domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 7 BLOOD PROMISE

Capítulo 7
Era como la mañana de navidad.
Por lo general no creía en Dios o el destino, pero ahora lo estaba reconsiderando. Después de desmayarme, Sydney aparentemente había hecho algunos llamados frenéticos y alguien que ella conocía en Baia había venido a nosotras –entre los peligros de la oscuridad- para rescatarnos y llevarnos a un lugar donde pudieran tratarme. Lo cual fue sin duda la razón del porque tuve la vaga sensación de estar en un auto durante mis delirios, eso no podía ser parte de un sueño.
Y entonces, de alguna manera, de todas las Dhampirs en Baia, termine al cuidado de la madre de Dimitri. Eso fue suficiente para hacerme considerar seriamente que hay algo de verdad sobre las grandes fuerzas que trabajan sobre nosotros en el universo. Nadie me dijo exactamente como paso esto, pero rápidamente aprendí que Olena Belikova tenia una reputación entre sus pares de sanadora –sin siquiera usar ningún tipo de curación mágica.
Ella había tenido formación médica y era la persona a la que otros Dhampirs –y algunos Moroi- acudían cuando buscaban evitar la atención humana. Igualmente. La coincidencia era extraña, y no pude evitar pensar que estaba pasando algo en todo esto que no podía entender.
Por ahora, no me preocuparía mucho sobre los comos y los porque de mi actual situación.
Estaba demasiado ocupada tratando de abrir mis ojos para observar mi entorno y sus habitantes. Olena no vivía sola. Las hermanas de Dimitri –tres de ellas- vivían con ella, junto con sus hijos. El parecido de la familia era sorprendente. Ninguno de ellos lucia exactamente como Dimitri, pero en cada rostro, podía verlo. Los ojos. La sonrisa. Hasta el sentido del humor. Observándolos parecía que Dimitri no había desaparecido, y al tomar conciencia de que realmente se había ido –me sentía peor. Donde quiera que mirara a cualquiera de ellos con mi visión periférica, creía que estaba viendo a Dimitri. Era como una casa de espejos, con reflejos distorsionados de el en todos lados.
Incluso la casa me traía sensaciones. No había señales obvias de que Dimitri hubiera vivido allí alguna vez, pero lo mantuve en mis pensamientos, aquí es donde creció. El camino por estos pisos, toco estas paredes…
Así como camine cuarto por cuarto, toque las paredes también, tratando de drenar su energía de ellas. Lo vislumbraba sentarse en el sillón, volviendo a casa de la escuela. Me preguntaba si se habría resbalado de la barandilla cuando era pequeño. Las imágenes eran tan reales que me tuve que recordar a mi misma que el no había estado aquí en años.
―Te estas recuperando impresionantemente,‖ Olena lo noto la mañana siguiente después de revisarme. Ella observaba con aprobación mientras yo inhalaba el aroma de un plato de blinis. Eran ultra delgados panqueques con capas de mantequilla y jamón. Mi cuerpo siempre requirió un montón de comida para mantenerse fuerte, y pensaba, siempre y cuando no estuviera masticando con la boca abierta o algo así, que no tenía razón alguna para sentirme mal por comer demasiado. ―Creí que estabas muerta cuando Abe y Sydney te trajeron.
―¿Quien? pregunte mientras mordía la comida.
Sydney estaba sentada en la mesa con el resto de la familia, casi ni tocando su comida como era usual. Se veía claramente incomoda de estar en un hogar Dhampir, pero cuando baje las escaleras esta mañana, definitivamente vi algo de alivio en sus ojos.
―Abe Manssur, dijo Sydney. A menos que estuviera equivocada, algunas de las personas de la mesa intercambiaron miradas de complicidad.
―El es un Moroi. Yo… yo no sabia cuan mal herida estabas anoche, entonces lo llame. El condujo hasta aquí con sus guardianes. Fue quien te trajo aquí anoche.
Guardianes. Plural. ―¿Es de la realeza?‖ Manzur no era un apellido real, pero eso no era siempre un indicio seguro del linaje de alguien. Y a pesar de que yo estaba empezando a creer en las relaciones sociales de Sydney y en sus conexiones con gente poderosa, no podía imaginar porque alguien de la realeza pudiera salirse de su camino por mí.
A menos que quisiera un favor.
―No, ella dijo abruptamente. Yo fruncí el seño. ¿Un Moroi sin linaje real con más de un guardián? Muy raro. Era claro que ella no iba a decirme nada más sobre el tema –al menos por ahora.
Me trague otro bocado de blinis y gire mi atención de nuevo a Olena. ―Gracias por dejarme quedar aquí.
La hermana mayor de Dimitri, Karolina, estaba en la mesa también; con su hija bebe y su hijo Paul. Paul tenía alrededor de diez años y se veía fascinado por mí. La hermana adolescente de Dimitri, Viktoria, también estaba ahí. Aparentaba ser un poco mas joven que yo. La tercera hermana Belikov, se llamaba Sonya y había salido a trabajar antes de que yo me levantara. Tendría que esperar para conocerla.
―¿Realmente mataste dos Strigoi tu sola?‖ Me pregunto Paul.
―Paul, chisto Karolina. ―Esa no es una pregunta educada para hacer.
―Pero es una interesante,‖ dijo Viktoria con una sonrisa. Su cabello castaño estaba manchado con dorado, pero sus ojos oscuros brillaban tanto como los de Dimitri cuando estaba excitado. Eso hizo palpitar mi corazón. Nuevamente, tenía la cruel sensación de que Dimitri estaba aquí, pero al mismo tiempo sabia que no estaba.
―Ella lo hizo,‖ dijo Sydney. ―Vi los cuerpos. Como siempre.
Puso una expresión cómica y atormentada en sus ojos, y yo me reí. ―Al menos los dejare donde puedas encontrarlos esta vez,‖ mi humor repentinamente disminuyo. ―¿Nadie… aviso a los humanos o escucho algo?
―Me deshice de los cuerpos antes de que alguien los viera,‖ ella dijo. ―Si alguien hubiera
escuchado algo… bueno, los bosques son lugares en donde esta siempre lleno de supersticiones e historias de fantasmas. Ellos no tienen verdadera evidencia de vampiros, de por si, pero siempre tienen ese tipo de creencia de que lo sobrenatural y peligroso esta en los bosques oscuros. Tan poco es lo que saben.
Ella dijo ―historias de fantasmas‖ sin ningún cambio de expresión.
Me pregunte si ella habría visto algún espíritu anoche, pero finalmente decidí que probablemente no. Ella había llegado al final de la pelea, y debido a la evidencia anterior no había indicaciones de que hubiera visto nada. Nadie más podía ver a los espíritus que yo veía –excepto los Strigoi, como estaba comprobado.
―Debes haber tenido un muy buen entrenamiento, dijo Karolina, cambiando al bebe de un hombro a otro.
―Luces como si debieras estar en la escuela.
―Ya la he terminado, dije, ganándome otra escudriñante mirada de Sydney.
―Eres Americana, dijo Olena con naturalidad. ―¿Que cosa en el mundo te pudo haber traído hasta aquí?
―Yo... yo estoy buscando a alguien, dije después de unos momentos de vacilación.
Temía que ellos me fueran a presionarme por más detalles o que ella también tuviera sospechas de prostituta de sangre, pero justo en ese momento la puerta de la cocina se abrió y la abuela de Dimitri, Yeva, entro. Asomo la cabeza primero asustándome como el
infierno. Dimitri me había dicho que ella era una clase de bruja , y yo le creía. Lucia como si tuviera mil años y era muy delgada, era un milagro que el viento no la volara lejos.
Tenia apenas cinco pies de altura, y su pelo le cubría la cabeza en mechones grises irregulares. Pero eran sus ojos lo que realmente me asustaba. El resto de ella parecía frágil, pero esos ojos oscuros eran tan agudos y alertas que parecían introducirse en mi alma. Aun sin la explicación de Dimitri, habría creído que era una bruja. Ella era también la única en la casa que no hablaba ingles.
Se sentó en una de las sillas vacías, y Olena se levantó a toda prisa para tomar más blinis.
Yeva murmuro algo en ruso que hizo ver a los otros incómodos. Los labios de Sydney se torcieron en una pequeña sonrisa. Los ojos de Yeva estaban posados sobre mi mientras hablaba, lancé una mirada alrededor de la mesa. ―¿Que? pregunte.
―La abuela dice que no nos estas diciendo toda la verdad sobre el porque estas aquí. Dice que mientras mas tardes en hacerlo va a ser peor, Viktoria explico. Luego dio a Sydney una mirada de disculpa. ―Y quiere saber cuando nos dejara el Alquimista.
―Tan pronto como sea posible,‖ dijo Sydney secamente.
―Bueno, el porque estoy aquí... es una larga historia,‖ ¿podría haber sido mas divagante? Yeva dijo algo más, y Olena respondió con lo que sonaba como un castigo. Me miro, y me dijo gentilmente: ―Ignórala Rose. Esta en uno de sus cambios de ánimo. El porque estas aquí es de tu propia incumbencia – aunque estoy segura de que a Ave le gustaría hablar contigo de algunas cosas.‖ Frunció el seño un poco, y me acorde de las miradas que hicieron en la mesa. ―Deberías agradecerle. Se veía muy preocupado por ti.
―Yo también quiero verlo,‖ murmure, sentía curiosidad por este protector no-real Moroi, quien me había recogido y hacia ver a todos incómodos. Ansiosa de poder evitar hablar mas del porque yo estaba aquí, me apresure a cambiar de tema. ―También me encantaría conocer los alrededores de Baia. Nunca estuve en un lugar como este antes – donde viven tantos Dhampirs, quiero decir.
Viktoria se ilumino. ― Yo definitivamente puedo darte un tour – si estas segura de que te sientes mejor. O si no tienes que irte de inmediato.
Ella creía que yo estaba solo pasando por aquí, lo cual era muy bueno.
Honestamente, no estaba muy segura de lo que estaba haciendo, ahora parecía que Dimitri no estaba en el área. Mire a Sydney interrogantemente.
Ella se encogió de hombros. ―Haz lo que quieras. Yo no iré a ninguna parte.‖ Encontré eso un poco desconcertante. Ella me había traído aquí como sus superiores le indicaron que hicieran – ¿pero ahora que?
Bueno, eso seria una preocupación para después.
Tan pronto como termine de comer, Viktoria prácticamente me arrastro fuera de la puerta, como si fuera la cosa más excitante que hubiera sucedido aquí en algún tiempo.
Yeva no despego sus ojos de mí por el resto de la comida, a pesar de que no volvió a decir nada mas, su mirada suspicaz claramente, me decía que no creía una palabra de lo que dije. Invite a Sydney a la excursión, pero se negó, eligiendo en su lugar encerrarse en una habitación para leer acerca de templos griegos, controlar llamadas telefónicas internacionales o cualquiera fuere lo que ella hiciere.
Viktoria dijo que la ciudad no estaba lejos de la casa y que era fácil llegar caminando. El día estaba claro y frío, con suficiente sol como para que estar al aire libre fuera
placentero.
―Nosotros no tenemos muchas visitas, explico. ―Excepto por los hombres Moroi, pero no se quedan mucho tiempo.
No dijo nada más, pero me pregunte sobre sus consecuencias.
¿Eran esos hombres Moroi quienes buscaban alguna acción con las mujeres Dhampirs? Yo había crecido pensando que esas mujeres, quienes elegían no convertirse en guardianes, eran vergonzosas y sucias.
En Nightingale estaban las únicas que ciertamente cumplían con el estereotipo de prostitutas de sangre, pero Dimitri me había asegurado que no todas las mujeres Dhampirs eran como esas. Después de conocer a las Belikovs, comenzaba a creerle.
Mientras nos acercábamos al centro de la ciudad, pronto descubrí como se destrozaba otro mito. La gente siempre hablaba de que las prostitutas de sangre vivían en campamentos o comunas, pero este no era el caso. Baia no era grande, no como San Petersburgo o siquiera como Omsk, pero era una ciudad real con gran población humana.
Apenas un campo rural o una gran granja. La construcción de todo era sorprendentemente normal, y cuando llegamos al centro de la ciudad, vi que estaba bordeado por pequeñas tiendas y restaurantes, se veía como cualquier otro lugar donde la gente podría vivir. Moderno y ordinario, pero con una ligera sensación de pueblo.
―¿Donde están todos los Dhampirs? pregunte en voz alta. Sydney me había dicho que había una subcultura Dhampir secreta, pero no veía ninguna señal de ello.
Viktoria sonrió. ―Oh, están aquí. Tenemos un montón de empresas y otros lugares que los humanos no conocen. Mientras que yo podía comprender que los Dhampirs pasaran desapercibidos en las grandes ciudades, eso no parecía muy probable aquí. ―Y muchos de nosotros solo viven y trabajan con humanos, asintió con la cabeza hacia lo que parecía una farmacia. ―Ahí es donde Sonya trabaja ahora.
―¿Ahora?
―Ahora que esta embarazada. Viktoria rodó sus ojos. ―Te llevaría a conocerla, pero últimamente esta de mal humor todo el tiempo. Espero que el bebe nazca pronto.
Lo dejo ahí, y nuevamente me pregunte sobre la dinámica de Dhampirs y Moroi aquí. No volvimos a mencionar el tema, y nuestra conversación fue ligera y divertida. Viktoria era alguien muy agradable, y en solo unas horas, nos comportábamos como si nos conociéramos desde siempre. Tal vez mi conexión con Dimitri me ataba a su familia también.
Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien dijo el nombre de Viktoria. Nos volteamos para ver a un lindo chico Dhampir cruzando la calle. Tenía el pelo de color bronce y ojos oscuros, su edad estaría entre la de Viktoria y la mía.
El dijo algo locuaz y se puso a conversar con ella, ella sonrió y luego me hizo un gesto, presentándome en ruso. ―El es Nikolai,‖ me dijo en inglés.
―Encantado de conocerte,‖ dijo el, también cambiando de idioma. Me hizo una rápida evaluación de la forma en que los chicos hacen con frecuencia, pero cuando se giro de nuevo a Viktoria, estaba claro quien era el objetivo de sus atenciones. ―Deberías traer a Rose a la fiesta de Marina. Este domingo.‖ El vacilo, girándose un poco tímidamente. ―¿Tu
vas a ir, no?
Viktoria se volteo pensativa, y me di cuenta de que ella ignoraba completamente que chico estaba enamorado de ella. ―Estaré ahí, pero...‖ me miro. ―¿Te quedaras hasta el domingo?
―No lo se, dije honestamente, ―pero si me quedo iré. ¿Que clase de fiesta es?
―Marina es una amiga de la escuela, explico Viktoria. ―Solo estamos haciendo una fiesta para juntarnos y celebrar antes de volver.
―¿A la escuela? pregunte estúpidamente. De alguna manera, nunca pensé que los Dhampirs de aquí fueran a la escuela.
―Estamos en un receso, dijo Nikolai. ―Por pascuas.
―Oh. Estábamos a mediados de Abril, pero no tenia idea de que día caía pascuas este año.
Había perdido la noción de las fechas. Nunca me había ocurrido antes, entonces su escuela debía haberles dado un receso la semana antes de pascuas. En San Vladimir nos daban el receso después. ―¿Donde queda tu escuela?
―Esta a tres horas de viaje. Aun mas remota que esto. Viktoria puso una cara de desagrado.
―Baia no es tan malo, bromeo Nikolai.
―Es fácil para ti decirlo. Tu eventualmente te iras y conocerás nuevos y excitantes lugares.
―¿Tu no puedes? pregunte.
Ella frunció el ceño de repente incomoda. ―Bueno, podría... pero así no es como hacemos las cosas aquí – al menos no en mi familia. La abuela tiene algunas... fuertes opiniones sobre los hombres y las mujeres. Nikolai se convertirá en guardián, pero yo me quedare aquí con mi familia.
Nikolai de repente me hizo una nueva evaluación. ―¿Eres un guardián?
―Ah, bueno. Ahora era yo la que estaba incomoda.
Viktoria hablo antes de que yo pudiera decir algo.
―Ella mato dos Strigoi afuera de la ciudad. Por si misma.
El lucia impresionado. ―Eres un guardián.
―Bueno, no... He matado antes, pero no estoy realmente declarada.
Girándome, me recogí el pelo para mostrarles mi cuello. Además de todas mis marcas molnija regulares, también tenia la pequeña estrella tatuada que significaba que había estado en una batalla. Ambos jadearon, y Nikolai dijo algo en ruso. Deje caer mi cabello de nuevo y los mire. ―¿Que?
―Tu eres... Viktoria mordió su labio, sus ojos me contemplaban mientras buscaba las palabras para expresar lo que quería decir. ―¿No-prometida? no se como se pronuncia en ingles.
―¿No-prometida? dije. ―Creo... pero técnicamente no lo son las mujeres aquí?
―Solo si no somos guardianes, seguimos consiguiendo marcas mientras completamos nuestro entrenamiento. Sin marcas de promesa, sin embargo. Para ti el haber matado tantos Strigoi sin tener lealtad a la escuela o los guardianes... Viktoria se encogió de hombros. ―Nosotros lo llamamos ser un no-prometido – es una cosa extraña.
―Es extraño de donde yo vengo también,‖ admití. Sintiéndolo realmente. Demasiado, tanto que no teníamos un término para eso. Simplemente no lo habíamos hecho.
―Debería dejarlas ir a las dos. Dijo Nikolai, sus ojos enamorados se posaron en Viktoria.
―Pero ¿te veré en lo de Marina, no? ¿O por ahí pronto?
―Si, dijo ella. Se despidieron en ruso, y entonces el se dirigió a cruzar la calle con la clase de gracia y atlética facilidad que los guardianes generalmente adquieren con entrenamiento. Eso me recordó un poco a Dimitri.
―Debo haberlo asustado, dije.
―No, el piensa que eres excitante.
―No tan excitante cono piensa el que tu eres.
Sus mejillas se volvieron rojas. ―¿Que?
―Le gustas... quiero decir, realmente le gustas. ¿No te das cuenta?
―Oh, solo somos amigos.
Podría decir que por su actitud al respecto. El le era totalmente indiferente, lo cual era muy feo. El era simpático y lindo. Olvidando al pobre Nikolai, me concentre en los
guardianes de nuevo. Estaba intrigada por las diferentes costumbres y actitudes de aquí.
―Tu dijiste que no puedes... pero ¿tu quieres ser un guardián?
Ella vacilo. ―Nunca lo he considerado realmente. Tomo el mismo entrenamiento que todos en la escuela, y me gusta aprender a defenderme por mi misma. Pero privar de esta defensa a mi familia para servir a un Moroi... supongo que suena... hizo una pausa de nuevo para pensar la palabra correcta. ―...sexista? Pero los hombres se convierten en guardianes, y las mujeres se quedan en casa. Solo mi hermano se fue.
Casi tropiezo. ―Tu hermano?‖ pregunte, manteniendo mi voz lo mas calma posible.
―Dimitri, dijo. ―El es mas grande que yo y se volvió guardián hace un tiempo. Él está fuera del país, en Estados Unidos. No lo hemos visto desde hace un largo tiempo.
―Umm.
Me sentí horrible y culpable. Culpable porque estaba escondiendo la verdad a Viktoria y los demás. Horrible porque al parecer nadie se había tomado la molestia de darle la noticia a su familia aun. Sonriendo a sus propias memorias, ella no noto mi cambio de humor.
―Paul luce exactamente igual que el a esa edad. Debería mostrarte fotografías de el – y algunas recientes también. Dimitri es muy bien parecido. Para ser mi hermano, quiero decir.
Estaba segura de que ver fotos de Dimitri de pequeño bastaría para terminar de romper mi corazón. Como era de suponerse, mientras Viktoria más hablaba de él, yo mas enferma me sentía. Ella no tenia idea de lo que estaba sucediendo, y aunque hacían ya una par de años desde la última vez que lo vieron, era claro que ella y el resto de la familia lo amaban con locura. Eso no debía sorprenderme. (¿Quien no podría amar a Dimitri?) Aunque estuve con ellos solo una mañana me había dado cuenta de lo unidos que eran. Yo sabia por las historias que me contaba Dimitri que el los amaba también.
―¿Rose? ¿Estas bien? Viktoria me observaba con preocupación, probablemente porque no había dicho nada en los últimos diez minutos.
Dimos una vuelta por el lugar y volvimos a su casa.
Mirándola, con su cara y ojos amables, tan parecidos a los de Dimitri, me di cuenta de que había otra tarea para mí antes de ir por Dimitri, dondequiera que estuviera. Trague saliva.
―Yo... si. Creo... yo creo que necesito sentarme contigo y el resto de tu familia.
―Ok, dijo, con preocupación en su voz.
Dentro de la casa, Olena estaba merodeando por la cocina con Karolina. Supuse que estaban planeando que preparar para la cena de esta noche, lo cual era alarmante si se consideraba que acabábamos de terminar un copioso desayuno. Definitivamente podría acostumbrarme a la forma en que comían aquí. En la sala de estar, Paul estaba jugando con sus legos. Yeva estaba sentada en un sillón y aparentaba ser la abuela de la mayoría de los estereotipos del mundo mientras tejía un par de calcetines. Excepto que la mayoría de las abuelas no podría incinerarte con solo una mirada.
Olena estaba hablando con Karolina en ruso pero cambiaron a ingles cuando me vieron.
―Ustedes dos volvieron antes de lo que esperaba.
―Vimos la ciudad, dijo Viktoria. ―Y... Rose quiere hablar con todos nosotros.
Olena me lanzo una mirada tan preocupada y consternada como Viktoria. ―¿Que es lo que esta pasando?
La manera en que los ojos de todos los Belikov se posaron sobre mi hizo latir fuertemente mi corazón. ¿Como iba a hacer esto? ¿Como podría explicarles algo de lo que no pude hablar en semanas? No podía hacerles eso – o a mi misma – pasar por esa situación de nuevo. Cuando Yava me fulmino con la mirada, me hizo sentir peor. Tal vez su sentido místico le avisaba que algo grande estaba por ocurrir.
―Deberíamos sentarnos, dije.
Paul estaba en la sala de estar, por lo cual yo me sentí agradecida. Estaba bastante segura de que no podría decir nada si tenia a un pequeño niño – uno que lucia como Dimitri aparentemente – mirándome.
―Rose, ¿que es lo que esta mal?‖ pregunto Olena. Lucia tan dulce y bueno... maternal, que casi me largo a llorar. Cada vez que había estado enojada con mi madre por no estar cerca o hacer un buen trabajo, siempre la compare con alguna imagen idealizada de una mama – una mama que se veía mucho como la mama de Dimitri. Note que las hermanas de Dimitri lucían igualmente preocupadas, como si me conocieran desde siempre. Esa aceptación y preocupación hizo que mis ojos quemaran aun más, al entender que solo los conocía desde esta mañana. Yeva puso una muy extraña expresión, como sea – al menos lucia como si hubiera estado esperando algo así desde hace rato.
―Bueno... la cosa es, la razón por la que vine hasta aquí, a Baia, era para encontrarlos a ustedes.
Eso no era totalmente cierto. Vine a buscar a Dimitri. Nunca pensé en buscar a su familia, pero ahora comprendía que hallarlos fue muy bueno.
―Verán, Viktoria estaba hablando sobre Dimitri antes.
La cara de Olena se ilumino cuando mencione el nombre de su hijo. ―Y... conocí – ehh, yo lo conocí. El era un guardián en mi escuela. Mi profesor, mas precisamente.
Karolina y Viktoria se iluminaron también. ―¿Como esta el? pregunto Carolina. ―Hace años que no lo vemos. ¿Sabes cuando vendrá a visitarnos?
Ni siquiera podía pensar en como responder esa pregunta, así que seguí adelante con mi historia antes de perder valor frente a todas estas caras amorosas. Mientras las palabras salían de mi boca, parecía como si otra persona estuviera hablando y yo simplemente observara desde la distancia. ―Hace un mes... nuestra escuela fue atacada por Strigoi. Fue un horrible ataque... era un grupo gigantesco de Strigoi. Perdimos mucha gente – Moroi y Dhampirs.
Olena exclamo algo en ruso. Viktoria se inclino hacia mí. ―¿San Vladimir?
Hice una pausa en mi historia sorprendida. ―¿Escucharon de eso?
―Todo el mundo escucho sobre eso, dijo Carolina. ―Todos sabemos lo que ocurrió. ¿Esa era tu escuela? ¿Estabas ahí esa noche?
Asentí.
―No es de extrañar que tengas tantas marcas molnija,‖ respiro Viktoria.
―¿Ahí es donde esta Dimitri ahora?‖ pregunto Olena. ―Perdimos su rastro en su ultima asignación.
―Umm, si... mi lengua se sentía espesa en mi garganta. No podía respirar. ―Yo estaba en la escuela la noche del ataque, reafirme. ―Y Dimitri también. El fue uno de los lideres en la batalla... y la forma en que lucho... el era... el era tan fuerte ...y...
Mis palabras se rompieron, pero para este punto ellos no lo notaban. Olena jadeo y nuevamente murmuraba en ruso. Note que menciono la palabra ―Dios‖. Karolina se quedo helada, pero Viktoria se inclino hacia mí. Todos sus ojos iguales a los de su hermano estaban sobre mi, con tanta atención como si me empujaran a decir la verdad, sin importar lo terrible que fuera.
―¿Que ocurrió? demando. ―¿Que paso con Dimitri?.
Mire lejos de sus rostros, mis ojos vagaron por la sala de estar. En la pared del fondo,  pude ver una estantería llena de antiguos libros. Tenían relieves dorados en sus lomos, fue algo totalmente al azar, pero de repente me acorde de Dimitri mencionándolos.
Tenemos un montón de antiguas novelas de aventuras que mi madre colecciona, me dijo una vez. Las cubiertas son hermosas, y los adoro. Si era cuidadoso, me dejaba leerlos a veces. El pensamiento de un joven Dimitri sentado frente a esta biblioteca cuidadosamente volteando las paginas – y oh, el debía ser muy cuidadoso – casi me hace perder. ¿Habría sido allí donde el había desarrollado su amor por las novelas del oeste? Me estaba perdiendo. Me estaba distrayendo. Yo no iba a ser capaz de decirles la verdad. Mis emociones se estaban volviendo demasiado fuertes, mis recuerdos me inundaban, peleaba para pensar en algo – nada –que implicara a esa horrible batalla.
Entonces mire a Yeva de nuevo, y algo sobre su inquietante expresión inexplicablemente me dio animo. Tenia que hacer esto. Me dirigí de nuevo a los otros. ―El lucho fuertemente en la batalla, y después, ayudo a encabezar una misión de rescate para salvar a algunas personas que los Strigoi capturaron. El fue realmente impresionante, también, solo... el...
Pare de nuevo y note lágrimas cayendo por mis mejillas. En mi mente, yo estaba repitiendo la terrible escena en la cueva, con Dimitri tan cerca de la libertad y siendo
tomado por un Strigoi en el último minuto. Sacudiendo esos pensamientos lejos, tome un profundo aliento, tenia que terminar esto. Se lo debía a su familia.
No había una forma gentil de decir esto. ―Uno de los Strigoi... bueno, desarmo a Dimitri.
Karolina cubrió su cara con el hombro de su madre, y, Olena no hizo esfuerzos para esconder sus lágrimas. Viktoria no lloraba, pero su rostro estaba completamente inmóvil. Ella estaba trabajando duro para mantener sus emociones alejadas, justo como Dimitri lo habría hecho.
Buscaba mi rostro, necesitando certeza.
―Dimitri esta muerto, dijo.
Era una afirmación, no una pregunta, pero ella buscaba mi confirmación. Me preguntaba si habría omitido algo, algún indicio de que quedaba más por contar. O por ahí ella solo necesitaba la certeza de mis palabras. Y por un momento, considere decirles que Dimitri estaba muerto. Era lo que la Academia les diría, lo que los guardianes les dirían. Seria fácil para ellos... pero de alguna forma, yo no podía mentirles – aun cuando la mentira fuera confortante. Dimitri hubiera querido que supieran toda la verdad, y su familia se lo merecía.
―No, dije, y por unos segundos la esperanza surgió en las caras de todos – al menos hasta que hable de nuevo. ―Dimitri es un Strigoi.


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