aquí un poco. Los Belikov habían dicho que sabían del ataque –que todos sabían acerca de eso- y por los rostros aquí, era verdad. No necesite detallar en esa noche, en los horrores que había visto.
―Esa noche continué. ―Dimitri se apresuro a enfrentar a los Strigoi. Él y yo estábamos juntos cuando nos dimos cuenta de que estaban atacando. Yo quería quedarme y ayudarlo, pero él no me dejo. Él solo me dijo que me fuera, que corriera u alertara a los otros. Y él se quedo atrás –sin saber cuantos Strigoi él tenia que enfrentar mientras yo iba por ayuda. Todavía no se a cuantos él enfrento- pero ellos eran muchos. Y él los derrotó a todos sólo
Me atreví a mirar a arriba a los rostros alrededor de mí. Todos estaban tan callados y quietos que me pregunte si estaban respirando. ―Fue tan duro‖ les dije. Sin darme cuenta de eso, mi voz había caído en un susurro. Tuve que repetirme más fuerte. ―Fue tan duro.
No quería dejarlo, pero sabía que tenía que hacerlo. Él me había enseñado tanto, pero una de las cosas más grandes era que debíamos proteger a otros. Era mí deber alertar a todos los demás, a pesar de que yo quería quedarme con él. Todo el tiempo, mí corazón seguía diciéndome, ‗Regresa, regresa. ¡Ve con él!‘ Pero sabía lo que tenia que hacer –y también sabia que parte de él estaba tratando de mantenerme a salvo. Y si los roles hubieran estado invertidos… bueno, yo lo habría hecho correr también
Suspire, sorprendida de ver que había revelado tanto de mi corazón. Cambie de regreso a los negocios. "Incluso cuando los otros guardianes se le unieron, Dimitri nunca retrocedió.
Él derroto más Strigoi que casi todos. Christian y yo habíamos realmente matado a la mayoría. ―Él… él era asombroso
Les dije el resto de la historia que les había dicho a los Belikov. Solo que en realidad forcé unos pequeños detalles esta vez, diciéndoles a ellos vívidamente cuan valiente y feroz él había sido. Las palabras me lastimaban mientras hablaba, y sin embargo… era casi un alivio sacarlas. Había mantenido los recuerdos de esa noche demasiado cerca de mí. Pero eventualmente, tuve que decirles de la cueva. Y eso… eso era lo peor.
―Habíamos atrapado a los Strigoi que se escaparon en una cueva. Tenía dos entradas, y fuimos hacia ellos por los dos lados. Algunas de nuestra gente quedo atrapada, sin embargo, y habían más Strigoi de lo que esperábamos. Perdimos gente… pero habríamos perdido mucho más si Dimitri no hubiera estado ahí. Él no se iría hasta que todos no salieran. A él no le importo el riesgo para si mismo. Solo sabía que tenia que salvar a los otros…
Lo había visto en sus ojos, esa determinación. Nuestro plan había sido finalmente retirarnos cuando todos salieran, pero yo tenía el presentimiento de que él se habría quedado y matado a todo Strigoi que pudiera encontrar. Pero él había seguido órdenes también, finalmente comenzando su retirada cuando los otros estuvieron a salvo. Y en esos últimos momentos, justo antes de que el Strigoi lo mordiera, Dimitri había encontrado mis ojos con una mirada tan llena de amor que fue como si toda la cueva se llenara de luz. Su expresión había dicho lo que habíamos hablado acerca antes: Podemos estar juntos, Rose. Pronto. Estamos casi ahí. Y nada podrá mantenernos separados de nuevo…
No mencione esa parte, sin embargo. Cuando termine el resto de la historia, los rostros de aquellos reunidos estaban tristes pero llenos de admiración y respeto. Seca del fondo de la multitud, note a Abe y sus guardias escuchando también. Su expresión no se podía leer.
Dura, pero no enfadada o asustada. Pequeñas tazas comenzaron a circular a través del grupo, y alguien me entrego una. Un Dhampir que no conocía, uno de los pocos hombres presente, se puso de pie y levantó su taza al cielo. Él hablo alto y con reverencia, y yo escuche el nombre de Dimitri mencionado varias veces. Cuando el concluyo, él bebió de la taza. Todos lo demás lo hicieron también, así que yo los imite.
Y casi me ahogo.
Era como fuego en forma liquida. Tomo cada gramo de fuerza que tenia para tragarlo y no rociarlo encima de aquellos que me rodeaban. "¿Q… que es esto?‖ pregunte, tosiendo.
Viktoria sonrió. ―Vodka
Intente ver al vaso. ―No, no lo es. Yo he bebido Vodka antes
―No Vodka ruso
Aparentemente no. Forcé hacia abajo el resto de la taza por respeto a Dimitri, incluso pensaba que tenia un presentimiento de que si él estuviera aquí, estaría sacudiendo la cabeza hacia mi. Pensé que había terminado de estar en el foco después de mi historia, pero aparentemente no. Todos continuaban haciéndome preguntas. Ellos querían saber más acerca de Dimitri, mas acerca de cómo su vida había sido recientemente. Ellos también querían saber acerca de mí y de Dimitri como pareja. Todos ella parecía haberse figurado que Dimitri y yo estábamos enamorados –y estaban de bien con eso. Me preguntaron acerca de cómo nosotros nos conocimos, cuanto tiempo habíamos estado juntos…
Y todo el tiempo, las personas continuaban llenándome la taza. Determinada a no lucir como una idiota, continué bebiendo hasta que pude finalmente bajar el Vodka sin toser o escupir. Mientras más bebía, más fuerte y más animada se hacían mis historias. Mis labios comenzaron a estremecerse, y parte de mi sabia que esto era probablemente una mala idea. De acuerdo, todo en mi lo sabia.
Finalmente, las personas comenzaron a marcharse. No tenia idea de que hora era, pero pensaba que era el medio de la noche. Tal vez más tarde. Me paré también, encontrándolo más difícil de hacer de lo que esperaba. El mundo tambaleo, y mi estomago no estaba tan contento conmigo. Alguien sostuvo mi brazo y me estabilizo.
―Despacio dijo Sydney. ―No te apresures‖ lentamente, cuidadosamente, ella me llevó hacia la casa.
―Dios gemí. ―¿No usan esa cosa para combustible de cohetes?
―Nadie te hizo continuar bebiendo
―Hey, no te pongas sermoneadora. Además, tengo que ser cortes
―Seguro dijo.
Llegamos al interior y luego lleve a cabo la tarea imposible de subir las escaleras hasta la habitación que Olena me había dado. Cada paso era agonía.
―Todos ellos sabían de mi y de Dimitri dije, preguntándome si habría dicho algo de esto sobria. ―Pero nunca les dije a ellos que estábamos juntos
―No tuviste que hacerlo. Esta escrito en todo tu rostro
―Ellos actuaron como si yo fuera su viuda o algo
―Tú podrías mas bien serlo llegamos a mi habitación, y ella me ayudo a sentarme en la cama. ―No muchas personas se casan por aquí. Si tu estas con alguien por un largo tiempo, ellos se figuran que es casi lo mismo
Suspiré y mire a la nada sin fijarme en nada en particular. ―Lo extraño tanto
―Lo siento dijo
―¿Alguna vez se pondrá mejor?
La pregunta pareció tomarla por sorpresa. ―Yo… yo no lo se
―¿Alguna vez as estado enamorada?
Ella negó con la cabeza. ―No
No estaba segura de si eso la hacia con suerte o no. No estaba segura si todos los días brillantes que había tenido con Dimitri valían el dolor que sentía ahora. Un momento después, supe la verdad. ―Por supuesto que lo valían.
―¿Eh? pregunto Sydney.
Me di cuenta que había dicho mis pensamientos en voz alta. ―Nada. Solo hablaba conmigo misma. Debería dormir un poco
―¿Necesitas algo más? ¿Vas a vomitar?
Evalué mi mareado estomago. ―No, pero gracias
―De acuerdo y en su típica manera brusca, ella se fue, apagando la luz y cerrando la puerta.
Habría pensado que me desmayaría enseguida. Honestamente, quería. Mi corazón se había abierto mucho hacia Dimitri esta noche, y yo quería que el dolor se fuera. Quería oscuridad y olvido. En lugar de eso, tal vez porque me gusta castigarme, mi corazón decidió terminar con el trabajo y desgarrarse abierto por completo.

Fui a visitar a Lissa.

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