Capítulo 20
Los
días posteriores a esto parecieron un sueño. De hecho, francamente, no puedo
decir cuantos días pasaron. Quizás solo fue uno. Quizás
fueron cien. Perdí la pista del día y la noche. Mi tiempo
se dividía en Dimitri, o no Dimitri. El era mi mundo. Cuando el no estaba allí, los momentos eran una agonía. Los pasaba como
mejor podía, pero siempre parecían prolongarse. La TV
era mi mejor amiga en esas ocasiones. Me acostaba en el sofá durante horas, solo la mitad de ellas sabiendo que estaba
pasando. De acuerdo con el resto de lujos de la suite,
yo tenía acceso a la televisión por satélite, lo que quería decir que había algunos programas americanos. La mitad del tiempo,
creo, no estaba segura de si esta en Ruso o en ingles.
Inna
siguió con sus visitas periódicas. Me traía mis comidas y hacia la colada -
llevaba los vestidos ahora - y esperaba de ese modo silencios
típicos de ella para ver si necesitaba algo más. Nunca
necesite nada más de ella. Solo necesitaba a Dimitri. Cada vez que ella se marchaba, una parte de mi recordaba que se suponía
que tenia que hacer algo... seguirla, eso era. Había
tenido algún plan acerca de comprobar la salida y usarla como un modo de escape, verdad? Ahora, ese plan no se
sostenía. Parecía mucho trabajo.
Y
luego, finalmente, Dimitri me visitaría y la monotonía se rompería. Nosotros
estaríamos sobre mi cada, abrigados en los brazos del otro. Nunca
teníamos sexo, pero nos besábamos, nos tocábamos,
y nos perdíamos de forma maravillosa en el cuerpo del otro - a veces con muy poca ropa. Al cabo de un rato,
encontré difícil de creer, el miedo que le había tenido con
su nuevo aspecto. Seguramente los ojos eran un poco espantosos, pero el era... todavía magnifico, e increíblemente
atractivo. Y después de hablar, a veces durante horas, le
dejaba morderme. Entonces conseguía aquella ráfaga... esa inundación maravillosa, exquisita de las sustancias químicas que
quitaban todos mis problemas.
Independientemente
de lo que antes pensara sobre la existencia de Dios, desapareció en estos momentos, pues seguramente yo tocaba a Dios
cuando me dejaba ir por la mordedura. Esto era el
cielo.
"Déjame
ver tu cuello" dijo el un día.
Estábamos
tendidas juntos como siempre. Yo estaba de lado, y el acurrucado contra mi espalda, con un brazo alrededor de la cintura. Me di
la vuelta y me aparte el pelo de donde este había
caído en mi cuello y clavícula. El vestido que llevaba hoy era de una tela ligera y ceñida.
"Ya?"
pregunte. Por lo general, el no me mordía hasta el final de sus visitas.
Mientras una parte de mi añoraba esto y esperaba con anticipación
sentirlo otra vez, no disfrutaba de estos momentos
antes de horas. Era cuando las endorfinas en mi sistema estaban mas bajas y era capaz de manejar algún tipo de
conversación. Hablábamos de peleas que habíamos estado o
en la vida que el se imaginaba para nosotros cuando yo fuera Strigoi.
Nada
demasiado sentimental - pero sin embargo, agradable.
Me
prepare para la mordedura, arqueándome con anticipación. Para mi sorpresa, el
no se inclino y hundió sus dientes en mi. El metió la mano
en su bolsillo y saco un collar. Era oro blanco o platino -
no tenia la habilidad para distinguir el que - y tenia tres zafiros azul oscuro de gran tamaño. El me había traído mucha
joyería esta semana, y juraba que cada pieza era más
hermosa que la anterior. Mire fijamente con asombro su belleza, el modo en
que
las piedras azules brillaban con la luz. El coloco el collar contra mi piel y
lo ató detrás de mi cuello. Pasando los dedos por los bordes del
collar, asintió con aprobación.
"Hermoso."
Sus dedos fueron a la deriva hacia uno de los tirantes del vestido. El deslizo
su mano por debajo, enviando un estremecimiento por mi
piel. "A juego."
Sonreí.
En los viejos días, Dimitri nunca tenía regalos para mí. El no habita tenido
los medios y yo no los había querido de todos modos.
Ahora, continuamente era deslumbrada por los regalos
que él parecía tener para cada visita. "Donde los consigues?"
pregunte. El metal estaba frío contra mi piel, pero ni de lejos tan
fría como sus dedos. El se río astutamente.
"Tengo
mis fuentes." Aquella vocecita que me castigaba en mi mente, a veces
lograba penetrar la neblina en la que yo vivía para decirme
que era una especie de gangster vampírico. Sus
advertencias inmediatamente fueron aplastadas y se echaron atrás en mi nube soñadora como si no hubieran existido. Como podía
alterarme si el collar era tan hermoso? Algo gracioso
vino de repente.
"Tu
eres como Abe."
"Quien?"
"El
tipo que conocí. Abe Mazur. El es una especie de dominador de masa... el estuvo siguiéndome."
Dimitri
se puso rígido. "Abe Mazur te seguía?"
No
me gusto la mirada oscura que apareció en su mirada de pronto. "Si.
Por?"
"Porque?
Que quería el de ti?"
"No
lo se. El quería saber porque estaba en Rusia, pero finalmente desistió y solo
quiso que yo me marchara. Pienso que alguien de casa lo
alquilo para encontrarme."
"No
te quiero cerca de Abe Mazur. El es peligroso." Dimitri estaba enfadado, y
odiaba eso.
Poco
después, esa furia se fue y pasó sus dedos de nuevo a lo largo de mi brazo, haciendo bajar el tirante aun más. "Desde luego,
gente así no será un problema cuando tu despiertes."
En
algún sitio en el fondo de mi cabeza, me pregunte si Dimitri tenia las
respuestas que quería acerca de Abe, sobre lo que Abe hacia. Pero
hablar de Abe había hecho que Dimitri se trastornara y
me abatí ante esto, queriendo cambiar de tema a toda prisa. "Que has estado haciendo hoy?" pregunte, impresionada por
mi capacidad de llevar una charla normal. Entre las
endorfinas y él tocándome, la coherencia era difícil.
"Encargos
para Galina. Cenar."
Cenar.
Una victima. Fruncí el ceño. Los sentimientos que genero en mi no eran tanto de repulsión sino... celos. "Bebes de ellos.... por
diversión?"
El
paso sus labios por mi cuelo, rozándome con los dientes la piel, pero sin
cortar. Jadee y le apreté mas cerca. "No, Roza. Ellos son comida;
eso es todo. Termino rápidamente. Tu eres la única con
la que siento placer."
Sentí
una extrema satisfacción en esto, y una voz en mi mente me advirtió de que era algo enfermo y retorcido por mi parte. Espere que el
me mordiera pronto. Por norma genera hacia salir mi voz
racional. Me puse encima y toque su cara, entonces recorrí con mi mano aquel maravilloso pelo, sedoso, como a mi
siempre me había gustado.
"Sigues
queriendo despertarme...pero no podremos hacer esto mas. Los Strigoi no beben el uno del otro, verdad?"
"No",
estuvo de acuerdo. "Pero valdrá la pena. Podemos hacer tantas cosas
mas..."
El
dejo el 'tantas cosas mas' para mi imaginación, y un estremecimiento agradable
me traspaso. Los besos y el tomando mi sangre era embriagador,
pero había algunos días que realmente quería, bien...
mas. Los recuerdos de la época en que habíamos hecho el amor frecuentaban mi cabeza cuando estábamos juntos y a
menudo tenia muchas ganas de volver ha hacerlo. Por la
razón que fuera, el nunca insistió en el sexo, no importaba lo apasionados que pudiéramos llegar a ser. Yo no estaba
segura de si usaba esto como sueñuelo para que yo me
convirtiera o si había alguna incompatibilidad entre un Strigoi y un dhampir. Podían los vivos y los muertos hacer esto?
En
su momento, habría encontrado el tener sexo con alguno de ellos, absolutamente repulsivo. Ahora... no pensaba mucho en las
complicaciones de esto. Pero aunque el no intento el sexo,
el a menudo se burlaba de mi con sus caricias, tocando mis muslos y esternón,
y otros sitios mas peligrosos. Además el me recordaba como eran aquellos
tiempos, y como de asombroso había sido, como se habían sentido nuestros
cuerpos...
Aunque
la conversación de estos temas era mas de forma burlona que cariñosa.
En
mis momentos semiclaros, francamente pensaba que era raro que aun no hubiera consentido convertirme en Strigoi. La niebla de la
endorfina me hacia estar de acuerdo on casi todo lo
demás que el quería. Yo había aceptado cómodamente en disfrazarme para el, permanecer en mi prisión dorada, y aceptar
que el tomara a una víctima cada par de días. Aun en
mis momentos más incoherentes, cuando le quise a él de forma increíble, yo no podía estar de acuerdo en transformarme. Había
alguna parte intrínseca en mí que lo rechazaba. La
mayor parte del tiempo, el se encogía ante mi rechazo, como si fuera una broma. Pero de vez en cuando, cuando le rechazaba,
veía una chispa de cólera en sus ojos. Esos
momentos me asustaban.
"Aquí
viene esto." le tome el pelo. "Los contactos en ventas. La
inmortalidad. Invencible.
Nada
para estar ante el cambio."
"Esto
no es una broma." dijo el. Oops. Mi ligereza le había devuelto aquella
dureza. El deseo y el cariño que acababa de ver, ahora fracturado
en un millón de pedazos, se habían ido. Las manos que
me acariciaban, de repente agarraron mis muñecas y me mantuvieron en el lugar mientras me miraba, "no
podemos quedarnos así para siempre.
No
puedes estar aquí para siempre."
Whoa,
dijo aquella voz. Ten cuidado. Esto no sonaba bien. Su apretón dolía y a menudo me preguntaba si era intencionadamente o si el no
podía controlar su violencia.
Cuando
finalmente me libero, eche mis brazos alrededor de su cuello y trate de
besarlo.
"Podemos
hablar de esto mas tarde?". Nuestros labios se encontraron, el fuego
floreció entre nosotros y la urgencia corrió por mi cuerpo.
Podía decir deseos de jugar, pero unos segundos después,
el se aparto. La fría molestia, aun estaba en su cara.
"Vamos."
dijo el, separándose de mi. "Venga."
El
se levanto y le mire tontamente. "Donde vamos?"
"Fuera."
Me
senté en la cama, completamente sin habla. "Fu- fuera? Pero...no esta
permitido. No podemos."
"Podemos
hacer lo que yo quiera." contesto el.
Extendió
las manos y me ayudo a levantarme. Lo seguí hasta la puerta. Era tan experto como Inna obstruyendo mi visión del teclado numérico,
pero esto no me importaba ahora.
No
había forma de que yo recordara una secuencia de números durante mucho mas. La puerta se abrió, y el me condujo hacia fuera. Mire
fijamente maravillada, mi cerebro aturdida todavía
estaba procesando esta libertad. Como yo había notado en su día, la puerta conducía a un pasillo bloqueado por otra
puerta. También era pesada y tenia cerradura con
teclado numérico. Dimitri la abrió y yo apostaría lo que fuera a que las dos puertas tenían códigos diferentes.
Cogiendome
del brazo, mi condujo a través de la puerta hacia otro vestíbulo. A pesar de su firme asentimiento, yo no pude más que pararme. No
debería haberme sorprendido la opulencia que afronte de
golpe. Después de todo, yo vivía en la suite del ático de este sitio. Pero el pasillo que llevaba fuera de mi
habitación había sido duro en industrial, y de alguna forma me
había imaginado el resto de la casa de igual forma, parecido a una prisión. No lo era. En cambio, parecía que estaba en
una película antigua, de esas en que la gente toma el
te en el salón. La alfombra lujosa cubría todo el suelo dorado en ambas direcciones del pasillo. Antiguas pinturas decoraban
las paredes, mostrando gente de hace años con
intrincadas ropas que hacían mis vestidos baratos y ordinarios. El lugar
entero, estaba iluminado por lámparas de araña de luces
diminutas esparcidas por todo el techo a seis pies de alto
más o menos. Los pequeños cristales en forma de lagrimas cogian la luz enviando destellos de arco iris sobre las paredes.
Mire
fijamente, encantada por el brillo y el color, y es por eso que falle en no
notar otro adorno en el pasillo.
"Que
estas haciendo?" el sonido áspero de la voz de Nathan hizo que dejara de
mirar la lámpara de golpe. El había estado apoyado contra la
pared enfrente de mi puerta y se había enderezado
inmediatamente después de vernos. El tenía la misma expresión cruel en su cara tan característica de un Strigoi, la que de
vez en cuando veía en Dimitri, no importaba cuan
encantador y amable pareciera a veces. La postura de Dimitri se mantuvo rígida y a la defensiva.
"La
llevo a dar un paseo."
El
había sonado como si hablara de un perro, pero mi miedo por Nathan hacia que olvidara cualquier ofensa que pudiera suponer. "Esta prohibido." dijo Nathan.
"Suficientemente malo es que todavía la tengas aquí. Galina dio órdenes de mantenerla al margen. No necesitamos a
una dhampir granuja corriendo por todas partes."
Dimitri
me señalo. "Te parece ella una amenaza?"
Los
ojos de Nathan se centraron en mí. No estaba segura de lo que el veía. No creí
que me viera diferente, pero una pequeña sonrisa
satisfecha cruzo sus labios y puntualmente desapareció cuando
se volvió hacia Dimitri. "No, pero me han ordenador cuidar esta puerta, y no voy a tener problemas para que tu hagas
un viaje de estudios."
"Yo
trataré con Galina. Voy a decirle que te dominé" Dimitri le dio una
sonrisa llena de colmillos. "No debería ser tan difícil para ella
creerlo"
La
mirada que Nathan le dio a Dimitri me hizo inconscientemente retroceder hasta
que golpeé la pared. "Estás tan seguro de ti mismo.
Yo no te desperté para que pudieras actuar como si
estuvieras al mando aquí. Lo hice para que pudiéramos usar tu fuerza y tu conocimiento interno. Tú deberías estar respondiéndome
a mí"
Dimitri
se encogió de hombros. Tomando mi mano, él comenzó a alejarse. "No es mi
culpa si no eres lo suficientemente fuerte como para que yo
lo haga."
Fue
entonces cuando Nathan se abalanzo contra Dimitri. Dimitri respondido tan rápidamente al ataque que creo que él sabía que iba a
suceder. Él inmediatamente soltó mi mano, se volvió
para agarrar a Nathan, y tiró al otro Strigoi contra la pared. Nathan inmediatamente se levantó -se necesita más que ese
tipo de golpe para desconcertar a alguien como él-
pero Dimitri estaba listo. Golpeo a Nathan en la nariz una vez, dos veces, y luego una tercera vez, todo en rápidas sucesiones.
Nathan
cayó, la sangre cubriendo su cara. Dimitri le dio una fuerte patada en el
estómago y se avecinó sobre él.
"No
lo intentes", dijo Dimitri. "Vas a perder". Se limpió la sangre
de Nathan de su mano y luego entrelazó sus dedos
entre los míos de nuevo. "Te lo dije, yo me ocuparé de Galina.
Pero
gracias por tu preocupación"
Dimitri
se volvió de nuevo, aparentemente sintiendo que no habría más ataques. No hubo.
Pero
cuando comencé a seguirlo, eché un rápido vistazo por encima de mi hombro a donde Nathan se sentaba en el suelo. Sus ojos
fulminaban a Dimitri, y yo estaba bastante segura de que
nunca había visto una mirada de tan puro odio -por lo menos hasta que giró su mirada hacia mí. Sentí frío en todo mi cuerpo
y tropecé para mantenerme con Dimitri.
La
voz de Nathan resonó detrás de nosotros. "¡Tu no estas a salvo! Ninguno de
los dos lo está. Ella es el almuerzo, Belikov. Almuerzo"
La
mano de Dimitri se apretó a la mía, y yo aumente el ritmo. Podía sentir la
furia que irradiaba de él y de repente no estaba segura de a
quien debería tenerle más miedo:
Nathan
o Dimitri. Dimitri era muy bueno, vivo o muerto. En el pasado, lo había visto atacando a los enemigos, sin temor ni titubeos. Él
siempre había sido magnífico, comportándose tan
valientemente como le había dicho a su familia. Pero en todos esos momentos, él siempre había tenido una razón legítima
para luchar por lo general en defensa propia. Su
enfrentamiento con Nathan en ese momento había sido por algo más, sin embargo. Había sido una afirmación de dominio y
una oportunidad para extraer sangre. Dimitri parecía
haberlo disfrutado. ¿Y si él decidía volverse contra mí de esa manera? ¿Qué pasa si mi constante negativa lo empujaba
a la tortura, y me hacia daño hasta que finalmente
aceptase?
"Nathan
me asusta" dije, no queriendo que Dimitri supiera que yo le temía también.
Me sentía débil y completamente indefensa, algo que no me
sucedía muy a menudo. Por lo general, yo estaba lista
para asumir cualquier reto, no importaba cuán desesperado.
"Él
no te tocará" dijo Dimitri con dureza. "Tu no tienes nada de qué
preocuparte"
Llegamos
a un conjunto de escaleras. Después de unos pocos pasos, se hizo claro que yo no iba a ser capaz de manejar una huida. Aparte del
estupor drogado en el que sus mordeduras me mantenían,
la frecuente pérdida de sangre me estaba debilitando y se había cobrado su parte en mí. Sin decir una palabra,
Dimitri me cogió en sus brazos y me llevó escaleras
abajo sin esfuerzo, gentilmente me sentó cuando llegamos a la parte inferior de la escalera.
La
planta principal de la finca tenia la misma magnifica sensación que la sala de
arriba. La entrada tenía un enorme techo abovedado con un
elaborado candelabro que empequeñecía los pocos
que había visto. Puertas dobles ornamentadas ante nosotros, decoradas con vidrieras. Lo que también nos enfrentaba
era otro Strigoi, un hombre sentado en una silla y
aparentemente de guardia. Cerca de él había un panel en la pared con botones y luces intermitentes. Un moderno sistema
de seguridad entre todo el encanto de este viejo
mundo. Su postura se puso rígida cuando nos acercamos, y al principio, pensé que era un instinto natural de
guardaespaldas -hasta que vi su cara. Era el Strigoi que
torture la primera noche en Novosibirsk, la que yo había enviado a decirle a Dimitri que lo estaba buscando. Sus labios se curvaron
hacia atrás ligeramente a medida que se encontró
con mis ojos.
"Rose
Hathaway" dijo el Strigoi. "Recuerdo tu nombre justo como me
dijiste."
No
dijo nada más que eso, pero apreté mi agarre a la mano de Dimitri mientras pasábamos. Los ojos del Strigoi nunca me dejaron hasta
que salimos y cerramos la puerta detrás de nosotros.
"Él
quiere matarme" le dije a Dimitri.
"Todos
los Strigoi quieren matarte" Dimitri contestó.
"Él
realmente quiere… yo lo torturé".
"Lo
sé. Ha caído en desgracia desde entonces y ha perdido algo de su estatus
aquí"
"Eso
no me hace sentir nada mejor"
Dimitri
parecía despreocupado. "Marlen no es nadie de quien tengas que
preocuparte. Tú luchando contra él sólo prueba a Galina que eres una
buena adición por aquí. Está por debajo de ti"
No
encontré eso demasiado tranquilizador. Yo estaba haciendo demasiados Strigoi enemigos personales, pero de todas formas, no era que
pudiera realmente esperar hacer amigos Strigoi.
Era
de noche, por supuesto. Dimitri no me habría podido llevar afuera de otra
manera. El vestíbulo me había hecho pensar que estábamos al
frente de la casa, pero los extensos jardines que se
extienden alrededor de nosotros me hicieron preguntar si estábamos en la parte de atrás ahora. O tal vez toda la casa estaba
envuelta en este tipo de vegetación.
Estábamos
rodeados de un laberinto de setos cortados con bellos detalles. Dentro del laberinto había pequeños patios, decoradas con fuentes
o estatuas. Y en todas partes había flores y más
flores. El aire estaba cargado con su olor, y me di cuenta de que alguien había tenido un montón de problemas para
encontrar las que florecen de noche.
El
único tipo que reconocí de inmediato eran los jazmines, la larga y blanca flor
parra subía los enrejados y las estatuas en el laberinto.
Caminamos
en silencio por un rato, y me encontré perdida en el romance de todo esto.
Todo
el tiempo que Dimitri y yo habíamos estado juntos en la escuela, me había consumido con el temor de cómo íbamos a hacer
malabares con nuestra relación y nuestro deber. Un
momento como este, caminando en un jardín en una noche de primavera iluminado de estrellas, parecía una fantasía
demasiado loca como para siquiera empezar a
considerarla.
Incluso
sin la dificultad de las escaleras, caminar demasiado parecía agotador en mi estado. Llegué a un alto y suspiré. "Estoy
cansada" dije.
Dimitri
también se detuvo y me ayudó a sentarme. La hierba estaba seca y cosquilleó contra mi piel. Me recosté contra ella, y un momento
después, él se unió a mí.
Tuve
un inquietante momento de deja vu, recordando la tarde en que habíamos hecho ángeles en la nieve.
"Esto
es increíble" dije, mirando hacia el cielo. Estaba claro, sin nubes a la
vista. "¿Cómo es para ti?"
―¿Eh?‖
"Hay
suficiente luz para que pueda ver muy claramente, pero todavía es débil en comparación con el día. Tus ojos son mejores que los
míos. ¿Qué ves?"
"Para
mí, es tan brillante como el día." Cuando yo no respondí, él añadió.
"Podría ser así para ti, también"
Traté
de imaginar eso. ¿Las sombras parecerían tan misteriosas? ¿La luna y las
estrellas
brillarían
tanto? "No lo sé. Como que no me gusta la oscuridad"
"Sólo
porque no conocen nada mejor."
Suspiré.
"Es lo que tú sigues diciéndome"
Él
se volvió hacia mí y me apartó el pelo de la cara. "Rose, esto me está
volviendo loco.
Estoy
cansado de esta espera. Quiero que estemos juntos. ¿No te gusta esto? ¿Lo que tenemos? Podría ser incluso mejor" Sus palabras
sonaron romántico, pero no el tono.
No
me gustaba esto. Me encantaba la bruma en que vivía, la bruma en la que todas
las preocupaciones desaparecían. Me encanta estar cerca de
él, amaba la forma en que me besaba y me decía que me
quería…
"¿Por
qué?" le pregunté.
"¿Por
qué que?" sonó confundido, algo que no había oído todavía en un Strigoi.
"¿Por
qué me quieres?" No tenía ni idea de por que había preguntado eso. Él al
parecer tampoco lo sabía.
"¿Por
qué no querría quererte?"
Él
habló de una manera tan evidente, como si fuera la pregunta más estúpida del
mundo.
Probablemente
lo era, me di cuenta, y sin embargo… de alguna manera había estado esperando otra respuesta.
En
ese momento, mi estómago se retorció. Con todo el tiempo que había pasado con Dimitri, yo realmente había logrado empujar la náusea
Strigoi fuera de mi radar. La presencia de otro Strigoi
lo aumento, sin embargo. Lo había sentido en torno a Nathan, y lo sentía ahora. Me senté, y Dimitri lo hizo también,
casi al mismo tiempo. Él había sido alertado
probablemente por su oído superior.
Una
forma oscura se cernía sobre nosotros, borrando las estrellas. Era una mujer, y Dimitri se disparó. Yo me quedé donde estaba, en el
suelo.
Ella
era sorprendente hermosa, de una manera dura y terrible. Su complexión era
similar a la mía, lo que indica que no había sido un Moroi
cuando se convirtió. Isaiah, el Strigoi que me había
capturado, había sido muy viejo, y el poder irradiaba de él. Esta mujer no
había estado aquí tanto tiempo, pero yo sentía que era mayor
que Dimitri y mucho más fuerte.
Ella
le dijo algo en ruso a él, y su voz era tan fría como su belleza. Dimitri
respondió de regreso, su tono confiado pero cortés. Oí el nombre de
Nathan mencionado un par de veces mientras hablaban.
Dimitri se agachó y me ayudó a levantarme, y me sentí avergonzada por la frecuencia con que necesitaba su
ayuda, cuando yo solía ser casi un igual para él.
"Rose"
dijo. "Esta es Galina. Ella es la que ha tenido la amabilidad de
permitirte quedar"
El
rostro de Galina no parecía tan amable. Estaba carente de toda emoción, y me
sentí como que toda mi alma estaba expuesta a ella. Mientras
que yo estaba insegura de un montón de cosas por aquí,
había recogido suficiente para darme cuenta de que mi continua residencia aquí era una cosa rara y frágil.
Tragué.
"Spasibo"
dije. No sabía cómo decirle que era agradable conocerla -y sinceramente, no estaba segura de si era- pero pensé que un simple
agradecimiento era lo suficientemente bueno. Si ella
había sido su ex instructora y se entrenó en una Academia normal, ella probablemente sabía inglés y estaba fingiendo como
Yeva. No tenía idea de por que hacia eso, pero si tu
pudieras romper el cuello de una adolescente Dhampir, tu tienes derecho a hacer lo que quieras.
La
expresión de Galina -o la falta de ella- no cambio con mi agradecimiento, y
ella volvió su atención de regreso a Dimitri. Ellos conversaron
sobre mí, y Dimitri me hizo un gesto de un par de
veces. Reconocí la palabra para fuerte.
Finalmente,
Galina emitió algo que sonaba final y nos dejó sin ningún tipo de despedida.
Ni
Dimitri ni yo nos movimos hasta que sentí la náusea disiparse.
"Vamos"
dijo. "Deberíamos regresar"
Caminamos
de regreso a través del laberinto, aunque yo no tenía idea de cómo sabía a dónde ir. Fue divertido. Cuando recién había llegado,
mi sueño había sido el de salir y escapar. Ahora que
yo estaba aquí… bueno, no parecía tan importante. La ira de Galina si.
"¿Qué
dijo?" le pregunté.
"A
ella no le gusta que tu todavía estés aquí. Ella quiere que te despierte o que
te mate"
"Oh.
Um, ¿qué vas a hacer?"
Él
se quedó en silencio durante unos segundos. "Voy a esperar un poco más y
entonces… voy a hacer la elección para ti."
Él
no especificó cuál de las opciones había estrado haciendo, y casi comencé con
mis tempranos planes para morir antes de convertirme en
Strigoi. Pero, de repente, en cambio, le
dije."¿Cuánto tiempo?"
"No
mucho, Roza. Tienes que elegir. Y tomar la decisión correcta"
"¿La
cual es?"
Él
levantó sus manos. "Todo esto. Una vida juntos"
Salimos
del laberinto. Miré fijamente a la casa -que era una locura de enorme cuando se ve desde el exterior- y a los bellos jardines que nos rodeaban.
Era como algo de un sueño.
Más
allá de eso, campos sin fin rodando en la distancia, eventualmente perdiéndose
en la oscuridad y mezclándose con el cielo negro -a
excepción de una pequeña parte que había un suave
resplandor color púrpura en el horizonte. Fruncí el ceño, estudiándolo y luego regresé mi atención a Dimitri.
"¿Y
luego qué? ¿Entonces yo trabajo para Galina también?"
"Por
un tiempo"
"¿Cuánto
dura un rato?"
Llegamos
a un alto fuera de la casa. Dimitri miró hacia abajo a mis ojos, su rostro se encendió con una mirada que me hizo dar un paso atrás.
"Hasta
que la matemos, Rose. Hasta que la matemos y tomemos todo esto por nosotros mismos"
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