sábado, 20 de diciembre de 2014

Capítulo 28 BLOOD PROMISE

Capítulo 28
Lissa no tenia que decir nada para expresar su conmoción. El sentimiento de asombro que se estaba vertiendo en mí decía más de lo que cualquier palabra podría decir. Yo, sin embargo, tenía una palabra importante para ella:
¡Agáchate!
Creo que fue la sorpresa lo que la hizo responder tan rápidamente. Se dejó caer el suelo.
El movimiento fue torpe, pero pudo esquivar el ataque directo de Reed y la dejo (en mayor parte) fuera del alcance de la ventana. Aun así el la llego a golpear en el hombro y al lado de su cabeza, pero sólo fue un simple golpe por lo cual solo le causó un poco de dolor.
Por supuesto, "un poco de dolor" significaba cosas totalmente diferentes para nosotras.
Lissa había sido torturada un par de veces, pero la mayoría de sus batallas eran mentales.
Ella nunca había estado en una confrontación física de uno-contra-uno. Ser lanzada contra paredes era algo común para mí, pero para ella, un pequeño golpe en la cabeza era monumental.
Muévete, ordené. ¡Aléjate de él y la ventana. Dirígete a la puerta si es posible.
Lissa comenzó a moverse sobre sus manos y pies, pero era demasiado lenta. Reed la agarró de los cabellos. Yo sentía como si estuviéramos jugando al juego del teléfono, debido a lo tarde en que le llegaban mis indicaciones y su tardanza en averiguar cómo responder, yo podría haber estado pasando las indicaciones a través de cinco personas antes de que llegaran a ella. Deseaba poder controlar su cuerpo como un titiritero, pero yo no era usuaria del espíritu.
Esto va a doler, pero voltéate lo mejor que puedas y golpéalo.
Oh, realmente dolió. Al tratar de girar su cuerpo el agarre sobre su pelo se volvió mucho más doloroso. Ella lo manejo razonablemente bien, e hizo agitar a Reed. Su golpe no fue bien coordinado, pero lo sorprendió tanto que soltó su pelo y trató de defenderse la frente. Ahí fue cuando me di cuenta de que el no estaba bien coordinado. Es más fuerte que ella, es cierto, pero obviamente no tenía entrenamiento de combate, fuera de los pasos básicos. Él no había venido aquí para tener una verdadera lucha, había llegado sólo para empujarla por la ventana y terminar con el problema.
Aléjate si puedes, aléjate si puedes.
Se arrastró por el suelo, pero por desgracia su ruta de escape no le daba acceso a la puerta. En cambio, retrocedió aún más en la habitación hasta que sintió a su espalda una silla de escritorio con ruedas.
Agarrarla. Golpéalo con ella.
Era más fácil decirlo que hacerlo. Él estaba justo ahí, todavía tratando de agarrarla y ponerla de pie. Ella agarro la silla y trató de golpearlo.
Yo estaba segura de que yo podría haberlo golpeado en su lugar, pero sabia que no era tan fácil para ella. Sin embargo, consiguió ponerse de pie y colocar la silla entre los dos.
Le indique que le pegara con fuerza para hacerlo retirarse. Funciono un poco, pero ella no tenía la fuerza suficiente para realmente hacerle daño.
Mientras tanto, yo esperaba que Avery se uniera a la pelea. No le habría tomado mucho esfuerzo ayudar a Reed para someter a Lissa. En su lugar, por el rabillo del ojo de Lissa, vi a Avery sentada inmóvil, con los ojos desenfocados y algo vidriosos. Muy bien. Eso era raro, pero yo no tenía quejas de que ella se quedara fuera del conflicto.
Mientras tanto, Lissa y Reed se encontraban en un punto muerto, solo que yo debía sacarla de ahí.
Estás a la defensiva, le dije. Necesitas atacarlo.
Finalmente tuve una respuesta directa.
¿Qué? Yo no puedo hacer nada de eso! No tengo idea de qué manera se hace!
Te mostraré. Dale una patada, preferentemente entre las piernas. Eso daña a la mayoría de los chicos.
Sin palabras, traté de enviarle los sentimientos, enseñándole la forma correcta de tensar los músculos y golpear. Se armó de valor, empujó la silla de modo que ya no había nada entre ella y Reed. Eso lo tomó por sorpresa, dándole a ella una breve apertura. Su pierna se estiro. Fallo al lugar de oro, pero le pego en la rodilla. Lo cual era casi tan bueno. Tropezó y se callo, solo logro apoyarse en la silla. Intento empujar la silla hacia ella, pero no le sirvió de nada.
Lissa no necesitaba nada mas para salir por la puerta en ese momento, salvo que estaba bloqueada. Simon acababa de entrar. Por un momento, tanto Lissa y yo nos sentimos aliviadas. Un tutor! Los Guardianes nos pondrían a salvo. Los Guardianes nos protegerían.
Pero en este caso, este guardián trabajaba para Avery, y pronto se hizo evidente que sus servicios Iban más allá de simplemente mantener a los Strigoi lejos de ella. Él entró, y sin vacilación agarró a Lissa y la arrastró de nuevo a la ventana.
Mi dirección falló en ese momento. Había sido una buena entrenadora enseñándole a defenderse de un adolescente malhumorado. Sin embargo, un tutor? Y justo el hosco adolescente se había recobrado y se unió a Simón para terminar el trabajo.
Contrólalos!
Fue mi último intento desesperado. Esa era la fuerza de Lissa. Desafortunadamente, mientras que su consumo anterior de alcohol había sido metabolizado lo suficiente como para mejorar su coordinación, seguía afectando el control del espíritu. Ella podía acceder al poder, pero no del todo. Su control era torpe.
Sin embargo, su determinación era fuerte. Se concentro en la mayor cantidad de espíritu que podía, canalizándolo hacia la compulsión. No pasó nada. Entonces, sentí un cosquilleo extraño en mi cabeza. Al principio pensé que era Avery volviendo a escena, sólo que en vez de sentirlo ir hacia mi, era como sentirlo pasar a través de mí.
El poder de Lissa surgió, y me di cuenta de lo que había sucedido. Oksana seguía ahí, en algún lugar del fondo, y ella estaba prestándole su fuerza de nuevo, la canalizo a través de mí y la paso a Lissa. Simon se congeló, y fue casi divertido. Se torció un poco, meciéndose hacia adelante y hacia atrás mientras trataba de avanzar hacia ella y terminar la tarea letal. Era como si estuviera flotando en gelatina.
Lissa se resistía a moverse, por miedo a romper su control. También estaba la cuestión de que Reed no iba a ser afectado, pero por el momento, parecía demasiado confundido acerca de lo que estaba sucediéndole a Simon como para reaccionar.
-"No pueden matarme!" Lissa espetó.
-"¿No crees que la gente se va a hacer preguntas cuando encuentren mi cuerpo?‖
-"No se darán cuenta", dijo Simon con rigidez. Se notaba que incluso las palabras le requerían Esfuerzo.
-"No cuando hayas resucitado. Y si no puedes hacerlo, entonces sólo será un trágico accidente que afectó a una niña con problemas."
Lentamente, lentamente, empezó a salir de su compulsión. Su poder, aunque seguía estando ahí, se estaba debilitando un poco, hubo una fuga en alguna parte, y se estaba perdiendo. Yo sospechaba que podría ser la influencia de Avery o, simplemente, la fatiga mental de Lissa. Tal vez ambas cosas. Una mirada suprema de satisfacción cruzó la cara de Simón mientras él se lanzaba hacia adelante, y entonces quedó paralizado de nuevo.
Un aura de oro resplandeciente iluminó la periferia de Lissa. Miró lo suficiente como para ver Adrián en el portal. La expresión de su rostro era cómica, pero sorprendente o no, había recogido suficientes fuerzas para parar a Simon. Era la compulsión de Adrián la que estaba manteniendo a Simon en su lugar ahora. Lissa se alejaba, sin embargo, de nuevo tratando de mantenerse fuera de la apertura de la maldita ventana.
-"¡Sostenlo!" Lissa lloro.
Adrián hizo una mueca.
-"Yo... no puedo. ¿Qué diablos? Es como si hubiera alguien más aquí...".
-"Avery", dijo Lissa, dando una breve ojeada a la otra chica.
La Cara de Avery se había puesto pálida, incluso para ser un Moroi. Su respiración era pesada, y su sudor había aumentado. Ella estaba luchando contra la compulsión de Adrián. Unos segundos más tarde, Simon se escapó otra vez. Avanzó hacia Lissa y Adrián, aunque sus movimientos parecían lentos.
Hijo de puta, pensé.
¿Y ahora qué? exigió Lissa.
Reed. Ve por Reed. Sácalo del juego.
Reed había quedado congelado durante la lucha con Simon, observando con fascinación. Y como las del guardián, las acciones de Reed parecían un poco lentas. Sin embargo, él se movía hacia Lissa de nuevo.
Simon, al parecer decidió que Adrián era una amenaza inmediata y se dirigió a el. Era el momento para ver si ―divide y reinaras‖ funcionaría.
-¿Qué pasara con Adrián? -Preguntó Lissa.
―Vamos a tener que dejarlo por su cuenta durante un minuto. Ve por Reed. Noquéalo.‖-¿Qué?
Sin embargo, avanzó sobre él de todos modos, se movió con una determinación que me lleno de orgullo. El hecho un gruñido. Estaba desesperado y con exceso de confianza, aunque el no pensar con claridad hacia que todavía se moviera de manera torpe. Una vez más, trate de enseñar a Lissa sin palabras. Yo no podía hacer nada, pero traté de hacerla sentir lo que era golpear a alguien. Cómo dar marcha atrás el brazo, colocar los dedos en la forma adecuada, construir la fuerza. Después de lo que la había visto hacer antes, lo mejor que podía esperar era una aproximación decente de un golpe, lo suficiente como para mantenerlo lejos de ella y ganar más tiempo.
Y fue entonces cuando sucedió algo realmente hermoso.
Lissa lo golpeo en la nariz. Y quiero decir, le dio un puñetazo. Ambas oímos el impacto, escuchamos la ruptura de la nariz. Salió sangre. Voló hacia atrás, mientras tanto él como Lissa y miraban con los ojos abiertos. Nunca, nunca hubiera creído a Lissa capaz de algo así. No de la dulce, delicada y hermosa Lissa.
Quería gritar y bailar con alegría. Pero esto no había terminado todavía.
―¡No pares! golpéalo de nuevo. ¡Tienes que dejarlo fuera!‖
-¡Ya lo hice! -gritó, horrorizada por lo que había hecho. Su puño también estaba en agonía de dolor. En realidad no había mencionado esa parte durante mis indicaciones.
―No, tienes que incapacitarlo, le dije. Creo que él y Avery son siervos, y creo que ella está tomando su fuerza de él. Tenia mucho sentido ahora, por qué se había congelado cuando Avery señaló a su poder que utilizara la coacción, por qué siempre aparecía cuando lo hacia. Ella había usado su vínculo para llamarlo.‖
Y así Lissa fue de nuevo hacia Reed. Le dio dos golpes más, uno de los cuales hizo que se golpeara la cabeza contra la pared. Sus labios entreabiertos y su rostro se aflojaron. Se dejó caer al suelo, con la mirada perdida en los ojos. No estaba segura de si estaba completamente inconsciente, pero él estaba fuera de esto, por el momento. Dejándolo a un lado, oí un grito de Avery.
Lissa se volvió a Adrián y Simon. Adrián había cesado todo intento de coacción, porque Simón estaba ocupado de lleno en el ataque. La cara de Adrián demostraba que había recibido algunos golpes, y pensé que, al igual que Lissa, nunca había participado en este tipo de combates físico. Sin necesidad de que la dirigiera, Lissa se acercó y se concentro en su compulsión. Simon jadeo ante la sorpresa, pero sin dejar de atacar. Lissa era débil aún, pero las paredes alrededor de él habían bajado un poco, tal como había sospechado que lo harían.
-"¡Ayúdame!", Exclamó Lissa.
Con la pérdida momentánea de acciones de Simon, Adrián trató de ejercer su espíritu también. Lissa sintió y vio el cambio en su aura mientras la magia fluía a través de ellos.
Lo sentía con ella en su ataque psíquico a Simón, y un momento después, sentí a Oksana unirse a la pelea. Yo quería jugar al general y dar órdenes, pero esta ya no era mi batalla.
Los ojos de Simón se abrieron mucho, y cayó de rodillas. Lissa podía sentir a los otros dos usuarios del espíritu, estaba un poco sorprendida por la presencia de Oksana y tenía la vaga impresión de que ellos estaban haciéndole cosas un poco diferentes a Simón.
Lissa trataba de obligarlo a que parara de atacar, simplemente que se quedara inmóvil. Su breve roce con la magia de Adrian le dijo que el intentaba hacerle dormir y Oksana intentaba que Simon saliera corriendo de la habitación.
Los mensajes contrarios y todo el poder en el, era demasiado. Las ultimas defensas de Simon cayeron con todas esas posturas sobre el, creando una ola gigantesca de espíritu.
El se derrumbo en el suelo. Con toda la magia combinada, los usuarios del espíritu lo habían dejado inconsciente. Lissa y Adrian se dieron la vuelta hacia Avery, con los brazos entrelazados, pero no había necesidad. En cuanto el espíritu había acabado con Simon, Avery había empezado a gritar.
Y grito y grito. Se agarro los lados de la cabeza con un sonido en su voz horrible. Lissa y Adrian intercambiaron una mirada, inseguros de como manejar este nuevo desarrollo.
"Por dios santo." jadio Adrian, agotado."Como la hacemos callar?"
Lissa no lo sabía. Ella pensó en acercarse a Avery y tratar de ayudarla, a pesar de todo lo que había pasado. Pero unos segundos después, Avery se tranquilizo. Ella no se dejo caer como sus compañeros, si no que se sentó allí, mirando fijamente.
Su expresión no se parecía ya a la mirada aturdida que había tenido manejando el  espíritu. Era... en blanco. Como si no hubiera nada en absoluto dentro de ella.
"Qu-Que ha ocurrido?" Pregunto Lissa.
Yo tenía la respuesta. El espíritu pasó de Simon a ella. Esto la ha dejado en shock. Lissa estaba asustada. Como podía ir de Simon a ella?
Porque ellos están conectados.
Tú dijiste que estaba conectada a Reed!
Lo esta. Esta conectada con ambos.
Lissa había estado demasiado distraída luchando por su vida, pero yo había sido capaz de notar las auras de todo el mundo a través de sus ojos. Avery - sin su mascara- tenia un aura dorada, como la de Adrian y Lissa. Simon y Reed habían tenido una casi idéntica, un color ordinario rodeador de un anillo de color negro.
Ellos eran Shadow-kissed, ambos habían sido devueltos de la muerte por Avery.
Lissa no hizo mas preguntas, simplemente se derrumbo en los brazos de Adrian. No había nada de romántico en ello, solo una necesidad desesperada de ambos por estar cerca de un amigo.
"Porque has venido tu?" , le pregunto a el.
"Estas de broma? Como podía no hacerlo? Chicos parecíais una hoguera con todo el espíritu que estabais utilizando. Lo sentí desde el otro lado del campus." El hecho un vistazo alrededor. "Hombre, tengo algunas preguntas."
"Ambos" refunfuño ella.
Me tengo que ir, le dije a Lissa. Me sentí melancólica antes la necesidad de dejarlos.
Te hecho de menos. Cuando volverás?
Pronto.
Gracias. Gracias por estar aquí por mí.
Siempre. Sospeche que yo sonreía en mi propio cuerpo. Ah y Lissa? Dile a Adrian que estoy orgullosa de el.
La habitación de la Academia desapareció. De nuevo estaba sentada sobre una cama en mitad de varias personas. Abe me miraba con interés. Mark también estaba preocupado, pero tenía ojos solo para Oksana, que se acostó a mi lado.
Ella parecía estar un poquito como Avery, pálida y sudando. Mark agarro su mano desesperadamente, con el miedo corriendo por todas partes de su cuerpo.
"Estas bien?"
Ella sonrío. "Solo cansada. Estaré bien."
Quise abrazarla. "Gracias" respire, "Muchas gracias"
"Me alegro de haberte ayudado," dijo ella. "Pero espero que no tenga que hacerlo de nuevo. Era… extraño. No estoy segura del papel que jugué allí."
"Yo tampoco". Había sido extraño. A veces era como si Oksana en realidad hubiera estado allí, luchando sin interrupciones con Lissa y el resto. Otras veces, había sentido como si Oksana se hubiera combinado conmigo. Me estremecí. Demasiadas mentes juntas y unidas.
"La próxima vez tu tienes que estar a su lado," dijo Oksana. "En el mundo real."
Mire abajo, hacia mis manos, confusa e insegura de que pensar. Toque el anillo de plata brillando en mí. Lo cogí y se lo di.
"Este anillo me salvo. Puede esto curarte aunque lo hicieras tu?"
Ella lo sostuvo un rato en su mano y luego se lo devolvió. "No, pero como ya dije, me recuperare. Me curo rápidamente yo sola."
Era verdad. Había visto a Lissa curarse muy rápido en el pasado. Era parte de tener al espíritu siempre contigo. Mire fijamente el anillo y algo de preocupación me vino a la cabeza. Era un pensamiento que me había golpeado mientras iba con el matrimonio mayor hacia Novosibirsk, cuando me había movido entre la consciencia y la inconsciencia.
"Oksana... un Strigoi toco este anillo. Y durante unos momentos - mientras el lo hizo -estaba como... bien, el no era un Strigoi, no me preguntes. Pero mientras el lo sostuvo, el se parecía demasiado al que había sido."
Oksana no contesto enseguida. Ella alzo la vista hacia Mark y ellos mantuvieron las miradas fijas durante mucho tiempo. El se mordió el labio y sacudió la cabeza.
"No," dijo el."Es un cuento de hadas."
"Que?" exclame. Mire de una cara a otra "Si tú sabes algo acerca de esto - de los Strigoi -tienes que decírmelo!"
Mark hablo bruscamente en ruso, con una advertencia en su voz.
"Este no es lugar para soltar esta información" Contesto ella. Ella se dio la vuelta hacia mí, con expresión grave. "Mark cuéntale acerca del Moroi que conocimos hace unos años... el otro usuario del espíritu.?"
Cabecee," Si".
"El solía contar muchas historias - muchas de las cuales no creo que sean verdad. Pero una de ellas... bien, el decía que devolvía a la vida a los Strigoi."
Abe, silencioso hasta ahora, se mofo. "Eso es un cuento de hadas."
"Que?" mi mundo entero se tambaleo."Como?"
"No lo se. El nunca se explico mucho y los detalles a menudo cambiaban. Su mente se estaba yendo y creo que la mitad de lo que dijo fue imaginario." explico ella.
"El estaba loco" dijo Mark. "No era cierta. No te pongas al corriente de la fantasía de un hombre insano. No te fijes en eso. No vuelvas a empezar tu búsqueda con esto. Debes volver a tu vida."
Trague, cada emoción en el mundo se sitúo en mi estomago. Era verdad? había
recuperado un usuario del espíritu a un Strigoi? Teóricamente... bien, si los usuarios del espíritu podían curar y volver la vida a los muertos, porque no a los no muertos? Y Dimitri... Dimitri definitivamente había parecido diferente cuando sostuvo el anillo.
Le había afectado el espíritu y había salido algún pedazo de su viejo yo? En ese momento, asumí que eran los recuerdos de su familia los que le afectaron...
"Tengo que hablar con este hombre." murmure.
No es que supiera por que. Cuento de hadas o no, era demasiado tarde. Yo lo había hecho. Había matado a Dimitri. Nada lo devolvería ahora, ningún milagro del espíritu. Mi latido aumento y me costaba respirar. En mi imaginación, lo vi cayendo, cayendo....cayendo con la estaca en su pecho. Habría dicho el que me amaba? Yo me preguntaría eso el resto de mi vida.
La agonía y la pena me inundaron, aunque al mismo tiempo, el alivio también estaba allí.
Había liberado a Dimitri de un estado maligno. Le había traído paz, volviéndolo a la felicidad. Tal vez el y Mason estaban juntos en el cielo o cualquier sitio, practicando algunos movimientos de guardián. Había hecho lo correcto. No debería haber ningún pesar aquí. Olvidando mis emociones, Oksana hizo su última declaración. "Mark no estaba de broma. Este hombre esta loco - si el aun esta vivo. La última vez que le vimos, apenas podía sostener una conversación y menos usar su magia. El se escapo. Nadie sabe donde esta - excepto su hermano tal vez."
"Suficiente" dijo Mark.
La atención de Abe fue atraído, sin embargo. El se inclino hacia adelante, mas listo que nunca. "Como se llama este nombre?"
"Robert Doru", dijo Mark después de unos momentos vacilando.
No era nadie que yo conociera y comprendí lo insustancial que era eso. Este tipo era una causa perdida y probablemente se había imaginado la idea de devolver a la vida a un Strigoi, en uno de sus ataques de locura. Dimitri se había ido. Esa parte de mi vida había terminado. Tenia que volver con Lissa. Entonces note que Abe se había movido un poco.
"Le conoces?" le pregunte.
"No. Tu si?"
"No," escudriñe la cara de Abe, "Seguro tu pareces como si conocieras a todo el mundo, Zmey."
"Se de el," clarifico Abe."El es un ilegitimo de la realeza. Su padre tuvo una aventura y Robert fue el resultado. Su padre en realidad lo incluyo como parte de la familia. Robert y su hermanastro estaban bastante unidos, aunque pocos lo supieran." Desde luego Abe sabia de ello "Doru es el apellido de la madre de Robert."
No me sorprendía, Doru no era un nombre real. "Cual es el apellido del padre?"
"Dashkov. Trenton Dashkov."
"Este" le dije. "Es un nombre que conozco."
Yo había encontrado a Trenton Dashkov hace unos años acompañando a Lissa y su familia a unas fiestas durante las vacaciones. Trenton era un hombre viejo, casi al borde de la muerte. Los Moroi a menudo Vivian mas de cien años, pero el había estado casi en los ciento veinte - eso era anciano por encima de la norma. No había ningún signo de que el hubiera tenido un hijo ilegitimo, pero el hijo legitimo de Trenton había estado allí. Aquel hijo había bailado conmigo, mostrando gran cortesía por una humilde muchacha dhampir. "Trenton es el padre de Victor Dashkov," dije. "Dices que Robert Doru es el hermanastro de Victor Dashkov." Abe asintió, todavía mirándome estrechamente. Abe, como yo había notado, lo sabia todo. El probablemente conocía mi historia con Victor.
Oksana frunció el ceño. "Victor Dashkov es alguien importante verdad?"
Allí, en una casita en un pueblo Siberiano, estaban fuera de la confusión de la política Moroi, sin saber que el hombre que iba para rey estaba encerrado en prisión. Empecé a reírme - pero no porque encontrara graciosa la situación. Todo esto era increíble, y mi histerismo era el único camino para soltar todos mis locos sentimientos. Exasperación.
Dimisión. Ironía.
"Que es tan gracioso?" pregunto Mark asustado.
"Nada" dije, sabiendo que si no dejaba de reír, empezaría a llorar. "Esa es la cuestión. No es para nada gracioso."
Que tan maravillosa y retorcida era mi vida. La única persona viva que podía saber algo sobre como devolvía la vida a los Strigoi era el hermanastro de mi mayor enemigo, Victor Dashkov. Y la única persona que podría saber donde esta Robert era el mismo Victor.
Victor sabía mucho acerca del espíritu, y ahora tenia una idea buena de donde lo había sacado primero.
No es que esto importara. Nada de esto me importaba ya. Victor mismo habría sido capaz de convertirse en Strigoi poro todo el bien que estro habría hecho para mi.
Dimitri estaba muerto, yo lo había matado. El se había ido, salvado del único modo en que yo sabía. Había tenido que escoger entre el y Lissa ya una vez y yo lo había escogido a el.
Ahora no podría haber preguntas. Yo la había escogido a ella. Ella era real.

Ella estaba viva. Dimitri era mi pasado. Había estado mirando fijamente la pared, y busque y encontré los ojos de abe. "Bien, viejete" dije, "Recógeme y envíame a casa."

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